enfermedad de gays, GRID o inmunodeficiencia relacionada con los gays. Según este disparate, el virus o la patología debería tener un sistema no conocido aún para detectar tu identidad sexual. Si eras “maricón” o “tortillera”, te infectaba, pero si eras heterosexual “salía corriendo”. Trataríase del primer virus/enfermedad homosexual de la historia. El síndrome de Kaposi (SK), típico cáncer de piel de gays con sida, ha disminuido porque también ha descendido el consumo de poppers, según el Dr. Haverkos. El SK y el poppers están íntimamente unidos. Los expertos del CDC han reconocido que el Kaposi no está producido por el VIH, frente a la creencia de Gallo (Beral et al, 1990) (1). El Dr. Alvin
Friedman–Kien y otros achacaron la inmuno- deficiencia de los primeros casos al uso de poppers.
El síndrome de Kaposi, típico cáncer de piel de
gays con sida, ha disminuido por el descenso del uso
con voz de tenor y consumidor de poppers, que adquirió sarcoma de Kaposi y otras complicaciones debido a sus malos hábitos de vida.El periodista Edward Hooper cree que el VIH se transmitió iatrogénica-
mente (provocada por la propia medicina), con la vacuna de la polio
en África, en los años 50. También se ha dicho que se ha podido difun- dir a través de jeringuillas infectadas en África por drogas o por trans- fusiones.
El equipo del Dr. Ho dijo haber detectado en 1998 el primer caso de sida en un paciente del Congo, de una tribu bantú, que había muerto en 1959 de una enfermedad desconocida, una especie de ane- mia celular (3). Pero de nuevo son suposiciones que hemos de creer
por fe. Simon Wain–Hobson, del Instituto Pasteur, sugiere por su parte que el big–bang del sida comenzó alrededor de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, todos estos datos son sólo conjeturas. No existe una evidencia irrefutable de los mismos. Si es una enfermedad tan altamente infecciosa, ¿por qué tarda tantas décadas en ser conocida si explotó en los años 40? ¿Por qué nuestra protagonista Silvia L. no ha contagiado a ninguna de sus parejas y a su hija?
N
OTICIA MORTALE
l de 16 de febrero de 1989 Silvia recibió los análisis en los que resultaba ser seropositiva. Previamente le habían diagnosticado un ganglio con posibilidad de artritis y VIH. Su madre lo celebró, porque no sabía que el VIH significaba una condena a muerte. Luego, cuando supo que era una enfermedad mortal, se desmayó.Anthony Fauci, uno de los grandes expertos oficialistas, comentó que el caso de 1959 demostraba que la teoría del sida no había sido una conspiración o un virus creado en un laboratorio de medicina, como acusaban los científicos Dres. Strecker, Seale o el abogado Dr. Graves. La información del sida que tienen todos los médicos del mundo viene de fuentes como el artículo de Fauci en el manual Medi-
cina internade Tinsley R. Harrison. Quien no esté en la onda de la
ortodoxiadel sistema, será apartado del mismo. Fauci dice: “Los periodistas que cometen demasiados errores o que son muy chapuceros van a encontrar su acceso a los científicos muy disminuido.” (4)
Fauci sólo respondió a nuestras preguntas cuando eran sencillas. En el momento que le pedimos pruebas críticas de, por ejemplo, los casos como el de Silvia o los defectos en el genoma NEF del virus, el diálogo se acabó de súbito. De los incontables y demostrados erro- res de Gallo, Fauci no menciona nada. Algunos científicos han soste- nido que el virus del sida fue creado en laboratorios. El Nobel Mac- farlene Burnett avisó, en 1966, que retrovirus peligrosos podrían cre- arse en laboratorios. El Dr. Boyd E. Graves, abogado y seropositivo sano sin medicarse desde 1992, publicó un Diagrama del Flujo del
Virus del Programa Especial del Cáncerde 1971, según el cual
La oscura hipótesis de un condenado por fraude científico, peste del siglo XXI
El periodista Edward Hooper cree que el VIH se transmitió con la vacuna de la polio en África en 1950.
