Las oraciones de la liturgia eucarística piden frecuen- temente la liberación. Así, durante el Adviento piden a Dios:
Liberarnos del pecado, concedernos el don de la verda- •
dera libertad (Sábado I de Adviento)
Vernos libres de la antigua esclavitud del pecado •
(18 de diciembre)
Nos veamos libres de los males de esta vida •
(lunes de la feria de navidad)
Vernos libres de nuestras antiguas miserias •
(martes de la feria de navidad)
Durante la cuaresma, las oraciones de la Eucaristía dicen:
Que nuestros actos de penitencia nos ayuden a vencer •
al espíritu del mal (Miércoles de ceniza)
Extiende tu mano para protegernos (sábado de ceniza) •
Cristo al rechazar las tentaciones del enemigo, nos en- •
señó a sofocar la fuerza del pecado (prefacio, Domingo I de cuaresma)
Líbranos de las seducciones del pecado (Lunes II de •
cuaresma)
Protege de todo mal a quienes celebramos tu Eucaristía •
(Miércoles III de cuaresma)
Líbranos de la esclavitud de nuestros vicios (Lunes IV •
de cuaresma)
Que la fuerza de tus sacramentos nos libre, Señor, de •
nuestras malas inclinaciones (Lunes V de cuaresma) Que la fuerza de este sacramento aleje de nosotros todo •
Oraciones durante la pascua
Tú que nos has librado del pecado… prosigue en noso- •
tros la obra liberadora de tu gracia (Martes de la octava de pascua)
Para librarnos del poder del enemigo quisiste que tu •
hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz… (Viernes II de pascua)
Haz que cuantos creemos en Cristo obtengamos la ver- •
dadera libertad (Sábado II de pascua)
Concédenos que libres del error y del pecado… •
( Jueves III de pascua)
Protégenos del engaño del enemigo •
(sábado III de pascua)
Atrae hacia ti el corazón de tus hijos, libres ya de las •
tinieblas por el don de la fe (Miércoles V de pascua) El poder de Cristo resucitado nos proteja y nos salve •
(Viernes V de pascua)
Ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana •
(Miércoles VI de pascua)
En la fiesta de Cristo Rey: Haz que toda criatura, liberada de la esclavitud, sirva a tu Majestad y te alabe eternamente
En la misa de los santos y María
Líbranos de nuestros apegos a los bienes terrenales… •
Concédenos la fuerza necesaria para vencer siempre las tentaciones del enemigo (San Antonio Abad)
Por su intercesión nos libres de todas las desgracias •
corporales y purifiques nuestra alma de todo mal pen- samiento (Beato Bartolomé Glz, 2 de septiembre)
Concédenos experimentar su protección aquí en la tie- •
rra… Que su continua protección nos libre de los peli- gros presentes (Angeles custodios)
Concédenos experimentar siempre su protección y •
ayuda (Todos los santos)
Dios nuestro, que la entregar al apóstol san Pedro las •
llaves del Reino de los cielos, le entregaste el poder de atar y desatar, concédenos, por su intercesión, vernos libres de las ataduras de nuestros pecados (San Pedro) Por intercesión de la Gloriosa virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida… de nuestras culpas… de todo peli- gro… ser defendidos con su protección… vernos libres de todos los males aquí en la tierra (Común de Santa María) Protégenos, para que no caigamos en las tentaciones del enemigo… Señor Dios de quien viene la perseverancia en la fe y la fuerza en la debilidad… concédenos que el pan de vida con que hemos sido alimentados nos ayude a salir vencedores en la lucha… a superar todas las pruebas… con- cédenos fuerza para vencer nuestras debilidades (mártires)
En misas para diversas circunstancias
Dios nuestro, autor de la verdadera libertad, que quieres reunir a todos los hombres en un solo pueblo libre de la esclavitud del pecado… ayúdanos a liberarnos de todo lo que nos mantiene divididos (Misa por Reconciliación). Que tu pueblo este año se vea libre de todo peligro (al comenzar el año)
Conforta a nuestro hermano para que en la hora de su muerte no sea vencido por el enemigo (por moribundo) Que nos veamos libres de los males que nos afligen y que hemos merecidos por nuestros pecados… líbranos de esta tribulación… y libres de todo mal podamos servirte conti- nuamente con alegría (Por cualquier necesidad)
No cesas de asistir a la Iglesia con la fuerza del Espíritu Santo, para que confiada siempre a ti en el amor, ni aban- done la plegaria en la tribulación ni deje de darte gracias en el gozo (Prefacio del Espíritu Santo)
En la gran misa de la vigilia Pascual, decimos en el pregón, lo que realiza cada Eucaristía que es una prolongación de ésta: “esta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye a la gracia y los agrega a los santos… y así esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, ex- pulsa al odio, trae la concordia, doblega a los poderosos…” En cada Eucaristía decimos la oración de la liberación de la Iglesia: “Padre Nuestro… no nos dejes caer en tentación y líbranos de todo mal” “Sí, líbranos de todos los males y concédenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y prote- gidos de toda perturbación”
Por eso, quien desee liberación, que viva la Eucaristía bien dispuesto.
1.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo se- gún san Mateo (4, 1-11): Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, man- da que estas piedras se conviertan en panes». Jesús le respon- dió: «Está escrito: “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”». Jesús le respondió: «Tam- bién está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme». Jesús le respondió: «Retírate, Satanás, porque está escrito: “Adora- rás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”». Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.
2. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mar- cos (16, 15-18) Jesús Resucitado se apareció a los Once y les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Bue- na Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán to- mar a las serpientes con sus manos, y si beben un ve- neno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».
3. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mar- cos (1, 21b-28): En la ciudad de Cafarnaúm, cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar; «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has ve- nido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el San- to de Dios». Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre». El espíritu impuro lo sacudió violentamente, y dando un alarido, salió de ese hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!». Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.
4. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (10, 17-20): Los setenta y dos discípulos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios
se nos someten en tu Nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».
5. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (11, 14-23): Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios». Otros, para po- nerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
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ESTA OBRA SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EN ABRIl DE 2011, EN lOS TAllERES DE