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Las primeras contradicciones de la contrarrevolución

In document Soldados en El Poder Final (página 86-92)

4. EL RETROCESO DE LA APERTURA DEMOCRATICA (1954-1963)

4.2 Las primeras contradicciones de la contrarrevolución

En la formación del nuevo gobierno fueron incorporados en posiciones estratégicas, algunos de los oficiales que colaboraron con el triunfo liberacionista facilitando el colapso del régimen de Jacobo Arbenz Guzmán, tal el caso del coronel Elfego H. Monzón, vocal de la junta de gobierno; el teniente coronel José Luis Cruz Salazar nombrado embajador en Washington DC; el teniente coronel Mauricio Dubois nombrado Cónsul General en Nueva York; y el teniente coronel Enrique Close De León nombrado ministro de la Defensa; la mayoría de los viceministros pertenecían al movimiento de liberación nacional.

Muy tempranamente se manifestaron las contradicciones generadas durante la génesis del nuevo régimen político, ya que siendo el propósito revertir los logros obtenidos durante el período arbencista, que a criterio de la junta de gobierno fueran calificados de comunistas, no se comprendía la actitud prudente que manifestaba el coronel Castillo Armas en la decisión de eliminar las instituciones y prácticas revolucionarias, lo cual frenaba el aprovechamiento de los primeros momentos de gobierno para desmantelar toda la institucionalidad del antiguo régimen y consolidar a la ideología anticomunista y al movimiento de liberación como expresión armada del nuevo régimen político14.

La tendencia liberacionista se impuso iniciándose un proceso de desmantelamiento de los aparatos políticos, sociales y culturales consolidados por la revolución, dando paso a nuevas expresiones coincidentes con el anticomunismo reinante, entre

14 A criterio del general Gramajo Morales, el coronel Castillo Armas le imprimió a su gestión una sensibilidad muy particular en la atención de los problemas sociales, generando el descontento de sus compañeros del movimiento liberacionista; ob. cit. p. 86. Ver también a Villagrán Kramer, Francisco. Op. cit. pp. 202-203.

las cuales destacaron medidas de tipo ideológico a cargo del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo; de tipo legal enmarcadas en la Ley Preventiva Penal contra el Comunismo y en los Tribunales de Instrucción; la suspensión de la reforma agraria; el control de las diversas expresiones de organización sindical, campesina, cooperativa , de pequeños productores y de comunidades indígenas; la suspensión de todas las actividades y expresiones culturales; y la integración de los ejércitos, tal y como había sido pactado en San Salvador.

Con el propósito de proceder a incorporar al ejército nacional a elementos de las fuerzas rebeldes pertenecientes al movimiento de la liberación y rendirles homenaje público por el triunfo obtenido, se ordenó celebrar el 1 de agosto el día de la unidad del ejército efectuando un desfile conjunto en el que se intercalaron unidades de ambos grupos; aunque la intención era establecer la separación entre pasado y futuro, no fue posible ignorar que la convergencia de los vencedores con los vencidos resaltaba la presencia de aquellos que se habían negado a cumplir con su mandato constitucional y, al pactar con el enemigo, habían traicionado al propio ejército. La gran mayoría de esos oficiales habían sido asignados a puestos de mando; en el futuro algunos de ellos llegarían a ser determinantes en la vida política del país15.

El discurso del coronel Castillo Armas hizo énfasis en el propósito de la purificación del ejército nacional mediante la fusión de ambos ejércitos; el coronel Monzón aludió a que el triunfo de la abnegada lucha del ejército de liberación había provocado la unificación ideológica con el ejército nacional, como factor determinante para extirpar el comunismo de Guatemala. Ese fue el momento culminante en que el ejército de la revolución, derrotado por sus propias contradicciones internas, se convirtió en un ejército anticomunista, concepto ideológico fundamental en las filas de la institución armada durante las próximas tres

15 Nos referimos a los oficiales Carlos Arana Osorio, Kjell Eugenio Laugerud García y Romeo Lucas García, entre otros más, quienes posteriormente ocuparían la presidencia de la República.

décadas.

