Caída al abismo y disparates sin fin del mayor suicidio científico de la Historia
Alfred G. Gilman, premio Nobel de Medicina en 1994 por su descubrimiento del papel de la g–proteínas en la actividad celular.
A
LFREDG. G
ILMANB
ARBARAM
ACC
LINTOCK“(D
ebemos) abrir camino (...a)las teorías de los cofactores, las cuales pueden preceder, activar o incluso sustituir a la del VIH en el proceso del sistema inmune que lleva al SIDA”.
Barbara MacClintock, genetista, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1983 por su descubrimiento de los “genes saltarines” o intercambiables llamados transposones.
S
tanley B.Prusiner, Premio Nobel en 1.997 de Biología y Medicina por sus estudios sobre las proteínas tóxicas o priones (que infectan sin ser virus ni bacterias).
“I
dentificar el VIH fue el primerpaso crítico para definir la causa del sida, pero, como Robert Koch señaló elegantemente hace más de un siglo, mostrando que un particular agente infeccioso causa una enfermedad específica, puede ser un proceso arduo. Este proceso es especialmente complicado cuando la exposición al agente se sigue por un periodo de incubación de meses. o incluso años, antes de que los síntomas aparezcan. Éste es el caso del sida.”
S
TANLEYB. P
RUSINER“E
l comportamientode Gallo fue una temeridad intelectual y esencialmente inmoral.”
(Respecto a la disputa con Montagnier y presentación de los descubrimientos de Gallo).
Barbara MacClintock, premio Nobel de Física y Medicina en 1983. Albert G. Gilman, premio Nobel de Medicina en 1994
La macroestafa del SIDA
Esta tabla muestra que los virus simios son considerados inofensivos para la ciencia y que para otros anima- les no son mor- tales.
Gallo y otros pensa- ban que el origen del virus del Sida provenía de los monos de África.
M
ONOS,
ZOOFILIA Y RITUALESR
ebeca caía ignorando que ni siquiera se sabía el origen del virus del sida. Gallo y otros pensaban que provenía de los monos de África, y casualmente como el anterior virus presuntamente descubierto por él, el HTLV–1. La obsesión de Gallo con el continente africano parece enfermiza. Se encontraron virus similares en monos verdes de África, el Virus de la Inmunodeficiencia Simia (SIV) – STVL–IIII, y por lo que el Dr. Myrion T. “Max“ Essex pensaba que habían llegado al hombre por una “mordida” de simio.No importaba que James Mullins, virólogo de la Escuela de Har- vard de Salud Pública, desacreditara por completo las tesis de su jefe Essex, quien, con el tiempo, ha llegado a reconocer que Duesberg, el gran escéptico del sida, había sido subestimado por el aparato oficial
(38). Essex había intentado, asimismo, colar un segundo virus de sida,
que llamó HTLV–4, y que luego se demostró que era falso, ya que provenía de la contaminación de virus de mono (39). Pero esto
nunca sale en los periódicos.
Gpo VIRUS Abbrv Huésped Enfermedad natural
A Virus de la inmuno- VIH–1 Humano SIDA,
deficiencia humana inmunodeficiencia,
tipo I caquexia, encefalitis,
neumonía
Virus de la SIVcpz Chimpancé Ninguna
inmunodeficiencia de los simios, cpz
B Virus de la inmuno- VIH–1 Humano SIDA,
deficiencia humana inmunodeficiencia,
tipo 2 caquexia, encefalitis,
neumonía
Virus de la inmuno- SIVsmm/mac Mangabey Ninguna
deficiencia de los simios, smm/mac
C Virus de la inmuno- SIVagm Mono verde Ninguna
deficiencia de los africano
simios, agm
P
ROPIEDADES DE LOS LENTIVIRUS DE LOS PRIMATES.
Gpo VIRUS Abbrv Huésped Enfermedad natural
D Virus de la inmuno- SIVmnd Mandril Ninguna
deficiencia de los simios, mnd
E Virus de la inmuno- SIVsyk Mono de Ninguna
deficiencia de los Sykes
simios, syk
VIRUS Abbrv Huésped Enfermedad
natural
Virus Maedi Visna– (el más VMV Ovejas Caquexia
parecido al VIH, pero no (desnutrición),
mata las células T) neumonía, encefalitis,
artritis
Virus de la inmuno- BIV Vacas Ninguna
deficiencia bovina
Virus de la inmuno- FIV Gatos Caquexia, neumonía,
deficiencia felina encefalitis
Virus de la anemia equina EIAV Caballos Anemia y caquexia
infecciosa
Virus de la Encefalitis– CAEV Cabras Encefalitis, artritis
artritis caprina
Referencia: Steve Dewhurst, Profesor asociado de Microbiología e Inmunología, University of Rochester Medical Center, EE.UU. (40)
Rebeca caía sin conocer lo que iban a decir médicos como éste en mi exitoso y comentado blog en 2009:
“DocSays: Enero 15th, 2009 at 12:22 Saludos a todos los lec- tores de este blog. Soy médico y me gustaría aportar la siguiente evidencia. Hace aproximadamente 10 años atendí profesionalmente a 12 pacientes diagnosticados de SIDA. Inde- pendientemente de si realmente existe el virus o no, de si real- mente tiene capacidad infectiva o no, de si cumple los postu-
Caída al abismo y disparates sin fin del mayor suicidio científico de la Historia
P
ROPIEDADES DE LOS LENTIVIRUS QUE AFECTAN A LOS QUE NO SON PRIMATES.
Steve Dewhurst, de cuyo informe hemos extraído la Tabla de las propiedades de los lentivirus.
lados de la virología o no, de si se trata de una mutación de retrovirus inofensivos o no, de si es un arma biológica con inten- ción “genocida” o no, de si está relacionado con los experi- mentos de la vacuna de la polio cultivada en riñon de mono contaminado llevados a cabo en África o no, etc, etc…. de lo que si puedo dar fe, (y esta es la evidencia que deseo apor- tar) es que los pacientes que tomaron AZT (porque no
aceptaron nuestro consejo) están todos muertos, y los que no lo tomaron están todos vivos y “sanos”. Queda
dicho”.
Rebeca caía, sin saber lo que en 2009 la VIH Isa diría en nuestro blog, 18 años sana sin medicarse ahora:
”Con AZT algunos quedaban sordos, tontos o con grasa en la nuca o en muletas por la medicación del sida… con el crixivan estaba cada dos por tres en el hospital… eran vomitonas sin parar…”, “los médicos me presionaron que yo era un ente peli- groso… utilizaba lejía en el baño” ...“deseaba morirme, soñaba con la muerte, quería suicidarme… por la medicación, me lle- varon a un psiquiatra y me ahogó a más drogas”.
No importaba que los virus fueran completamente inofensivos en estos animales, como lo es el VIH cuando se les inocula. A falta de la hipótesis zoofílica de transmisión sexual, Miller y Green, en su Historia
La macroestafa del SIDA