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Como Orar por Liberación

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Cómo Orar por

Liberación

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México, D.F.

Reservados todos los derechos Abril 2011

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Introducción

I. Diversos Modelos de oración de Liberación

Modelo de Paraliturgia privada 1.

Modelo carismático simple 2.

Modelo carismático, observado por el Car-3.

denal Suenens

Modelo de ministerios de intercesión, sana-4.

ción y liberación Modelo del P. Fortea 5.

Modelo de autoliberación 6.

Modelo de la estructura del nuevo “ritual de 7.

exorcismo” Modelo “eudista” 8.

Modelo para desinfestar un lugar 9.

Modelo “La Espada del Espíritu” 10.

Modelo de oración fuerte de liberación 11.

Modelo de oración de liberación de ataduras 12.

y raíces ancestrales del P. Higinio Lopera II. La Gran Oracion de Liberacion es la Eucaristia

III. Anexo: Evangelios

5 7 7 9 11 13 18 21 36 38 44 50 63 73 79 85

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M

uchas personas me piden que ore por ellas. Muchas me piden que les haga oraciones de libera-ción. Manifiestan que se siente atormentadas en su vida por algún espíritu maligno, que cosas raras suceden en su casa, que oyen ruidos raros, que ven sombras, que se mue-ven los objetos sin saber por qué, que cambian de lugar, que experimentan profundos miedos.

Algunos creen que son víctimas de maleficios, porque les está yendo mal en los negocios, en la vida de la familia, en el trabajo, o se sienten atados por haber visitados espiritistas, brujos, etc. o por haber cargado amuletos, talismanes… Algunos me piden que ore por sus hijos o cónyuge, pues el demonio los está atando con vicios, adicciones, blasfemias, lejanía de Dios, violencia, rebeldía…

A todos les digo que con mucho gusto voy a orar por ellos, pero les pido que ellos también oren para que Dios los libere de las ataduras del Maligno.

(6)

Alguna de estas personas me preguntó un día: Padre, ¿y cómo se ora por liberación?

Esa pregunta es el origen de este librito.

Dios quiera que este librito sea una buena respuesta a ese cuestionamiento que seguramente muchos se hacen: ¿cómo orar por liberación?

Aunque quiero dejar claro desde el principio que para mí la mejor y más efectiva oración de liberación es la Eucaristía.

Lo dedico con admiración y gratitud, por su bello apostolado,

generoso y escondido, a todos los ministerios de intercesión,

sanación y liberación de la Renovación Carismática Católica

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O

frezco varios modelos de oraciones de libe-ración en los que se hacen oraciones de libelibe-ración deprecativas (de ruego a Dios) e imprecativas (de orden, a los demonios). Teniendo en cuenta que el Nº 15 del ritual de exorcismos pide que no se deje sin ayuda a una persona perturbada por los espíritus malignos, que los que se crean objeto de malefi-cio o que son fuertemente tentados por el Maligno no pueden ser dejados sin ayuda espiritual. Esto hace entender que uno puede emplear con ellos y para ellos oraciones de intercesión y de mandato, para que reencuentren la paz de su alma.

Modelo de Paraliturgia Privada

1.

Ojalá en presencia de Cristo crucificado en un altar, en pre-sencia del Santísimo Sacramento.

Santiguarse: En el nombre del Padre… 1.

Pedir perdón: Dedicar un momento al arrepentimiento 2.

para pedir perdón a Dios y para dar perdón a los que nos han ofendido (se pueden asperger con agua bendita) Luego alabar a Dios: dedicar un momento a la ala-3.

banza gozosa con palabras y con cantos. Hay que

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alabar a Dios por lo que es y ha hecho en el hermano por quien se va a orar. En la renovación carismática damos fe del gran poder de la oración de alabanza y de la oración en lenguas.

Escuchar la Palabra: dedicar un momento a leer un 4.

trozo del Nuevo Testamento en que el Señor sana y libera *(Ver Evangelios en el anexo)

Meditar la Palabra: reflexionar la palabra y hacer si-5.

lencio ante ella.

Hacer las renuncias a Satanás y proclamar la profe-6.

sión de fe

Orar por el hermano: todos rodeando al hermano 7.

sufriente, le imponen las manos y comienzan a hacer una oración deprecativa, de intercesión, pidiendo a Dios su liberación. (Durante esta oración se le pue-de ungir con aceite bendito y usar algunas pue-de las ora-ciones que usa la Iglesia y que están en el apéndice del ritual de exorcismos).

Oración imprecativa: Quien dirige la oración manda al espíritu perturbador alejarse y no volver más. Los demás siguen intercediendo.

En Nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo,

Por los méritos de Cristo el Señor que te ha vencido, Te ordeno que te vayas, espíritu maligno

Te ordeno que salgas sin hacer daño a nadie Te ordeno que salgas sin perturbar a nadie,

Te ordeno que dejes de atormentar a este (a) bautizado (a), hijo (a) de Dios, redimido (a) por

(9)

Te envío directamente a los pies de Jesucristo, el Señor, Para que él disponga de ti como quiera,

Y no vuelvas nunca más a perturbar a este (a) hermano (a) 8. Pedir la intercesión de Santa María de Guadalupe:

Ave María

9. Decir el Padrenuestro

10. Hacer un sencillo rito de paz

11. Dar la comunión al liberado, si es posible

12. Hacer una oración de acción gracias y terminar con un canto gozoso

2. Modelo Carismático Simple

Ojalá en presencia de Cristo crucificado o ante el Sagrario Se comienza alabando a Dios

1.

Se le pide al hermano atormentado que se arrepien-2.

ta y pida perdón

Se proclama la Palabra (un Evangelio donde Jesús 3.

libera)

Se le pide al hermano atormentado que haga las Re-4.

nuncias y la Profesión de fe

Se le imponen las manos y se hace la oración de li-5.

beración de manera espontanea, la cual puede con-tener los siguientes elementos:

Deprecativa (intercesión) Señor Jesucristo:

(10)

Te presento a NN con sus problemas, con sus enfer-medades, con sus dolores, con sus miedos, con sus pre-ocupaciones, con sus ataduras…

Te lo presento también con sus alegrías, con sus es-peranzas, con sus luchas, con sus esfuerzos, con sus ilusiones, con sus ganas de vivir, de recuperarse, de salir adelante…

Señor Jesucristo, te entrego a este hermano NN que tú compraste con tu sangre, es tuyo, a ti te pertenece, tú lo creaste y tú lo redimiste. Tómalo pues.

Y en el Nombre de Dios Trino, de Santa María Vir-gen, tu amada Madre y de la Iglesia,

TE RUEGO que liberes a este hermano nuestro de las ataduras de Satanás y de sus influencias malévolas, que lo liberes de las seducciones del Maligno, que lo libres de las tentaciones del Diablo y de las asechanzas del Ene-migo. Que seas para él su escudo, su fortaleza, su escon-dite, su refugio, baluarte donde se ponga a salvo. Amén. Imprecativa (que debe hacer quien dirige la oración so-lamente, mientras los demás siguen intercediendo) En Nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo,

Por los méritos de Cristo el Señor que te ha vencido, Te ordeno que te vayas, espíritu maligno

(11)

Te ordeno que salgas sin perturbar a nadie,

Te ordeno que dejes de atormentar a este (a) bautizado (a), hijo (a) de Dios, redimido (a) por

Cristo, templo del Espíritu Santo,

Te envío directamente a los pies de Jesucristo, el Señor, Para que él disponga de ti como quiera,

Y no vuelvas nunca más a perturbar a este (a) hermano (a) 6. Se proclama luego un salmo de los que recomienda

el ritual de exorcismos (21, 30, 34, 53, 67, 69…), o alguno de los que están en mi librito “salmos que sanan y liberan”

7. Se ora el Padrenuestro y el Avemaría

8. Se pide al Espíritu santo que venga a tomar pose-sión plena de su templo santo.

9. Se da un abrazo de paz al hermano liberado 10. Y se termina con una oración y canto de acción de

gracias

Nota: El equipo de liberación, habiéndose preparado bien, y discerniendo la conveniencia, puede emplear los sacra-mentales de manera adecuada, que son medios podero-sos de oración en la Iglesia (agua bendita y sal exorcizada, aceite bendito, el crucifijo)

3. Modelo Carismático, Observado por el

Cardenal Suenens. (Renovación y Poder

de las Tinieblas, p. 91-92)

El grupo que va a hacer la liberación se consagra a la ora-ción, en una fase preparatoria.

