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E L MODELO IDEAL DE SOCIEDAD CRISTIANA : EL INICIO OFICIAL DE LA

II.2 L AS ESCUELAS C ATEQUESIS Y PRIMERAS LETRAS

II.2.3 Y LLEGA EL C ÍRCULO DEL S

A esta tendencia de principios del siglo XX se sumó el Círculo de la segunda época, con las escuelas para niñas, mutualidades, colonias escolares, etc.

Las novedades fueron muchas, también en lo referente a las asignaturas, existiendo diferencias entre el primer Círculo y el surgido en 1903. En sus inicios, la enseñanza impartida en las escuelas del Círculo se dividía en dos niveles: primaria (que era obligatoria para todos los socios que no supiesen leer, escribir y las cuatro reglas de aritmética) y profesional. El programa de asignaturas era el siguiente: «Lectura y Caligrafía; Aritmética y Algebra; Geometría Descriptiva y Nociones de Construcción; Dibujo de Adorno; Mecánica Aplicada; Economía Política; Dibujo Lineal y de Proyección aplicada a la Construcción; Religión y Moral; Física y Química con aplicación a las Artes; Elementos de Geometría; Música vocal e instrumental»42. Y las clases tenían lugar los días laborables, de ocho a diez de la noche, y los

domingos, de 10 a 12,30 de la mañana y de 8 a 9,30 de la noche. Desde luego un sacrificio para todos, tanto para los alumnos como para los profesores, que trabajaban como abogados, ingenieros o profesores de la Escuela Normal43.

40 P.CARASA SOTO (1987),pp.173–175. 41 B.DELGADO CRIADO (1994), pp.760–761.

42 De la Memoria leída por el secretario del Círculo en la apertura del curso el 7 de octubre de 1883, en Círculo BCCOB

(IX–1949), p.19.

43 Las nuevas disposiciones sobre la enseñanza en el Reglamento de 1903: en su artículo 20 todos los socios activos y

Era sin duda una loable empresa, sobre todo teniendo en cuenta que, por aquel entonces, en Burgos sólo ofrecían formación a obreros y menesterosos instituciones como: «La Liga contra la ignorancia, la Academia del Consulado, y estaba prevista una Escuela de artes y

oficios»44 Y desde luego, ninguna había con una programa de formación profesional tan

completo como el que ofrecían las escuelas del Círculo.

En la segunda época, diariamente, y en horario de siete y media a nueve y media de la noche, se establecieron las siguientes clases: Instrucción primaria y superior; Instrucción primaria elemental; Dibujo lineal; Dibujo de figura y adorno; y Modelado y talla. Sin lugar a dudas un programa mucho menos ambicioso que el desarrollado en la primera época; al menos en lo que se refiere a la enseñanza profesional; y mucho más dirigido al conocimiento de algunas destrezas artísticas. Seguramente porque como decía uno de los máximos responsables en el diseño del nuevo Círculo, el P. Salaverri, refiriéndose a la Escuela nocturna para adultos: «Se ha procurado que la instrucción en estas clases nocturnas sea esmerada, completa y gratuita, como las anteriores, y tenga un carácter eminentemente práctico para esta clase de discípulos; por esto se han suprimido clases de más brillo, que la experiencia nos enseñó ser poco prácticas y de escaso resultado»45.

Las Conferencias de Religión y Moral, se impartían por el P. Salaverri los jueves, a las ocho de la noche, y los domingos, a las siete de la tarde46. Unas conferencias que, al igual que

ocurría con los cultos de las fiestas del patrocinio, eran de obligado cumplimiento para los socios, pues las faltas de asistencia eran consideradas por el Reglamento a la hora de abonar las subvenciones y los socorros, e incluso podían afectar a la hora de solicitar una vivienda en la barriada. En concreto el Reglamento de 1910 señalaba en su artículo 20:

Sufrirán un descuento diario de veinticinco céntimos de peseta los que tengan de una a seis faltas de asistencia a las Conferencias de Religión; de cincuenta céntimos diarios los que tengan de siete a diez faltas de asistencia; y de setenta y cinco céntimos los que tengan de

superior o de artes y oficios. Y cuando recogen los medios científicos necesarios para cumplir los fines del Círculo en su artículo 52 dice que también podrán disfrutar de la enseñanza los hijos, hermanos y parientes que vivan con ellos en familia y no ganen jornal o sueldo. CCOB(1903): Reglamento del Círculo del Círculo Católico de Obreros de Burgos, Imprenta y Esterotipia de Polo, Burgos.

