1. Antecedentes y consolidación de las Autodefensas Unidas de Colombia
1.4 Las élites regionales y el paramilitarismo
El fenómeno de inserción de las élites regionales al paramilitarismo va más allá de la simple intensión de protegerse de las guerrillas de izquierda; por el contario, está ligado al cambio estructural del Estado que surgió tras la aprobación de la Carta Política en 1991. La razón por la que las élites regionales tienen un interés particular en participar en el proyecto paramilitar es evitar el cambio propuesto por los diálogos de paz, así como el promovido por la Constituyente en 1991. Ambos fenómenos representan una amenaza al poder regional, pues constituyen formas democráticas de participación. De ahí, que tanto para narcotraficantes, como para las élites regionales, es imperativo llegar a diversas esferas del Estado con lo cual logran mantener el statu quo.
Uno de los objetivos de la Constitución del 91 fue abrir el sistema político ya que tradicionalmente este último había sido catalogado como sumamente centralista. La prueba máxima de lo anterior radica en que sólo hasta el año de 1986 los gobernadores y alcaldes de los departamentos y ciudades comenzaron a ser elegidos por el voto popular de las respectivas circunscripciones territoriales. Desde el punto de vista de los ideales del poder constituyente se logró una descentralización administrativa y un aumento en la autonomía de las regiones. Ahora bien, un análisis que vaya más allá de lo jurídico, advierte que no ha
83
sido la forma en la cual se ha estructurado la elección de las autoridades regionales la causa del conflicto, sino las dinámicas que se han desarrollado a partir de ese cambio.
Claudia López registra el cambio sufrido por las circunscripciones territoriales de la siguiente forma:
[i]ndudablemente la elección popular de alcaldes y gobernadores les permitió a nuevos liderazgos políticos asumir posiciones políticas importantes y conducir procesos de modernización social, urbana y política de muchas ciudades y municipios. Pero también en casi todos los departamentos algún actor armado y el narcotráfico aparecen como agentes de cambio del mapa político. El narcotráfico, aunque es menos evidente en sus métodos, es el mayor protagonista por sus impactos. Con la influencia de su chequera y capacidad armada se recompusieron el mapa partidista, las alianzas electorales y las mayorías políticas, que a la postre capturaron estructuras institucionales locales, regionales y nacionales y reconfiguraron sustancialmente el sentido político y el contenido institucional previsto en la Constitución84.
Desde la década de los ochenta todos los gobiernos, hasta la presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002), de alguna manera intentaron negociar una solución pacífica del conflicto con los grupos guerrilleros existentes en Colombia. De hecho, éste último lo planteó como una necesidad en su plan de gobierno y como bandera que le ayudó a ganar las elecciones presidenciales de 199885. Como parte de las negociaciones, el Presidente Pastrana se reunió con los jefes del secretariado de las Farc y les otorgó una zona desmilitarizada que abarcaba cinco municipios, mientras se desarrollaban los diálogos. Después de extender la zona en repetidas oportunidades en febrero de 2002, terminaron definitivamente los diálogos de paz86.
A la luz de interpretaciones actuales sobre el paramilitarismo, se ha encontrado una relación entre el inicio y fortalecimiento de los diálogos de paz con las guerrillas y un paralelo crecimiento exponencial de los grupos paramilitares. En 1998, año en que el gobierno Pastrana inició formalmente las conversaciones con las Farc, se consolidan las Autodefensas Unidas de Colombia87. León Valencia88 y Mauricio Romero89, han
84 López Hernández, C. (2019), “La refundación de la patria” De la teoría a la evidencia. En: Corporación
Nuevo Arcoíris, Congreso Visible, Dejusticia, Grupo Método, MOE. Y refundaron la patria…De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado colombiano, Bogotá, Debate, p. 62.
85 International Crisis Group. Informe sobre América Latina, Ponerle fin al conflicto con las FARC en
Colombia: jugar la carta correcta, No. 30, 26 de marzo de 2009. p. 23.
86
Internaional Crisis Group, (2009), p. 23.
87
Valencia, L. Revista Arcanos, no. 13, marzo de 2007,p. 3
88 Pizarro, E. & Valencia, L. (2009),
determinado que el crecimiento paramilitar fue posible debido a la existencia de una alianza entre élites regionales, las nuevas clases emergentes que produjo el narcotráfico y las Fuerzas Armadas, con el objetivo común de lograr obtener control político. Estos sectores sociales se ven amenazados por la posible solución negociada entre el gobierno central y los grupos guerrilleros90, lo cual conlleva a que a partir de alianzas con las élites regionales91 y mediante actos de violencia contra la población civil, logren cambiar el mapa electoral en Colombia.
Mauricio Romero coincide en afirmar lo anterior, al punto de que, en su libro Paramilitares y Autodefensas 1882 – 2003, denomina a los grupos de autodefensa como empresarios de la coerción y califica lo siguiente como fundamental para entender el surgimiento de los mismos:
[…] el contexto de negociaciones de paz, apertura política y descentralización en el cual surgieron los grupos paramilitares en los años ochenta. En ese contexto de potenciales redefiniciones a favor de la guerrilla, de sus aliados y sus simpatizantes, surgieron riesgos y amenazas para los equilibrios de poder regional, situación que llevó a un cambio drástico en las formas de coerción, promovido por estos defensores violentos del statu quo. El trabajo sostiene que las intervenciones del gobierno central para negociar acuerdos de paz con la guerrilla desencadenaron dinámicas desestabilizadoras tanto en las regiones afectadas por la insurgencia armada y la movilización social dentro del mismo Estado92.
Tal necesidad de proteger los intereses de las élites regionales y de los grupos narcoparamilitares produce un cambio en el mapa electoral colombiano, a partir de uso de la violencia. El propio comandante paramilitar, Ernesto Báez, explica que a lo largo de 1999 y los años posteriores,
[…] la cúpula de las autodefensas empezó a reunirse con dirigentes políticos regionales, con narcotraficantes, con empresarios, con algunos militares, que acudían a buscar colaboración para establecer fuerzas paramilitares en múltiples sitios del país. Aportaban dinero, armas, contactos en las regiones. El argumento que esgrimían para buscar estos acuerdos era el miedo a que se
89
Romero, M.(2003). Paramilitares y autodefensas 1982‐2003 Bogotá, Editorial Planeta Colombiana S.A.
90
Revista Arcanos. No 13. Marzo de 2007. p. 7
91
Revista Arcanos. No 13. Marzo de 2007. p. 4.
92
Romero, M. (2003), Paramilitares y autodefensas. 1982‐2003, Bogotá, Editorial Planeta Colombiana S.A, p.8
estableciera un pacto definitivo entre el gobierno del presidente Pastrana y las FARC. Todos estos sectores se sentían amenazados por tales negociaciones93.
El camino transitado durante la década de los noventa por los paramilitares y sus simpatizantes logró su máxima expresión en las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2002. La composición del Congreso de la República cambió sustancialmente, como se demostrará en el próximo capítulo, y el Presidente Álvaro Uribe Vélez resultó electo con su bandera de la Política de la Seguridad Democrática.
Previo a continuar con el análisis del impacto del poder paramilitar en las elecciones de 2002 y su relación con la aprobación del marco jurídico de la desmovilización de las AUC, Ley de Justicia y Paz, se ahondará en el papel jugado por el discurso que propone a los paramilitares como un proyecto de carácter contrainsurgente.