• No se han encontrado resultados

Llamado a las misiones

In document El Camino a la realidad - K.P. Yohannan (página 138-146)

L

a Biblia enseña en Lucas 12:48 que con cada privilegio hay

una responsabilidad correspondiente. “...porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.” Seguramente Dios no les ha permitido a los estadounidenses ser la gente más rica en la tierra por casualidad.

Como cristianos, ¿Cómo no podemos usar nuestra posición privilegiada y riqueza para el avance del reino y ganar el mundo para Cristo? La prueba real de nuestro compromiso con Cristo es la profundidad de nuestra participación en lo que más le interesa a él—la evangelización del mundo.

¿Cómo podemos decir que él es nuestro Señor a menos que estemos buscando cumplir el anhelo más grande de Su vida—seguir Sus órdenes y terminar la tarea que él comenzó en las riveras de Galilea?

Jesús dijo en Marcos 16:15 que tenemos que ir a “todo el mundo” con el Evangelio. Parece ser que algunas personas piensan que esto sólo significa ir a la gente de su raza que vive del otro lado del pueblo. Otros con una “gran visión” parecen pensar que eso significa los Estados Unidos. Pero Jesús dio

un mandato claro. Debemos tener una visión mundial que alcance nuestra “Jerusalén” como también nuestra “Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.”

El punto de referencia de su amor por Dios es su carga y su comprometida acción por todo el mundo—no sólo parte de él.

¡Qué ingeniosas y “espirituales” excusas he escuchado en mis viajes!

Una de las excusas más interesantes culpa a Dios de nuestros problemas. Usualmente comienza así, “Pero, Hermano K.P., usted no conoce mi. . .” y termina con una triste historia acerca de una vieja derrota, herida, pecado o tentación. Yo la llamo la excusa del “soldado herido.”

Con amor en mi corazón, lo único que le puedo decir a este fabricante de excusas es, “Lo entiendo. Pero no importa cuán mal lo hayan herido, está un millón de veces mejor que cualquier pecador perdido caminando rumbo al infierno. Si cree que tiene problemas, ¿Qué le parece tener que adorar a un dios demoníaco que demanda de usted sacrificar a su bebé recién nacido cortándole la garganta ante un ídolo? ¿Qué le parece adorar a un dios que demanda que usted se lance viva en las llamas de la pira del funeral de su esposo? o ¿Qué le parece estar esclavizado en una religión que lo obliga a postrarse y adorar las ratas que se comen su grano y causan que sus hijos se mueran de hambre?”

Todo eso está pasando hoy en Asia y alrededor del mundo—en todas partes la gente está esclavizada en religiones paganas.

Otra excusa que suena bien es algo como esto, “Hermano K.P., ¿Y qué de mi __________?” Puede llenar el espacio usted mismo: carrera, hijos, iglesia, educación, salud, seguro, familia, retiro. Esta excusa está basada en la idea de que Dios no nos ama y no proveerá para nosotros si le servimos.

Llamado a las misiones

139

estos días cada uno de nosotros tendrá que comparecer solo ante Dios y repetirlas si nos atrevemos.

Sus hijos. Su jefe. Sus padres. Su pastor. Su cónyuge. Sus amigos. Ninguno de ellos estará con usted ese día. Todas las personas que usted trató de impresionar con su espiritualidad o sofisticación a través de los años no estarán allí. Usted estará solo y mirará los ojos de Jesús. Usted tendrá que responder a Dios por lo que hizo por el mundo perdido.

En Efesios 2, Pablo describe a los no redimidos viviendo para las cosas de este mundo y de la carne. En contraste, la principal característica de nuestras vidas debe ser “buscad las cosas de arriba” (Colosenses 3:1).

¿Por qué no se detiene en este momento y hace un inventario espiritual de su vida? ¿Está usted viviendo por las realidades eternas, o está su vida centrada en tener más de las cosas de este mundo o en proteger lo que ya tiene?

¿Cuándo fue la última vez que puso a un lado su lista de compras, sus problemas, sus necesidades, su familia y dijo, “Heme aquí Señor, envíame?”

La realidad espiritual siempre arde con un propósito convincente y motivador. Cristo nos ha dado como individuos y como nación la tarea más emocionante e imaginable—ser los portadores de Su amor y salvación a un mundo perdido en el pecado y las tinieblas.

Dentro del corazón de Jesús

El corazón del Señor que yo amo palpita por los perdidos. De Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia es una larga historia de amor. Hasta que nosotros como creyentes podamos entrar en ese amor, no tendremos la fuerza para tomar nuestra cruz y seguirle.

¿Parece este tipo de compromiso apasionado por el evangelismo mundial irreal para usted? ¿Aún no llora usted por las almas perdidas y las naciones sin el conocimiento

de Dios? ¿Ya la inmoralidad y el pecado no ofenden sus sensibilidades?

¿Es esta lectura sobre el evangelismo mundial y el reino, irrelevante a su vida diaria y preocupaciones?

¿Puede usted orar por su propia salvación, por su familia y seres queridos—pero no por los millones perdidos de este mundo necesitado?

¿Puedo desafiarlo entonces a hacer una simple y pequeña oración que ha cambiado mi vida para siempre? Creo que puede hacer por usted lo mismo que hizo por mí a finales de 1976.

