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LAS VISIONES DE PATMOS

In document El Principe Que Ha de Venir (página 84-90)

Las visiones de Patmos

LA ESTRECHEZ de interpretación es la ruina del estudio apocalíptico. «Las palabras de esta profecía», «cosas que deben suceder en

seguida»: tal es la descripción divina del libro de Apocalipsis y de su contenido. Nadie, pues, está justificado para negar que ninguna parte de él tenga una aplicación futura. Todo el libro es profético. Incluso las siete cartas, aunque fueron escritas, indudablemente, a iglesias entonces existentes, y aunque su inmediata referencia a la historia de la cristiandad es también evidente, bien pueden dar una palabra especial en días por venir para aquellos que entrarán en las terribles pruebas que precederán al final.1

1. La Biblia no está solamente destinada para la presente dispensación, sino para el pueblo de Dios en toda edad; y es increíble que aquellos que van a ser tan duramente probados no encuentren en ella palabras especialmente adecuadas y destinadas a aconsejarles, y a consolarles en vista de lo que tendrán que soportar. «Esta profecía» es la descripción divina del Apocalipsis como un todo (Ap. 1:3). Comparar el «deben suceder en seguida» del Ap. 1:1 con el «deben suceder pronto» del 22:6 (RV 77). El saludo (1:4,5) parece fijar el puesto dispensacional del libro como futuro. No es el Padre, sino Jehová no el Señor Jesucristo, sino «Jesucristo el testigo fiel, el soberano de los reyes de la tierra»; y el libro habla de un tiempo cuando el Espíritu Santo, como persona, volverá de nuevo a estar en el cielo, para unirse al saludo, cosa que El nunca hace en las epístolas del Nuevo Testamento.

Apocalipsis 1:19 es citado con frecuencia para demostrar que el libro está dividido, y que tan sólo la última parte es profética. Para refutar esta posición, me remito al más cándido de los comentaristas apocalípticos. el deán Alford, que así traduce el versículo: «Escribe, por tanto, las cosas que viste, y las cosas que significan, y las

En el cuarto capítulo el trono es establecido en el cielo El juicio está ahora esperando en la gracia; pero cuando haya pasado el día de la gracia, tiene que intervenir el juicio antes de que las promesas y pactos, con toda su rica reserva de bendiciones, puedan ser cum- plidos. Pero ¿quién puede abrir aquel rollo que está en la mano de Aquel que se sienta sobre el trono?2 Ninguna criatura del universo3 puede atreverse a mirarlo, y Dios mismo no va a romper uno solo de sus sellos, porque el Padre ha cedido la prerrogativa de juicio. El ministerio de gracia puede ser compartido por todos aquellos que han sido bendecidos por la gracia, pero el Hijo del hombre es el único Ser en el universo que puede tomar la iniciativa de juicio;4 y en medio de los himnos de los seres celestes alrededor del torno, y el retumbante coro de miríadas y miríadas de ángeles, que tenía su eco en toda la creación de Dios, el Crucificado del Calvario, «un Cordero, como inmolado», toma el libro y se prepara a romper los sellos.5

Es en el sello quinto que la visión se entrecruza con las líneas de la cronología de la profecía.6

cosas que están para acontecer después de éstas.» Él explica que «las cosas que viste» son «la visión que acaba de serle dada», y las palabras finales como «las cosas que están para acontecer después de éstas, o sea, una visión futura» (Greek

Testament, in loco). En Apocalipsis 4:1 Alford se inclina a dar el significado

general de «más adelante». Pero la presunción es que estas palabras se utilizan al final del versículo en el mismo sentido que cuando al principio, es decir, «después de estas cosas». Las palabras implican que el cumplimiento de las subsiguientes visiones sería cosa del futuro, en relación con el cumplimiento de la visión

precedente, y no simplemente relativas al tiempo en que se dio la visión, lo cual era algo propio de sí.

2. Ap. 5:2.

3. Ap. 5:3. No es, como en la versión de King James, «ningún hombre». La Versión Revisada traduce de manera adecuada «ninguno».

4. Jn. 5:22-27.

5. Ap. 5:5-14.

6. Debido a que el quinto sello se relaciona con la gran persecución del futuro que, como ya se ha señalado, queda dentro de la septuagésima semana. Los cuatro primeros sellos se relacionan con los eventos que preceden en el tiempo al

cumplimiento del versículo 15 del capítulo 24 de Mateo. Cp. los versículos 6 y 7 de aquel capítulo con Ap. 6:1-8.

