Declaración de Lausana sobre el dopaje en el deporte
LA LISTA DEL COI (1 DE ENERO DEL 2000)
Lista de los tipos de producto y métodos prohibidos por el Comité Olímpico Internacional que la Conferencia mundial sobre el dopaje decidió utilizar como referencia en el mundo deportivo, el 1 de enero de 2000:
I. Clases de sustancias prohibidas A. Estimulantes (clase A)
Amineptina, amifenazol, anfetaminas, bromantán, cafeína (la concentración en la orina no puede sobrepasar 12 microgramos por mililitro), carfedón, cocaína, efedrina (una concentración de más de 5 o 10 microgramos, según los productos, por mililitro se considera como un resultado positivo), fencamfamina, mesocarbo, pentetrazol, pipradol, salbutamol, salmeterol, terbutalina y sustancias derivadas. Estos tres últimos productos son sustancias cuyo consumo por inhalación está autorizado pero únicamente con una prescripción médica.
B. Narcóticos (clase B)
Buprenorfina, dextromoramida, diamorfina (heroína), metadona, morfina, pentazocina, petidina y sustancias derivadas.
C. Agentes anabolizantes (clase C)
1-Esteroides anabolizantes andrógenos (SAA): a. clostebol, fluoxymesteroina, metiandienona, metenolona, nandrolona, 19-norandrostenediol, 19-norandostenediona, oxandrolona, estanozolol y sustancias derivadas, b. androstenediol, androstenediona, dehydroepiandrosterona (DHEA), dihidrotesterona, testosterona y sustancias derivadas. 2-Beta-agonistas: bambuterol, clenbuterol, fenoterol, formoterol, salbutamol, terbutalina y sustancias derivadas.
D. Diuréticos (clase D)
Acetazolamida, acido etacrínico, bumetanida, clortalidona, furosemida, hidroclorotiazida, mannitol, mersalil, spironolactona, triamterena y sustancias derivadas.
E. Hormonas peptídicas, sustancias miméticas y análogas (clase E)
Gonadotrofina coriónica (hCG), gonadotrofinas hipofisarias y sintéticas (para los hombres únicamente), corticotrofinas (ACTH), hormona de crecimiento (hGH), factor de crecimiento análogo a la insulina (IGF-1), eritropoyetina (EPO), insulina.
II. Métodos prohibidos 1. Dopaje sanguíneo
El dopaje sanguíneo consiste en administrar sangre, glóbulos rojos o productos sanguíneos derivados a
un atleta. Este método puede estar precedido por una toma de sangre sobre el atleta que continúa después su entrenamiento en un estado de insuficiencia sanguínea.
3. Manipulación farmacológica, química o física
Se trata de la utilización de sustancias y de métodos que modifican, intentan modificar o pueden razonablemente modificar la integridad y la validez de las muestras de orina utilizadas durante los controles antidopaje, en particular la probenecida, así como la absorción de epitestosterona y de bromantán.
III. Clases de sustancias sometidas a ciertas restricciones A. Alcohol
En acuerdo con las federaciones internacionales y las autoridades deportivas, se pueden efectuar tests de etanol. Los resultados pueden implicar sanciones.
B. Cannabinoides
Cuando el reglamento de una autoridad lo prevea, se efectuarán tests para los componentes del cánnabis (tales como marihuana y hachís). En los Juegos Olímpicos, se efectuarán tests para los cannabinoides. Una concentración en la orina de 11-nor-delta-9-tetrahidrocannabinol (carboxy-THC) superior a 15 nanogramos por mililitro constituye un caso de dopaje.
Su inyección sólo está autorizada en las siguientes condiciones: a. la bupivacaína, la lidocaína, la mepivacaína, la procaína pueden ser utilizadas, pero no la cocaína; agentes vasoconstrictores podrán ser utilizados en conjunción con anestésicos locales; b. sólo se podrán practicar inyecciones locales o intraarticulares; c. únicamente cuando su administración es justificada médicamente.
D. Glucocorticoesteroides
Su utilización está prohibida cuando se administran por vía oral, rectal o por inyección intravenosa o intramuscular.
E. Betablocantes
Acebutolol, alprenolol, atenolol, labetalol, metoprolol, nadolol, oxprenolol, propranolol, sotalol y sustancias derivadas. En acuerdo con las Federaciones internacionales, se pueden efectuar controles en ciertos deportes.
Las víctimas del dopaje.
Si el dopaje permite mejorar los resultados de los atletas, también daña su salud y puede llevar a su muerte. Numerosos ejemplos lo confirman.
