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Llegaron los canadienses

Entre la docena de sociedades extranjeras que se disputan su parte de la torta, llegan las canadienses: Lundin Group, Banro, Mindev, Barrick Gold, South Atlantic Resources y Anvil Mining establecen negociaciones con el régimen. De entrada, no todas forman parte de capitales canadienses, pero encuentran ventajas en controlar sus operaciones africanas a partir de nuestras comarcas (tesis 4, glosa 2).

Es el caso del holding Lundin Group, compuesto por sociedades que actúan en el sector minero y energético, controlada por el sueco Adolf Lundin. Este último ansía dos sitios importantes. Para comenzar, los yacimientos ricos en cobre y en cobalto del sitio de Tenke- Fungurume, en Katanga, situados en el extremo del sudeste del país. Lundin se los verá finalmente atribuidos entre la decena de subcontratistas en liza, como socio mayoritario (55%) de una sociedad mixta con Gécamines (45%). “Este yacimiento de Tenke-Fungurume contendría los más altos valores del mundo en cobre (4,42%) y en cobalto (0,33%). Se cuentan 100.000 toneladas de cobre y 8.000 toneladas de cobalto en el año 2000. Esta producción pasará de 400.000 toneladas

Zaïre des années quatre-vingt, Paris, Karthala, coll. « Les Afriques », 1992, p. 85 y siguientes..

179 Emmanuel Dungia, Mobutu et l’argent du Zaïre, Les révélations d’un diplomate ex-agent des

services secrets, Paris, L’Harmattan, 1992, en particular, capítulo IV, « Pervertir l’étranger », p. 55-67.

180 Colette Braeckman, Les nouveaux prédateurs. Politiques des puissances en Afrique centrale,

Paris, Fayard, 2003, p. 47.

181 Pierre Baracyetse, ingeniero civil en minas, al servicio de la asociación belga SOS Rwanda-

Burundi, « L’Enjeu géopolitique des société minières internationales en République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit., p. 10.

182 Erwin Blumenthal, Zaïre. Rapport sur sa crédibilité financière, Washington, Banco Mundial, 20 de abril de 1982, reproducido in Emmanuel Dungia, Mobutu et l’argent du Zaïre, op. cit., p.

136 à 155, así como Janet MacGaffey, Entrepreneurs and Parasites, The Struggle for

de cobre y 17.000 toneladas de cobalto en 2010”183

Luego de eso, Lundin busca acaparar el yacimiento aurífero de Kilo-Moto, en la provincia oriental, en el nordeste del país. Los procesos de atribución no reposarán estrictamente sobre procedimientos transparentes, por decirlo suavemente. “Parecería que George Bush (padre) llamó por teléfono a Mobutu, poco antes de la invasión del Congo sostenida por los Estados Unidos, en agosto de 1996, a nombre del financista sueco Adolf Lundin, para negociar una alianza alrededor de las tierras de Kilo-Moto”.184

Apoyos políticos de gran envergadura son necesarios para obtener esos contratos, según decía el periodista Keith Harmon Snow en un foro valientemente organizado en 2001 por la diputada Cynthia McKinney sobre los intereses privados de Estados Unidos en África central, y que corrobora su par Greg Palast.185

En agosto de 1996, la Barrick Gold Corporation -una sociedad canadiense en la cual los exjefes de Estado Bush padre y Brian Mulroney son consejeros- obtienen igualmente de Mobutu una concesión de la mina aurífera de Kilo-Moto de una extensión de más 80.000 km2. Hasta ese momento ésta era gestionada bajo la forma de un monopolio conferida a la Oficina de Oro de Kilo- Moto (Okimo). Sus reservas son evaluadas en 100 toneladas y tendrían un valor de 1.700 millones de US$ en el mercado.

Veremos de inmediato cómo Barrick se alió enseguida con los ugandeses que ocuparán el este del Congo durante los años de inestabilidad futura, a fin de controlar el territorio. (tesis 3, glosa 4)

Por su parte, en 1996, la sociedad Banro de Vancouver toma el control de la sociedad Sominki (Sociedad minera e industrial de Kivu). Un partenariado privado-público propiedad en un 72% de Empain Group, y un 28% por el estado congolés, se encargaba desde hacía 20 años de explotar el estaño y el oro. Banro y una filial de Cluff Mining adquieren conjuntamente el 72% de las acciones privadas, antes de sellar su fusión. Pero Mubutu dejará rápidamente de ser el interlocutor de la sociedad fusionada. Los yacimientos de la Sominki, esencialmente situados en el Sud-Kivu, se encuentran bajo control militar de los movimientos armados que buscaban derrocar al viejo lobo. (tesis 3, glosa 2)

Durante ese tiempo, otra sociedad canadiense constituida en parte por capitales extranjeros, American Mineral Fields International (AMFI), detenta a toda costa las minas de Kolwezi y de Kipushi, en Katanga. Pero la AMFI es desfavorecida, según sus dichos, por un Mobutu que, en enero de 1997, los rechaza en provecho de los sudafricanos Anglo American Corporation y Gencor. Las represalias por parte de la empresa canadiense serán tales que el régimen de Mobutu no va a recuperarse. Lejos de limitarse a su vocación industrial, la AMFI buscará influir política y militarmente en los movimientos extranjeros y rebeldes armados que desestabilizan a la región africana de Los Grandes Lagos. Se le debe, entonces, o en gran parte al menos, esta “primera guerra mundial” africana de la cual William Clinton hablará más adelante.

183 Pierre Baracyetse, « L’Enjeu géopolitique des sociétés minières internationales en

République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit., p. 5.

184 Keith Harmon Snow, « Covert Actions in Africa, A Smoking Gun in Washington », 6 avril 2001.

185 Greg Palast, The Best Democracy Money Can Buy, The Truth About Corporate Cons,

Muchas empresas extranjeras e instancias locales imitarán a la AMFI en el este congolés y contribuirán, con la esperanza de asegurar el control de los yacimientos que ansían, a sumergir a esta región de África en un caos innombrable.

Glosa 2