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La Ley de la Verdad

In document Theta Healing Vianna Stibal Marzo2014 (página 122-127)

Experimento de la Nueva Vida

Capítulo 15.- La Ley de la Verdad

Siempre he estado cerca del mundo espiritual. Desde los cuatro años he tenido experiencias espirituales de muy diversos tipos, desde ver espíritus hasta tener visiones. En esos primeros años algunas de las experiencias que tuve no fueron precisamente las que yo más deseaba. Sencillamente ocurrían súbitamente en forma abrupta e indeseable que a veces me sobresaltaba. Con la edad empecé a tener más control, debido a mi fe en Dios. Desde muy niña estuve (y aún estoy) enfocada específicamente en Dios, en el Creador. Siempre sentí una profunda conexión con mi Dios. Lo amo tanto y tan profundamente que cuando tenía contactos espirituales no temía, porque me sabía protegida. Dios existe sobre todas las cosas.

Gracias a esta creencia no hubo en mí necesidad de temer, dudar o ser incrédula con respecto a lo espiritual. Mis habilidades intuitivas se desarrollaron sin ningún impedimento hasta que pude alcanzar más allá y hacer espírales con el polvo lunar entrando en el estado theta. Cuando empiezas a experimentar el estado theta con un determinado propósito, es como estar soñando despierto. Ese estado te abre y te hace más receptivo a los aspectos metafísicos y espirituales que te rodean. Por ejemplo, hay espíritus incorpóreos que son buenos y otros que no lo son. En los próximos capítulos te enseñaré a distinguirlos y lo que debes hacer para no temerles. El miedo compulsivo es verdaderamente una pérdida de tiempo. Con el temor irracional el hombre no logra nada. Lo único que impide la sanación intuitiva es el miedo, la duda y la incredulidad.

En mis clases enseño por medio de relatos y anécdotas. Esta pequeña historia es de mi propia vida, sobre esos tempranos años cuando me encontré por primera vez con la Ley de la Verdad. Todo comenzó con una lectura gratis.

Hace años, antes de sanarme del cáncer, trabajé en un establecimiento haciendo lecturas y masajes. Esto llegó a suceder en forma espontánea, a su propio ritmo. Una psíquica que yo había conocido se ofreció para hacerme una lectura gratis. Siempre he sido intuitiva, y por eso, en agradecimiento yo le hice una lectura gratis a ella. "Leí" la impresión psíquica en su anillo y después tomé su mano y la "leí". Parece que acerté, porque me dijo: "Querida, eres muy buena en esto; deberías dedicarte a esto".

Ella quería marcharse de la ciudad para reunirse con su esposo, pero tenía un contrato de arrendamiento firmado con una masajista. Como ella pagaba la mitad del alquiler del local, la masajista le dijo “tienes que encontrar a alguien que te sustituya". Me preguntó si yo quería su oficina. Yo ya era masajista y también naturópata, pero me inquietaba un poco la idea de dejar mi empleo de guardia de seguridad. Sin embargo, vi este suceso como una oportunidad y 1c dije que sí, que asumiría el arrendamiento. Me encantó que ella hubiese visto mi potencial. Ocurrió que esta psíquica era la madre de alguien que con el tiempo se convertiría en mi mejor amiga, Chris (a quien yo llamo Chrissie).

Dos meses después de haberle hecho la lectura a la madre de Chrissie, yo ya estaba instalada en mi oficina, disponiéndolo todo para mí trabajo. Dependía para mi sustento de los clientes que acudían a hacerse masajes y lecturas y a consultarme sobre nutrición. De estas tres actividades las lecturas fueron las que más personas atrajeron, aunque debo decir que yo daba excelentes masajes terapéuticos. Con el tiempo llegaría a combinar la consultoría sobre

nutrición con las lecturas, pues necesitaba atender diariamente a un determinado número de clientes para poder ganarme la vida. Desafortunadamente mi socia quedó embarazada y tuve que asumir la obligación total del local por mi propia cuenta. No sólo tenía que ganar suficiente para pagar mi mitad, sino también la de ella.

Puesto que la demanda de las lecturas seguía aumentando, me di cuenta de que la única forma de hacer buenas lecturas era ser capaz de ver la verdad. Recuerdo haber enviado la oración: "Dios, por favor, enséñame a ver la verdad". Sabía que no era difícil decirle a la gente lo que deseaba oír, pero que si les decía a mis clientes la verdad, entonces regresarían y me recomendarían a otras personas. Sentí que esa era la única manera en que las cosas iban a funcionar. En ese momento no sabía en qué me estaba metiendo cuando le pedí a Dios conocer

la verdad.

