¡Au revoir, mon ennemi!En la imagen ecográfica de la izquierda aparece un tumor de 20 milímet ros en la vejiga de un paciente. Los dos t razos rojos permiten al médico concent rar la emisión de ultrasonidos en el corazón del pólipo. Después de una sesión de 30 minutos, el tumor se ha volatilizado, como se aprecia en la ecografía de la derecha.
El sonido que mata pólipos
Sentado frente a la consola de control, el urólogo francés Guy Vallancien se dispone a eliminar con su revolucionario equipo de ultrasonidos un pólipo de vejiga, un tumor benigno. Para transmitir los ultrasonidos generados por la vibración de las placas cerámicas –detalle de la derecha– hasta la masa tumoral, se coloca una bolsa de agua entre la cabeza del aplicador y el abdomen del enfermo. Vallancien espera en un futuro aplicar esta técnica, aún en fase experimental, a los tumores malignos.
J E A N - C L A U D E R E V Y
Los pacientes oncológicos viven más y mejor
ANTES A LA MEDIA HORA
La mi tad de los cánceres malign os ya se cur an y se espera que con la incorporaci ón de nuevos
tratamientos, como la i nmunoterapia y la terapia génica, se incr emente el número de supervi vientes.
la célula no prolifera y fenece”. Pero los preparados contra el cáncer no actúan de forma selec- tiva. “No interaccionan sólo con las células neoplásicas, sino que también atacan a las sanas en di- visión: glóbulos r ojos, plaquetas, folículos pi losos, mucosas...”, di- ce el doctor Díaz-Rubio. Y añade: “Así, no es infrecuente que los pacientes sometidos a qu imiote- rapia pierdan el pelo, sufran in- munodepresiones, inflamación de las mucosas y úlceras en la boca.” Para paliar estos indeseables efectos secundarios, los científicos buscan la manera de conducir los venenos hasta el seno del tu mor sin afectar al tejido sano. E n este sentido, los investigadores han logrado diseñar bidones de tama- ño microscópico en los que trans- portar el fármaco por el torrente sanguíneo. Se trata de los li poso- mas, unas esferas fabricadas con materiales especiales que vierten su contenido en l a masa cancerosa.
“La idea no es nueva, pero has- ta ahora los liposomas eran reco- nocidos por el sistema inmune y destruidos”, dice el doctor José Ra- món Germà, del Instituto C atalán de Oncología, en Barcelona. “El el tumor”, comenta el doctor Díaz-
Rubio. No obstante, hay casos en los que es imposible salvar el ór- gano. “En estas situaciones, las nuevas técnicas operatorias y los avances en reanimación permiten realizar con éxito intervenciones quirúrgicas radicales y profundas. Prueba de ello son los resultados óptimos que estamos obtenien- do en la cirugía de los tumores de estómago”, comenta este oncólo- go del madrileño Hospital Univer- sitario San Carlos.
A veces, el carácter menos radi- cal del acto quirúrgico se debe al apoyo de la radioterapia, la se- gunda arma contra el cáncer. Cier- tas neoplasias, como la de prósta- ta, sucumben a las radiaciones, concretamente a los fotones de alta energía, que son capaces de pene- trar profundamente en los tejidos. Asistidos por imágenes de tomógrafos computerizados y de resonancia magnética, y por progra- mas de generación de imágenes tridimensionales, los radiólogos pueden irradiar l a masa tumoral con una precisión exquisita y una potencia antes impensable, sin dañar apenas el tejido sano que rodea al tumor. Incluso hoy es po- sible aplicar la radiación di recta- mente sobre el mismo tejido
enfermo, gracias a la novísima radioterapia intraoperatoria.
Pese a sus virtudes, la radiote- rapia no es siempre el tratamien- to más indicado. “Se trata –dice el doctor Díaz-Rubio– de una tera- pia local, que únicamente tiene efecto si las células malignas se encuentran localizadas dentro del campo irradiado, como sucede en ciertas neoplasias de la cabeza y el cuello. La r adioterapia, sin em- bargo, se muestra ineficaz para
combatir las metástasis, pues re- sulta impensable bombardear con rayos todo el cuerpo.”