(12)

Luego viene la oración de liberación propiamente dicha, que se hace con amor, con compasión y mucha solidaridad con el hermano o hermana a liberar. Esta oración consiste en:

Una oración inicial de alabanza a Dios y de petición 1.

de protección a favor del grupo, pues se exponen a los ataques del Maligno

Una oración para “atar” los malos espíritus, para que 2.

pierdan su virulencia en las víctimas

Una búsqueda por interpelación y preguntas, de la 3.

identidad y nombre de los demonios supuestamente allí en acción, para mejor expulsarlos uno a uno, ha-biéndolos reconocido

Una renuncia de la persona “a liberar”, a la que se la 4.

invita a rechazar ella misma, voluntariamente, el pe-cado o los pepe-cados que están a la base de la acción demoníaca específica que, se cree, la ata y la estorba. Se manda, entonces, al mal espíritu, identificado con 5.

anterioridad, que abandone a la persona oprimida, sin molestar a nadie e ir donde el Señor quiera. Estas sesiones pueden repetirse hasta que la persona quede plenamente liberada. Hay que anotar que no hacen exor-cismos en sentido pleno, los cuales conciernen los casos de posesión diabólica y que están reservados al Obispo. Finalmente viene un momento de oración de agradeci-miento y se ofrece al “liberado” un plan de “convalecencia”.

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4. Modelo de Ministerios de Intercesión,

Sanación y Liberación

Comenzar alabando, bendiciendo, agradeciendo y 1.

adorando a Dios por lo que es y hace, con cantos, letanías, salmos o invocaciones como las que siguen (escoger una)

Ponerse en presencia de Cristo, el liberador y alabarlo Leer Lc 5, 12-13 y alabar:

Jesús, te adoramos porque eres misericordioso

Jesús, te amamos porque has venido a salvarnos y libe-rarnos del Maligno

Jesús, creemos en ti, porque has venido a curar almas y cuerpos

Por ti, Jesús, el Padre revela su inmenso amor a los pe-cadores y enfermos

Por eso queremos celebrarte y adorarte, bendecirte y glorificar tu Nombre

Te adoramos porque eres la resurrección y la vida Tocas nuestras llagas y quedamos curados

Te amamos porque nos cuidas, te has ocupado de no-sotros hasta el día de hoy.

Ponerse en presencia de Dios consolador, y alabarlo Leer 2 Cor 1, 3-4. Y alabar.

Jesús, tú has venido a consolarnos de parte del Padre. Te adoramos y acogemos tu consolación.

Jesús, tú viniste a visitarnos en nuestros sufrimientos. Creemos en ti y acogemos tu consolación.

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Jesús, tú viniste a sacarnos de nuestra soledad. Te adoramos y esperamos tu consolación

Jesús, tú nos das el Espíritu Consolador como amigo fiel, a cada instante. Te adoramos y te alabamos. Jesús, te amamos porque nos consuelas y nos animas y das fuerza para hacer frente al Enemigo.

Jesús, te adoramos porque eres el Cordero de Dios que quitas, llevándolo sobre sí, el pecado del mundo y nuestro pecado.

Ponerse en presencia de Dios amor, y adorarlo Leer Mc 10, 17-21

Jesús, te adoramos porque eres el eterno e inmenso amor. Eres nuestro Amor

Jesús, creemos que tú no puedes sino amar y que nada nos podrá separar de tu amor

Jesús, te amamos porque tú nos amado primero con un amor eterno

Jesús, te adoramos porque tu amor es la fuente de nuestra vidas

Jesús, creemos en ti porque tu amor te ha inspirado estar presente hoy

Jesús, esperamos en ti porque deseamos pagarte amor con amor.

Ponerse en presencia de Dios paz, y bendecirlo Leer Jn 20, 19-22

Jesús, te adoramos porque eres el rey de la paz Jesús, te amamos porque tú eres la fuente de la paz

(15)

Tú nos muestras tu Paz la tarde de la Resurrección, como el primer regalo que quieres hacernos como resucitado

Tú nos das tu Paz como nos das tu vida, para nuestra salvación y liberación

Jesús, te adoramos porque tú eres nuestra Paz

Jesús, te adoramos porque tú eres la paz de todos los corazones heridos, de todos los corazones an-gustiados.

Tú eres la paz que el mundo necesita. Gracias, Señor. Proclamar la Palabra que sana y libera

2.

Se debe proclamar un Evangelio donde Cristo mues-tra su compasión, ternura y misericordia (se puede luego hacer eco del Evangelio o repetir)

Se deben hacer las Renuncias y proclamación de fe 3.

El atormentado se pone de rodillas y el grupo de in-4.

tercesores impone sus manos (si está permitido y si es posible)

El director del grupo dirige la oración, el grupo la 5.

apoya

Si es deprecativa: todos suplican a Dios, por intercesión de María y de San Miguel Arcángel la liberación sobre el hermano o hermana, de manera espontánea. Esta oración puede ser más o menos así:

“Señor Jesús, creemos con toda tu Iglesia que eres el Hijo de Dios, hecho hombre, muerto y resucitado. Te

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recibimos en nuestros corazones y en nuestras vidas como nuestro Salvador y nuestro Dios. Tú nos pro-metiste enviarnos otro Consolador, un defensor para que pudiéramos realizar las mismas cosas que tú. Sa-bemos que ya hemos recibido ese Espíritu Santo. Confiando en tu gran misericordia, pedimos gracia y socorro para nuestro hermano (a) NN, influenciado por los poderes de las tinieblas. Tú conoces sus peca-dos y debilidades. Pero tú ves cómo ha venido a entre-garse a ti y buscar su liberación. Escucha sus gritos y ven en su ayuda. Escucha nuestra oración por él. Señor Jesús, tú eres la resurrección y la vida, tú has sufrido por él. Tú moriste en la cruz y resucitaste por él, para que él tenga vida. Jesús, Hijo único del Padre, Cordero de Dios que quitas, portándolos, los pecados del mundo, libra a este hermano (a) NN de toda influencia del Maligno. Tú sabes las razones por las que el espíritu maligno se insinuó en su alma para alejarlo de tu misericordia. Tú que venciste a la muerte por tu cruz, ven a llenarlo (la) con la luz de tu gloria y a librarlo (la) de toda influencia maligna y a sanarlo de todo daño que se le haya hecho en su cuerpo y en su alma.

Te lo pedimos por intercesión de la santísima Virgen María, madre tuya y madre nuestra. Por la intercesión de los Santos y de san Miguel Arcángel, libra plena-mente a este (a) hermano (a) de las influencias de los espíritus del mal, para que pueda testimoniar que tú eres el camino, la verdad y la vida. Amén.

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Si es imprecativa: que sólo el director de la oración la haga (los demás siguen intercediendo espontáneamente). La oración debe decir más o menos así:

“espíritu de odio, espíritu de mentira, espíritu de luju-ria… (sea cual sea según se haya discernido previamen-te). O simplemente: espíritu maligno, te ordeno, en Nombre de Jesucristo y con la fe de la Iglesia, que dejes de atormentar (de influir, de molestar, de oprimir) in-mediatamente a NN, hijo de Dios, redimido por Cristo y templo del Espíritu Santo.

Apoyado en las promesas de Jesucristo que es la verdad y no miente, te ordeno que desaparezcas definitivamente de la vida y de la historia de NN y no regreses más. Jesucristo, el Hijo único de Dios, te expulsa por su muerte y su resurrección, de la vida de NN.

Te mando que te alejes para siempre de NN por la auto-ridad del Hijo de Dios que te ha vencido sobre la cruz. Te lo ordeno por la oración de María, la Virgen purísima, Te lo ordeno por la oración de san José, terror de los demonios,

Te lo ordeno por la oración de san Miguel Arcángel Te lo ordeno por la oración del ángel guardián de NN

Complementar con sacramentales: agua bendita, sal 6.

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Se termina orando el padrenuestro y el avemaría, dan-7.

do un abrazo al liberado y dando gracias a Dios.