1896
El ciclista galés Arthur Linton murió de una crisis de fiebre tifoidea dos meses después de haber ganado la carrera París-Burdeos. Su muerte se explicó por la utilización desmesurada de cafeína y de estricnina. Otros dos corredores, de unos 30 años de edad, bajo la tutela del mismo entrenador que Linton, un galés llamado Shoppie Warburton, fallecieron también poco después.
1955
El piloto de carreras Pierre Levegh perdió el control de su Mercedes y cayó fue a parar a una tribuna de espectadores, causando más de 100 muertos durante las 24 horas de Le Mans. El piloto era un gran consumidor de anfetaminas.
1960
El ciclista danés Knud Enemark Jensen murió a los 21 años, durante la prueba de 100km contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Roma. Cayó poco antes de la llegada, aunque volvió a subirse a su bicicleta antes de morir. La autopsia reveló la presencia de anfetaminas en su cuerpo.
1961
El ciclista italiano Alessandro Fantini se cayó durante la Vuelta a Alemania y murió de una fractura de cráneo. La cantidad masiva de anfetaminas que había absorbido, impidió toda operación. La autopsia reveló que había muerto de una hemorragia cerebral.
1967
El ciclista británico Tom Simpson se cayó a dos kilómetros de la cima del Monte Ventoux, en la décima tercera etapa del Tour de Francia, y falleció poco después. La investigación reveló el consumo de anfetaminas que, asociadas al fuerte calor y a un esfuerzo terrible, condujeron a la muerte al corredor.
1967
El ciclista Roger De Wilde se cayó durante el curso de una carrera y murió de una fractura de cráneo. La autopsia reveló una utilización sistemática de anfetaminas.
1973
El lanzador danés de disco Kaj Andersen se suicidó tirándose desde una de las torres de la catedral de Copenhague, un año después de su fracaso en los Juegos de Múnich. Su consumo desmesurado de anabolizantes le condujo a internarse en un hospital psiquiátrico.
El lanzador de disco húngaro Janos Farago murió de un cáncer renal a los 38 años. Su esposa confesó que debido a un fuerte consumo de anabolizantes había aumentado 35 kilos su peso.
1987
La heptatleta germano-oriental Brigitte Dressel falleció. Había ingerido unas 400 dosis de productos anabolizantes que le había dado el médico de la federación Armin Kluenber.
1991
El ciclista belga Luc De Rijck murió durante una administración intravenosa de oxígeno en el gabinete de un médico.
1992
Lyle Alzado, uno de los jugadores de fútbol americano más violentos y eficaces murió a los 43 años debido a un tumor cerebral. Antes de su muerte, el propio deportista había atribuido sus problemas de salud al consumo de anabolizanes (hormonas de crecimiento o esteroides).
La larga lista de positivos de 1999/2000
A menos de un año del inicio de los Juegos de Sydney, varios grandes nombres del deporte dieron positivo en controles antidopaje: Linford Christie, Javier Sotomayor, Merlene Ottey, Dennis Mitchell y Dieter Baumann. Todos ellos afirmaron sin embargo ser víctimas de errores e incluso algunos hablaron de complot. Pero no todos corrieron las misma suerte y algunos de ellos podrán participar en los Juegos de Sydney.
Desde el caso de Ben Johnson, pocos habían sido los atletas de alto nivel que habían dado positivo. Durante el año 2000, dos deportistas de alto nivel, el brasileño Sanderlei Parrela, subcampeón del mundo de 400 metros, en atletismo, y la china Wu Yanyan, dueña del récord del mundo del 200m estilos, dieron positivo.
Linford Christie
Todo empezó con el británico Linford Christie, campeón olímpico de 100m en Barcelona, que a sus 39 años no debería haber conocido sobresaltos en el fin de su carrera.
Christie ya había sido perdonado por el COI en los Juegos de Seúl de 1988, tras un control aparentamente positivo. Un test realizado durante una modesta reunión en pista cubierta en Dortmund (Alemania), el 13 de febrero de 1999, reveló la presencia de nandrolona. Esta vez, Christie fue absuelto por su federación, pero la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) decidió en noviembre 1999 llevar el caso a su comisión de arbitraje. La comisión le suspendió por dos años a partir de la fecha del control.
Javier Sotomayor
El campeón olímpico cubano de salto de altura (1992) dio positivo a la cocaína en agosto de 1999 durante los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá), a dos semanas de los Campeonatos del Mundo de Sevilla.
