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LECCIÓN DIEZ (12)

Pr. #12 ¿Qué acto particular de providencia ejecutó Dios respecto del hombre en el estado en que éste fue creado? R- Cuando Dios hubo creado al hombre, hizo con él una alianza de vida bajo condición de perfecta obediencia31; vedándole comer del árbol de

la ciencia del bien y del mal so pena de muerte32.

De la pregunta anterior del Catecismo aprendimos que Dios controla a todas sus criaturas y todo lo que sucede. En esta lección aprendemos que a. Dios le plugo (Dios quiso) ejercer su gobierno con respecto al hombre desde el principio de la historia humana, mediante el pacto de vida (o corno también se le llama, el pacto de obras). Corno vamos a ver cuando lleguemos a la pregunta 20 del Catecismo, hoy en día Dios ejerce un gobierno especial con respecto a una parte de la raza humana, mediante un nuevo y mejor pacto, llamado el pacto de gracia. En este pacto Dios introduce a sus elegidos a un estado de eterna salvación. (Compara estos dos pactos en la segunda ilustración de la lección.) Ahora bien, en esta lección consideraremos las cosas tal corno fueron al principio, antes que el hombre pecara contra Dios.

1. Dios establece el pacto:

Según dice uno de los antiguos catecismos presbiterianos preparado para los niños, 'un pacto es un acuerdo entre dos o más personas' ¿¿??? Es cierta esta aseveración, si sólo estuviéramos pensando de un pacto entre personas humanas. Pero esta definición antigua no es realmente aceptable cuando pensamos de los pactos que hace Dios con el hombre. Pues para entender los pactos que Dios hace con el hombre, es preciso dejar atrás toda idea que pudiera sugerir que Dios y el hombre son partes iguales en dichos pactos. Cuando Dios entra en un pacto con el hombre, no es lo que llamaríamos un asunto de 'mita y mita' (50% y 50%). Dios no consulta con el hombre para decidir en qué consiste el pacto, y cuáles serán sus términos. En lo más mínimo. Pues los pactos que Dios hace son expresiones de su soberanía absoluta. En otras palabras, sólo él decide que habrá un pacto. Sólo él decide cuáles serán sus términos y condiciones. Y sólo él impone ese pacto sobre sí mismo y sobre el hombre (o los hombres). Si mantenemos bien estas verdades en nuestra mente, evitaremos el peligro que de otra forma habría cuando decimos que el primer pacto fue un pacto de obras. Ese peligro - al que hay que resistir con firmeza - es que se pudiera pensar que el hombre puede ganar algo de Dios por méritos propios. La Biblia enseña que es muy equivocado pensar así. Pues aun cuando pudiéramos imaginar que hubiera una persona que nunca pecó - una persona que hizo absolutamente todo lo que debió hacer - aún así, dice Jesús, Dios no está en deuda con esa persona: Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos (Lc 17:10).

31 Son como Adán: han quebrantado el pacto, ¡me han traicionado! (Hos 6:7) Así describe Moisés la justicia

que se basa en la ley: Quien haga estas cosas vivirá por ellas. (Rom 10:5) La ley no se basa en la fe; por el contrario, el que practica estas cosas vivirá por ellas. (Gal 3:12)

32 Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente

En la primera ilustración vemos a Pepe con su perro. En su mano tiene un hueso, y se lo quiere dar al perrito. Pero antes de darlo al perro, pide al perro que obedezca la orden: 'siéntate'. Pues bien, no es muy diferente a esto - en principio - el pacto que Dios hizo con el hombre. Ciertamente la ilustración nos muestra que no están tomando acuerdo Pepe y su perro. Es Pepe, y sólo Pepe, quien decide dar al perro este hueso. Además, es Pepe, y sólo Pepe, quien decide qué tiene que hacer el perro para poder tener el hueso. Tampoco hemos de decir que 'Rufo' se ganó su hueso. No, pues aun cuando no hubiera premio, era deber suyo obedecer a Pepe. Si vamos a hablar de la 'obra' que 'Rufo' hace, no queremos con ello dar a entender que ha pagado por el hueso con ese pequeño acto de obediencia que hizo. Lo único que sucede es que Pepe ha decidido que éste será la condición para... ¡premiar a su perro con el regalo de ese hueso! Así es cuando hablamos del 'pacto de obras'. No queremos dar a entender que Adán pudo hacer algo que obligara a Dios a darle algo a él en cambio. Lo único que queremos decir es que a Dios le plugo pedir una cierta obediencia como condición para luego dar un regalo. Si llamamos ~ a este primer pacto el 'pacto de vida', es porque lo que Dios-1 ofreció a Adán era la vida (como Pepe prometió al perro un su hueso). Y si lo llamamos el 'pacto de obras' es porque Dios pidió a Adán obediencia antes de darle ese regalo.

2. Dios no es injusto:

En las dos lecciones siguientes veremos que Adán no obedeció a Dios; sino que introdujo a toda la raza humana a un estado de pecado y de miseria. Pero en lo que resta de esta lección queremos señalar el hecho de que no hubo nada en el 'pacto de (vida u) obras' que podría considerarse como injusto para con Adán o para con la raza humana. Decimos esto por varias razones:

a. Por una parte, Adán fue creado con la capacidad de hacer todo lo que Dios le pidió. Dios hizo al hombre recto... (Ecl 7: 9) . No tenía por qué pecar. Ni siquiera Satanás podía obligar a Adán a pecar: Adán no fue engañado (2a Tm 2:14). Él sabía que Satanás lo estaba tentando a hacer algo indebido. b. Por otra parte, Dios puso al derredor de Adán toda clase de incentivos para

guardarlo de la desobediencia. De todo árbol del huerto podrás comer..., le dijo el Señor (Gn 2: 16). Y en vista de que todo era 'bueno en gran manera' (1: 31), y además que Dios se lo daba libremente a Adán, no había necesidad alguna para ir en contra de la palabra de Dios.

c. Luego, cuando Dios advirtió de la terrible consecuencia de la pena de muerte en caso de desobedecer Adán, hubo una razón sumamente fuerte para evitar la desobediencia. De modo que aun cuando sea cierto que todos pecamos en

Adán y caímos con él en su primera trasgresión, no obstante, no hay nada que sea injusto.

