3. MARCO TEÓRICO
3.2 LAS IMPLICACIONES DE LA RUPTURA
Tal como se ha mencionado, la entrada del libre comercio en el mercado mundial de café implicó que los países productores se vieran obligados a realizar una serie de cambios organizacionales al interior de sus estructuras administrativas, como resultado de los requerimientos económicos del momento, los cuales se han asociado a los ciclos del mercado. Y que entre otras, se establecía como la hoja
0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 18000 1956 1958 1960 1962 1964 1966 1968 1970 1972 1974 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 6.660 16.094 16.179 7.812 7.809
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de ruta que orientaría la manera en que se debían concebir las nuevas maneras en las relaciones económicas.
Para el caso Colombiano, y dentro del contexto de reforma estructural implementado a comienzos de la década de los noventas, el cual además implicaba la implementación de una serie de medidas orientadas a reformar la organización económica del Estado, principalmente su estructura fiscal y comercial, y basadas en las recomendaciones realizadas por el denominado
“Consenso de Washington” y su ideología asociada.
Resaltando que el contenido de dicho Consenso Giraldo (2007) lo describe tomando lo planteado formalmente, adicionando los temas que a su juicio debieran incluirse30, y así todas las políticas son:
1. Disciplina fiscal. Reducir los déficits presupuestarios.
2. Construcción de instituciones. Bancos centrales independientes y fuertes oficinas de presupuesto.
3. Gasto público. Reorientar recursos hacia áreas desatendidas con retornos potencialmente altos, particularmente en las áreas sociales.
4. Mejor educación. Aumentar el gasto y centrarse en educación primaria y secundaria. 5. Reforma tributaria. Aumentar la base tributaria y reducir las tasas impositivas marginales. 6. Liberalización financiera. Avanzar hacia el objetivo final de tasas de interés de mercado. 7. Supervisión bancaria. Desregulación financiera con fuerte control.
8. Tasas de cambio unificadas. Inducir crecimiento rápido en exportaciones no tradicionales. Se recomienda franja cambiaria amplia de ajuste gradual.
9. Liberación comercial. Reducir hasta un arancel bajo uniforme de 10 a 20 por ciento, y avanzar en esfuerzos regionales.
10. Inversión extranjera directa. Abolir las trabas a las empresas extranjeras. 11. Economía competitiva. Privatización y desregulación.
12. Privatización. Eliminar firmas estatales ineficientes e insolventes. 13. Desregulación. Evitar las restricciones a la competencia.
14. Derechos de propiedad. Crear sistemas legales bien definidos, para todos, que aseguren la propiedad, incluso en el sector informal.
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15. Regulación de los servicios públicos. Regular los mercados que han sido objetos de privatización, ya que no existen condiciones de competencia perfecta y que es necesario dar acceso a los pobres.
16. Flexibilización laboral. Eliminar las trabas que no permiten el libre funcionamiento del mercado de trabajo.
17. Descentralización fiscal. Trasladar responsabilidad fiscal a los gobiernos locales. (p. 137) Teniendo en cuenta, que bajo las relaciones de mercado el papel del Estado se limita principalmente a la conservación del orden social además del de crear las condiciones necesarias para la circulación y rentabilidad del capital, principalmente extranjero, el Gobierno nacional, decide luego de mucho tiempo, comenzar la aplicación de una serie de medidas comerciales con el fin de acogerse a las recetas del mencionado consenso.
En lo que respecta al sector cafetero, una de las primeras aplicadas en torno a la caficultura, se implementó a finales del año 1989 durante el Gobierno de Virgilio Barco, fue la de desmontar los subsidios a los fertilizantes en cerca de un 50% (Unión Cafetera Colombiana, 2005, p. 34). Al poco tiempo de implementada la anterior medida, se inicia importante reforma al interior de la estructura cafetera Colombiana, las cuales se relacionaban con uno de las principales funciones cumplidas por parte de la Federación hasta ese momento.