5. Modelo del P. Fortea

¿Qué es la oración de liberación? (P. Fortea, Summa Dae-moniaca, q 42)

“La oración de liberación es la oración que se hace para acabar con la influencia del demonio en una persona. Sue-le realizarse por parte de un sacerdote sólo o por un grupo de laicos (con o sin un sacerdote) que oran a Dios para la persona sea liberada de toda influencia demoniaca. Si en el exorcismo uno conjura al demonio, en la oración de libe-ración, por el contrario, la oración va dirigida a Dios. Si se trata de un grupo de la Renovación Carismática será utilí-simo que el grupo ore en lenguas. Si alguien del grupo qui-siera dirigirse al demonio directamente, ese grupo debería tener autorización del obispo del lugar para hacer tal cosa. Para la oración de exorcismo se requiere una autorización para cada caso. Pero para que un grupo de oración de li-beración pudiera dirigirse directamente a los demonios para ordenarles que salieran, bastaría una autorización general para todos los casos. Insisto en que aunque haya algún momento en que se ordene al demonio salir de esa persona, no es un exorcismo. No es un exorcismo porque no hay una posesión. Se ordena tan solo que salga de esa persona para que cese una influencia. Pero si se carece de tal autorización episcopal, bastará orar a Dios para que sea El quien destruya el poder del demonio sobre ese sujeto. ¿Cómo hacer la oración de liberación? (P. Fortea, SD, q 133)

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Todos de rodillas, pueden comenzar con una petición 1.

personal en silencio a Dios para que les ayude a llevar a cabo ese ministerio.

El que dirija el grupo, pedir a Dios en esa oración per-2.

sonal silenciosa que le inspire lo que deba hacer. Si se cree conveniente, el que dirija el ministerio que 3.

haga una oración en voz alta improvisada. Invocar a todos los santos con la letanía. 4.

Oración deprecativa a Dios. 5.

Orden al demonio de salir de esa criatura. 6.

Insistir en las oraciones deprecativas, en las órdenes, 7.

alternándolas con cantos, rosarios, oración en lenguas, etc según el criterio que vea conveniente el que dirija el rato de oración.

Las oraciones deprecativas dirigidas a Dios pueden ser las mismas que las que aparecen en el Ritual de Exor-cismos, haciendo los cambios pertinentes. Por ejemplo, donde se diga posesión, que el que hace la oración de liberación diga influjo, influencia. Mientras que la orden dada al demonio deberá adaptarse al caso. Pongo varios ejemplos de órdenes:

-en el nombre de Jesús, espíritu de blasfemia te ordeno que salgas de él

-ato todo poder que tengas, espíritu inmundo, sobre esta criatura

-la sangre de Cristo rompe toda atudura, toda influen-cia, que tengas sobre este cuerpo

-espíritu de ludopatía, sal de él, te lo ordeno por mi poder sacerdotal

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Los fieles pueden, en caso de necesidad, orar ante el her-mano necesitado, lo que se llama exorcismus missionalis:

Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipo-tente, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Expulsa de este hermano (a) toda influencia de los es-píritus malignos.

Padre en el nombre de Cristo te pido que rompas toda cadena

Que los demonios tengan sobre este hermano (a) Derrama sobre esta persona la preciosísima sangre de tu Hijo.

Que su sangre inmaculada y redentora

Quebrante toda atadura sobre su cuerpo y mente Todo esto te lo pedimos por intercesión de la Santísi-ma Virgen María.

San Miguel Arcángel, intercede, y ven en su ayuda. En el hombre de Jesús ordeno a todo demonio

Que pueda tener alguna influencia sobre esta persona, Que salga para siempre.

Por su flagelación, por su corona de espinas, por su cruz, por su sangre, por su resurrección

Ordeno a todo espíritu maligno que salga. Por el Dios verdadero,

(21)

Por el Dios que todo lo puede,

Te ordeno demonio inmundo que salgas En el nombre de Jesús,

Mi Salvador y Señor.

6. Modelo de Autoliberación

Los grupos de oración de liberación deben enseñar a los que se dirijan a ellos pidiendo ayuda, a realizar oraciones de autoliberación. Pues ocurre con cierta frecuencia que estas personas piden toda la liberación de estos grupos, pero el interesado no suele esforzarse demasiado.

La misma persona puede hacer una autoliberación cada día con las oraciones que vienen en el Apéndice II del Ri-tual de Exorcismos:

Estas personas digan con frecuencia una oración de auto-liberación:

Puede ser un salmo Salmo 3

Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! ¡Cuántos son los que dicen de mí: «Dios ya no quiere salvarlo»!

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Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú man-tienes erguida mi cabeza. Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su santa Montaña.

R. Tú, Señor, eres mi protector.

Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. R. Tú, Señor, eres mi protector.

¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados. ¡En ti, Señor, está la salvación, y tu bendi-ción sobre tu pueblo!

R. Tú, Señor, eres mi protector. Salmo 10

Yo tengo mi refugio en el Señor, ¿Cómo pueden decir-me entonces:

«Escapa a la montaña como un pájaro? R. Confío en el Señor.

Porque los malvados tienden su arco y ajustan sus fle-chas a la cuerda, para disparar desde la penumbra con-tra los rectos de corazón. Cuando ceden los cimientos, ¿qué puede hacer el justo?»

(23)

R. Confío en el Señor.

Pero el Señor está en su santo Templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo, sus pupilas examinan a los hombres: el Señor examina al justo y al culpable, y odia al que ama la violencia. Que él haga llover brasas y azufre sobre los impíos, y les toque en suerte un viento abrasador.

R. Confío en el Señor.

Porque el Señor es justo y ama la justicia, y los son rectos verán su rostro.

R. Confío en el Señor.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

R. Confío en el Señor. Salmo 12

¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Señor? ¿Eterna-mente? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro? ¿Hasta cuándo mi alma estará acongojada y habrá pesar en mi corazón, día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo pre-valecerá sobre mí? ¡Mírame, respóndeme, Señor, Dios mío! Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte, para que mi enemigo no pueda decir: «Lo he vencido», ni mi adversario se alegre de mi fracaso.

(24)

R. Mi corazón se alegrará en tu salvación.

Yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. ¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!

R. Mi corazón se alegrará en tu salvación.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

R. Mi corazón se alegrará en tu salvación. Oración:

Dios omnipotente, no apartes tu rostro de este servi-dor tuyo (esta serviservi-dora tuya) Nombre, para que nues-tro enemigo no se levante contra él (contra ella); llena de tal manera su corazón con el gozo de tu salvación que prevalezca sobre el mar de la muerte. Por Cristo nuestro Señor.

Todos responden: Amén.

(También se pueden orar los salmos 21, 30, 34, 53, 67, 69…) - Pueden ser las siguientes oraciones que propone el

ritual de exorcismos:

Dios omnipotente, que refugias a los desolados y •

confortas a los prisioneros.

Mira mi aflicción y manifiesta tu poder para auxi-liarme; vence al detestable enemigo; y haz que,

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superada la presencia del adversario, pueda recu-perar la paz y la libertad y así, sirviéndote con sin-cera piedad, pueda confesar que tú eres admirable y manifestar la grandeza de tus obras. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Dios, creador y defensor del género humano tú •

formaste al hombre a tu imagen y lo recreaste ad-mirablemente con la gracia del Bautismo; vuelve tu mirada sobre este siervo tuyo, y escucha bon-dadosamente mis súplicas. Te pido que brote en mi corazón el esplendor de tu gloria para que, eliminado todo terror, miedo y temor, sereno en mente y alma junto a los hermanos en tu Iglesia pueda alabarte eternamente. Amén.

Padre Dios, autor de la misericordia y de todo amor, •

que quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el patíbulo de la Cruz para expulsar de nosotros el poder del enemigo, mira atentamente mi humilla-ción y dolor, y mantente firme, te pido, para que a quien renovaste en la fuente del Bautismo vencido el combate del Maligno, lo llenes con la gracia de tu bendición. Por Cristo, nuestro Señor. Amén. Señor y Dios mío, que me adoptaste por la gracia •

y quisiste que fuera hijo de la luz, concédeme, te pido, que no sea envuelto por las tinieblas de los demonios y siempre pueda permanecer en el es-plendor de la libertad recibida de ti. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

(26)

O puede decir las siguientes invocaciones al Señor: Jesús, Hijo del Dios vivo, ten compasión de mí. Jesús, imagen del Padre, ten compasión de mí. Jesús, sabiduría eterna, ten compasión de mí. Jesús, esplendor de la luz eterna,

ten compasión de mí.