De los primeros sellos, por tanto, es innecesario hablar en detalle. Son evidentemente descriptivos de los sucesos referidos en Mateo 24, en el que el Señor los conecta como precedentes a la gran persecu- ción final: guerras y amenazas incesantes de guerra, reinos en arma destruyéndose unos a otros; y después hambre, para ser de nuevo seguida por pestilencia, hambre y la espada reclamando aún sus víctimas, mientras que otras son arrebatadas por extrañas muertes innombradas en los horrores en aumento de estos ayes acumulativos.7 Según el capítulo 24 de Mateo, la tribulación debe ser inmediata- mente seguida por los signos y portentos que los antiguos profetas habían declarado que introducirían «el día grande y terrible de Jehová». Así en el Apocalipsis los mártires de la tribulación son vistos en el quinto,8 y en el sexto sello, se proclama el advenimiento del gran día de la ira, siendo nombrados los precisos sucesos que el Señor había mencionado en el Monte de los Olivos, y que Joel e Isaías habían precedido hacía ya muchos siglos.9

De manera parecida a la calma chicha y bochornosa que precede a las tormentas más fieras, se hace un silencio en el cielo cuando se rompe el último sello,10 porque el día de la venganza ha amanecido.

7. Ap. 6:2-8.

8. Ap. 6:9.

9. «Viene el día de Jehová... el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre,

antes que venga el día grande y espantoso de Jehová» (Jl. 2:1, 31). «El día de Jehová viene... el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor»

(Is. 13:9, 10). «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se

oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo»

(Mt. 24:29). «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas» (Le. 21:25). «El sol se puso negro como un saco hecho de crin, y la luna se volvió toda como

sangre» (cp. con Jl. 2:31), «y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra» (Ap.

6:12, 13).

Estoy completamente de acuerdo con la siguiente nota del deán Alford (Greek

Testament, Mt. 24:29): «Tales profecías se han de entender literalmente y, desde

luego, sin entenderlas así, perderían su verdad y significado. Las señales físicas ocurrirán como acompañamiento e intensificación del terrible estado de cosas que la descripción tipificada.» No es, naturalmente, que la luna se volverá realmente de sangre, como tampoco las estrellas caerán. Las palabras describen fenómenos que las personas verán, y que les aterrorizarán.

10. Ap. 8:1.

Los eventos de los sellos anteriores eran juicios divinos, cierto, pero de un carácter providencial, y del tipo que los hombres pueden atribuir a causas secundarias. Pero por fin Dios se ha declarado a Sí mismo, y tal como había sido en el pasado, así ahora la ocasión la da un ultraje cometido contra Su pueblo. El clamor de los mártires ha venido a la presencia de Dios,11 y constituye la señal para los toques de trompeta que introducen el derramamiento de la ira largo tiempo contenida.12

Sería imposible escribir un comentario sobre el libro de Apoca- lipsis dentro de los límites de este capítulo, y el intento involucraría una desviación del propósito y asunto especiales de estas páginas. Pero es esencial tener en cuenta y mantener a la vista el carácter y el método de las visiones apocalípticas. Recordemos que al vidente no se le permitió leer una sola de las líneas de lo que estaba escrito «por dentro y por fuera» del libro enrollado y sellado del capítulo 5; pero según se iban rompiendo los sellos, se le comunicaba alguna

característica sobresaliente de una parte de su contenido en una visión. Por lo tanto, la principal serie de las visiones representan eventos en secuencia cronológica. Pero su transcurrir queda

ocasionalmente interrumpido por visiones parentéticas o episódicas; en algunas ocasiones, como la que se halla entre el sexto y el séptimo sello, llegando hasta el tiempo del fin, y, con más frecuencia, como la que se halla entre la sexta y séptima trompetas, que representa

detalles que están cronológicamente dentro de las visiones anteriores. Por ello, el primer paso y más importante para una recta comprensión del Apocalipsis es distinguir entre las visiones en serie y las

parentéticas de este libro, y se ofrece el siguiente análisis a fin de promover y ayudar a la investigación de esta materia:13

11. Ap. 8:3.

12. Ap. 8:6.

13. Los pasajes que contienen las visiones parentéticas quedan dentro de corchetes.

Cap. 6. Las visiones de los seis primeros sellos; representa eventos en su orden cronológico.

[Cap. 7. Parentético; la primera visión se relaciona ya con el resto fiel del quinto sello, o a una elección en vista de los juicios del

séptimo sello; la segunda llega hasta la liberación final.]

Caps. 8-9. La apertura del séptimo sello. Las visiones de las

primeras seis trompetas; juicios consecutivos, en su orden cronológico.

[Caps. 10-11:13. Parentético, conteniendo el misterio escondido de los siete truenos (10:3, 4) y el testimonio de los testigos (quedando esta última probablemente dentro de la era del quinto sello.)]

Cap. 11:15-19. La séptima trompeta; el tercero y último |y (cp. 8:13; 9:12; 11:14), prediciendo el establecimiento del reino (cp. 10:7; 11:15),

[Caps. 12-18. Parentéticos.]