Fauci sólo respondió a nuestras preguntas cuando eran sencillas. Cuando le pedimos pruebas críticas, el diálogo se acabó.
el VIH se creó en los laboratorios. Victoria Cargill del NIH, confirmó haber encontrado informes similares en los archivos del Instituto Nacio-
nal del Cáncer. Otro experto mundial en inmunología, el Dr. Harold
Clark, también da verosimilitud al diagrama. (www.boydgraves.com). Graves ha dicho que ya existe una cura para el sida, pero que se oculta por razones políticas (U.N. Observer, 2003). Como activista de los derechos humanos, ha denunciado todas estas intrigas en la Corte de California.
La teoría del abogado seropositivo Dr. Boyd E. Graves, roza la ciencia ficción. Este activista de los derechos humanos ha hecho público esquemas y proyectos top secret del llamado Programa Especial del Virus realizado en 1971, que muestran que el VIH fue creado en labo- ratorios. Graves dijo haber encontrado los documentos (Diagramas del Flujo del Virus) en archivos escondidos de la sanidad estadouni- dense. Increíblemente, la Dra. Victoria Carguill, epidemióloga experta del Instituto Nacional de Salud de EE.UU., da credibilidad al documento, seguramente sin ser consciente de que se jugaba el puesto con la carta de repuesta que envió a Graves:
“Miss Judith Grossberg –escribe Carguill– la bibliotecaria de los archivos del Instituto Nacional del Cáncer... confirma la pre- sencia de informes sobre los virus especiales y el informe 8.” El destacado especialista, experto en microcélulas y enfermeda- des crónicas, Dr. Harold Clark, confirma que el diagrama de Graves se refiere al VIH. Se ha presentado un informe de 14 páginas en el Congreso de EE.UU.
“Como el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA (exper- tos de la ONU sobre el sida) dice –asegura Graves–, el virus HIV–sida es el resultado de muchos pasos en el laboratorio. No es un accidente. El proyecto de 1971 prueba la absoluta evidencia de que los EE.UU. intentaron matar a sus pro-
pios ciudadanos y a otros”(5).
La teoría de Graves parece tan cinematográfica o ficticia como la de Gallo, pero no le faltan visos de verosimilitud, y resulta chocante que Fauci pierda el tiempo en rebatir semejante hipótesis radical. El episodio es significativo, porque muestra que en la historia del sida
la ciencia ficción es una constante. Con el VIH nos movemos a
menudo en cavilaciones churriguerescas, siendo las primeras las de los oficialistas, algo que jamás ha ocurrido con otros virus.
El famoso conspiranoico William Cooper, asesinado por la élites, y ex miembro de la inteligencia militar naval de EEUU, sostenía que lo mismo que Graves y el profesor Jabob Segal: el virus fue creado en laboratorios como arma eugenésica para diezmar las poblaciones del Tercer Mundo, tal y como propuso Kissinger y una serie de mafio- sos que controlan el mundo –la Mafia X, cfr. mi libro 2012, El fin del
captialismo– en el National Security Study Memorando 200., desclasifi- cado en 1989. Lo que ocurría es que el VIH no mata una mosca y no
causó la pandemia que se pretendía, por lo que posteriormente opta-
La macroestafa del SIDA
Victoria Carguill, epidemióloga del Instituto nacional de la Salud de EE.UU.
ron por mantener el terror mediáticamente, con pseudociencia y echando la culpa del sida–VIH a las principales enfermedades del Ter- cer Mundo .