Jesús, Palabra de vida, ten compasión de mí.

Jesús, Hijo de la Virgen María, ten compasión de mí. Jesús, Dios y hombre, ten compasión de mí.

Jesús, Sumo Sacerdote, ten compasión de mí. Jesús, pregonero del Reino de Dios,

ten compasión de mí.

Jesús, camino, verdad y vida, ten compasión de mí. Jesús, pan de Vida, ten compasión de mí.

Jesús, Vida verdadera, ten compasión de mí.

Jesús, hermano de los pobres, ten compasión de mí. Jesús, amigo de los pecadores, ten compasión de mí. Jesús, médico del alma y del cuerpo, ten compasión de mí. Jesús, salvación de los oprimidos, ten compasión de mí. Jesús, consuelo de los desamparados, ten compasión de mí. Tú, que viniste a este mundo, ten compasión de mí. Tú, que libraste a los oprimidos por el diablo, ten com-pasión de mí.

Tú, que estuviste colgado en la cruz, ten compasión de mí. Tú, que aceptaste la muerte por nosotros, ten compa-sión de mí.

Tú, que yaciste en el sepulcro, ten compasión de mí. Tú, que descendiste a los infiernos, ten compasión de mí. Tú, que resucitaste de entre los muertos, ten compa-sión de mí.

(27)

Tú, que subiste a los cielos, ten compasión de mí. Tú, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, ten compasión de mí.

Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, ten com-pasión de mí.

Tú, que vendrás a juzgar a los vivos y muertos, ten compasión de mí.

Por tu encarnación, líbrame, Señor. Por tu nacimiento, líbrame, Señor.

Por tu bautismo y ayuno santo, líbrame, Señor. Por tu cruz y tu pasión, líbrame, Señor.

Por tu muerte y sepultura, líbrame, Señor. Por tu santa resurrección, líbrame, Señor. Por tu admirable ascensión, líbrame, Señor. Por la efusión del Espíritu Santo, líbrame, Señor. Por tu gloriosa venida, líbrame, Señor.

(Cuando nombra a la cruz, el fiel puede signarse.) Sálvame, Cristo Salvador, por el poder de la Cruz † tú que salvaste a Pedro en el mar, ten misericordia de mí. Por la señal de la Cruz † líbranos de nuestros enemigos, Dios nuestro. Por tu Cruz † sálvanos, Cristo redentor, tú que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitan-do restableciste la vida. Tu Cruz † aresucitan-doramos, Señor, tu gloriosa Pasión recordamos, ten compasión, tú que pa-deciste por nosotros. Te adoramos, Cristo, y te bendeci-mos porque por tu Cruz † redimiste al mundo.

(28)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo invoco a todos los ángeles y a los santos. Me dirijo a ti Bendita Virgen María, Madre Santísima, Reina de toda la creación, te pido tu bendición, tu protección y tu intercesión, invoco la protección y ayuda de San Miguel El Arcángel líder de los ejércitos celestiales, de todos los arcángeles y ángeles, me uno a la ala-banza, adoración y gloria dada a nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, invoco en el nombre de Jesús la bendición, protección y ayuda de todos los patriar-cas, los profetas, los confesores, vírgenes y mártires, los discípulos de Jesús, los Apóstoles, y de todos los santos que han existido y que existen. En el Nombre de Jesús entro en comunión con la Santa Iglesia de Cristo y ratifico mi fe en el Santo Nombre de Jesús y en su preciosa Sangre. En el nombre de Jesús renun-cio el pecado, renunrenun-cio a Satanás y sus trabajos de maldad, me entrego totalmente a Jesucristo para la Gloria de Dios.

Dios Padre todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra, de todo lo visible e invisible, Padre amadísimo, en unión con la Virgen María, los ángeles y los santos, te hablo humildemente en el nombre de Jesús.

Te exalto y magnifico por tu grandeza inigualable, te alabo por todas tus perfecciones y atributos, te adoro y te doy gracias por el regalo de mi vida, por permitirme estar en tu Presencia Santa.

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Padre amado conoces mi intención, sabes que somos oprimidos por aquellos espíritus rebeldes que nos in-citan al pecado y que nos hacen estar lejos de ti. Señor, yo he pecado por mi propio deseo y te confieso mi cul-pa, por favor borra las huellas de mi pecado y acepta mi oración en el nombre de Jesús .

Señor, Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesús te pido mi liberación y la liberación de todos los que sien-ten la influencia del maligno en sus vidas. En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con su Preciosa sangre, li-bérame Señor, libera a [ Nombre]

Señor Dios Supremo Rey del Universo, Padre de todos los espíritus, te alabo y te doy gracias por ha-berme enseñado la grandeza del Santo Nombre de tu Hijo Jesús, me arrodillo en unión de toda rodilla en el Cielo, en la Tierra y debajo de la tierra, y confieso con toda lengua que Jesús es Señor, para tu Gloria Dios Omnipotente.

Padre amado, te exalto y te alabo por tu generosidad con la raza humana, por aceptar el sacrificio de tu Amadísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo en repara-ción de todos nuestros pecados, por permitir que la Preciosa Sangre de Cristo lave nuestras almas y nos purifique de nuevo en tu Santa Imagen.

Bendito seas Dios Padre Misericordioso que nos has enviado a tu hijo para que a través de su Preciosa San-gre podamos ser salvados del pecado y liberados de

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nuestro enemigo el demonio. Padre amado, por el po-der del Santo nombre de Jesús y de su Preciosa sangre, libérame Señor de todo espíritu maligno que tenga in-fluencia sobre mí, desátame Señor de las cadenas que me unen a la maldad, libérame Señor.

Separa el enemigo de mi vida, arrójalo fuera de mi, Ex-púlsalo Señor. En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con su Preciosa sangre, libérame Señor.

Dios Padre Todopoderoso, en el nombre de Jesús te pido que ganes esta batalla, tengo fe en tu Poder, ala-bo tú Majestad, exalto tu Autoridad sobre el enemigo, confío totalmente en que tu estás haciendo este tra-bajo para mi Salvación y la Salvación de aquellos por quienes rezo. Libera Señor, suspende para siempre la opresión del maligno, establece tu dominio, ahuyenta con tu Presencia a todos tus enemigos,

Revela tu Gloria. Cristo ha vencido el demonio en la cruz, saca el enemigo fuera de mi vida, para tu Honor y Gloria. En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con su Preciosa sangre, libérame Señor.

Señor Jesús, Me arrepiento de todos los pecados que he cometido a lo largo de la vida y te pido tu perdón. Señor pasa por toda mi vida desde el momento de mi concepción y sáname del amor que me pudo haber fal-tado, lléname de tu amor.

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Bendice a mis padres antes de mi nacimiento, borra cualquier lujuria que haya habido en ellos, purifíca-les con tu preciosa sangre. O Dios omnipotente que lo puedes todo, bendice mi vida desde mi comienzo, bendice mi niñez, mi juventud, bendice a lo largo de toda mi vida y hazte presente con tu autoridad para li-berarme de cualquier influencia diabólica que me haya perturbado o que aun esté presente en mi vida.

Limpia mi alma para que quede blanca como la nieve. Señor Jesús, libérame de cualquier resentimiento que yo lleve en mi corazón contra cualquier miembro de mi familia, cualquier persona que yo haya conocido a lo largo de mi vida, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame Señor.

Libérame Señor de cualquier resentimiento que yo tenga en contra mía por todos mis errores y torpe-zas, por todas mis fallas y caídas, saca Señor todas mis frustraciones, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame Señor. Sáname Señor de cualquier resentimiento que yo lleve en contra tuya por haberme sentido ofendido con mi destino el cual es tu santa voluntad, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame Señor.