La madrugada del 2 de agosto se registró un alzamiento militar en contra de las tropas liberacionistas acantonadas en el Hospital Roosevelt de la ciudad capital; originado y conducido por los cadetes de la Escuela Politécnica, expresó su rechazo e indignación ante la falta de lealtad de sus superiores para con el expresidente Arbenz Guzmán; el descontento por la presencia de las fuerzas invasoras en un acto de incorporación en el ejército nacional; y el propósito de reivindicar el nombre y el honor de su escuela y de la institución armada16.

Es importante reflexionar en torno a la reacción de los cadetes en contra de lo que ellos consideraron una traición a la patria, durante los acontecimientos sucedidos a finales de junio de 1954, es decir, su rechazo e indignación por el hecho de que aquellos que eran sus superiores se hubieran negado a combatir al enemigo; que hubieran pactado y se subordinaran a la jefatura de las fuerzas invasoras; y que hubieran avalado el rendirles homenaje público e integrarlas al ejército nacional.

Todo ello era contrario a los contenidos que les inculcaban en la escuela militar; ahí se les había enseñado que en el campo de batalla o se triunfa o se muere, pero nunca se les dijo que por consideraciones políticas se podía negociar con el enemigo y, menos, traicionar a su comandante en Jefe y desprestigiar a su institución.

Según el testimonio del coronel Monzón, al presentarse a dos de las bases militares de la República pudo constatar que la rebelión de los cadetes ya contaba con el apoyo de algunas otros cuerpos del ejército; se proponía la destitución del gobierno y la disolución del ejército de la liberación, habiéndole solicitado que se hiciera cargo del mando, el cual rechazó17. Estos hechos

pusieron en relieve tres aspectos estructurales en la constitución

16 Mayores detalles a este respecto en Villagrán Kramer, Francisco. Op. cit. pp. 224-241. 17 Ibídem. pp. 226 y 227.

del nuevo gobierno: un tremendo fallo en materia de inteligencia militar que no pudo anticiparse a los propósitos de la rebelión; la debilidad de mando y falta de control en el ejército de parte del coronel Castillo Armas; y la disposición militar a efectuar una nueva traición a sus superiores18.

Lo que principió como una rebelión de la juventud militar fue evolucionando hacia un levantamiento generalizado en el ejército; mediante un boletín de prensa difundido en las radios, se hizo público el apoyo moral y material de algunos destacamentos militares, en favor del alzamiento iniciado por los cadetes en defensa del honor y el prestigio de su institución, la que fuera mancillada por la comisión de actos humillantes en su contra por elementos de la liberación. A la vez se aclaraba que el movimiento no poseía inspiración comunista y se exigía la disolución del ejército de la liberación19.

El coronel Castillo Armas asumió el control de la situación después de recibir el parte que le diera el coronel Monzón, de la reiteración del irrestricto apoyo de parte de la embajada norteamericana y de tener que dar la orden de rendición a los efectivos liberacionistas que se encontraban asediados por los cadetes y por efectivos de algunas bases militares de la capital. Posteriormente, la junta de gobierno decidió negociar con los alzados habiendo acordado, entre otras consideraciones, no tomar represalias en contra de los implicados en el alzamiento; proceder al total licenciamiento de las fuerzas de la liberación; desmentir categóricamente que se tratara de un brote comunista; y aclarar que no se trató de un movimiento subversivo en contra de la junta de gobierno20.

Una traición más fue cometida por los mandos militares al haber avalado la decisión de encarcelar a los oficiales de la base militar

18 Según el general Gramajo Morales, en esos momentos, producto de los cambios políticos efectuados, en los oficiales del ejército se respiraba una sensación de insatisfacción consigo mismo; Op. cit. p. 83.

19 Villagrán Kramer, Francisco. Op. cit. pp. 230-231. 20 Ibídem. pp. 232-236.

La Aurora y a siete de los cadetes que dirigieron el alzamiento, violando parte de lo acordado; la Escuela Politécnica fue clausurada y fue hasta después de 31 años que el expresidente Ramiro De León Carpio les rindió un justo homenaje destacando el valor histórico de su actuación.

Tantos hechos en tan poco tiempo pusieron en relieve una serie de aspectos que es conveniente rescatar: por una parte, la reacción popular en favor de la acción rebelde de los cadetes de la escuela militar contrastó con el aparente apoyo que el día anterior se le había brindado al ejército de la liberación; por la otra, no se había aprovechado la ocasión para tratar de involucrar a los cuadros revolucionarios recientemente desplazados del poder, ni para cuestionar las medidas asumidas por el nuevo gobierno.