44 EPM (15–IV–1883).

45 J.M.SALAVERRI (1912): “Instituciones sociales españolas. El Círculo Católico de Obreros de Burgos”, Razón y Fe,

t.XXXII, p.459. CCOB (1912): “Reglamento de Colegios Diurnos de Instrucción Primaria, Escuelas Nocturnas y Clases de Dibujo y Modelado”, BCCOB, pp.353-354.

once a dieciséis faltas de asistencia. Los que tengan más de dieciséis faltas no podrán percibir cantidad alguna por concepto de subvención47.

Si se tiene en cuenta que a los menores de 21 años se les concedía una subvención de setenta y cinco céntimos diarios en caso de enfermedad, cantidad que llegaba a una peseta si se superaba esa edad, el resultado era que a partir de las once faltas se perdía el derecho a un día de subvención.

Las clases se impartían durante poco más de seis meses, se iniciaban en octubre y

finalizaban en mayo48. Todos los años la apertura del nuevo curso constituía todo un

acontecimiento y para la ocasión se invitaba a las principales autoridades civiles y religiosas de la ciudad, en un acto al que se intentaba revestir de toda la solemnidad y el boato posibles. No hay que olvidar que las escuelas del Círculo representaban una de las obras señeras de la organización y, sobre todo, suponían uno de los principales argumentos que se esgrimían a la hora de solicitar donativos y subvenciones49.

Para el curso que se inició en octubre de 1910 ya había entrado en vigor el nuevo

Reglamento del Círculo y, entre las novedades que aportaba, algunas se referían a la enseñanza

que se impartiría en el futuro. Además de ampliar la oferta educativa con nuevas asignaturas, introducía un cambio importante en el artículo 54, pues señalaba que, además de los socios activos, accidentales y aspirantes, podrían recibir enseñanza sus hijos o hermanos, siempre que viviesen con ellos y no hubiesen cumplido los 14 años50.

Poco tiempo después, ya en 1912, se publicó el Reglamento de los colegios diurnos de

Instrucción Primaria, Escuelas nocturnas y clases de dibujo y modelado51. Por el mismo se

acordaba convertir en diurna la escuela elemental nocturna, con el objeto de ampliar a las hijas y hermanas de los socios activos, la instrucción que se venía impartiendo a los hijos y hermanos en horario de noche. A partir de este momento todos los niños de entre siete y catorce años y

47 BCCOB, p.206. El Reglamento del CCOB (1903) disponía en su artículo 18 que desde el primer domingo de octubre

hasta el 15 de mayo se asistiría a la Conferencia de Religión y Moral que se celebraba semanalmente en el salón de actos del Círculo… Y que son esencialmente obligatorias para todos los socios activos, accidentales o aspirantes.

48 Recogido en los artículos 134 y 135 del Reglamento: CCOB (1903).

49 Constan en el Archivo Municipal numerosas instancias del Presidente del CCOB solicitando alguna cantidad para

sostener las clases de la institución. Las peticiones siempre se cursaban sin demora el primer día del año. AMB, sección Instrucción Pública, años 1890-1920.

50 BCCOB (1910), p.214. 51 BCCOB (1912), pp.353–354.

las niñas a partir de los siete (incluso siendo socias de los Sindicatos–Cajas Dotales) tuvieron acogida en las escuelas del Círculo.