Señor Jesús, Dios misericordioso, tú conoces la razón por la cual el enemigo me ataca, Libérame Señor y sal-va mi alma. Libérame Señor de toda maldición que yo haya recibido, de todo odio, hechizo, brujería, mal de

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ojo, espiritismo, satanismo, magia, yoga, gÜija, clarivi-dencia, adivinaciones, cultos, ocultismo.

Señor Jesús tú das libertad a los cautivos, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el ma-ligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Libérame Señor de todo espíritu maligno contraído por abuso sexual, aberraciones, deseos impuros, avaricia, ira, o cualquier pecado que yo haya cometido, perdóname Señor, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, libérame para la Gloria de tu Santo Nombre. Señor Jesús tú ganaste nuestra libertad en la cruz, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor. Señor Jesús, Dios todopoderoso, tú eres luz, manifies-ta tu presencia sobre los espíritus de la oscuridad que me rodean, Señor Jesús tu eres la Luz del mundo, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres el Rey de la Paz, manifiesta tu presencia sobre todos los espíritus malignos que me perturban, comanda tu Paz sobre esta tormenta, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres el Gozo de todo el que te cono-ce, saca Señor el enemigo que me roba la felicidad, li-bérame Señor, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu

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Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres El gran Amor de Dios, manifiesta tu presencia sobre todos los espíritus de odio que han atacado mi vida, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres humildad, manifiesta tu presencia sobre el espíritu del orgullo que me ha llevado a desa-fiarte con mis pecados, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres caridad, manifiesta tu presencia so-bre toda avaricia que me haya tocado el corazón, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres amor al prójimo, manifiesta tu pre-sencia sobre toda envidia que me haya manchado el alma, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor. Señor Jesús, tú eres paciencia y comprensión, manifies-ta tu presencia sobre toda ira que yo haya tenido, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

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Señor Jesús, tú eres pureza, manifiesta tu presencia sobre toda impureza y lujuria que haya manchado mi alma, en tu Santo Nombre, cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres amo sobre todas las cosas, tú tienes todo control, manifiesta tu presencia sobre toda glo-tonería, la falta de control, en tu Santo Nombre, cú-breme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Jesús, tú eres el constructor del Universo, tu tra-bajo es continuo y necesario para mi salvación, mani-fiesta tu presencia sobre todo espíritu de pereza que me haya influenciado, en tu Santo Nombre , cúbreme con tu Preciosa sangre, aleja el maligno por tu santo poder. Libérame Señor.

Señor Dios, Espíritu Santo. Espíritu de Dios el Padre y del Hijo, Amor del Padre y del Hijo, Amor Divino que sostiene el universo. Dios Todo poderoso y Omni-potente que llenas la creación con tu Santa Presencia, escúchame en el nombre de Dios el Padre y del Hijo, bendíceme con tu Amor y tu Paz.

Señor Dios, que me has hecho tu templo, perdóname por no haber respetado tu morada santa, por haber-te echado con mi maldad. Dios, Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, saca cualquier mal espíritu que ha venido a tomar tu lugar, toma posesión una vez más de tu templo y perdona mi pecado.

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En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con tu Amor divino, libérame Señor. Espíritu de amor aleja todo odio de mi vida, espíritu de caridad saca toda avari-cia y envidia de mi alma, espíritu de pacienavari-cia y en-tendimiento saca toda ira, espíritu de la pureza saca toda lujuria de mi corazón, limpia mi mente, espíritu de perfección saca toda imperfección, saca toda gula, intemperancia y destruye mi pereza para que yo pueda ser un digno templo de tu presencia.

En el Santo Nombre de Jesús, cúbreme con tu Amor di-vino, libérame Señor. Señor Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En tu santo nombre reclamo que liberes mi alma y me hagas de nuevo un digno Hijo de Dios, En el Santo nombre de Jesús reclamo mi sanación física y espiritual. Padre mío no me abandones, Jesús mío ten misericordia de mi, Espíritu Santo lléname, bendíceme y fortaléceme. Señor Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en compa-ñía de la Virgen María, de los ángeles y de los santos te bendigo, te alabo, te doy gracia y te glorifico porque hoy me has sanado, hoy me has liberado, hoy has roto las cadenas que me amarraban, hoy has recreado tu ima-gen santa en mi alma, hoy has triunfado una vez más. Gracias Señor Jesús, gracias Señor Jesús, gracias Señor Jesús. Aleluya, Aleluya, Aleluya, Amén. ¡Gloria a Dios! Puede también autoliberarse de la siguiente manera:

En el Nombre de Jesucristo y por el poder de su Pre-ciosísima Sangre Yo N... corto y destruyo todo hechi-zo, soberbia, ira, lujuria, alcoholismo, droga, envidia,

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gula, pereza, cartas, tarot, rosacruces, horóscopos, lec-tura de café, brujería, hechicería, fetichismo, maleficio, maldición, mal deseo, control mental mal encausado, vudú, espiritismo, ocultismo, espiritualismo, gÜija, esoterismo, venganza de lo oculto, cualquier cosa que haya sido hecha por cualquier persona viva o muerta, en el pasado, en el presente, en el futuro, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, y que el efecto de todo esto haya caído sobre mi ser físi-co, psicológifísi-co, material, o espiritual y de enfermedad, pido a Dios perdón para la persona que lo haya reali-zado, que ella se dé cuenta que estoy protegido (a) por la Preciosísima Sangre de Cristo.

En el nombre de Jesucristo queda atado y amordazado todo espíritu inmundo, y los mando a la Eucaristía y a todas las Eucaristías que se celebran en todo el mundo en este momento y para siempre en el nombre de Jesu-cristo. Amén.

7. Modelo de la estructura del nuevo “ritual de exorcismo”

El rito comienza con la aspersión del agua bendita 1.

en el lugar y en las personas

Sigue la rogativa litánica a los santos: 2.

Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros (por mí).

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San Miguel, ruega por nosotros (por mí). San Gabriel, ruega por nosotros (por mí). San Rafael, ruega por nosotros (por mí).

Santos Ángeles custodios, rueguen por nosotros (por mí).

San Juan Bautista, ruega por nosotros (por mí). San José, ruega por nosotros (por mí).

San Pedro, ruega por nosotros (por mí). San Pablo, ruega por nosotros (por mí). San Juan, ruega por nosotros (por mí).

Todos los Apóstoles, rueguen por nosotros (por mí). Santa María Magdalena, ruega por nosotros (por mí). (Pueden añadirse los nombres de otros santos o beatos) De todo mal, líbranos (líbrame), Señor.

De todo pecado, líbranos (líbrame), Señor.

De las insidias del diablo, líbranos (líbrame), Señor. De la muerte eterna, líbranos (líbrame), Señor. Cristo, óyenos (óyeme).

Cristo, escúchanos (escúchame). Amén

Después se pueden recitar algunos salmos (21, 30, 3.

34, 53, 67, 69…), o los que están en mi librito “sal-mos que sanan y liberan”

Se proclama el Evangelio (un Evangelio en que Je-4.

sús libera. Ver el final de este libro)

Posteriormente se imponen las manos sobre la per-5.

sona a liberar y se ora por ella en silencio

Seguidamente se renuevan las promesas bautismales. 6.

Sigue la oración dominical. 7.

(38)

Se procede a ungir con aceite bendito a la persona 8.

Se recitan las fórmulas de liberación primero la de-9.

precativa en qué se ruega a Dios por la liberación de la persona y seguidamente la imprecativa en la que se manda al demonio que salga.

Se termina con un cántico de acción de gracias, pidien-10.

do la bendición de Dios y dándose un abrazo de paz.

8. Modelo “eudista”

Es el que personalmente utilizo, y lo llamo eudista porque incluye unas oraciones de poder, según san Juan Eudes. Preparación: Cuando me piden con anticipación una ora-ción de este tipo, primero me preparo con ayuno, oraora-ción, confesión y Eucaristía. Siempre pido la protección de la Santísima Virgen María, de san Miguel Arcángel y de san Juan Eudes, mi Padre fundador.

Ya estando con el hermano a liberar: lo saludo con afecto y le anuncio que voy a orar con fe por él, que tenga esperan-za y que ore conmigo

Luego comienzo la oración así:

Hacemos un rito de reconciliación. (Pedir y dar per-1.

dón tiene un enorme poder espiritual en las perso-nas). La principal liberación que quiere el Señor ha-cer en nuestra vida es librarnos del Pecado. Durante este rito rociamos el lugar y a los hermanos con agua bendita mezclada con sal bendita.