La respuesta a mis oraciones me llegó unas semanas más tarde. Esa noche me fui a casa. Mis hijos estaban en Utah visitando a su padre y el que era mi esposo en esa época también estaba fuera en un curso de adiestramiento del cuerpo de policía. De hecho, poco antes yo misma había pertenecido a la reserva de la policía. Cuando llegué a mi casa me encontré completamente sola. Me acosté y me dormí. Tuve un sueño extraño: unos gigantescos rostros flotaban frente a la sala de mi casa. Eran enormes Me decían: "Vianna, ven con nosotros. Tenemos algo que mostrarte". Por supuesto que luché y luché por despertarme, hasta que al fin lo logré. Una vez despierta pensé, fue "un sueño muy raro. Muy extraño". Me levanté y caminé hacia el baño y entonces los vi en la realidad, esos rostros enormes flotando en la sala. Cambiaban continuamente de forma y una extraña energía fluía de ellos. Algunas veces parecían ser unas enormes esferas de energía y otras veces parecían ser caras. Por algún motivo yo notaba el cambio de energía en todos los rostros. Unidos, los rostros me dijeron: "Vianna, ven con nosotros. Tenemos algo que mostrarte". Por supuesto que entonces hice lo que haría cualquier intuitivo respetable: corrí para la cama, me escondí debajo de las sábanas y oré con todo el fervor de que soy capaz para que esos rostros se fueran, se esfumaran, desaparecieran. Seguí rezando hasta que al fin se fueron. No hace falta decir que no dormí mucho el resto de esa noche.

Evidentemente yo no estaba preparada para esta experiencia. Hasta ese momento había leído sobre el cuerpo humano, la anatomía, los parásitos, las vitaminas, los minerales, Dios, las escrituras, las distintas religiones, pero no sabía mucho de metafísica. Aunque sí había visto espíritus antes, esto era algo muy diferente. Lo paranormal era parte de mi vida, pero esta experiencia sobrepasaba mis expectativas.

Ya en este momento yo tenía una gran amistad con Chrissie. Ella venía a mi oficina y hablábamos de mil temas. Como yo sabía que ella había sido criada por una madre que era psíquica y había leído sobre todo tipo de filosofías metafísicas y multitud de libros sobre esos lemas, me decidí a contarle sobre mi encuentro con los rostros. Cuando al día siguiente vino a visitarme a la oficina le dije: "No vas a creer lo que me pasó. Se aparecieron estos rostros grandísimos, enormes, en la sala de mi casa y salí corriendo a meterme en la cama y recé hasta que se fueron". Ella se entusiasmó y me dijo: "Ay, Vianna, qué fabuloso".

Perpleja ante su reacción le pregunté por qué decía eso. Ella me respondió: "Porque es fantástico, es maravilloso. Vianna, la próxima vez que te visiten tienes que ir con ellos. Tienes

que averiguar qué es lo que quieren". Más perpleja todavía y un poco inquieta, le respondí que creía haber orado con el suficiente fervor como para que jamás volvieran. Chrissie debió haber notado mi resistencia porque durante todo ese día siguió viniendo a la oficina a cada rato, cada vez que tenía unos minutos libres en su trabajo, para hablarme sobre temas de metafísica. Me habló de visitas de extraterrestres, de la conciencia de grupo y de muchas otras cosas. Todo el día me estuvo hablando sobre estos temas para que yo entendiera el mensaje. Al final le prometí que si volvían los rostros yo iría a ver qué querían. Y soy una persona que siempre cumple su palabra.

Al llegar a casa esa noche registré hasta el último rincón, sólo para estar segura de que no había nada. No era que yo realmente esperara algo, pues me sentía confiada en mi idea de que la experiencia nunca volvería ocurrir. Me acosté y me dispuse a dormir, pero antes que pudiera conciliar el sueño volvieron. Estos rostros eran más altos que yo y cuatro de ellos se fundían unos en otros, primero yo veía uno y luego otro. Me hablaron, y dijeron: "Vianna ven con nosotros". Lo primero que pensé es que estaba obligada a cumplir lo que le había prometido a Chrissie. Haciendo acopio de valor, pensé: "¿Qué es lo peor que me puede pasar?, ¿Que me muera?" Y entonces me dije: "Bueno, pues todos nos vamos a morir en algún momento. ¿Qué tengo que perder? No me van a dejar tranquila si no voy. Mejor voy y veo qué es lo que quieren".

