ORACIÓN UNIVERSAL
3. LITURGIA DEL SACRAMENTO
La liturgia del sacramento propiamente dicha, se realiza cerca de la Pila Bautismal y el Cirio Pascual encendido, figura de Cristo Resucitado. Es la parte central de toda la celebración.
Para comenzar, el celebrante bendice el agua - signo del sacramento - con la cual va a realizar el Bautismo, con una bendición solemne que recuerda la Historia de la Salvación, en la que el agua, ha tenido un lugar fundamental.
CELEBRANTE: Oh Dios, y Padre nuestro, con tu poder realizas obras admirables por medio de los signos sacramentales y de diversos modos te has servido de tu criatura, el agua, para significar la gracia del Bautismo.
Oh Dios, tu Espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las aguas, para que ya desde entonces ellas recibieran el poder de santificar. Oh Dios, también en las aguas torrenciales del diluvio, prefiguraste el nuevo nacimiento de los hombres, para que la acción misteriosa de una misma agua pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad.
Oh Dios, Tú hiciste pasar con los pies secos por el Mar Rojo a los hijos de Abraham, para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón fuera imagen de la familia de los bautizados.
Oh Dios, tu Hijo, al ser bautizado en el agua del Jordán, fue ungido por el Espíritu Santo. Al ser
elevado en la cruz vertió de su costado sangre y agua. Después, Resucitado, mandó a su apóstoles: “Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el Nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo”. Mira, ahora, a tu Iglesia en oración y abre para Ella la fuente del Bautismo. Reciba esta agua por el Espíritu Santo, la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen, purificado de su antiguo pecado por el Sacramento del Bautismo, renazca a una nueva vida del agua y del Espíritu.
Padre Santo, por mediación de tu Hijo, te pedimos que el poder del Espíritu Santo descienda sobre el agua de esta fuente, para que quienes por el Bautismo son sepultados con Cristo en su Muerte, resuciten también con Él para la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén.
Terminada la oración, los padres y los padrinos en nombre del niño – si es una persona mayor, joven o adulto, él mismo -, hacen la Renuncia a Satanás y todo lo que de él provenga, y la Profesión de fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
CELEBRANTE: Queridos padres y padrinos: Por el Sacramento del Bautismo este niño que han presentado a la Iglesia, va a recibir, del agua
y del Espíritu Santo, una vida nueva que brota del amor de Dios.
Ustedes, por su parte, necesitan esforzarse en continuar su educación en la fe, de tal manera que esta vida divina esté preservada del pecado y crezca en ellos de día en día.
Así, pues, si impulsados por su fe están dispuestos a aceptar esta responsabilidad, recordando su propio Bautismo, renuncien al pecado y proclamen la fe en Cristo Jesús, que es la fe de la Iglesia, en la que su hijo será bautizado. CELEBRANTE: ¿Renuncian al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
PADRES Y PADRINOS: Sí, renuncio.
CELEBRANTE: ¿Renuncian a todas las seducciones del mal, para que el pecado no los esclavice?
PADRES Y PADRINOS: Sí, renuncio.
CELEBRANTE: ¿Renuncian a Satanás, fuente y autor del pecado?
PADRES Y PADRINOS: Sí, renuncio.
CELEBRANTE: ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra? PADRES Y PADRINOS: Sí, creo.
CELEBRANTE: ¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre? PADRES Y PADRINOS: Sí, creo.
CELEBRANTE: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?. PADRES Y PADRINOS: Sí, creo.
CELEBRANTE: Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar, en Cristo Jesús, Señor Nuestro.
TODOS: Amén.
Sigue entonces la ablución con el agua bautismal. El celebrante derrama agua sobre la cabeza de quien es bautizado, mientras le dice las palabras propias del sacramento: “... Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. El agua, y la acción del sacerdote y sus palabras, hacen presente y actuante, la salvación que Jesús nos alcanzó con su sacrificio de la cruz.
CELEBRANTE: ¿Quieren, por tanto, que su hijo y ahijado... (dice el nombre) sea bautizado en la fe de la Iglesia que todos juntos acabamos de
profesar?
PADRES Y PADRINOS: Sí, queremos
CELEBRANTE: ... (Nombre) Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Antes de terminar, el sacerdote unge de nuevo al niño, esta vez en la cabeza, con el Óleo Sagrado o Crisma, que significa la consagración del nuevo hijo de Dios para una misión muy concreta: vivir y anunciar a Jesús muerto y resucitado.
CELEBRANTE: Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha liberado del pecado y nos dado nueva vida por el agua y el Espíritu Santo, te consagre con el crisma de la salvación, para que habiendo entrado a formar parte de su pueblo santo, permanezcas hasta la vida eterna como miembro de Cristo, sacerdote, Profeta y Rey.
PADRES Y PADRINOS: Amén.
Luego se hace la imposición de la vestidura blanca que indica cómo este nuevo hijo de Dios, que se “reviste de Cristo” – según palabras de San Pablo: “Los que han sido incorporados a Cristo por el Bautismo, se han revestido de Cristo” (Gálatas 3, 27) - , debe conservar sin “mancha” su dignidad especial, y hacer todo lo que esté a su alcance para evitar el pecado.
CELEBRANTE: ... (Nombre) Eres ya una nueva criatura y has sido revestido de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de tu dignidad de cristiano. Ayudado con los consejos y el ejemplo de tu familia, consérvala sin mancha hasta la vida eterna.
TODOS: Amén
Por último, los padres y los padrinos – representados por el papá del niño - encienden el cirio que llevan, en la luz del Cirio Pascual; de esta manera confirman que aceptan y asumen su responsabilidad de ayudar al niño – o a quien ha recibido el Bautismo - a crecer y a vivir en la fe de la Iglesia. En Cristo Resucitado, los bautizados nos hacemos "luz del mundo", capaces de vencer las tinieblas del pecado. Ya lo dijo Jesús:
"Ustedes son la luz del mundo... Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos" (Mateo 5, 14.16).
CELEBRANTE: Reciban la luz de Cristo. A ustedes, padres y padrinos, se les confía acrecentar esta luz. Que sus hijos, iluminados por Cristo, caminen siempre como hijos de la luz. Y perseverando en la fe, puedan salir con todos los santos en el cielo al encuentro del Señor.