No estoy seguro donde la leí, pero un día encontré una pequeña anécdota en un folleto. Cierto predicador pasaba por una sequedad espiritual. El fuego de Dios se había apagado en su vida. Su corazón ya no palpitaba de amor por los perdidos.

En desesperación, cayó de rodillas y le gritó a Dios, “¡Por favor sella la eternidad en mis dos ojos!”

Cuando leí eso, me arrodillé inmediatamente e hice la misma oración con todo my corazón. ¡Qué cambio ha hecho!

Tome su edad actual y agréguele 100 años. ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Dónde están su auto, su casa, su biblioteca, sus muebles y sus ropas? ¿Dónde están las cosas por las que se preocupa—y por las que ora—y ahorra—dónde están ahora?

Medido por la eternidad—nada en este mundo hace mucha diferencia. De aquí a 100 años es poco probable que ni aun una persona en el mundo se acuerde de cómo lucíamos en esta vida.

Pero el cielo es real. El infierno es real. Esto fue lo que le dio a Jesús tal propósito y urgencia en Su ministerio. Jesús conocía la realidad de la muerte eterna donde las almas perdidas caen año tras año—para siempre—en un ardiente

Llamado a las misiones

141

abismo sin fondo donde el fuego nunca se apaga y el gusano nunca muere.

Por eso él se pudo levantar y llorar por Jerusalén. Por eso él seguía predicando sin descanso de una aldea a la próxima. Por eso él anduvo errante, hambriento, y enfrentó peligro y rechazo. Por eso él escogió finalmente ir a la cruz voluntariamente. Por eso él nos dejó Su Gran Comisión.

Como puede ver, Jesús vivió con Su mirada en la eternidad. él había venido de la eternidad e iba a regresar a la eternidad. él nunca perdió el contacto con la realidad espiritual. Con razón él pudo vivir una vida para otros como un siervo desinteresado.

Jesús sabía que él era “el camino, la verdad, y la vida: nadie viene al padre sino por mí.” Sí, nuestro Señor sabía que hay un cielo y también un infierno. él sabía que era el único camino para ir al cielo y no al infierno. Por eso él amaba las almas perdidas tan desesperadamente que estuvo dispuesto a pasar Su ministerio alcanzando pecadores de todas clases—intolerantes, borrachos y prostitutas, como también respetables religiosos, que estaban tan perdidos como los demás.

Muchas veces he luchado con este hecho: Jesús es el único camino a Dios—y sin él, los pecadores perdidos se irán para siempre al infierno. He deseado que no sea así, pero es así. Jesús lo enseñó, y esa verdad lo envió a la cruz. Jesús estaba invadido por un amor apasionado por los perdidos, y nosotros necesitamos dejarnos invadir por la misma realidad espiritual.

Esta es la única forma en que podemos entrar en la realidad de Su vida de amor. Tenemos que ver el mundo perdido como Jesús lo ve. ¿Cómo podemos ser el cuerpo de Cristo si no estamos pensando como él piensa, amando como él ama y siendo motivados por las cosas que lo motivan?

hablé de cómo mi reunión con Bob Pierce en Singapore, cambió mi vida. Jamás olvidaré las lágrimas en sus ojos cuando oró, “Señor, quebranta mi corazón de nuevo con las cosas que quebrantan el Tuyo.”

En el camino a la realidad espiritual, tenemos que llegar a ese punto donde podamos ver el mundo perdido como Jesús lo ve, cuando nuestros corazones son quebrantados con las preocupaciones que quebrantan el Suyo.

La prueba de madurez de doble filo

Cuando aprendemos a ver la situación de este mundo perdido y moribundo como el Señor Jesús la ve, creo que tenemos que hacernos dos preguntas sobre todo lo que hacemos:

Primera, ¿Lleva esto a cabo la Gran Comisión? Segunda, ¿Ayudará esto a establecer Su reino?

Si puede responder sí a ambas preguntas, entonces puede estar casi seguro de que su próxima movida es la correcta. Estas dos preguntas pueden y deben ser hechas sobre cada actividad, compra o relación. Esta es también la prueba real de cualquier decisión corporativa en su iglesia o en cualquier misión cristiana. ¿Encaja bien este nuevo programa o compra? o ¿Es esto una tangente que nos aleja del evangelismo mundial y la edificación del reino?

Cuando mi esposa y yo primero regresamos a la realidad de esta vida del reino en 1976, me acuerdo de que aun oraba para gastar $2 dólares en un corte de pelo, porque en esos días esos $2 dólares podían comprar 1,000 tratados del Evangelio. Creo que cada detalle de nuestras vidas debe ser medido con amor y oración a través de este patrón. Y no estoy defendiendo el legalismo. ¡Esta es la simple obediencia que cualquier esclavo que ama gozosamente le debe a su amo! Muchos hoy confunden obediencia con legalismo, así como confunden conocimiento con acción.

Llamado a las misiones

143

Jesús no pide disculpas por demandar obediencia en esta área. Si usted no está poniendo el reino primero, ¿Cómo puede usted estar en el camino a la realidad espiritual? O está usted en pecado y necesita arrepentirse—o se está engañando usted mismo acerca de ser un cristiano nacido de nuevo. La palabra “cristiano” significa “pequeño Cristo” —¿Cómo podemos verdaderamente seguirle cuando estamos en desobediencia directa a Sus demandas más básicas?

Capítulo 19

In document El Camino a la realidad - K.P. Yohannan (página 138-146)