Como consecuencia de la disminución en los precios internacionales de café a comienzos de los noventas, el Fondo Nacional del café destinó importantes recursos orientados a mantener estable el precio interno del grano, situación que obligó al replanteamiento del apalancamiento financiero del Fondo, como medida
preventiva que buscaba no comprometer su situación financiera a futuro.“De estas
acciones, algunas significaron un esfuerzo directo de los caficultores: el pago del precio de compra del café con títulos de apoyo cafetero – TAC, la venta de fertilizantes a precios de mercado, la eliminación de la compensación o transferencias que el Fondo daba a los productores para el reducir el costo financiero de los créditos de FINAGRO y la disminución prevista por el Fondo
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Luego, y basándose, en la progresiva caída en los precios internacionales del grano, a mediados de 1992 se cita a un nuevo Congreso cafetero, en el que se pretendía darle un manejo sostenible a las finanzas del Fondo. Los puntos de aquel encuentro giraron en torno a la disminución del precio interno, tecnificación de cultivos, y futuros recortes a la institucionalidad, destacando que allí mismo se logró que el gobierno, en medio de un panorama cafetero no muy alentador, se comprometiera a destinar recursos al Fondo Nacional del Café por un valor de US$200 millones dada la coyuntura de los precios internacionales (Junguito y Pizano, 1997, p. 112).
Tiempo después, durante el gobierno de Ernesto Samper y dada la coyuntura de la cotización internacional del grano como consecuencia de las heladas
brasileñas, se decreta “El Plan de Manejo de la Actual Coyuntura Cafetera” con el
objeto de manejar el excedente cafetero en un contexto cambiario liberalizado (Junguito y Pizano, 1997,p. 113).
Así, dicho Plan de Manejo estaba compuesto de dos partes, la primera basada en un ajuste al precio de compra además, de la introducción de un mecanismo flexible de ajuste al precio interno, determinando por la distribución del excedente entre el caficultor y el fondo nacional, en donde el precio se ajustaría a la dinámica del mercado buscando generar grandes excedentes al Fondo en épocas de altas cotizaciones. La segunda parte, relacionada con el manejo de los excedentes generados a partir, del control del precio interno, en donde se planteó que dichos excedentes serían destinados al pago de deudas contraídas con el gobierno nacional además, del cumplimiento de obligaciones referente a los TAC previamente mencionados (Junguito y Pizano, 1997,p. 114).
Posteriormente, el Plan de Manejo es readecuado en relación a la política monetaria implementada por el gobierno de aquel momento, mediante la adopción de un programa de emergencia enfocado a la preservación de la institucionalidad como el mejoramiento técnico en la producción cafetera. Dicho programa
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financiado por recursos del Fondo Nacional buscó una mejora en el precio interno a través de la suspensión del pago de títulos de apoyo cafetero, además de reconocer una prima de $10.000 por cada carga de 125 Kg., buscar una disminución en el endeudamiento cafetero y buscar implementar la renovación de cafetales (Junguito y Pizano, 1997, p. 115-116).
Sin embargo, para el año 1996 se organiza un nuevo congreso cafetero en el cual, junto con el gobierno se busca mejorar la competitividad del sector, afectado por el entorno económico que perjudica las actividades intensivas en mano de obra, ya que se estaba presentando revaluación del peso y especulación respecto a los salarios de los trabajadores.
Posteriormente, y gracias al repunte de las cotizaciones internacionales opta por el manejo flexible del precio interno a mediados de 1997, con el fin de capitalizar las finanzas del Fondo, aclarando que la medida se aplicaría cuando el precio no superara los US$2 la libra31. En general, autores como Junguito y Pizano destacan que de los acuerdos anteriormente mencionados, el que tuvo mayor trascendencia
es el Plan de Manejo implementado en 1994, ya que según ellos “la extensión del
mecanismo de flexibilización al precio interno de compra, con lo cual todos los instrumentos de política cafetera se automatizaron: reintegro mínimo, retención y contribución, salvo en el lapso julio de 1995 a febrero de 1997, momento en que fue restablecido. Este conjunto de flexibilización ha pretendido darle una mayor
claridad a las reglas de juego de la política cafetera”32(Junguito y Pizano, 1997, p.
119).
Tabla 8 Plan de Acción 1997
Objetivos
1. Reducción de presupuesto en algunos programas del Fondo para generar un ahorro de 7.4 centavos de dólar por libra exportado, lo que en total significaba US$113 millones en total.
31 Ver tabla 7 32 Ver tabla 8
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2. Presentación de distintas propuestas legislativas encaminadas a disminuir los efectos de la revaluación y así se compensaran los ingresos del Fondo, recuperación estimada en US$150 millones para 1997.