Evidentemente se trató de una convulsión al interior del ejército que puso en relieve las dificultades de unificación en el mando y que, paradójicamente, fortaleció la posición política del coronel Castillo Armas, debilitó al brazo armado del movimiento que lo llevó al poder, y favoreció la consolidación del movimiento liberacionista en el control del gobierno.

Para lograr el objetivo de constitucionalizar el mandato presidencial del caudillo de la liberación, fue necesario desconocer lo pactado en 1952 con el general Miguel Idigoras Fuentes, en 1953 con el Lic. Juan Córdova Cerna y en 1954 con los demás signatarios del Pacto de San Salvador21; para la

dirigencia liberacionista era más importante investir al coronel Castillo Armas como presidente de derecho que cumplir con la palabra empeñada en dichos pactos.

Pese a los recursos legales interpuestos por el abogado del general

21 Según el pacto de Caballeros el general Ydígoras Fuentes sería candidato presidencial una vez triunfara el movimiento de liberación nacional; el Lic. Córdova Cerna declinó la jefatura del movimiento de la liberación, a cambio del compromiso de que el coronel Castillo Armas le apoyaría como candidato oficial de la liberción; y en el pacto firmado en San Salvador, el compromiso era de que una vez promulgada una nueva constitución se convocaría a elecciones presidenciales; ver Villagrán Kramer, Francisco. Op. cit. pp. 244-252.

Idígoras Fuentes, a fin de legalizar su presencia en el país, ya que se le había negado la visa de permanencia correspondiente, se dictaminó en su contra aduciendo que no estando vigente la Constitución no había derecho a recurrir al recurso de amparo; Ydígoras Fuentes optó por retirarse del país y de la contienda política y esperar a que la historia hiciera su parte22.

No encontramos evidencias de lo que sucedió con el Lic. Juan Córdova Cerna, ni de si hubo o no reacción de su parte en contra del incumplimiento de la palabra empeñada, solamente se sabe que fue detenido y exilado aprovechando el nuevo estado de excepción impuesto por los disturbios estudiantiles del 25 de junio de 1956; en cuanto al coronel Monzón, fue exilado a Panamá y un año después expresaría su testimonió respecto a estos acontecimientos23.

El uno de septiembre de 1954 se disolvió la junta de gobierno, concentrando todo el poder en el coronel Castillo Armas, quien asumió la jefatura de gobierno y del Estado; luego se procedió a convocar a la integración de la Asamblea Nacional Constituyente que redactaría el nuevo texto constitucional, y a un plebiscito que legitimaría y legalizaría la permanencia del coronel Castillo Armas en la presidencia de la República.

Un último decreto sustituiría el voto secreto por el voto público, con la abierta intención de cotizar a su favor la participación electoral de los analfabetos, quienes en ese entonces no gozaban del derecho al voto. Las bases del evento electoral establecieron que el voto se emitiría públicamente, que el escrutinio sería secreto y que los partidos políticos serian sustituidos por agrupaciones cívicas; medidas excepcionales en tanto se lograra la erradicación del comunismo, momento a partir del cual se favorecerían elecciones libres24.

22 Tres años después, posteriormente al asesinato de Castillo Armas, Idígoras Fuentes sería presidente de la República.

23 Ver el escrito de Tomás Sierra Roldán. Diálogos con el coronel Monzón. Editorial San Antonio, 1958; en Villagrán Kramer, Francisco. Op. cit. P. 252.

La maniobra electoral fue denunciada por un selecto grupo de académicos de la Universidad Nacional, argumentando que el exceso de medidas de excepción justificadas por la amenaza comunista, no tenían un sustento real ya que no se trataba de un diferendo entre comunismo y anticomunismo, sino entre democracia y dictadura25.

Como era de esperarse, los resultados de la consulta electoral y de las elecciones a constituyente favorecieron ampliamente al gobierno liberacionista; con una muy escasa oposición el coronel Castillo Armás fue favorecido en el plebiscito y el Frente Anticomunista Nacional controló los 66 escaños de la Asamblea Nacional Constituyente

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