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Muchas veces yo mismo dirijo esta oración: haciendo que todos, pero de manera especial el hermano o hermana a liberar, pida perdón a todos los que ha ofendido a lo largo de su vida… y de perdón a papá, mamá, hermanos, cónyu-ge, hijos y otros conocidos.

Ya con las manos y el corazón limpio, como dice el 2.

Salmo, entramos en la presencia del Señor para ala-barlo (la alabanza tiene poder). Lo alabamos por lo que es y por lo que hace.

Luego proclamamos la Palabra (“una sola Palabra 3.

tuya bastará para sanarme”)

Llega después del momento de Renunciar a Satanás, 4.

al Mundo, al Pecado y a todo mal, y de Adherirse a Cristo, profesando la fe católica

Seguidamente unjo al hermano o hermana con 5.

aceite bendito, no con ninguno de los tres óleos de la Iglesia, le impongo las manos y pido a Dios que lo libere. A mí no me gusta hacer oraciones imprecati-vas. (Hay un enorme poder en la intercesión. Así se llama mi libro: “La fuerza de la intercesión”).

Normalmente la oración de intercesión que dirijo tiene el siguiente tenor:

Señor te entrego a NN a quien tú creaste, porque todo fue creado por ti y para. Este hermano ha sido creado para ti, mi Señor.

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Señor te entrego a NN a quien tú redimiste. Tú derramaste tu sangre y moriste por él, porque lo amas, Señor Jesús. Señor te entrego a NN a quien constituiste templo del Espíritu Santo. El es tu morada santa, Señor.

Te lo entrego con sus pecados, problemas, con sus enfer-medades físicas, sicológicas y espirituales, con sus atadu-ras, con sus complejos, con sus miedos, con sus depresiones, con sus frustraciones y desilusiones, etc…

Te lo entrego con sus esperanzas, con sus ganas de vivir, con sus ilusiones, con sus alegrías, con sus logros y triunfos, con sus esfuerzos y luchas, etc…

Y te ruego,

Por los méritos de tu En-carnación…

Por los méritos de tu Na-cimiento…

Por los méritos de tu vida oculta…

Por los méritos de tu vida pública, cuando pasaste sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos por el Diablo…

Por los méritos de tu pasión y muerte, cuando

derra-que te encarnes en él (ella) que nazcas en él (ella) que lo liberes de las ata-duras ocultas

que lo liberes de toda opresión del Maligno

que lo libres de la esclavitud de sus pecados

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maste tu sangre para remi-sión de nuestros pecados… Por los méritos de tu ad-mirable resurrección… Por los méritos de tu as-censión gloriosa…

Y por los méritos de Pen-tecostés cuando enviaste al Espíritu Santo para que fuera nuestro Espí-ritu, nuestro abogado y guía…

Ven Espíritu Santo…

que lo llenes de vida nueva que lo levantes de toda caída, de todo fango, de toda depresión y tristeza, de toda trampa…

que unjas a este hermano, los llenes de tu Espíritu, y lo libres de todo espíri-tu perverso, pervertido y pervertidor… pues donde está el Espíritu de Dios allí hay libertad.

ven en Nombre de Jesús, ven apodérate de este tem-plo santo y saca da él todo espíritu malo… amén.

6. Cuando se da la posibilidad, digo alguna de las ora-ciones eudistas siguientes, que según san Juan Eudes tienen inmenso poder, y las hago delante de una ima-gen de un crucifijo y de la virima-gen María:

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Te saludamos, Te honramos Te alabamos Te glorificamos Te damos gracias Te amamos Nos ofrecemos, Nos entregamos, Nos consagramos a ti Recíbenos y poséenos enteramente,

Corazón santo de Jesús y de María. Corazón manso, Corazón humilde, Corazón puro, Corazón sacerdotal, Corazón sabio, Corazón paciente, Corazón obediente, Corazón atento a la voluntad del Padre, Corazón fiel,

Corazón fuente de feli-cidad,

Corazón misericordioso, Corazón amante, Con todo nuestro co-razón,

Con toda nuestra alma, Con todas nuestras fuerzas.

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Vive y reina en nosotros,

Ilumínanos, Santifícanos.

Ahora y por siempre jamás. Amén

Nos alegramos contigo, María

Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo. Esposa del Espíritu Santo.

Templo de la Divinidad

Inmaculado lirio de la gloriosa e inmutable Trinidad. Rosa llena de fragancia celestial.

Virgen excelsa y fiel.

Que diste a luz y alimentaste al Rey del Universo. Reina de los Mártires, atravesada por una espada de dolor.

Reina del universo, que recibiste poder sobre cielos y tierra.

Reina de nuestro corazón,

Vida, dulzura y esperanza nuestra. Madre amable, Madre admirable. Madre de misericordia.

Alégrate, llena de gracia. El Señor está contigo;

Bendita entre todas las mujeres Y bendito el fruto de tu vientre. Alabamos a tu esposo San José. A tu padre San Joaquín.

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Bendecimos a tu hijo San Juan. A tu ángel San Gabriel.

Damos gracias al Padre que te eligió. Al Hijo que te amó.

Al Espíritu Santo que te desposó.

Al Señor la gloria por la eternidad. Amén

7. Después de esta oración, si se da la posibilidad, le anuncio al hermano brevemente el kerigma, le digo “que Dios lo ama, que todos somos pecadores, pero que Cristo nos salva, que espera de nosotros que lo reconozcamos con fe y lo aceptemos como el Señor de nuestra vida…” Y entonces pido al hermano (a) que acepte a Cristo como su Salvador, su Dios y Se-ñor. Juntos rezamos el Padrenuestro y el Avemaría 8. Y se termina festivamente: con un abrazo de paz,

canto de gozo, de júbilo y acción de gracias y la ben-dición final. A veces añado también una benben-dición mariana que me enseñó Juan Eudes y que asegura tiene mucho poder: “Nos cum prole pía benedicat Virgo María. Amén”

9. Modelo para desinfestar un lugar, basado

en el apéndice del Ritual de Exorcismos

Congregada la asamblea de los fieles, el que preside 1.

la oración dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos se signan y dicen: Amén.

Luego el que preside saluda a los presentes: 2.

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Dios, Padre omnipotente

que quiere que todos los hombres se salven esté con todos nosotros en este lugar. Todos responden:

Amén.

Luego se proclama la Palabra y se medita (deben esco-3.

gerse lecturas que se refieran al triunfo de Jesús sobre el pecado, sobre la muerte y sobre Satanás)

Pueden recitarse las letanías de los santos, y quien pre-4.

side puede concluir con la oración siguiente: Espíritu Santo Creador,

asiste bondadosamente a la Iglesia Católica; fortalécela y confírmala con tu poder contra los embates de los enemigos,

te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén

Se puede también, en lugar de las letanías, hacer la ora-ción de los fieles espontanea

Al final se dice el Padre nuestro. 5.

Después todos dicen esta oración: 6.

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos y huyen de su rostro quienes lo enfrentan. Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego,

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P. Huyan de la Cruz de Cristo, enemigos del Señor. R. Ha vencido el león de la tribu de Judá, la raíz de David. P. Señor, que venga tu misericordia sobre nosotros. R. Como lo esperamos de ti.

P. Señor, oye mi oración. R. Y llegue a ti mi clamor. El que preside ora así:

Dios del cielo, Dios de la tierra,

Dios de los ángeles, Dios de los arcángeles, Dios de los patriarcas, Dios de los profetas, Dios de los apóstoles, Dios de los mártires, Dios de los sacerdotes, Dios de las vírgenes, Dios de todos los santos y santas,

Dios que tienes poder

para dar vida después de la muerte, el descanso después del trabajo,

no hay otro Dios fuera de ti,

creador de todo lo visible e invisible, cuyo reino no tiene fin;

humildemente suplicamos a la majestad de tu gloria, para que, con tu poder, libres a tus hijos

de toda potestad, engaño y perversidad de los espíritus del infierno

y nos custodies incólumes. Todos responden:

Amén.