3. Reducción de los depósitos exigidos para convenir crédito externo por parte del Banco de la Republica.
4. Eliminación del TAC como parte del precio interno de compra.
5. Buscar soluciones que garanticen la sostenibilidad del Fondo Nacional de Cafeteros y preservar los ingresos de los productores.
Fuente: Junguito R. y Pizano D. (1997). Instituciones e Instrumentos de la política cafetera en Colombia
Tabla 9 Criterios de estabilización y compensación 1997
Criterios
1. Se amplió la tabla de fijación del precio interno a niveles de precios externos superiores a US$2 la libra, estableciendo un tope de US$2.60.
2. Se seguiría trasladando al productor el valor de los excedentes sobre el precio de equilibrio de la industria, que se encuentre por debajo de los US$2.20 la libra. 3. Los excedentes por encima de US$2.20 se distribuirían entre los caficultores, 75%
productores y 25% restante al Fondo Nacional del Café.
4. Si se superaran los US$2.26 se tendría que establecer una nueva forma de distribución de excedentes.
5. Hasta el 30 de septiembre de 1997, la tabla de fijación del precio interno mantendrá el mismo valor base de equilibrio, US$1.40 la libra, asegurándose para el Fondo una compensación respecto al ajuste cambiario.
Fuente: Junguito R. y Pizano D. (1997). Instituciones e Instrumentos de la política cafetera en Colombia
Como se ha mencionado, la década de los noventa significó para la caficultura colombiana una etapa de reestructuración en su organización y relación con los caficultores ya que, el papel del gremio cafetero y del gobierno pasó de la
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protección en la producción y comercialización del grano a promulgar un discurso que implicaba según expertos, la readaptación de la lógica productiva nacional, es decir, de tajo se pretendía ignorar la forma en que históricamente se concibió la caficultura colombiana, la cual de no haber sido por los factores de protección en torno al comportamiento del comercio mundial difícilmente se hubiera hablado de un sector rentable en el mediano y largo plazo.
Por tanto, cuando se inicia el reajuste de la política cafetera se hace alusión a que la institucionalidad consolidada hasta ese momento no da respuesta a los verdaderos requerimientos de los caficultores, ya que según algunos autores como por ejemplo, Perry (1993, p. 111) plantea que dicha situación comprometía los recursos del Fondo a largo plazo, teniendo en cuenta las bajas cotizaciones y la política de precio interno hasta aquel momento implementada. A su vez, sugiriendo que en adelante se debería manejar el Fondo desde una perspectiva de desinversión de aquellas entidades que no se relacionaban directamente con la protección al caficultor.
Lo anterior coincidió con un fuerte proceso de revaluación entre los años 1992- 1998, acompañado de la fuerte recesión económica vivida en el país a mediados de 1999 como consecuencia de la grave crisis económica mundial. Dicha situación, afectó seriamente los recursos del Fondo Nacional como consecuencia de ese intento por tratar de mantener estables los ingresos de los caficultores; por lo que, a mediados de 1998 y como consecuencia de la imposibilidad por parte del Fondo de financiar la institucionalidad hasta el momento creada mediante el ahorro de los caficultores, entre 1997 y 1999 la Federación pierde el control de seis de sus ocho principales empresas, entre las que se destacan Bancafé, antiguo Banco Cafetero, la Flota Mercante y Concasa, además de disminuir significativamente sus inversiones directas a los departamentos cafeteros mediante las transferencias de recursos a los Comités Departamentales (Pizano, 2001, p.37).
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El final de la década, ratifica el mal momento que atravesaba la caficultura colombiana, dado que a finales de 1999 se presenta la cotización más baja en toda la historia del comercio mundial de café, el cual fluctuaba entre 45 y 65 centavos de dólar la libra, lo que de una u otra manera terminaría por comprometer aún más las finanzas del Fondo Nacional de Café, el cual en menos de una década su patrimonio decreció de 1.694 millones de dólares en 1991 a 248 millones de dólares en 2001 (Junguito y Pizano, 1997, p. 159; Márquez, 2005, p. 76).
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4. EL EFECTO DEL NUEVO CONTEXTO INSTITUCIONAL EN