3. Las colocaciones españolas para los alumnos chinos
3.2. Tres dimensiones de las colocaciones españolas para los alumnos chinos
3.2.2. La dimensión léxica de las colocaciones españolas
3.2.2.1. Las colocaciones y las relaciones semánticas
Las relaciones que existen (principalmente en las colocaciones léxicas), entre los dos miembros de la colocación han sido definidas de diferentes maneras. Koike (2001: 28) habla de la tipicidad de la relación, que hace que “tocar la guitarra” (relación típica) exista colocación y en “guardar la guitarra” (relación no típica) no la haya1. No es Koike
el único autor que ha intentado definir qué relación semántica debe existir entre dos elementos que coocurren y están relacionados sintácticamente para que se consideren colocación. A continuación, expondremos opiniones de autores como E. Coseriu, G. Salvador (1989-90), Corpas (1996), Bosque (2001, 2002), Casado (2009) y Muñoz Núñez (2011).
Es muy influyente en las descripciones de las relaciones semánticas la obra de Coseriu, que aunque no habló de las colocaciones describió el concepto de solidaridad léxica, que se ha utilizado con frecuencia, con modificaciones, para definir las características de las
1 Consideramos que no es fácil definir exactamente qué es la tipicidad e identificarla, aunque Koike afirma que "la
colocaciones. Según Coseriu, las solidaridades léxicas son relaciones semánticas “orientadas en un sentido único” (Muñoz Núñez 2011) en las cuales un elemento (determinado) incluye los rasgos de otro (determinante), por ejemplo pata (determinado) incluye los rasgos de animal (determinante).
Coseriu (1977: 153-161) distingue tres tipos de solidaridades:
Afinidad: el elemento determinante es la clase. El elemento determinado se aplica “solamente para la clase X". Por ejemplo1, en el alemán se usan verbos distintos para
indicar el agente es una persona o un animal: essen (comer - las personas, el rasgo clasemático es [+humano]) / fressen (comer - los animales, el rasgo clasemático es [+animal]); en español también hay caso semejante: “preñado", “en celo", “hocico” – los animales; “dar a luz", “fallecer” – las personas.
Selección: el elemento determinante es el archilexema. El elemento determinado se aplica “solamente para el campo X". Es un conjunto de elementos menor que la clase, por lo que es más restringido el uso del elemento determinado. Ejemplos son fahren
'viajar en algún medio de locomoción' – <vehículo: barco, tren, coche, etc.>; talar
(árboles: tilo, roble, etc.).
Implicación: el elemento determinante es el lexema. El elemento determinado se aplica “solamente para el lexema X". Ejemplo: guiñar – ojo; carpanel – arco; bayo, alazán,
roano, tordo - caballo.
Como puede comprobarse, aunque Coseriu no habla de colocaciones, notamos que muchos ejemplos planteados por el autor pueden constituir colocaciones, especialmente en las relaciones de selección y de implicación se relacionan más con las colocaciones; cuanto más restrictiva es la solidaridad semántica, más evidente es que se trata de colocaciones y no de combinaciones libres2 . Muñoz Núñez (2011) también intenta
incluir mucho s ejemplos de las solidaridades léxicas de Coseriu, especialmente los casos de implicación entre las colocaciones. Refiriéndose a la implicación, Coseriu ha criticado
1 Ofrecemos ejemplos propios y tomados de Casado 2009 además de los alemanes de Coseriu.
2 Las implicaciones, a pesar de ser muy idiomático su uso en colocaciones, plantean problemas a los alumnos chinos
a Walter Porzig, que había señalado la relación entre Hund y bellen (perro/ladrar) y entre Schnee y weiss (nieve/blanco) “por no haber distinguido claramente las solidaridades léxicas por las implicaciones dadas por el conocimiento de las cosas” (Muñoz Núñez 2011), y señala que las solidaridades “deben separarse cuidadosamente de [...] las solidaridades determinadas por el conocimiento de las cosas” (Coseriu 1981: 141, cit. en Casado 2009) (por ejemplo la relación entre nieve y blanco). En realidad, Coseriu divide además las solidaridades en unilaterales y multilaterales, pero “desarrollos recientes [...] han puesto en tela de juicio” esta distinción (Corpas Pastor, 1996: 64), por eso no las tratamos aquí.