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Te ordeno, todo espíritu inmundo, toda potestad de las tinieblas,

toda embestida del infernal adversario, toda legión, congregación y secta diabólica,

en el nombre y el poder de nuestro Señor Jesucristo, para que salgas y huyas fuera de la Iglesia de Dios y de los hombres creados a imagen de Dios

y redimidos por la preciosa Sangre del Cordero divino. No te atrevas más, astuta serpiente,

que engañas al género humano, persigues a la Iglesia de Dios,

que sacudes y tamizas como al trigo a los elegidos de Dios.

Te ordena el Dios altísimo,

que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad,

de quien te presumes semejante por tu gran soberbia. Te ordena Dios Padre,

te ordena Dios Hijo,

te orden Dios Espíritu Santo.

Te ordena Cristo, eterna Palabra hecha carne, quien por la salvación del género humano, perdido por tu envidia,

se humilló a sí mismo

hecho obediente hasta la muerte,

que edificó su Iglesia sobre una piedra firme y manifestó que nunca las fuerzas del infierno prevalecerían contra ella,

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con la cual él mismo estará todos los días hasta la con-sumación del mundo.

Te ordena la excelsa Virgen María, Madre de Dios, que con su humildad aplastó tu cabeza soberbia desde el primer instante de su Inmaculada Concepción. Te ordena la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles.

Te ordena la sangre de los Mártires

y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas. Por tanto, legión diabólica,

te conjuro por el Dios vivo,

por el Dios verdadero, por el Dios santo, por el Dios que amó al mundo

hasta dar a su Hijo Unigénito

para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga la vida eterna:

deja de engañar a las criaturas humanas,

deja de infectarlas con el veneno de la perdición eterna, deja de dañar a la Iglesia,

deja de echarle lazos a su libertad. Vete, Satanás, padre de la mentira, enemigo de la salvación humana. Deja el lugar a Cristo

en quien nada de tus obras encontraste;

deja el lugar a la Iglesia una, santa, católica y apostólica a la cual Cristo mismo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la potente mano de Dios,

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tiembla y huye,

por el santo nombre de Jesús

ante quien se estremecen temerosos los infiernos, y a quien están sujetos las Potestades y las Dominaciones, a quien alaban con incansables voces los Querubines y Serafines,

diciendo: Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios de los ejércitos.

Después todos recitan o cantan esta antífona: 7.

Bajo tu amparo, nos refugiamos santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nues-tras necesidades.

Antes bien, líbranos de todos los males, Virgen gloriosa y bendita.

También puede recitarse la siguiente súplica a 8.

san Miguel Arcángel u otra súplica más conocida por el pueblo:

Príncipe glorioso de la celestial milicia, san Miguel Arcángel,

defiéndenos en la batalla contra los Principados y Potestades

contra los conductores de las tinieblas del mundo, contra todo aquello que pervierta lo celestial. Ven en auxilio de los hombres a quien Dios hizo a su imagen y semejanza

(50)

A ti te venera la Iglesia como custodio y patrono, a ti te entregó el Señor las almas de los redimidos que han de ser hospedadas en la suprema felicidad. Ruégale al Dios de la paz,

para que quebrante a Satanás bajo nuestros pies y no pueda, en adelante, mantener cautivos a los hombres y dañar a la Iglesia.

Ofrece nuestras plegarias en presencia del Altísimo para que alcancemos pronto las misericordias del Señor, y apreses al dragón, la antigua serpiente,

que es el diablo y Satanás, y lo envíes al abismo

para que deje de seducir a los pueblos. Amén.

El que preside rocía el lugar con agua bendita y pide 9.

la bendición de Dios para todos los presentes.

10. Modelo “La Espada del Espíritu”

Justificación

Este es el modelo propio de la Renovación Carismática que yo propongo. Está centrado en el Espíritu, pues El es el principal agente, el agente imprescindible de la libera-ción. Al diablo se le vence con la Espada del Espíritu. En el Nuevo Testamento el Espíritu Santo está estrecha-mente ligado al ministerio de liberación de Cristo y de su Iglesia. Veamos:

(51)

Jesús describe su misión salvadora como obra de la 1.

unción del Espíritu Santo en su vida “El Espíritu está

sobre mí y me ha ungido … para anunciar libertad a los presos… para liberar a los oprimidos…”(Lc 4, 18ss).

San Pedro dirá que Jesús pasó liberando a oprimidos 2.

por el diablo gracias al Espíritu Santo que estaba en él (Cfr Hch 10, 38).

Jesús mismo experimentó en carne propia el aguijón 3.

de las tentaciones, y venció al Maligno porque el Es-píritu lo guiaba en el desierto (Cfr. Lc 4, 1 ss). Y cuando lo acusan de expulsar demonios con el po-4.

der de Belzebú, él responde que expulsa demonios con el dedo de Dios, esto es con el poder de Dios que se llama Espíritu Santo (Cfr. Mt 12, 28).

El Jesús comunicó su propia misión a la Iglesia. Envió 5.

a sus discípulos a sanar, a liberar, a enseñar, etc… y les dijo que para hacer bien esa misión tenían que “per-manecer en Jerusalén hasta que recibieran el poder de lo alto”, esto es, el Espíritu Santo. (Cfr. Lc 24, 49). Y en efecto sopló sobre ellos el Espíritu y les dio poder para liberar, para perdonar pecados: lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desaten que-dará desatado (Cfr. Jn 20, 22,23; Mt 16, 19; 18,18). La Iglesia realiza la misión liberadora con los caris-6.

mas que le regala el Espíritu. Es el único y mismo Espíritu el que da el don de sanación, de hacer

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mila-gros, de liberar, de orar por los demás, de discernir… (Cfr. 1 Cor 12, 4-11).

Las primeras comunidades cristianas experimentaron la fuerza liberadora del Espíritu Santo:

“La ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, nos liberó de la ley del pecado y de la muerte…” (Ro 8, 2) “Ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios” (Ro 8, 15). “Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros co-razones; … así que ya no eres esclavo sino hijo de Dios” libre (Gal 4, 4-7).

“Por medio del Espíritu y de la fe, tenemos la esperan-za de ser librados de culpa” (Gal 5, 5) y de todo Mal “Antes nosotros éramos insensatos y desobedientes a Dios. Andábamos perdidos y éramos esclavos de toda clase de deseos y placeres… por medio del Espíritu Santo nos ha dado nueva vida”, nos ha sacado del esta-do de esclavos a la libertad de los hijos de Dios. “Por medio de nuestro Salvador Jesucristo Dios nos ha dado el Espíritu Santo en abundancia, para que, habiéndonos librado de culpa por su bondad, reci-bamos la vida eterna que esperamos” (Tit 3, 3-7). “Entonces aparecerá aquel malvado, a quien el Señor Jesús matará con el soplo de su boca, y destruirá cuan-do regrese con tocuan-do su esplencuan-dor” (2 Tes 2, 3-4)

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Que no quede duda, el Espíritu Santo es el gran 7.

agente, el agente imprescindible de la liberación. El Espíritu Santo es la fuerza de Cristo, la fuerza de Dios para vencer a Satanás. Pues “donde está el Es-píritu del Señor allí hay libertad” (2 Cor 3, 17). Con toda seguridad afirman los santos que lucharon dura batalla contra Satanás:

“El diablo ha perdido su poder en presencia del Es-•

píritu Santo” San Basilio

“Tenemos de parte de Dios a un gran aliado y pro-•

tector, nuestro gran Defensor. No temamos pues, ni a los demonios ni al diablo, porque más grande que ellos es el Espíritu Santo que lucha con nosotros” – San Cirilo de Jerusalén

“Sin las armas del Espíritu no se avanza en el campo •

de batalla” – San Macario el egipcio

Por eso el Veni Creator exclama: “Aleja al enemigo •

de nosotros, y ven pronto a traernos tu paz”

Y la Didascalia siria nos enseña: “No hay otro poder •

con el cual se pueda expulsar al espíritu inmundo, si no es por medio del puro y santo Espíritu de Dios” Todo lo anterior explica por qué la oración de liberación de demonios debe hacerse centrados en el Espíritu Santo.