Es decir, en el curso que se inició en 1911, se ofreció una importante ampliación de la oferta educativa que afectaba a los menores de catorce años, niños y niñas. La escuela elemental nocturna se convertía en diurna y quedaba encomendada a los Hermanos Maristas. Si a ella asistían los alumnos menores de catorce años, los mayores seguían acudiendo a las nocturnas, pero siempre que tuvieran el día ocupado porque trabajaban. De este modo evitaban también la multitud de problemas que la convivencia de edades, intereses y niveles tan dispares producía.

Y además extendía los beneficios de la enseñanza gratuita a las hijas de los socios. De modo que también desde 1911, las niñas iban a asistir a su propia escuela, a cargo de las Hermanas de la Caridad52.

Se produjo pues un cambio cualitativo importante, no sólo para la propia organización, que se aseguraba un vivero de futuros y fieles socios, sino para la propia sociedad burgalesa que no andaba sobrada, como ocurría en el resto del país, de una oferta educativa pública y gratuita suficiente. Pero además se daba entrada por primera vez a las niñas, un grupo muy necesitado dada la poca atención que se prestaba a su educación. Sin embargo, las escuelas nocturnas y las clases de dibujo y modelado seguían reservadas para los socios activos y para los niños mayores de catorce años, siempre que previamente hubiesen adquirido dicha categoría de socios.

Poco tiempo después, en 1915, se crearía la Escuela del Hogar para que las niñas pudiesen continuar su educación; eso sí, con clases de planchado, bordado y otras referentes a la formación que se consideraba debía recibir una señorita que quisiese llevar adecuadamente su casa, aunque en caso de necesidad también les serviría para efectuar trabajos como cualificadas sirvientas.

La experiencia de las escuelas diurnas había comenzado tímidamente en el curso que se iniciaba en octubre de 1911. Todavía no se disponía de locales adecuados y suficientes y, además –dado que la enseñanza era gratuita–, se necesitaba aumentar los fondos destinados a las Escuelas. Por ello, cuando se abrió el periodo de matrícula, se advirtió que tanto en la escuela

elemental de niños como en la de niñas no podría pasar de 100 el número de alumnos53. Así

mismo se comunicaba que las escuelas estarían ubicadas en la sede del Círculo; la de niñas quedaría instalada en la planta baja de las casas números 20 y 22 de la Calle Concepción, y la escuela elemental para niños se instalaría de forma provisional en los locales destinados a la escuela nocturna, de la sede social del Círculo en la calle Concepción54.

Ambos grupos estaban completamente separados y disponían de profesores diferentes: las niñas estaban a cargo de las Hermanas de la Caridad y al frente de los niños se encontraban los Hermanos Maristas. Y los jesuitas además de encargarse de la dirección espiritual del

Círculo y de todas sus obras, se ocupaban de clases de religión y moral en la enseñanza

profesional. Aunque la docencia en el resto de las materias la reservaban para ejercerla con los alumnos de su propio colegio; un colegio privado que impartía Bachillerato en La Merced; y que estuvo abierto desde el curso 1919–1920 hasta el de 1925–192655.

En principio se pensó en admitir a cien alumnos de cada sexo. Pero las memorias continuamente señalaban que había que cerrar la matrícula muy a su pesar porque no podían admitir a más alumnos. En todo caso, sobre todo la mayor demanda se producía para los niños. El curso 1911–1912, el primero en que se puso en marcha la instrucción primaria, los matriculados en las escuelas fueron 355 alumnos, distribuidos de la siguiente manera: Colegio diurno de niños (144); Colegio diurno de niñas (95); Escuela nocturna de adultos (62). Clase de Dibujo Lineal (35) y de Figura y Adorno (19). En el curso siguiente asistieron a los colegios

53BCCOB (1911), p.320. Cándido Marín señala que, ante las numerosas peticiones, se amplió la matrícula hasta 150, con

la promesa añadida de resolver el problema para el curso próximo, en C.MARÍN (1933): pp.135–136.