Cuando la semilla del mal se ha diseminado por el organismo, los oncólogos recurren a la inyección de fármacos antecancerígenos, auténticos venenos que el si stema circulatorio se encarga de llevar a todos los rincones del cuerpo. Es- ta estrategia terapéutica recibe el nombre de quimioterapia, la ter- cera arma contra el cáncer.
“Los fármacos antitumores tienen la propiedad de actuar so- bre las células en división”, dice la doctora Marie-Christine Bissery, investigadora de los laboratorios Rhône-Poulenc Rorer, en París, también es encargada de evaluar la eficacia delTaxotere(docetaxel), uno de los fármacos más prome- tedores en el tratamiento del cán- cer desde el descubrimiento del pri- mer agente quimioterapéutico, el cisplatino, hace medio siglo.
“Generalmente, estos fármacos –dice la doctora Bissery– operan de forma similar a como lo hacen los antibióticos sobre las bacte- rias, es decir, que inhiben u obs- taculizan la división celular.” De este modo, la célula maligna deja de ser inmortal y se destruye.
Belén Garijo, directora de la di- visión oncológica de Rhône-Pou- lenc Rorer en E spaña, explica có- mo actúa el Taxotere, que parece ser eficaz en el tratamiento del cán- cer de pulmón no microlítico, el sarcoma de los tejidos blandos y los tumores malignos de ovario, mama y estómago: “El fármaco, que es un análogo del taxol, con- gela el esqueleto interno celular, que está compuesto por unas estructuras proteicas denominadas microtúbulos. Éstos se ensamblan y desmontan una y otra vez durante el ciclo de vida de la célula. El Taxotere estimula el levantamiento de este andamiaje celular e impid e que luego se retire. Resultado:
112muy Un bombardeo selectivo El rostro de la pacien- te con un melanoma ocular ha de proteger- se y orientar y orien- tar correctamente su cabeza; luego, el radiólogo bombardea con un haz de proto- nes la región del ojo afectada por el tumor, sin apenas tocar los tejidos sanos. La intensidad y el tiempo de irradia- ción es controlada por un ordenador y depende de la natura- leza y el tamaño de la masa cancerosa.
Efectos no deseados.Para paliar las nauseas y vómitos que causa la quimioterapia, la enfermera inyecta al paciente un antiemético.
La pelota mercenaria
Una nueva técnica lleva hasta el tumor el fármaco anticancerí- geno disuelto dentro de liposo- mas, unas cápsulas especiales. Arriba, esquema del liposoma stealth , cuya eficacia terapéuti- ca se está probando en pacien- tes con sarcoma de Kaposi.
Asigna tura pendie nte “La ciencia no sabe cómo evitar la resistencia del cáncer a los fármacos”, dice la doctora Bissery.
RADIOTERAPIA QUIMIOTERAPIA 8 5 n a n ó m e t r o s COMPARTIMENTO ACUOSO CON DOXORRUBICINA (ANTICANCERÍGENO) SUPERFICIE CUBIERTA CON UNA CAPA DE POLÍMERO PEG DOBLE MEMBRANA DE COLESTEROL
El taxol y sus derivados desbaratan el ciclo celular
Haces de rayos en el corazón de la masa tumoral
Ácidos nucleicos. Este tipo de vacunas contienen copias de ARN –molécula en la que seimprime la in- formación contenida en el ADN– que dirigen la sínte- sis de determinados antí- genos presentes en las cé- lulas tumorales. Éstos aler- tan al sistema inmune de la presencia de un tumor.
Células cancerosas. Tras ser desactivadas o convertidas en extractos, las células cancerosas son capaces de activar la in- munidad. Ésta también se puede reforzar manipulan- do genéticamente las cé- lulas tumorales para que secreten interleucinas y otras citoquinas que dis- paran la producción de an- ticuerpos contra el cáncer.
Péptidos. Son fragmen- tos de proteínas extraídas del tumor que se inyectan al paciente para que sus linfocitos T se despabilen yden la voz de alarma.
