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CAPITULO 4. EVOLUCIÓN DEL BARRIO SUECIA (1980-2006)

4.3 Las Interacciones

En este apartado, la intención principal es describir los cambios que se han dado respecto a las lógicas interactivas entre los actores y el espacio descritos anteriormente.

En primer lugar, los consumidores entrevistados, ponen énfasis en describir cómo eran las rutinas por las noches. Entre las opiniones expuestas por los entrevistados, se pueden encontrar las siguientes:

“Ir a Suecia era lo más taquillero, nos íbamos juntas las amigas, y allá nos encontrábamos con los amigos, la onda era muy sana, ¿cachay?, no teníamos miedo de andar solas, General Holley era como nuestra calle, y andábamos a nuestra pinta. Era muy común pillarse con un famosillo, y una cámara, y con hartos gringos, era muy frecuente que adentro del Green Bull un gringo nos regalara copete. Se pasaba muy bien”. (Consumidora, Mujer, 27 años, Ñuñoa). “Se daba eso de la exclusividad de un barrio, llegabas a la puerta del “Entre Negros” y un guardia te miraba la pinta y te pedía carné. Pero llegaba la rubia top y de besos se saludaba con el guardia y pasaba tranquilamente, ahora te andan rogando que entres a sus locales” (Consumidora, Mujer, 26 años, Santiago)

“Antes muy, muy a lo lejos te encontrabas con una puta, o con un huevón jalando coca en el baño de alguna disco, una que otra mocha entre gente que se pasaba de copas, era mucho más tranquilo(...) Hasta sacaba plata del cajero automático de la esquina de Suecia con Provi” (Consumidor, Hombre, 25 años, Providencia).

Un Carabinero entrevistado en terreno para esta investigación, manifestó que sus interacciones con el barrio han aumentado respecto a lo que ocurría dos años atrás. Es decir, en un principio, su presencia era eventual, y se limitaba a chequeos de rutinas, posteriormente su presencia fue permanente y su actividad se vio incrementada en labores de control de automovilistas conduciendo con alcohol en la sangre, detención de antisociales que generaban riñas afuera de

los locales a altas horas de la madrugada, etc. En este sentido, no considera haber sido un actor fundamental dentro de las interacciones de Suecia en sus inicios, contrariamente a lo sucedido después.

Los vecinos que entregaron su opinión, en tanto, también notan cambios importantes de las interacciones sociales desde los inicios de Suecia hasta los días de hoy:

“Mira, si independiente del gentío y la bulla, que siempre nos ha molestado, uno pasaba con el auto por ahí, y tenía que esperar que todo el mundo pasara primero para poder avanzar. Estaba siempre lleno, pero no se veía peligroso, habían cabros curados pero no se veían matones, no estaba lleno de prostitución en las esquinas, era como pasar ahora por Vitacura de noche.” (Vecino, Hombre, 55 años, Providencia).

“Me acuerdo que estaba bajo control, y mientras más te acercabas a la Costanera por Suecia, la gente se iba poniendo cada vez más rubia y más vieja, como que habían locales más exclusivos y para gente mayor, ahí los guardias tenían pinta de guardias y actuaban como guardias, cara de raja te decían que no podías pasar” (Vecina, Mujer, 30 años, Providencia).

Casi todos los entrevistados daban cuenta, además de las interacciones nocturnas en el barrio los fines de semana, de las distintas cosas que se podían hacer según el horario que se visitaba. En las tardes, era más frecuente la visita de aquellos que buscaban un “happy hour” con los compañeros de trabajo,

amigos, o parejas. Ya en la noche –desde las 12:00 am en adelante-, las interacciones eran comunes a todos, salvo excepciones, como ir a visitar el local de venta de empanadas a altas horas de la noche.

De este modo, en el barrio se daba todo tipo de interacciones, y los entrevistados, desde su punto de vista, cuentan su manera de participar en Suecia.

Estas relaciones sociales han ido cambiando, sobre todo después de varios crímenes, antes mencionados, cometidos en el barrio a partir del 2000 en adelante. Según la opinión de los entrevistados, estas interacciones fueron rotando, hasta llegar a anularse en algunos casos, debido al temor asociado con visitar Suecia:

“La ultima vez que fui, llegué y al tiro me empezaron a molestar para que entrara a un local, son como guardias que te persiguen mitad de cuadra para que consumas algo adentro (...) Es todo mucho más solitario, y más oscuro, en vez de estar lleno de gente linda, está lleno de cucas”. (Consumidora, Mujer, 27 años, Ñuñoa).

“Ahora uno va y parecen así como mafias adentro del barrio, por ejemplo está lleno de gallos que vigilan los autos y te cobran lo mismo que te sale curarte raja en un pub, tenis a las micros que van a buscar a la gente para llevarlas a sus casas en Pudahuel o no se adonde, ¿me entendís? Ahora además te ofrecen pagar pa entrar a un edificio con prostitutas, te ofrecen droga a cada rato.” (Consumidor, Hombre, 25 años, Providencia).

“Ahora olvídate de hacer un amigo y pinchar con alguien, hay que andar con mucho cuidado para no caerle mal a algún gallo adentro de una fiesta” (Consumidora, Mujer, 27 años, Ñuñoa)

Los consumidores entrevistados, hacían una diferencia importante en cuanto a las relaciones sociales que se tejían al interior del barrio; mientras que en un

comienzo era posible desde conseguir un nuevo número de teléfono, hasta observar una vigilancia muy pasiva de Carabineros en el barrio. En cambio, las últimas veces que han ido, comentan otras relaciones sociales que desconocían en los inicios, como el acoso de un guardia para publicitar los servicios de un local. En concreto, esto se traduce en la presencia de nuevos actores cuyas relaciones están delimitadas de manera muy hermética, como son las bandas de tráfico de drogas y de proxenetas. Con ello, se da con mucha menos frecuencia interrelaciones entre los visitantes de Suecia.

Rammsy explica que en el momento que sucede la movilidad de público en Suecia, los primeros visitantes prefieren ir a disfrutar en otros espacios, mientras que los nuevos consumidores se encuentran con más frecuencia en peleas callejeras y con más consumo de alcohol, a consecuencia de los nuevos locatarios que quieren atraer a más público y dejar de ser un barrio exclusivo y convertirlo en masivo y popular.

En síntesis, los cambios experimentados por uno de los barrios recreativos más conocidos en Santiago, con respecto a sus espacios, sus actores e interacciones, han sido bastante marcados y específicos. Ahora bien, a la luz de las opiniones vertidas por los entrevistados, es posible inferir que estos cambios han sido negativos, en la medida que las descripciones del Suecia actual están ligadas a oscuridad, soledad, deterioros, riñas y jóvenes que cometen delitos al interior del barrio y guardias que trastocan sus funciones y son ineficaces en término de su función primordial. A esto se suma la carencia de una política municipal a favor de una mantención y desarrollo del barrio como espacio público recreativo. Hoy el barrio Suecia, es también llamado “Sucia”, como una manera peyorativa de explicar la decadencia por la que ha atravesado el barrio.

Este proceso de cambio que el barrio ha experimentado desde fines de los años 90´s hasta finales del 2004, se puede explicar desde un prisma multicausal; es decir, este deterioro del barrio, no puede ser explicado por una sola razón. En el siguiente capítulo, se explican las razones que motivaron este cambio.