“La manera de empezar es dejar de hablar y empezar a hacer.” Walt Disney
No dejes que tus enanos mentales hablen más alto que tu alma. La vocecita de tu mente no puede controlar tu vida. Por mucho que lo hayas leído o te lo hayan dicho, hasta que no lo tomes en serio y lo apliques no cambiará nada.
Lo creas o no, mientras escribía este libro pensaba en ti. Pensaba en una persona feliz y de éxito. Una persona que estaba harta y quería por fin tomar una decisión de hacer un cambio en su vida.
Quizás me equivoque pero, ¿eres tú esa persona?
Escribí esto para ayudar a las personas a que sean felices y tengan éxito, y eso pasa por encontrar su Propósito de Vida y aplicar estos principios a su vida cotidiana. Verás que durante la lectura de este libro te empujo. Te empujo a pensar más alto, en querer ir más arriba y aspirar a nuevas alturas.
No te pongo, a veces, las cosas entre algodones porque sé que así no se crece. Si lo hago es porque me importas. Amigo no es aquél que llora las penas contigo y se alía contigo en tu papel de víctima. Amigo es aquél que te dice: “no importa como estés ahora, tú eres mucho más que todo eso, tienes mucho más potencial y no permitiré que seas menos de lo que viniste a ser”. ¡Ese es un verdadero amigo! No el que empatiza con tus miserias sino el que te empuja a ser la persona que viniste a ser. El crecimiento es doloroso, pero eso te hace ser feliz. Recuerda que la felicidad viene del progreso. Pregúntale a un niño cuando crece si le duelen los huesos y las articulaciones. Todos sabemos que en el gimnasio el punto de mejora llega con el dolor. Pero te tocas los brazos o las piernas doloridas y es un dolor placentero, porque sabes que estás mejorando.
Lo creas o no, tú me importas, y creo que si lees esto es porque algo te trajo a estas páginas. Tienes un papel muy importante que desempeñar en el mundo.
No voy a decirte lo que quieres escuchar, para eso ya hay muchas personas allá fuera. Yo quiero decirte las cosas claras, porque realmente me importas. Lo hago por ti, lo hago por todas las personas a las que vas a ayudar y lo hago por mí porque sé que TODOS SOMOS UNO.
Amado lector, no quiero que pienses que estoy juzgándote. ¿Quién soy yo para juzgar tu vida si no llevo tus zapatos?
Sé que quizás no ha sido fácil y que estás pasando por situaciones difíciles. No es juicio lo que hago. Lo creas o no, yo no te elegí y tampoco tú a mí. Algo nos juntó en este punto del camino.
Jesús dijo:
“No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzgaréis, seréis juzgados; y con la vara que medís seréis medidos.
¿Cómo ves la paja en el ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo?
O cómo osas decir a tu hermano: deja que te quite la paja del ojo, teniendo tú una viga en el tuyo?
Hipócrita: quita primero la viga de tu ojo, y entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano”.
Esto es lo que hacen las personas allá fuera. Te dicen cómo comportarte, cómo cambiar, cómo vivir tu vida, cómo invertir tu dinero, en qué gastar tus ahorros. ¡Y no ven la viga en su propio ojo!
Mi intención es, a través de estas palabras, inspirarte para que tú mismo saques tus propias conclusiones. Siempre tienes la libertad de cerrar el libro y no seguir leyendo.
Escuché la historia de un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.
Pasados unos meses el maestro informó al rey de que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Así, el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte: “Traedme al autor de este milagro”. Su corte llevó ante él a un humilde campesino. El rey le preguntó: “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?”. Intimidado, el campesino, le dijo al rey: “Fue fácil mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló. Se dio cuenta de que tenía alas y voló”.
Escribí este libro para cortar tus ramas. Tú puedes volar. ¡Lo sabes!
Nadie externo puede en realidad decirte como tú tienes que cambiar y vivir tu vida, si alguien te lo dice te está mintiendo. Lo que sí podemos hacer es inspirar a las personas para que despierten esos recursos internos que ya poseen, y aplicarlos para Transformar sus vidas.
Recuerda cómo decía San Pablo:
“Somos Transformados por la renovación de nuestras mentes”.
Cada palabra, cada frase, cada historia tiene la capacidad de renovar tu mente y transformarte. Nunca sabes cuál va a ser la referencia que te va a tocar, esa que hará un click en tu cabeza.
Querido amigo, pienso que todos somos hermanos, vinimos del mismo punto y, aunque ahora nos estemos expandiendo, tenemos los mismos orígenes así que somos familia. Vinimos aquí para servir a nuestros hermanos, y esa es mi intención, servir desde mis dones y talentos naturales para ayudarte en tu evolución.
Y eso es lo que vamos a trabajar contigo, encontrar esos dones naturales para ponerlos al servicio de tus hermanos. Juntos vamos a volar alto.