54 CCOB Memoria (1910–1911), Recoge que: «para la construcción del nuevo salón necesario para las clases, se había

recibido un donativo de veinte mil pesetas. La inolvidable Doña Concepción Rodrigo Mato nos dejó un capital de veinte y cuatro mil cuatrocientas pesetas nominales en 4% interior, cuya renta se aplicará a este fin». Añaden la aportación del arzobispo, y de «algunos entusiastas de la enseñanza». En 1909, se presentó la solicitud de licencia para ejecutar obras en el interior de las casas de la calle de la Concepción que pudieran acoger las escuelas de ambos sexos, para elevar un piso, construir un salón de actos y otras obras que albergaran las dependencias de la CAMP. AMB, sección Obras Particulares, 01–I–1909.

55 De un modo un tanto imprevisto se interrumpió la vida del colegio y ya en 1927 no había vida colegial alguna. Se abrió

un largo paréntesis que se prolongó hasta 1944 con el nacimiento de la Escuela de Formación Profesional, y 1956 con la apertura de la Academia Universitaria de Derecho y el Colegio de Ntra. Sra. De La Merced. Algunos de los que han estudiado la vida de la Compañía en Burgos, como el P. Florentino del Valle, atribuyen el cierre a que entonces «tres centros fueran demasiado para la demanda de Bachillerato de un Burgos bien distinto» en: F. DEL VALLE (1990), p.56. Seguramente con «los tres centros», se refiera el autor, al de los jesuitas, el de los maristas y el Instituto de Burgos. Éste último el Instituto Cardenal López de Mendoza, además de ser público gozaba de gran prestigio. El colegio, iglesia y residencia de la Compañía en La Merced se encontraba al lado de la calle Concepción donde el Círculo tenía su sede ya en la segunda etapa, y también muy próxima al Instituto.

134 niños y 107 niñas; mientras que en la escuela de adultos se matricularon 65, 39 lo hicieron en dibujo y 40 en adorno. Es decir, un total de 144 adultos y casi 250 niños56.

La demanda para asistir a las clases de ambos sexos siguió creciendo y, cuando sólo había transcurrido un año desde su apertura, ya no pudieron ser admitidos todos los que lo solicitaron. A pesar de las dificultades, 134 alumnos asistieron durante el curso al colegio de niños y 107 al de niñas. Y así, sumando los datos del curso 1912–1913, reflejaban total de 385 alumnos para las enseñanzas diurna y nocturna.

Claramente se observa hacia donde se iba decantando el trabajo educativo del Círculo; que apostaba por la educación primaria mientras la enseñanza profesional, que había sido la razón de ser de la institución, pasaba a segundo plano. Además de poner de nuevo en evidencia uno de los problemas más graves: la crónica falta de escuelas de instrucción primaria en Burgos. La enseñanza de las primeras letras había comenzado ya durante la primera época del

Círculo; durante veinte años se impartió a los obreros adultos durante los domingos; pero a

partir de 1906 comenzó a impartirse en horario nocturno, admitiendo además a los hijos y a los hermanos de los socios siempre que fueran menores de 14 años.

Con la sana intención de poder demostrar que era cierta la máxima con que se anunciaba el Boletín: «El Círculo Obreros de Burgos no es turba ni se compone de analfabetos y rutinarios», la Institución se había planteado enseñar a leer y escribir a los obreros que ya mayores de treinta años fuesen analfabetos. Pero en un intento por retomar las enseñanzas profesionales de aquel primer Círculo y, para no dejar de la mano a quienes ya mayores de 14 años habían sido alfabetizados, en 1906 comenzó a impartirse la enseñanza profesional57.

Se trataba de una formación profesional y artística pensada como complemento de la instrucción primaria y dirigida especialmente a los alumnos más aventajados de la escuela anterior. Se pretendía ampliar y completar los conocimientos que después les sirviesen para preparase un futuro profesional. Y para quienes quisiesen perfeccionar y mejorar en sus respectivos oficios, se les instruía sobre todo en las artes, talla y modelado. Aunque había

56 CCOB Memorias, Cursos (1911–1912 y 1912–1913).

57 Según Cándido Marín había que seguir la senda emprendida en Bélgica por Cardyn, quien para resolver el problema de

los jóvenes obreros puso en evidencia: «A un obispo que se quejaba del estado de su Diócesis, sobre todo en el elemento obrero, Pío XI le preguntó ¿No tenéis entre vosotros jocistas? Ahí está la salvación Pues el secreto de Cardyn, ha sido la Escuela de

algunas asignaturas específicas para los socios obreros, como: Clase de Dibujo lineal, aplicado a las artes e industrias; Clase de Dibujo, de figura y modelado; Clase de Contabilidad; Clase de Música y Orfeón; Clase de Declamación y Cuadro Dramático58.

