Escuché la historia de una mujer que tenía un comercio. Ella recibió una gran lección de vida que ahora quiero compartir contigo. Estas fueron sus palabras:
“Hoy, cuando abrí mi tienda a las 5 de la mañana, había un sobre en el suelo junto a la puerta. En el sobre había 600 dólares y una nota que decía: “Hace cinco años, entré a su tienda por la noche y robé $300 en alimentos. Lo siento. Estaba desesperado. Aquí está el dinero con el 100% de interés.” Curiosamente, nunca denuncié el incidente a la policía porque asumí que cualquiera que robara comida, realmente la necesitaba. “
En la vida, aquello en lo que te concentras se expande. Si te concentras en tus objetivos se expandirán. Si te concentras en tus problemas, éstos también se expandirán. Y confía en que todo lo que siembres, lo cosecharás.
Quien siembra vientos recoge tempestades. Muchas personas siembran vientos y esperan recoger días soleados. ¡Es la mayor hipocresía que he visto!
El 97% culpa a sus circunstancias. Su color de piel, su pobreza, su educación, su edad, las personas que le rodean, etc.
Pero la realidad es que, si siembras tomates no puedes cosechar peras. Si una persona negra siembra tomates, ¿qué recoge?
Si una persona blanca siembra tomates, ¿qué recoge? Si una persona pobre siembra tomates, ¿qué recoge?
Si una persona sin estudios siembra tomates, ¿qué recoge?
Si una persona con 5 carreras universitarias siembra tomates, ¿qué recoge? Si una persona joven siembre tomates, ¿qué recoge?
Si una persona vieja siembre tomates, ¿qué recoge?
Todos ellos, sean cuales sean sus circunstancias, si siembran tomates recogerán tomates.
El problema está cuando la gente siembra tomates, y espera recoger peras. Y cuando no las recoge culpan a su color de piel, a su estatus social, a su falta de estudios, a su edad, o a cualquier cosa menos hacerse responsables ellos mismos de su cosecha. Te han educado en la mentira de que el éxito es tener suerte o estar en el lugar
adecuado en el momento perfecto.
La realidad es que si plantaste tomates recogerás tomates.
Si deseas peras, y nunca las has plantado, hay un método para hacerlo. Cuando nos iniciamos en cualquier actividad, al principio somos ignorantes. No sabemos lo que hacemos.
Algunas personas creen que están plantando peras, pero en realidad están plantando tomates porque desconocen lo que hacen. Pero su ego es más grande que sus sueños. Entonces les escucharás decir frases como “YA LO SÉ”. En ese preciso instante, acaban de romper con su éxito.
¿En realidad lo sabes?
Mira los frutos que estás cosechando. Eso te indicará si lo sabes o no.
Y no hay que confundir la ignorancia con la estupidez. Ignorante es alguien que no sabe, todavía, hacer las cosas; le falta el conocimiento. Estúpido es aquél que teniendo el conocimiento, sigue sin hacerlo.
Tengo que confesarte algo amado lector, yo antes era un “sabelotodo” que creía que tenía todo el conocimiento para alcanzar mis metas y mi propósito sin la ayuda de nadie. La palabras YA LO SÉ saltaban de mi boca cada dos por tres.
Solía decir, “yo no soy copión, allí hay personas haciendo lo mismo para tener éxito, yo lo haré a mi manera”.
Y la verdad es que eso era mi ego y que mi manera no me hacía avanzar en la vida. Seguía con los mismos problemas de siempre y parecían que siempre iban a peor. Porque la verdad en la vida es que todo está avanzando. El Universo se está expandiendo y tu vida también lo hace. Pero, y ahí está la clave, tu vida sigue avanzando en la misma dirección y en el mismo sentido en el que estás ahora mismo. ¿Qué significa esto?
Que si tu vida está mal, seguirá avanzando, en la misma dirección y sentido, y se volverá peor.
Pero si tu vida está bien y te encaminas hacia tus sueños, ésta seguirá avanzando en esa dirección y sentido, cada vez a mejor, mejor y mejor.
Así pues, decidí dejar mi ego a un lado, y decidí que prefería tener la humildad de seguir aprendiendo, entendiendo que “sólo sé que no sé nada” y avanzar hacia mis sueños; que creer que YA LO SÉ todo, y quedarme estancado o avanzar hacia un lugar en el que no deseaba estar.
Aprendí de los mejores, me formé leyendo libros y asistiendo a seminarios; y la verdad que es la mejor decisión que tomé en mi vida, porque pude transformar mis resultados.
Hagas lo que hagas, recibirás un resultado equivalente. ¿Qué esperas cosechar en tu vida?
Pero más importante aún, ¿qué estás sembrando HOY?
Escuché otra historia real que quiero compartir contigo:
“Hoy, cuando entré en mi complejo de apartamentos noté que mi vecina, que está embarazada de ocho meses, estaba luchando con las bolsas del supermercado. Me detuve y la ayudé a llevarlas por las escaleras hasta su apartamento. Esta noche, cuando llegué a casa del gimnasio, me encontré con un pastel de manzana recién horneado en mi puerta con una nota que decía: Usé los ingredientes que me ayudaste a llevar para hacer este pastel. ¡Disfrútalo!”