Fue entonces que me llevaron a un lugar donde vi hileras e hileras de fajos de 'heno que colgaban suspendidos de unos ganchos. Las entidades me dijeron que tocara uno de los fajos de heno. Cada vez que tocaba uno podía ver el secreto más íntimo, más ^profundo y oscuro de cada persona con quien trabajaba en mi oficina. De repente pude ver el secreto más íntimo y oscuro de cada persona con quien me relacionaba en mi vida. !Fue algo horrible!". Vi a una señora que había venido a consultarme y en quien yo anteriormente había percibido algún tipo de problema sexual, y la vi abusando ¡sexualmente de sus dos pequeños hijos, de dos y cuatro años de edad. Al moverme de un ¿fajo de heno al otro pude ver todos los más recónditos secretos del mal en todas esas personas, todo lo que querían ocultarle al mundo. La visión abarcó toda mi existencia, a todas las personas con quienes había hablado, mis vecinos, todos los clientes que tenía. Fue una de las experiencias más espantosas que he tenido en mi vida. De hecho, esa es la razón por la cual rompí con mi segundo esposo. Las visiones duraron casi toda la noche. Después de ver el secreto más oculto y oscuro de mi esposo, fui liberada de la visión. I Quedé aterrada y emocionalmente deshecha. Había visto a un hombre que cuidaba a niños inválidos abusar sexualmente de ellos mientras estaban acostados en una camilla. "Había visto a la gente mentir. Había visto a la gente hacer cosas que eran sencillamente inconcebibles. Al día siguiente me levanté y decidí que el mundo de los humanos era un lugar lleno de maldad. Decidí que me subiría en el coche con mis hijos y viajaría hasta ¿Montana. Allí encontraría un pequeño pueblo y hablaría con la gente lo menos posible. £En ese momento toda la raza humana me parecía horrible.

Entonces me di cuenta de que no tenía suficientes recursos económicos para establecerme en Montana. No me quedaba más remedio que ir a trabajar para ganar el dinero que necesitaba. Esa mañana mi plan era muy sencillo: iría a Utah a buscar a mis hijos y una vez que tuviera suficiente dinero, nos subiríamos al coche y nos iríamos para Montana. Me fui a trabajar

cansada y desilusionada. Chris vino a verme y le conté mi experiencia. Ella se interesó mucho en el relato y empezó a hacerme preguntas. Cuando le dije cuáles eran sus secretos más íntimos y oscuros, ella me confirmó que así era. pero aun así comenzó a invadirme la duda. Empecé a esperanzarme pensando que tal vez lo había soñado todo. "Era sólo un sueño". ¿Y si sólo tenía razón en cuanto a Chris? ¿Y si yo estaba equivocada? ¿Y si esas cosas no habían sucedido en realidad? ¿Si me las había imaginado? Decidí que era necesario averiguar si la visión era cierta por medio de una segunda validación. Dios debe haber estado bien cerca de mí en ese momento, porque ese mismo día recibí la validación que necesitaba. Dios me mandó a siete personas a quienes yo había visto durante mi visión.

La mujer que abusaba sexualmente de sus pequeños hijos fue la primera en llegar. Las palabras casi se salieron solas de mi boca cuando le dije: "Abusaste sexualmente de tus propios hijos". Cayó a mis pies y empezó a llorar y me rogó que la perdonara. Fue terrible verlo. Me sentí muy mortificada porque eso validaba lo que yo había visto. Lo mismo ocurrió en el caso de cada cliente que vino a verme ese día.

Cuando terminé de trabajar ya era de noche y no tenía tiempo de conducir cuatro horas hasta Utah a buscar a mis hijos y entonces regresar para conducir otras seis horas hasta Montana. Me fui a casa y me acosté. Al igual que la noche anterior, los enormes rostros se aparecieron, pero en esta ocasión me aguardaban aún mayores sorpresas. Me llevaron a través de lo que hoy conozco como los planos de existencia. Me elevé hasta pasar los seis planos y llegué a la Ley de la Verdad. Desde este elevado oasis de pureza pude ver todos los niveles de existencia que formaban mi vida y las vidas de todas las personas que existen en el mundo. Desde este lugar me mostraron los secretos más íntimos y oscuros de mi propia vida. Me mostraron todo lo que yo había hecho en mi vida, y también hicieron algo que en ese momento no entendí bien. Cuando me elevaron para mostrarme mi propia vida tuve conciencia de cómo ro misma había tomado cada decisión que me había conducido adonde hoy estaba; es decir, cobré plena conciencia de que v^ misma era la responsable de todo lo que estaba sucediendo en mi vida. Había crecido en un buen hogar cristiano. Mi experiencia había sido que Dios me mandaba pruebas para probar mi fortaleza y disposición de aprender. Porque creía que mientras más sufriera más cerca estaría de Dios, había creado experiencias verdaderamente extrañas. Me mostraron que yo misma las había creado. En ese momento de mi vida yo tenía por pareja a alguien a quien no amaba y vivía en un tugar donde no deseaba vivir. Tendría que dejar mi oficina porque no podía sufragar mis obligaciones económicas. Pude ver todo esto y entonces comprendí. Yo misma lo había creado todo.