Fauci (junto con su colega Cliffor Lane) explican a los médicos del mundo la teoría oficial en el famoso manual Harrison, sin apoyar nin- guna de sus afirmaciones con notas bibliográficas y con sólo una trein- tena de estudios que aparecen al final. La mayoría de sus afirmacio- nes son más hipotéticas que las de Graves. Pueden ser ciertas o pue- den ser suposiciones. Lo intentaron, sólo que el VIH no mata una mosca Con todo, el Nobel Macfarlane Burnett anticipó ideas similares a las de Graves, ya que en 1966 avisó nada menos que en The Lancet que:
“Toda introducción de este tipo de virus (retrovirus desarrolla- dos en laboratorios en tejidos humanos) en la circulación humana, si no es tratada inmediatamente, podría desembocar en una catástrofe inimaginable: una epidemia creada sobre un suelo virgen que afectaría a todas las regiones pobladas del globo”.
El farmacólogo Robert Strecker sostiene en su Strecker memoran-
dumque el virus del sida fue creado por el hombre, a raíz de estudios
realizados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1972, cuando se buscaban virus que atacaran las células T. Sería una mez- cla de virus del borrego y virus de la leucemia bovina (BLV) que se habría extendido por el mundo a través de campañas de vacunación en África.
No le falta razón en el hecho de que el virus visna de las ovejas y cabras es casi idéntico al VIH. Por esta razón, el Dr. Siefkes ase- gura que es una mezcla de laboratario de visna y BLV, que pasó a los humanos a través de las campañas de erradicación de la viruela de los 60–70 (6). Strecker también afirma que los condones no pro-
tegen del sida, porque, según él, tienen agujeros microscópicos poro- sos al virus. Aunque piensa que la posibilidad de daño infeccioso es nula, en tanto que sólo hay un virus por mililitro. El farmacólogo Robert Strecker dice que el sida es un virus creado en laboratorios y que los condones pueden ser porosos al virus, aunque la transmisión sexual no se produce debido a la pequeña cantidad de virus que hay en los flujos sexuales.
Curiosamente, Strecker también considera que la teoría de que los CFC´ agujerean la famosa capa de ozono es una gran estafa. Algo que nosotros ya desmontamos en Calor glacial (2005–2008), otro gran disparate nacido para recaudar fondos. El Nobel Mullis, gran disidente del sida, dice lo mismo que nosotros: Las teorías del sida, calentamiento global y agujero de ozono son gemelas por su inconsistencia y falta de fundamento científico. Sin embargo, toda la humanidad las tiene asimiladas como indiscutibles.
El Dr. John Seal considera, por su parte, que los virus del sida fueron creados como armas biológicas después de la Segunda Gue- rra Mundial. La sospecha de que el VIH fue fabricado en laborato- rios por Gallo, por encargo de las empresas Biotech, Electronucleo-
nicsy Litton Bionetics, que tenían estrechas relaciones y contratos con
La oscura hipótesis de un condenado por fraude científico, peste del siglo XXI
Strecker sostiene que el virus del Sida fue creado por el hombre cuando se buscaban virus que atacaran las células T.
La macroestafa del SIDA
el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) ha sido comentada por nume- rosos autores (7).
“Es más fácil para un Rey hacer creer una mentira –ha dicho Strecker– que para un vagabundo difundir la verdad.”
U
N FOLIO DE PRUEBA, 5
GAYS X5
CITASP
or un estudio superficial de una página (en realidad, una somera descripción de datos clínicos) y sólo 5 citas bibliográficas, se comenzó a especular, sin pruebas, con el bulo de una nueva enfermedad o virus. El estudio estaba firmado por un inmunólogo californiano con ganas de notoriedad llamado Michael Gottlieb, y fue publicado enMorbidity and Mortality Weekly Report (MMWR)
(8), revista del CDC. David Durack, en un edi-
torial de finales de 1981 en el New England
Journal of Medicine (NEJM) también se apuntó
a la idea de que el sida podía ser una nueva enfermedad.
“Es excitante descubrir algo nuevo –comentó un entusiasmado Gottlieb, quien es descrito por el periodista del Washington Post David Brown como “un joven y ambicioso médico californiano” (9). Michael Gottlieb, inmunólogo cali- forniano aparece junto a Elizabeth Taylor pidiendo fondos para el Sida