Las lesiones por tortura pueden dividirse como sigue:
• Mecánicas • Físicas • Químicas • Biológicas • Asfixia • Psicológicas • Muerte
En medicina forense se estudia esta variación para comprobar si las lesiones son acciden- tales, intencionales o letales; existen múltiples formas que más adelante se describen. La maldad e inteligencia de los torturadores para producirlas son múltiples y puede asegurarse que no tienen límite y su finalidad es infligir dolor para que el agraviado revele informa- ción diversa y provoque miedo e impotencia para defenderse por parte de la víctima. Los familiares de las víctimas también experimentan miedo, angustia, desesperación y algunos son presa de la depresión.
Muchos de los torturadores en México son secuestradores y lesionan a las víctimas con una doble finalidad: por un lado las amedrentan hasta el punto de sentir miedo incluso de intentar huir de sus captores, puestos que las consecuencias de no lograrlo serían peores, y por el otro amenazan a la familia con infligir lesiones cada vez mayores, tal vez causantes de la propia muerte, si no satisfacen las exigencias.
En la historia criminal en México están registrados los casos de varios secuestradores, entre ellos uno que mutilaba las orejas o las manos de sus víctimas y las enviaba a sus fa- miliares; la tortura psicológica para los padres era dolorosa y cedían a las exigencias para que sus hijos no sufrieran más daño. Afortunadamente, este delincuente fue detenido y está purgando su condena en un penal de alta seguridad.
Se ha denunciado que otras instituciones practican también la tortura, como la policía, el ejército y la marina, pero se trata de una denuncia mundial.
Tales instituciones tienen personal entrenado para el interrogatorio judicial de un delincuente o un detenido en investigación; sin embargo, se levantan falsas denuncias ante la comisión nacional o local de los derechos humanos; en realidad, en muchas de las ocasiones no hay tal tortura, sino más bien una argucia utilizada por algunos abogados para conseguir un dictamen favorable para sus defendidos; de este modo utilizan a la Co- misión de los Derechos Humanos para que intervenga en defensa de una supuesta víctima.
Las lesiones señaladas a continuación son ejemplos frecuentes de tortura:
• Contusiones, que son lesiones ocasionadas por instrumento romo, por ejemplo un pu- ñetazo o palos sin punta y filo, en diferentes partes del cuerpo.
© Editorial El m anual m oderno
Fotocopiar sin autorización es un delito.
• Heridas contusas ocasionadas por una tabla de madera en la región glútea o contusivas en las plantas de los pies; ambas lesiones son dolorosas e intimidatorias.
• Introducir astillas de madera debajo de las uñas de manos y pies.
• Quemar con cigarros diferentes partes del cuerpo; el hallazgo de ceniza gris negruzca es indicativo de que el cigarro se apagó en la piel de la víctima para provocarle dolor.
• Aplicar metales sobrecalentados en diferentes partes del cuerpo.
• Infligir quemaduras eléctricas en genitales, párpados, esfínter anal, lengua o cualquier superficie mucosa.
• Aplicar soda gaseosa (tortura también conocida como tehuacanazo) en vías respiratorias superiores para provocar asfixia, sin llegar casi nunca a la muerte.
• Sumergir la cabeza en un recipiente con agua en forma forzada para provocar ahoga- miento inducido sin causar la muerte, un procedimiento que se repite hasta obtener las respuestas deseadas. Debe señalarse que la sumersión se define como la acción mecánica de la muerte, accidental, suicida u homicida de una persona que cae al agua, como un lago, presa, río, alberca, y sus pulmones se llenan de líquido. La inmersión es la acción de introducir en un líquido la cabeza o el cuerpo de un individuo.
• Cubrir con bolsas de plástico la totalidad de la cabeza para provocar asfixia por sofoca- ción, sin provocar la muerte, para obtener información o inducir miedo en la víctima.
• Homicidio por decapitación. En la cabeza se pueden identificar lesiones ante mortem o, si se encuentra el cuerpo, se pueden reconocer lesiones por tortura, contusiones, quema- duras, u otras lesiones cortantes.
• Luego de la aparición de un video de un ciudadano americano decapitado por terroristas, al parecer mercenarios de Medio Oriente, tras la invasión de soldados norteamericanos, los criminales han imitado el recurso de mostrar escenas impactantes para la sociedad; el objetivo es mostrar un mensaje de terror a todos los ciudadanos: los criminales son sanguinarios y se los debe obedecer y temer.
• Lesiones punzantes atípicas cometidas con la parte más distal de la penca del maguey, conocidas como púas.
Los aspectos de la tortura psicológica son diversos, desde amenazas, aislamiento de la víc- tima en cuartos oscuros y adoctrinamiento hasta el desarrollo del síndrome de Estocolmo. En este último, la víctima se identifica con sus captores en las actitudes y modo de pensar, aunque también es posible que ésta haya sufrido un tipo de abusos desde su infancia; la víctima cede hasta cooperar con sus captores, con manifestaciones de agradecimiento y aprecio para salir ileso de su aislamiento. En el síndrome de Estocolmo, la víctima acepta los argumentos del secuestrador y se ha mencionado también que se sostienen relaciones amorosas entre víctima y delincuente.
Otro caso internacional de tortura psicológica es el de los soldados estadounidenses con algunos presos de guerra de Irak; la práctica consistía en desnudarlos, un acto humillante para los musulmanes y considerado tortura.
En la valoración de las lesiones hay que efectuar un análisis de las lesiones por tortura, ya que algunas pueden ser autoinfligidas para incriminar a un supuesto torturador.
Otras lesiones pueden ser accidentales y en tal caso se detectan con facilidad. Hay también lesiones autoinfligidas, es decir, la propia víctima las produce y se hallan casi siem- pre en zonas al alcance de sus miembros toráxicos y podálicos; las lesiones que producen
© Editorial El m anual m oderno
Fotocopiar sin autorización es un delito.
los torturadores, por ejemplo la quemadura por cigarro en la espalda media, no pueden ser autoinfligidas porque esa zona anatómica no es tan accesible; las más de las veces se lesionan regiones que se encuentren al alcance de sus brazos.
También es preciso conocer si la víctima es diestra o zurda para comprender su meca- nismo de producción de las lesiones autoinfligidas. Si se detiene al torturador también hay que precisar si es diestro o zurdo y analizar la comisión de las lesiones.