Algunos autores discuten las ideas de Coseriu, como G. Salvador. G. Salvador critica algunas solidaridades léxicas de Coseriu porque dice que están basadas en la realidad o “en la naturaleza", por ejemplo perro / ladrar y caballo / relinchar, y dice: “Si fuera igual, confundible auditivamente, el ladrido que el relincho [...] las vinculaciones mencionadas serían lingüísticas, pero como si ahora mismo oyéramos ahí fuera ladrar, relinchar [...] no íbamos a confundir la especie de animal sujeto obligado de la acción, esto quiere decir que tales tipos de relación corresponden a la naturaleza y no a la lengua” (1989-90: 341, cit. en Casado 2009). Sin embargo, coincidimos con la crítica de Casado (2009) a esta opinión, y consideramos que sí existe solidaridad, porque las distinciones que hace la lengua y la realidad no siempre coinciden, por ejemplo en chino moderno el verbo que designa sonido que hacen todos los animales puede ser el mismo 叫 [jiào] (v. apartado 4.2.2.1.2.), e incluso como dice Casado (2009) puede haber hablantes que no distingan un relincho de otro sonido de otro animal, pero saben que el caballo relincha
por lo que la distinción es tan lingüística como real. Gregorio Salvador sí acepta que hay solidaridad entre bayo y caballo, entre vaca y torionda (vaca en celo) y entre seco y algunos sustantivos como vino seco, golpe seco y pan seco, aunque estos no los considera solidaridades léxicas, sino semánticas, “por el hecho de la polisemia de seco” (Muñoz Núñez 2011).
un concepto difuso. Como recoge Muñoz Núñez (2011), Bosque afirma en 2001 (10-11 y 15-20) que las colocaciones son casos de restricciones léxicas (2001b 10-11 y 15-20), pero también “se hace eco de las críticas al concepto de solidaridades léxicas por parte de G. Salvador", en alusión concretamente al ejemplo de ladrar-perro; en el prólogo al diccionario REDES (2004: lxvii y lxxxiv) insiste en que no se puede considerar lingüística la relación entre leer y libro, sino que pertenece al conocimiento del mundo. Para este autor (2001: 10), una gran parte de las coocurrencias están determinadas por el sentido de los términos y no se deben a factores de preferencia. En su diccionario REDES recoge bajo los colocativos (no las bases) sobre todo coapariciones metafóricas, porque explica que no tendría sentido recoger por ejemplo todos los objetos que vuelan, sino
fantasía, imaginación, dinero, noticia, día, tiempo... que no están determinados por el
sentido real de volar.
Corpas Pastor (1996: 65) afirma que las solidaridades léxicas (tanto afinidades como selecciones e implicaciones) dan lugar a colocaciones, pero dice que “la noción de colocación es más amplia que la de solidaridad, puesto que no es posible explicar una colocación como radicalmente opuesto a partir de esta última: ni radicalmente implica
a opuesto, ni viceversa". En ese caso, habría que buscar, si es posible, otros rasgos para
describir este otro tipo de relación semántica entre los dos miembros de colocaciones léxicas.
Muñoz Núñez (2011) defiende un concepto de colocación en el que tiene en cuenta la frecuencia y preferencia, la autosemanticidad (defiende que los dos términos tienen significado pleno, también el colocativo) y la exclusividad ("la relación entre los miembros es exclusiva de esos elementos, o la clase con la que se combina uno de ellos es enormemente restringida"). De la exclusividad da como ejemplo ladrar / perro,
escanciar / sidra, ensortijar(se) / pelo y levar / anclas. Consideramos que esta
característica se parece mucho a las solidaridades léxicas, aunque la autora no deja claro si lo son (si el elemento determinado incluye los rasgos de otro). También esta autora afirma que solo se puede explicar colocaciones como “aviesas intenciones” o “mirada torva” mediante la frecuencia y preferencia, no mediante la exclusividad. El rasgo de la
autosemanticidad, aunque es semántico, no trata la relación entre los miembros de la colocación.
La TST utiliza “etiqueta semántica” (figura 14) para indicar la relación semántica entre los lexemas combinando las FFLL. Se distinguen dos tipos de etiquetas: la etiqueta semántica jerárquica1 y la etiqueta semántica reticular2 (Barrios Rodríguez 2010: 37-41)
Función 3léxica Etiqueta
semántica jerárquica
Lema (base) Glosa y valor
(colocativo)
Caus Func 0 OBRA Poema componer
Caus Func 0 OBRA canción componer
Caus Func 0 OBRA música componer
Caus Func 0 OBRA melodía componer
Función
4léxica
Etiqueta semántica reticular
Lema (base) Glosa y valor
(colocativo)
Real1 ‘llevar puesto’ ‘ropa’: camisa, chaqueta,
falda…
llevar
Real1 ‘llevar puesto’ ‘calzado’: zapatos, sandalia,
mocasín…
llevar
Real1 ‘llevar puesto’ sombrero, gafas, bufanda… llevar
Real1 ‘portar’ maletín, agenda, bolso,
abanico…
llevar
Figura 14: Etiqueta semántica de TST
Barrios Rodríguez (2010: 55) investiga las colocaciones en sentido amplio, que “incluyen tanto las colocaciones de la lexicografía no melchukiana (combinaciones
1 La parte de la definición de una unidad léxica que corresponde al género propio. (Barrios Rodríguez 2010: 38).
2 Un tipo de rasgos semánticos distintos al género propio, compartidos generalmente por una serie de unidades léxicas
que no necesariamente comparten etiqueta semántica jerárquica (Barrios Rodríguez 2010: 38).
