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no sirve en África ni para diagnóstico, y cantidad de virus”, experto de Roche

In document La Macroestafa del Sida (página 186-189)

del GAG o núcleo del virus [sobre 9.213 letras].”

El Cobas Amplicor Monitor test señala, además, que las moléculas de inicio o primeras son la proteína p24 del GAG o núcleo del VIH, cuya “utilidad como un marcador de la carga viral es limi- tada”.

Contactamos en 2007 con los Labora- torios Echevarne de Barcelona

(www.echevarne.- com) haciéndonos pasar por un seropo- sitivo angustiado que no se fía de los tests

y quiere comprobación del diagnóstico y su respuesta nos confirma que todo en el sida está todavía en el aire: ...La PCR, el de ROCHE –nos dicen– fue retirado hace años por falta de fiabilidad, nosotros pusimos a punto una técnica de la que no nos fiába- mos mucho por variabilidad de la

secuencia del VIH, y que solo la emplean en prue- bas para fertiliza- ción in vitro, para descartar la infec- ción, pero no firma- ríamos un informe en un paciente adulto...

Sede central de los Laboratorios Roche en basilea, Suiza.

Como dijimos más atrás, toda esta palabrería partió de un trabajo de Ho de sólo cuatro páginas, sin ninguna foto de los millones de virus que dijo detectar, publicado en Nature, y hecho principalmente por matemáticos, como Nelson, Perelman y Markowitz. Cabría pregun- tarse: ¿Qué tiene que ver la presencia de un virus con las matemáti- cas?

La carga viral es un ejercicio de prestidigitación biomolecular, adap- tado por los químicos de Roche para detectar algo, pero no el VIH. Nadie puede demostrar que se detecte el virus del sida, EMPEZANDO POR ROCHE FARMA. Un estudio de Rasnick demuestra que el 99.8% de lo que mide no son virus infecciosos ((2266)). Los genomas retrovirales (trozos de virus) pueden estar en nuestro cuerpo naturalmente, sin pro- ducir virus infecciosos.

Pero esto no es todo, el “novamás” de la ineficacia de este arti- ficio farmacéutico es que ni siquiera las mediciones de la carga viral se relacionan con el número de células CD4 de defensa, como demos- tró Piatak en Science en 1993. Gallo y Levy, viejos Barones de la teoría del sida, tambien rechazan el método. “Uno se desorienta con cifras que no son relevantes con el problema clínico”, ha dicho Levy. Sin embargo, se dice que toda la teoría del sida está resuelta y que todo el mundo está de acuerdo en los puntos fundamentales. Sólo están de acuerdo en trincar la pasta, en el resto están en completo desacuerdo, tanto oficialistas como disidentes (estos últi- mos todavía más) (27).

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A HEMOFILIA Y LAS TRANSFUSIONES CAUSAN

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IDA

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l hecho de que hemofílicos y pacientes de transplantes sean afec- tados por sida es lógico y fácil de explicar, ya que ambas condicio- nes producen inmunodeficiencia. Herbert y su equipo han demostrado que las transfusiones provocan pérdida de inmunidad, al igual que la causa el llamado Factor VIII, que es un tratamiento usado por hemo- fílicos para la coagulación de la sangre (28).

Es decir, que cualquiera que haya recibido una transfusión tiene posibilidades de desarrollar inmunodeficiencia, con o sin VIH, debido al transtorno producido por la transfusión de proteínas extrañas (Pollack et al, 1985).

Además, se presupone que alguien que necesita una transfusión o es hemofílico, o tiene un organismo con ciertas deficiencias que le predispone a adquirir las enfermedades del sida. Por eso, muchos de los que dicen que han muerto por VIH, en realidad lo han hecho por otros factores relacionados con su enfermedad, como el célebre hemo- fílico Ryan White, que murió por una hemorragia interna incontenible. Lo que ocurre es que se le echa la culpa al VIH, o sida, de la muerte de cualquiera que haya dado positivo al test VIH, como le pasó por ejemplo al tenista Arthur Ashe.

Se dice que de la infección, entre 1978 y 1984, el 75% de los hemofílicos se contagiaron en EE.UU. debido a las transfusiones, unos 15.000 de 20.000. Sin embargo, sólo 300 desarrollaron sida hacia

La macroestafa del SIDA

LAS TRANSFUSIO- NES PROVOCAN PÉR- DIDA DE INMUNIDAD, AL IGUAL QUE LA CAUSA EL LLAMADOFACTORVIII,

QUE ES UN TRATAMIENTO USADO POR HEMOFÍLICOS PARA LA COAGULACIÓN DE LA SANGRE.

1990. Lo cual contradice la hipótesis de la incubación del sida en cinco o diez años, ya que muchos más deberían haber desarrollado la enfer- medad. Esto demuestra que la inmunodeficiencia no viene del VIH, sino de las condiciones de siempre de hemofílicos y perceptores de transfusiones.