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Estructura

Aunque en la Renovación hay siempre una gran dosis de espontaneidad para dejar actuar al Espíritu en cada oca-sión, se requiere que este tipo de oraciones tengan una es-tructura de organización mínima:

Pedir la protección del Espíritu Santo (rociarse con 1.

agua bendita)

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Cristo, Padre celestial Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo

Espíritu Santo que procedes

Del Padre y del Hijo Protégenos

Espíritu del Señor, Dios de Israel. Espíritu que posees todo poder. Espíritu, fuente de todo bien. Espíritu que embelleces los cielos. Espíritu de sabiduría e inteligencia. Espíritu de consejo.

Espíritu de fortaleza. Espíritu de ciencia. Espíritu de piedad.

Espíritu de temor del Señor. Espíritu, inspirador de los santos.

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Espíritu de gracia y de misericordia. Espíritu suave y benigno.

Espíritu de salud y de gozo. Espíritu de fe y de fervor. Espíritu de paz.

Espíritu de consolación. Espíritu de santificación.

Espíritu de bondad y benignidad. Espíritu, suma de todas las gracias. Cordero de Dios que quitas

los pecados del mundo. Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas

los pecados del mundo. Escúchanos señor.

Cordero de Dios que quitas

los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.

Consagrarse al Espíritu Santo (ungirse con aceite 2.

bendito)

Consagración (1)

¡Oh, Espíritu Santo, lazo divino que unes al Padre con el Hijo en un inefable y estrechísimo lazo de amor! Es-píritu de luz y de verdad, dígnate derramar toda la ple-nitud de Tus dones sobre mi pobre alma, que solem-nemente Te consagro para siempre, a fin de que seas su preceptor, su director y su maestro. Te pido humilde-mente fidelidad a todos Tus deseos e inspiraciones y entrega completa y amorosa a Tu divina acción.

(56)

¡Oh, Espíritu Creador! Ven, ven a obrar en mí la reno-vación por la cual ardientemente suspiro; renoreno-vación y transformación tal que sea como una nueva creación, toda de gracia, de pureza y de amor, con la que dé prin-cipio de veras a la vida enteramente espiritual, celestial, angélica y divina que pide mi vocación cristiana. ¡Espíritu de Santidad! Concede a mi alma el contac-to de Tu pureza, y quedará más blanca que la nieve. ¡Fuente sagrada de inocencia, de candor y de virgini-dad! Dame a beber de Tu agua divina, apaga la sed de pureza que me abrasa, bautizándome con aquel bau-tismo de fuego cuyo divino bautisterio es Tu divinidad, eres Tú mismo. Envuelve todo mi ser con sus purísimas llamas. Destruye, devora, consume en los ardores del puro amor todo cuanto haya en mí que sea imperfecto, terreno y humano; cuanto no sea digno de Ti.

Que Tu divina unción renueve mi consagración como templo de toda la Santísima Trinidad y como miem-bro vivo de Jesucristo, a quien, con mayor perfección aún que hasta aquí, ofrezco mi alma, cuerpo, poten-cias y sentidos con todo cuanto soy y tengo. Hiéreme de amor, ¡oh, Espíritu Santo!, con uno de esos toques íntimos y sustanciales, para que, a manera de saeta en-cendida, hiera y traspase mi corazón, haciéndome mo-rir a mí mismo y a todo lo que no sea el Amado. Trán-sito feliz y misterioso que Tú sólo puedes obrar, ¡oh, Espíritu Divino!, y que anhelo y pido humildemente.

(57)

Cual carro divino de fuego, arrebátame de la tierra al cielo, de mí mismo a Dios, haciendo que desde hoy more ya en aquel paraíso que es Su corazón. Infúnde-me el verdadero espíritu de mi vocación y las grandes virtudes que exige y son prenda segura de santidad: el amor a la cruz y a la humillación y el desprecio de todo lo transitorio. Dame, sobre todo, una humildad pro-fundísima. Ordena en mí la caridad y embriágame con el vino que engendra vírgenes.

Que mi amor a Jesús sea perfectísimo, hasta llegar a la completa enajenación de mí mismo, a aquella celestial demencia que hace perder el sentido humano de todas las cosas, para seguir las luces de la fe y los impulsos de la gracia. Recíbeme, pues, ¡oh, Espíritu Santo!; que del todo y por completo me entregue a Ti. Poséeme, admíteme en las castísimas delicias de Tu unión, y en ella desfallezca y expire de puro amor al recibir Tu ósculo de paz. Amén. (A. Royo Marín) Consagración (2)

Recibe ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfec-ta y absoluperfec-ta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón. Yo me abandono sin reservas a tus divi-nas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.

(58)

¡Oh Santo Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén

Consagración (3 Un evengelio donde Jesús libera. Ver anexo)

¡Oh Amor, centro y vida de la Trinidad Espíritu Santo!, ven a mí con tus dones y con tu Amor, me consagro total-mente a Ti para que obres en mí tu “Misterio de AMOR”, el que empezaste a realizar el día de mi bautismo y que ahora quiero renovar en cada instante de mi vida.

Que tu gracia acompañe siempre todas mis acciones y las transforme en ofrenda permanente para gloria del Padre y bien de todos los hombres mis hermanos. Amen

Proclamar la Palabra inspirada por el Espíritu y Medi-3.

tarla (Un Evangelio donde Jesús libera)

Invocar al Espíritu Santo (imponer las manos y ungir: 4.

dos signos del Espíritu)

Dar pie a la oración espontánea pero también decir las in-vocaciones siguientes:

-Señor, Ten piedad de él (ella)

-Jesucristo, -Señor,

(59)

-Dios, Hijo, Redentor del mundo, -Dios, Espíritu Santo,

-Trinidad Santa, que sois un solo Dios, -Divina Esencia, Dios verdadero y único, -Espíritu de verdad y de sabiduría, -Espíritu de santidad y de justicia, -Espíritu de entendimiento y de consejo, -Espíritu de caridad y de gozo,

-Espíritu de paz y de paciencia,

-Espíritu de longanimidad y mansedumbre, -Espíritu de benignidad y de bondad, -Amor substancial del Padre y del Hijo, -Amor y vida de las almas santas, -Fuego siempre ardiendo,

-Agua viva que apagáis la sed de los corazones,

-De todo mal, Libéralo (a),Espíritu Santo

-De toda impureza de alma y cuerpo, -De toda gula y sensualidad,

-De todo afecto a los bienes terrenos, -De todo afecto a cosas y a criaturas, -De toda hipocresía y fingimiento,

-De toda imperfección y faltas deliberadas, -Del amor propio y juicio propio,

-De la propia voluntad, -De la murmuración, -De la doblez

-De las pasiones y apetitos desordenados, -De no estar atento a tu santa inspiración -Del desprecio a las cosas pequeñas,

(60)

-De la glotonería y malicia, -De todo regalo y comodidad,

-De querer buscar o desear algo que no seas Tú, -De todo lo que te desagrade,

-De todo pecado e imperfección y de todo mal,

-Padre amantísimo, Perdónalo (a)

-Divino Verbo, Ten misericordia de él (ella)

No lo (la) dejes hasta que sea plenamente tomada por ti -Cordero de Dios, Envíale al divino Consolador

que borras los pecados del mundo,

-Cordero de Dios, Llénalo (a) de los dones de tu que borras los Espíritu

pecados del mundo,

-Cordero de Dios, Haz que crezcan en él (ella) los que borras los frutos, del Espíritu Santo. pecados del mundo

Abrir el corazón al Espíritu de Dios (Que el atormen-5.

tado exprese públicamente que acepta al Espíritu como su guía y que se compromete a vivir como su templo) Cantar al Espíritu de Dios

6.

Terminar con el Veni Creator 7.

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles

(61)

y llena de la divina gracia los corazones, que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tu, el dedo de la mano de Dios;

Tú, el prometido del Padre;

Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio,

fortalece nuestra débil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz,

sé Tú mismo nuestro guía,

y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. Por Ti conozcamos al Padre,

y también al Hijo;

y que en Ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó,

(62)

y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén. (Rabanus Maurus (776-856) O con un himno al Espíritu Ven, Espiritu Divino

manda tu Luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndidos; Luz que penetras las almas, fuente de mayor consuelo. Ven Dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconfortas en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,

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