3 Ejemplos sacados desde Barrios Rodríguez 2010: 31.
restringidas en el sentido de Bosque, 2004)” como combinaciones libres (del tipo comer
carne o llevar sombrero) que corresponden a una FL1. Por lo tanto, para la autora “una
colocación es una combinación AB que significa ‘S’ y que en ocasiones puede significar ‘AB’”. “Si además de ‘S’ significa ‘AB’, entonces B sigue siendo un predicado que restringe sus argumentos, por lo que impone condiciones a A”.
Desde un punto de vista didáctico, Marta Higueras (2006: 27) se refiere a la tipicidad que Koike considera característica de las colocaciones léxicas y explica que para el trabajo en clase de español como lengua extranjera utilizará tanto las “colocaciones prototípicas” (que tienen restricción léxica, direccionalidad, tipicidad, fijación arbitraria en la norma, regularidad sintáctica, transparencia semántica, institucionalización y frecuencia de coaparición) como las “colocaciones no prototípicas” (que no tienen restricción léxica, direccionalidad ni tipicidad). Algunos ejemplos de colocaciones no prototípicas son planchar la ropa o fregar los platos.
Teniendo en cuenta todo lo que hemos explicado, y para su aplicación en la clase, consideramos que:
- debemos evitar considerar colocaciones algunas relaciones o coapariciones de palabras, incluso ligadas por su significado y que sean frecuentes, si los alumnos pueden deducir su uso por el conocimiento de la realidad y esto ampliaría demasiado el concepto de colocación (beber/leche; leer/libro; consideramos colocación tocar/guitarra porque
guitarra selecciona un significado secundario y menos frecuente de tocar).
- podemos considerar colocaciones las relaciones de palabras ligadas por su significado que sean menos frecuentes, y también las palabras que eviten errores, aunque no sean solidaridades por no afectar a una sola clase (tomar <café, té, pastillas, vino, cerveza…>) - en relación con esto, podemos considerar colocaciones las que informan al alumno de combinaciones no fácilmente predecibles. Higueras da como ejemplo de colocación no prototípica fregar los platos, nos parece adecuado considerarla colocación también porque en el ámbito de la limpieza existe fregar / limpiar / (cepillar) / lavar..., que se
1Precisamente una de las críticas que se han hecho a la aplicación de las FFLL a la colocación es que
algunas funciones producen combinaciones libres; sin embargo resulta útil su consideración para el aula y para la elaboración de obras lexicográficas.
combinan con objetos como dientes, vajilla, ropa, etc. de manera que puede parecer arbitraria (*fregar/lavar los dientes, fregar/lavar los platos).
- la enseñanza de colocaciones muy específicas (como caballo bayo, vaca torionda) no es deseable, especialmente en los niveles iniciales.
- es útil señalar la relación semántica entre las palabras relacionadas por afinidad (las que consideremos colocaciones), selección e implicación (las que se seleccionen para su enseñanza) (figura 15)
Figura 15: Las colocaciones y las solidaridades semánticas
- existen colocaciones en la que los miembros no tienen relación semántica de solidaridad que se reconocen por la frecuencia de coaparición en relación a la aparición del colocativo (la base puede aparecer sola): por ejemplo en contrato leonino, esfuerzo
ímprobo, donde contrato, esfuerzo no muestra gran tendencia porcentual a aparecer con
el adjetivo, pero el adjetivo sí suele aparecer con frecuencia (sobre el total de apariciones del adjetivo) con esos sustantivos
- existe colocación aunque un elemento poco frecuente se combine con diferentes elementos (relación no exclusiva), semejantes o no, como supino + tontería, + contrariedad y + falta de sinceridad, sumo + inteligencia / sacerdote... (datos tomados de REDES).
En resumen, consideramos necesario basarnos en los modelos teóricos para definir la colocación en el ámbito didáctico, pero, como señala Higueras (2006), en ocasiones es necesario ampliar el concepto e incluir unidades no tan claras o que se encuentran, como la misma autora defiende basándose en la teoría de prototipos, en una zona al margen del concepto de colocación. Para la selección de las colocaciones en clase de español como lengua extranjera a alumnos chinos, es fundamental tener en cuenta las necesidades de los alumnos, muchas veces relacionadas con su L1. También nos parece muy importante
implicación iimplicación implicación implicación afinidad afinidad colocación colocación selección
no denominar colocación a cualquier combinación frecuente, para despertar en los alumnos una conciencia colocacional adecuada.