Cap. 13. El surgimiento y la historia de los dos grandes blasfemos

y perseguidores de los últimos días.

Cap. 14. El remanente, del capítulo 7, visto en bendición. El Evangelio eterno (vv. 6, 7). La caída de Babilonia (v. 8). La condenación de los adoradores de la Bestia (vv. 9-11). La revelación de Cristo, y juicios finales (vv. 14-20). .

Cap. 15. Una visión de eventos cronológicamente dentro del

capítulo 8, la apertura del séptimo sello. (Esto se ve en el hecho de que los fieles del quinto sello se ven aquí como alabando a Dios en vista de los juicios inminentes —ver vv 2-4—; juicios estos que caen dentro del séptimo sello.)

Cap. 16. Las siete copas; una segunda serie de visiones de los eventos de las siete trompetas. Esto es así debido a que:

Primero, debido a que la séptima trompeta y la séptima copa se relacionan con la catástrofe final. Bajo la séptima trompeta, el misterio de Dios se habrá consumado (10:7), y el templo de Dios es abierto, y hay relámpagos, voces, truenos, y un terremoto (11:19). Bajo la séptima copa, «¡Hecho está!» se oye desde el templo, y hay voces, truenos, relámpagos, y un terremoto (16:17, 18).

Segundo, debido a que la esfera de los juicios es la misma en las visiones correlativas de ambas series: 1, la tierra; 2, el mar; 3, los ríos; 4, el sol; 5, el abismo, el asiento de la bestia; 6, el Éufrates; 7, el cielo, el aire.

[Caps. 17, 18. Visiones detalladas del desarrollo y caída de Babilonia, «la ramera», cuya caída queda dentro de la séptima trom- peta y de la séptima copa; la última serie de juicios del séptimo sello (11:18; 16:19).]

Cap. 19. Habiéndose cumplido la condenación de la ramera (v. 2)

sigue a continuación la gloria de la esposa (v. 7); la gloriosa revela- ción de Cristo, y la consiguiente destrucción de la Bestia y del falso profeta (v. 20).

Cap. 20. Satanás es atado. El reino milenial de los santos (vv. 1-4).

Después del reino milenial, Satanás es soltado, y de nuevo engaña a las naciones. Satanás es echado al lago de fuego. El juicio del Gran Trono Blanco.

Caps. 21, 22:1-5. El cielo nuevo y la tierra nueva. Cap. 22:6-21. Conclusión.14

14. Paso por alto a propósito el cap. 12, debido a las excepcionales dificultades que se involucran en su interpretación. «Cualquier cosa dentro de una considera- ción razonable de las analogías y el simbolismo del texto parece mejor que la interpretación histórica en la actualidad demasiado bien recibida, con sus desenfrenadas imaginaciones y asignaciones arbitrarias de palabras y figuras» (Alford, Greek Testament, Ap 12:15, 16). La única interpretación razonable que he visto es la que contempla al «hijo varón, que va a pastorear con vara de hierro a todas las naciones», y que fue «arrebatado hacia Dios y hacia Su trono», como siendo el Señor Jesucristo, y la mujer representando al pueblo «de loscuales, según la carne, procede Cristo» (Ro. 9:5). Pero las objeciones a esto son considerables. Primero, se introducen hechos del pasado histórico en una visión que se relaciona con el futuro. No estoy consciente de ningún otro ejemplo de ello en las Escrituras. Segundo, las principales características de la visión después del v. 5 no están justificadas por loshechos.

Las siguientes observaciones son ofrecidas meramente para ayudar a la investigación y en absoluto expresando una opinión ya formada acerca de este asunto. Los 1.260 días durante los que esta mujer es perseguida son precisamente el período de «la gran tribulación». El 7 declara que durante la huida de la mujer, el Arcángel Miguel luchó en su favor, Dn. 12:1, que se refiere al tiempo del poder del Anticristo, afirma que «en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que

Al abrazar los últimos juicios del día de la venganza, que necesariamente preceden al adviento del glorioso reino, la última trompeta y la última copa incluyen necesariamente la condenación de los dos grandes poderes anticristianos de los últimos días, el imperial, representado por la bestia de diez cuernos, y el eclesiástico, repre- sentado por la mujer vestida de escarlata. Las visiones de los capítu- los 13 y 17 están entonces interpuestas, siendo descriptivas del surgi- miento y desarrollo de estos poderes. Ellos nos dan, por lo tanto, los detalles que se relacionan con los eventos dentro de los anteriores sellos, porque los mártires del quinto sello son las víctimas del gran perseguidor del capítulo 13.