El doble campeón mundial (1993 y 1997), plusmarquista mundial (2,45m), sobre el que nunca habían recaído sospechas de dopaje hasta entonces, afirmó ser víctima de un complot.
Blanqueado por su federación como Christie y Ottey, fue suspendido por la comisión de arbitraje de la IAAF hasta el 30 de julio de 2001. Pero el 2 agosto del 2000, el organismo internacional decidió reducir su pena de dos años a uno, lo que le permitirá estar presente en los Juegos de Australia.
Merlene Ottey
A pocos días del Mundial de atletismo de Sevilla, en 1999, saltó la noticia de que la jamaicana, ganadora de 34 medallas mundiales y olímpicas, había dado positivo a la nandrolona en una reunión disputada el 5 de julio en Lucerna (Suiza). Fue disculpada por su federación el 15 de noviembre de 1999, y la comisión de arbitraje de la IAAF levantó la suspensión por "falta de pruebas".
Positivo a la testosteronoa en un control sorpresa el 1 de abril de 1998, fue definitivamente suspendido por la IAAF por dos años, a partir del 3 de agosto de 1999. El campeón de Estados Unidos de 1999 de 100m, medalla de bronce en Barcelona-1992, se defendió asegurando que la presencia excesiva de testosterona era debida al abuso de sexo y cerveza.
Dieter Baumann
El campeón olímpico alemán del 5000 m en los Juegos de Barcelona dio positivo a la nandrolona en octubre y noviembre de 1999 con niveles 10 veces superiores al autorizado. Baumann, considerado hasta entonces como un atleta "limpio", presentó una demanda en diciembre por "lesiones voluntarias", después de que un instituto de bioquímica de Colonia descubriera residuos de nandrolona en la pasta dentífrica del atleta en su domicilio.
La Federación alemana recomendó su suspensión por dos años. Finalmente una comisión independiente lo declaró inocente y la Federac
ón alemana aceptó el veredicto.
Con Ben Johnson estalló la bomba del dopaje
Eran las 03h53 del lunes 26 de septiembre de 1988 en Seúl (17h53 GMT), cuando un despacho de la Agencia France Presse procedente de Seúl cayó como una bomba en las redacciones de los medios de comunicación del mundo entero y en el centro de prensa principal de los Juegos, donde algunos periodistas concluían sus crónicas antes de irse a dormir.
Trueno
En el despacho, teniendo como base una "buena fuente", se informaba que en su informe a la comisión ejecutiva del COI, la única habilitada para tomar sanciones, la comisión médica anunciaba que la orina de Ben Johnson contenía residuos de un esteroide anabolizante de tipo "estanozolol", incluido en la lista de productos prohibidos.
La noticia, que se expandió como la pólvora por todo el planeta, retumbó como un trueno en el cielo olímpico de Seúl e hizo tambalear al COI. Era aún de noche en Seúl cuando Carole Anne Letheren, jefe de misión del equipo olímpico canadiense, recibió un mensaje del COI que le anunciaba que el análisis de la muestra "A" de la orina del atleta había dado positivo.
Descalificación
Una hora mas tarde, una delegación canadiense, en la que figuraba Charlie Francis, el entrenador de Johnson, llegaba al centro antidopaje de la universidad de Kiangi para el análisis de la muestra "B". El veredicto fue implacable: la orina de Ben Johnson contenían residuos de estanozolol, una hormona sintética fabricada en Estados Unidos.
Los representantes canadienses, aterrados por las dimensiones que estaba alcanzando el caso, defendieron como pudieron a su atleta, afirmando que era posible que hubiera sido dopado contra su voluntad. Pero el informe aseguraba que los análisis demostraban una utilización antigua y regular del producto.
La comisión ejecutiva, a la que se transmitió el informe, anunció rápidamente la descalificación del atleta. Johnson se vio obligado a devolver su medalla. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) impuso al canadiense una suspensión de dos años y borró su récord del ránking.
Como un criminal
Destituido, humillado, Ben Johnson cayó de lo más alto del podio al que se había subido tras cruzar con el dedo levantado la línea de meta, dejando atrás a Carl Lewis, Linford Christie y Calvin Smith.
A las 10h38 del martes, rodeado de unos 20 guardaespaldas, Ben Johnson llegaba al aeropuerto Kimpo de Seúl. Llevaba una cazadora negra con la inscripción "África", en letras rojas, en la espalda. Los
fotógrafos fueron mantenidos a distancia. No hubo ninguna declaración del atleta, que abandonó los Juegos por la puerta de atrás.