Pero sobre todo se trataba de atender a los jóvenes en una etapa crucial de sus vidas, la que va desde los catorce años, cuando dejan la escuela hasta los veinticinco; que era una edad en la que «solían tomar estado». Un periodo que los rectores del Círculo consideraban

especialmente crítico, y al que denominaban «el decenio de la muerte» pues estos jóvenes

podrían verse expuestos a doctrinas que se consideraban perniciosas para su moral y para sus creencias cristianas. La institución se proponía preservar la salud moral y física de la juventud burgalesa y, desde luego, no dejar de la mano a quienes fueran en su día los niños de sus escuelas, precisamente para no perderlos y no perder el trabajo realizado justo cuando en torno a los veinticinco años pasasen al Círculo Católico de Obreros y a sus sindicatos profesionales. Para eso estaban las escuelas profesionales y también la agrupación jocista, JOC (jóvenes obreros cristianos)59.

Pero las niñas, a las que se desde 1911 se les había permitido asistir a las escuelas diurnas, seguían sin tener una formación profesional similar a la que se ofrecía a los varones. Además, ya funcionaban los Sindicatos–Cajas dotales femeninas, y parecía un contrasentido que a los catorce años aquellas jóvenes quedasen fuera del ámbito de la Institución. Como diría el P. Salaverri, se había sembrado (y ya se ha visto que también supuso un esfuerzo económico importante), y por lo tanto no parecía lógico olvidarse de este tema cuando se podían empezar a recoger los frutos. De modo que en 1915 se creó una nueva obra: la Escuela del Hogar.

Aquellas niñas atendidas hasta los 14 años por las Hijas de San Vicente de Paúl iban a pasar a manos de las HH. De la Caridad para recibir en los talleres, enseñanza de costura, bordado, calado a mano y a máquina, corte, y «las labores propias de la mujer» (barrer, fregar, lavar, planchar y, cuando se pudiese, cocinar). Las horas de trabajo eran de ocho a doce, por la mañana, y de dos y media a seis, por la tarde. Pero el objetivo de esta enseñanza no era sólo el de la preparación profesional, sino sobre todo la educación y formación como futuras madres de familia cristiana; y, por lo tanto, las alumnas estaban sujetas a diferentes obligaciones: asistir

58 BCCOB, pp.141–146. 59 BCCOB, pp.141–142.

todos los domingos a la Escuela Dominical, comulgar al menos una vez al mes –el día de Comunión general de la Asociación– y hacer Ejercicios Espirituales una vez al año –como preparación a la fiesta del Patrocinio de San José–. Una dedicación a los asuntos espirituales que se completaba con el rezo diario del rosario, y un rato de lectura piadosa. Y, para lograr motivar a estas futuras madres de familia, se había dispuesto entre otros alicientes los premios de fin de curso y los aguinaldos; también excursiones, una biblioteca con libros escogidos y, además, algunas señoras –esposas de socios protectores o de los miembros del Consejo de Gobierno– se ocupaban de buscarles trabajo entre sus amistades. Ocho jóvenes comenzaron en 1915, y en 1933 eran alrededor de treinta60.

El Círculo que hacía de cada inicio del curso escolar un acto de afirmación de la Institución y una ocasión para difundir su ideario y sus obras, convirtió también el tema de las escuelas en un asunto con el que aproximarse a las organizaciones relacionadas con la enseñanza e influir en su ideario. Un buen ejemplo de este acercamiento fueron las excelentes relaciones que siempre existieron con la Escuela Normal de Burgos y, en concreto, con la Asociación Católica del Magisterio Burgalés. En 1914, ésta recién nacida asociación impartió