Entonces la Ley de la Verdad me dijo: "¡Mira, tu puedes cambiar cualquier cosa!". Todo lo que tienes que hacer es elevarte y estar en este lugar. Mírate a ti misma allá abajo. Vianna. mira la energía de tu vida y pide el cambio, y así ocurrirá". Le dije a la Ley, "eso es imposible, no puede ser cierto. ¿Cómo puede ser cierta semejante cosa? Me había pasado una vida entera creando este desastre. ¿Cómo se podía concebir que yo pudiera arreglar todo eso en 30 segundos o menos? Era ridículo".

Después de una breve pausa para reflexionar un poco, le dije a la Ley: "Bueno, si esto es cierto, entonces necesito un nuevo lugar donde establecer mi oficina, ya que la voy a perder. Necesito un nuevo lugar donde vivir. Es obvio que la casa donde vivo se está cayendo.

Necesito algo nuevo". Y recuerdo que pensé: "Necesito un apartamento completamente nuevo y limpio". No sé por qué no pedí una mansión, pero un apartamento me pareció dentro de lo posible en ese momento. También pedí: "Y ya que estamos en esto, también necesito un nuevo esposo". Y pensé para mis adentros: "Quiero que mi próximo esposo sea el hombre de Montana, el hombre con quien siempre sueño". Recuerdo que entonces me detuve y pensé: "Bueno, pero todavía no estoy lista para él. Todavía no lo merezco". Así que en lugar de eso pedí que apareciera en mi vida el hombre que me parecía que yo podría merecer. (¿Ves cómo las creencias de una persona la limitan?)

Desde el Séptimo Plano de Existencia me mostraron cómo alcanzar y poner mi mano dentro de la burbuja de energía que era mi vida para revolver la energía mientras simultáneamente daba la orden para efectuar los cambios que deseaba.

Una vez concluido este proceso para manifestar estos cambios en mi realidad, me encontré de nuevo en mi cuerpo, reflexionando sobre los extraños sucesos de la noche.

A la mañana siguiente me encontraba aún en mi casa cuando sonó el teléfono. Era un señor llamado John, el propietario de la única tienda de artículos metafísicos que había en Idaho Falls. Me dijo: "Vianna, voy a mudar mi tienda de lugar. Necesito a alguien que comparta conmigo el nuevo local y me ayude a pagar el alquiler. Me preguntó: ¿Quieres participar?". Esta chispa desencadenó una serie de eventos que validaron la manifestación de lo que yo había pedido la noche anterior. En apenas dos semanas yo me había mudado a un apartamento nuevo, había mudado mi oficina y había conocido a mi próximo esposo. Presenté la demanda de divorcio tan pronto vi el secreto más profundo y oscuro del hombre con quien estaba casada en ese momento.

Esa tarde reflexioné sobre mi existencia. La conciencia de que yo misma había creado mis propios problemas era una píldora amarga que me costaba mucho tragar. La habilidad de ver la verdad en la gente me había conmovido hasta lo más profundo. Me elevé a Dios y le pregunté: "Dios, ¿por qué me haces esto? ¿Por qué tengo que aprender de esta experiencia?" Su mensaje de respuesta fue: "Escucha, Vianna. Cristo podio ver la verdad en todo el mundo y a pesar de eso los amó a lodos ". Le contesté "que no quería tener nada que ver con eso del amor incondicional porque era demasiada responsabilidad". Dios pareció sonreírse y después guardó silencio. Con el tiempo llegué a ver que la verdad es lo que es y la gente es simplemente lo que es. La habilidad de ver la verdad en alguien y aun así amarlos tal y como son, es el verdadero significado del amor incondicional. Esta fue mi primera experiencia con las Leyes de los Planos de Existencia. Lo que a continuación voy a compartir contigo es lo que he aprendido sobre los siete planos de existencia desde ese día.

En ese momento yo no lo sabía, pero lo que en efecto había hecho era pedir que se ®e permitiera conocer la verdad. Le había pedido a Dios que me mostrara la verdad y la

había conocido. Conocí la Ley de la Verdad; había venido a la misma sala de mi casa. Había venido en forma de rostros y esferas de energía. Me habían enseñado a ver la verdad.

Capítulo 16.- Los Siete Planos de Existencia

In document Theta Healing Vianna Stibal Marzo2014 (página 122-127)