Células dendríticas. És- tas, capaces de presentar a las células inmunitarias los antígenos del cáncer, se aíslan de la sangre del enfermo yse ponenen con- tacto con proteínas tumo- rales. Luego se inyectan en el torrente sanguíneo.
Gangliósidos. Nuestro sistema inmune produce anticuerpos contra estas sustancias que, curiosa- mente, se localizan en la membrana de las células enfermas.
Vectores bacterianos y víricos. La vacuna con-
siste en inyectar en virus y bacterias atenuadas los ge- nes que fabrican los antí- genos tumorales. El pa- ciente produce defensas contra estos microbios así como contra los antígenos
tumorales que sintetizan.
Proteínas de choque térmico. Estudios en ra- tones indican que estas sustancias aisladas de tu- mores refuerzan la res- puesta inmunológica.
En busca de la vacuna
Los científicos enfrascados en la síntesis de una vacuna contra el cáncer recurren a estas estrategias para hacer que el sist ema inmune reconozca y ataque de forma contundente a
las células c ancerosas.
Proyectil mágico.Además de activar los linfo- citos, los inmunólogos fabrican anticuerpos monoclo- nales que dejan caer bombas químicas en el t umor.
G E O F F T O M P K I N S O N / S P L E . C O P E R Í A S C O R T E S Í A : S C H E R I N G - P L O U G H B S I P B E R A N G E R C A R L W . R Ö H R I G / S T E R N INMUNOTERAPIA SUPERFICIE DE LA CÉLULA CANCEROSA LINFOCITO ANTICUERPOS CARGA TÓXICA
problema –continúa el doctor Ramón Germà– queda resuelto con
la tecnología stealth, que propor-
ciona a los liposomas un recubri- miento exterior que les hace invi- sibles a las células de defensa”.
Aunque no se conoce con exac- titud cómo los liposomas alcanzan el tumor, los científicos han com- probado que la administración del medicamento –en concreto, la do- xorrubicina– envasado en estas mi- croesferas “mejora la tasa de res- puesta de las pacientes con cáncer de mama y de los afectados por el sarcoma de Kaposi”, asegura el doctor Ramón Germà.
En realidad, el gran caballo de batalla de los quimioterapeutas no está en cómo administrar el fár- maco, sino en otro bien distinto: la capacidad de las células cancero- sas para hacerse invulnerables a los fármacos que interfieren en la división celular. “Curiosamente, a medida que la célula maligna mu- ta y pierde su identidad, se hace cada vez más resistente a los qui- mioterápicos: primero a uno, lue- go a dos y así sucesivamente”,
explica el doctor Díaz-Rubio. “Es por esta razón –añade– por la que los quimioterapeutas luchamos por aplicar el tratamiento farmacoló- gico lo antes posible y de forma con- tundente, para así adelantarnos a los macabros planes del tumor.”
Los biólogos han descubierto que la capacidad de las células cance- rosas para escupir el medicamen- to antes de que pueda actuar es
conferida por el gen MD R. Éste di-
rige la síntesis de una proteína que de forma natural aparece en la su- perficie de células de órganos con- cretos con una función detoxifica- dora, como el intestino y el hígado. La proteína p, así se conoce, tie- ne el cometido de bombear fuera de la célula cualquier sustancia tóxica antes de que pueda dañar su delicada maquinaria.
Numerosos laboratorios buscan la manera de bloquear la acción de esta proteína. “Todos los inten- tos en este sentido han fracasado. Fármacos que compiten con ella y anulan su labor, como el brapani- lo y el PSC-833, se han mostrado eficaces en animales de experi- mentación, pero no en los huma- nos”, dice el doctor Díaz-Rubio.
Pese a todos estos inconvenien- tes, los científicos siguen buscan- do el fármaco que venza a los tu- mores. El esfuerzo en este sentido es encomiable. Sólo el Instituto Nacional del Cáncer estadouni- dense analiza cada semana 400 moléculas. Si una de ellas de- muestra algún efecto tóxico sobre el cáncer, se somete sin demora a ensayos con animales. Paralela- mente, los biólogos escudriñan el interior de las células cancerosas para desvelar un talón de Aquiles contra el que dirigir los venenos de forma selectiva, o sea que no
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