Si el esquema anterior es correcto en sus líneas generales, las eras que se incluyen en el Apocalipsis pueden dividirse de la siguiente manera:

1. Las siete iglesias: el período de transición que sigue al cierre de la dispensación cristiana.15

2. Los siete sellos: el período durante el cual todo lo que la profecía ha predicho que sucedería antes del establecimiento del reino será cumplido.

3. El reino: para ser sucedido, después de un intervalo final de apostasía, por:

4. El estado eterno; el cielo nuevo y la tierra nueva.

Es cosa manifiesta que es dentro del período de los sellos que las profecías de Daniel tienen su cumplimiento, y la siguiente investí- gación debería dirigirse a determinar los puntos de contacto entre las

...Viene 14

está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia», etc., describiendo la gran tribulación que tiene que durar 1.260 días.

De nuevo, el Antiguo Testamento nos señala claramente el curso de un futuro David, un libertador de los judíos, que devendrá en su líder terreno en aquel tiempo, y que reinará sobre ellos en Jerusalén después. Ver, p. ej., Ez. 37:22-25, sobre el Príncipe David, que ciertamente no es Cristo, sabiendo que ha de tener un palacio en Jerusalén y que, además, ha de ofrecer holocaustos, etc. (Ez. 45:17). Supongo que este será el gran conquistador militar de Is. 63:1-3. ¿Acaso no puede ser que Ap. 12 se refiera a esta persona, que ha de ser el virrey de Cristo sobre la tierra y que, de hecho, gobernara sobre todas las naciones?

15. Esto es, asumiendo que esta porción del libro tenga un aspecto profético.

visiones de Juan y las profecías anteriores.

Como ya se ha señalado, es tan sólo hasta donde la profecía cae dentro de las setenta semanas que queda dentro de la cronología humana. Y, además, la semana septuagésima será un período definido, cuya mitad y final quedan definitivamente señalados. La época de la primera semana, esto es, del período profético como tal, tuvo su principio no en el retorno de los judíos de Babilonia, ni tampoco en la reconstrucción del templo, sino en la firma del decreto persa que restauraba la posición nacional de ellos. Así también, el principio de la última semana datará, no de su restauración a Judea, ni tampoco de la futura reconstrucción de su santuario, sino de la firma del tratado por parte «del Príncipe que ha de venir», que, probablemente, les reconocerá de nuevo como nación.16

Pero es evidente que este personaje tiene que haber conseguido el poder antes de la fecha de este suceso; y se afirma de manera

expresa17 que su surgimiento será después del de los diez reinos que entonces deberán formar la tierra romana. De ello se sigue que el desarrollo de estos reinos, y el surgimiento de un gran Kaiser que ha de blandir el cetro imperial en los últimos días, tiene que ser anterior al principio de la septuagésima semana.18

Y dentro de ciertos límites, podemos también fijar el orden de los eventos subsiguientes. La violación del tratado por la contaminación del Santuario tiene que tener lugar «a la mitad de la semana».19 De nuevo, este suceso marcará el inicio de la época de gran persecu- ción por parte del Anticristo,20 y que tiene que durar precisamente

16. Ver p. 114.

17. Dn. 7:4.

18. No afirmo de una manera expresa que él habrá llegado al cénit de su poder antes de esta fecha. Al contrario, parece extremadamente probable que el tratado con los judíos constituirá uno de los peldaños de su ascensión al lugar que tiene destinado a ejercer, y que tan pronto como haya conseguido sus fines, se sacará la careta y se declarará perseguidor. Así lo enseña Ireneo, y él, posiblemente, expone lo que era la tradición de la edad apostólica.

19. Dn. 9:27.

tres años y medio; porque su poder para perseguir a los judíos va a ser limitado a este período definido.21 «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor.»22 Tal es la afirmación del capítulo 24 de Mateo; y el capítulo 6 de Apocalipsis coincide exactamente con él, porque la visión del quinto sello abraza el período de «la tribulación»; y cuando se abrió el sexto sello, «el sol se puso negro como un saco hecho de crin, y la luna se volvió toda como sangre», y se gritó la voz «el gran día de Su ira ha llegado».23 De nuevo, concuerda con esto la profecía de Joel: «El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.»24 Los sucesos de aquel día de venganza constituyen la carga de la visión del séptimo sello, incluyendo el juicio de Babilonia, la mujer de escarlata —o religión apóstata— por medio del poder imperial25 —la bestia, cuyo horrible final lleva el terrible drama a su final.

Así, estamos sobre buenas bases para asignar el siguiente orden a los sucesos de los últimos días:

1. El desarrollo de los diez reinos.

2. La aparición dentro de los límites territoriales de estos reinos de un undécimo «rey», que someterá a tres de ellos, y que a la postre será aceptado como soberano por todos.

3. La firma de un tratado por este rey con, o a favor de, los judíos.

Empieza la época de la septuagésima semana.

4. Violación del tratado por parte de este rey después de tres años y

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