Biggar y su equipo llegaron a decir que la incubación del sida era significativamente más rápida en los usuarios de drogas que en los hemofílicos. Por tanto, la inmunodeficiencia no tiene que ver con la extraña latencia que Gallo sacó de su chistera, sino con las conse- cuencias que el abuso de drogas provoca al cuerpo al cabo de unos años, que coinciden más o menos con los que se achaca al periodo de incubación (29).

Los investigadores del sida dicen que los hemofílicos transmiten la enfermedad a sus parejas. Sin embargo, ése es otro mito no confir- mado. Lawrence demostró que desarrollan enfermedades típicas rela- cionadas con la edad (30). Kreis analizó los casos y la evolución de las

células de defensa de 41 esposas, y llegó a la conclusión de que: “No hay ninguna evidencia, hasta la fecha, de transmisión heterosexual, o en el entorno familiar, de las irregularidades del subconjunto de células T desde los hemofílicos a sus espo- sas” ((3311)).

Para el Dr. Willner, quien se inoculó sangre con VIH en varios pro- gramas de televisión, incluso en España, los mentores del sida son cul- pables de fraude criminal y asesinato. Rick Weiss del Washington Post (1–11–94) dijo del libro Deadly Deception (1994): “El médico de Flo- rida golpea dramáticamente la visión de los expertos del sida” (32).

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IH SÍ SE TRANSMITE DE MADRE A HIJO

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os retrovirólogos coinciden en que los retrovirus, como el VIH, dependen de la transmisión perinatal en el parto y lactancia (en menor medida de madre a hijo) para su supervivencia, no de la transmisión sexual. “Al igual que otros retrovirus animales y humanos”, agrega Duesberg, uno de los máximos expertos en retrovirus, si no el máximo, y a pesar de ello, su opinión es censurada urbi et orbe(33). Y los micro-

bios transmitidos perinatalmente suelen ser inofensivos, porque no sobrevivirían si fueran letales, como establecieron los manuales de virología clásicos, como los de Freeman o el Mims & White (34).

Los retrovirus endógenos, por otra parte, se transmiten gené- ticamente: nuestro embrión los hereda germinalmente ( de ovarios y esperma) de los genes de nuestros padres. Oficialmente se piensa que la distinción entre retrovirus endógenos y exógenos radica en que los primeros no infectan y los segundos sí, aunque esta diferenciación puede tener muchos matices e incluso puede ser equivocada. En el apéndice III demostramos que las secuencias usadas para los tests del VIH pueden ser secuencias de proteínas naturales o de otros retrovi- rus que tenemos en nuestro cuerpo.

El Sida desenmascarado: las mentiras de los test, cócteles, hemofílicos...

El dr. Willner, autor de Decepción Mortal, que sostiene que el vih no existe, se pinchó sangre del etiquetado VIH gaditano Pedro Tozino en TV en España, en una autónomica de Lanzarote (EFE, 14- 10-93) y en EE UU y dio negativo al test y no enfermó. Para los que me piden que haga la prueba en público: ya está hecha. ¿Pero por qué nadie se enteró, aunque efe dio la noticia?. Porque el sida no es ciencia: es una macroestafa mediática.

De hecho, los retrovirus endógenos son una reminiscencia natural de virus ancestrales que son necesarios para funciones biológicas tan esenciales como la formación de la placenta, luego no son en abso- luto tan peligrosos como se nos dice. Y el VIH tiene todas las papele- tas para ser uno más de estos retrovirus.

La transmisión de los retrovirus de madre a hijo, como el VIH, es la vía natural de su supervivencia, no el contagio sexual. Normal- mente, los bebés seropositivos son hijos de madres toxicómanas y sus enfermedades suelen ser pediátricas comunes que afectan también a los seronegativos.

En Canadá una madre seropositiva fue condenada en agosto de 2006 a seis meses de prisión condicional y tres años de libertad vigi- lada por no querer medicarse (35).

De esta manera, sería normal que el hijo de una madre seroposi- tiva diera positivo en el test, pero eso no quiere decir que el virus sea dañino. De hecho, se hizo un estudio en África con 218 recién naci- dos de madres con VIH, y otros 218 de madres sin infectar, y los resul- tados en enfermedades fueron exactamente similares (36). De nuevo,

el VIH era un calandrajo más de causa de enfermedades. La mayor parte de los bebés nacidos seropositivos provienen de madres toxicó- manas, el 80% por ejemplo en EE.UU., y la mayor parte de las dolen- cias de éstos se deben a tratamientos inmunosupresores y a otros fac- tores naturales que provocan distintos trastornos pediátricos (37). La macroestafa del SIDA

Gallo alababa a Duesberg, ahora lo insulta

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