En la segunda ilustración vemos a Pepe con su papá. 'Papá' - le pregunta - ¿por qué soy mexicano?' La respuesta es obvia. Pepe es mexicano porque sus papás son mexicanos. Los niños nacen con las ventajas (o desventajas) que los mismos padres tienen. ¿Pero acaso se queja Pepe de que eso es 'injusto'? Por supuesto que no. Más bien hemos de suponer que está agradecido (o al menos ¡lo debe estar!). Por lo mismo, hay que decir que no hubo nada injusto en el hecho de que todos nosotros, como miembros de la raza humana, nacemos en la misma posición ante Dios que tuvo Adán. Si Adán hubiera obedecido el pacto de vida (u obras), nosotros también hubiéramos recibido el beneficio de ello. Pero ahora que Adán ha violado ese pacto, nosotros también hemos de sufrir sus amargas consecuencias. No es otra cosa que el pecado en nuestros corazones, pues, que eleva queja en contra de Dios por haber nosotros también pecado en Adán y caído con él.

Pero podrías preguntar: ¿por qué se le permitió a Satanás tentar a nuestros primeros padres? Si en verdad Dios 'preserva y gobierna a todas sus criaturas y todas las acciones de éstas' (Catecismo, preg. 11), luego esto también formó parte del gran plan de Dios. Y si era parte del gran plan de Dios, ¿cómo decir que era sólo culpa de Adán cuando éste peco en contra de Dios? En otras palabras, ¿cómo pudo Dios permitir a Satanás tentar a nuestros primeros padres, y luego nosotros echar toda la culpa sobre los primeros padres (y sobre nosotros) por haber caído en el pecado?

Tengamos muy en claro esto: nadie, sino sólo Dios, puede en verdad entender este gran misterio. Ningún ser humano ha podido explicarlo, y sólo hay una cosa q. nos resta hacer ante este tipo de pregunta. Debemos aceptar la enseñanza de la Biblia, y darnos por satisfechos. La Biblia nos enseña claramente estas dos cosas: que Dios controla a todas sus criaturas y todas las acciones de éstas; y con todo, Dios no es el autor del pecado.

Dios se ha reservado el secreto de exactamente cómo puede él controlarlo todo sin a la vez ser el autor del pecado. Lo único que sabemos nosotros es que así es: él hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Ef. 1:11). Y sin embargo, Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie (Stg 1:13). Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso (o santo) en todas sus obras (Sal 145:17).

3. La historicidad de Adán:

Para concluir, observemos q. el Catecismo enseña la realidad histórica de la persona de Adán. O sea, lo registrado en Génesis 1-3 se toma como un testimonio fiel de lo que realmente ocurrió sobre esta tierra en un determinado lugar y fecha. Es importante enfatizar esto hoy en día, ya que hay ciertas teologías modernas que nos crean peligros sutiles. Pues cada vez más hoy en día existe la tendencia de negar que Adán haya sido una persona histórica real, y que la raza humana pecara en esa persona única, y cayó con él en su primera trasgresión. Estas teologías modernas, si es que siquiera mencionan a Adán, lo toman como sólo un símbolo. En otras palabras, Adán se convierte en una palabra que significa, no una persona con ese nombre, sino 'mi propia tendencia hacia el pecado y la caída'.

Suponte, en otras palabras, que hace muchísimos años la gente comenzó a entender que en verdad eran pecadores, y que era por ello que estaban míseros. Suponte que trataron de explicar este hecho. A la medida que pasaba el tiempo, surgió poco a poco un cuento acerca de un huerto llamado 'paraíso', y luego un hombre llamado 'Adán'. Este 'cuento' se le puede llamar también 'mito'. No sería cierto en el sentido de que realmente ocurrió. Sólo sería 'cierto' en el sentido que también una parábola puede ser cierta, y que una fábula puede decirse cierta, pues contiene una lección moral de valor. Puede llegar a sonar muy atractiva esta enseñanza de la teología moderna. Los que así enseñan incluso dicen que creen en 'el relato de Adán'. Pero quieren decir que sólo creen en algún valor contenido en el relato. No quieren decir que lo creen como una declaración verídica de lo que realmente sucedió.

Pero, sí es preciso creer el relato. Pues la Biblia dice: Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos (Rm 5:19). Quienes niegan que Adán fue una persona histórica real, como nos dice la Biblia que fue, generalmente terminan negando también que Cristo es quien la Biblia dice que es. Dicho de otra forma: si no creemos lo que la Biblia dice acerca de Adán y lo que él hizo bajo el pacto de vida (u obras), ¡tampoco vamos realmente a creer lo que la Biblia dice acerca del Señor Jesucristo y lo que él hizo por nosotros bajo el pacto de gracia!

DIGITALIZADO POR: ABEL RAUL TEC KUMUL

[email protected] 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006

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