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Gioacchino Assereto

3. Terapia: la filosofía como retorno

3.2. Llevar la filosofía al descanso

La idea de la filosofía como terapia, está relacionada con las ideas que el mismo

Wittgenstein enuncia como: “filosofar cuando quiero” y “llevar la filosofía al descanso” en el parágrafo 133 de las PI, justamente allí, donde para Baker, Hacker

(Cfr. 2005: 282) y Hallett (Cfr. 1977: 192), se cierra la cadena de aforismos que compone el apartado de filosofía en las PI. Estos enunciados también deben distinguirse de los propósitos del Wittgenstein del TLP y desarrollarse en relación a la noción de terapia filosófica que hemos ofrecido a lo largo de la tesis.

169 Como ya se dijo en la introducción, seguimos la división hecha por Baker y Hacker (2005). 170 Para Wittgenstein un problema filosófico surge siempre, porque, jugando un juego de lenguaje

determinado, usamos la gramática de otro juego de lenguaje, o dicho de otro modo, porque se confunde o se mezcla diferentes esferas de constitución de los objetos. La filosofía es una actividad que consiste en descubrir y denunciar tales confusiones y en extirpar sus causas. Es por lo tanto una actividad terapéutica. (Suárez 1991: 129)

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Para comenzar a examinar estas ideas de Wittgenstein de llevar la filosofía al descanso y de filosofar cuando se quiere, es necesario ver cómo lo dice él mismo en las PI:

Pues la claridad a la que aspiramos es en verdad completa. Pero esto solo quiere decir que los problemas filosóficos deben desaparecer completamente.

El descubrimiento real es el que me hace capaz de dejar de filosofar cuando quiero. – –Aquel que lleva la filosofía al descanso, de modo que ya no se fustigue con preguntas que la ponen a ella misma en cuestión. –– En cambio, se muestra ahora un método con ejemplos y la serie de estos ejemplos puede romperse. –– Se resuelven problemas (se apartan dificultades), no un único problema.

No hay un único método en filosofía, si bien hay métodos, como diferentes terapias. (§133b-d)171

Cuando Wittgenstein menciona que la claridad a la que aspiramos debe ser completa y que en virtud de ello los problemas filosóficos han de desaparecer completamente, lo dice ya no en el sentido del TLP, donde él mismo era de la opinión de haber resuelto en lo esencial todos los problemas (Cfr. prólogo), sino que, visto desde el espíritu clarificador de las PI, tenemos que el ideal172 de claridad completa juega un doble papel en la investigación (Cfr. PI §§ 100; 105): por un lado, ya no consiste, como en el TLP, en que se realice de una vez por todas la solución de los problemas filosóficos bajo la estructura de un lenguaje perfecto, sino que los problemas se disuelven en cada caso particular, es decir, cuando aparecen173. Por el otro lado, según hemos visto, una vez aparezca un malentendido gramatical este debe quedar disuelto de forma completa, de modo que ya no cause más inconvenientes.

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(Cfr. BT §92a-c)

172 La realización del ideal tampoco tiene que ver, como explican Baker y Hacker, con la invención de

un lenguaje perfecto: “If the task of philosophy is thought to be the invention of an ideally complete and determinate language, the project may be undermined by revealing the logical incoherence of this ideal (2005: 283)”.

173La clarificación conceptual wittgensteiniana debe practicarse en cada caso particular. A pesar de la prolijidad de la obra del filósofo, Wittgenstein se ocupó tan solo de un reducido número de problemas filosóficos. Es tarea de las nuevas generaciones de filósofos, interesados en extender el ejercicio de la aclaración conceptual, hacer evidente el estado de confusión gramatical que anida en el interior de problemas filosóficos no advertidos ni atendidos por el autor. (Cardona 2004: 186)

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Para ver mejor esto conviene traer el ejemplo que pone Wittgenstein seguido de las consideraciones que acabo de citar en el BT, donde compara su forma de ver los problemas con la de otros filósofos:

La intranquilidad en filosofía viene de que los filósofos miran, ven a la filosofía de manera completamente errónea, a saber: dividida, por así decirlo, en franjas verticales (infinitas), en vez de franjas horizontales (finitas). Esta reordenación de la comprensión produce la mayor dificultad. Quieren, por así decirlo, comprender la franja infinita y se quejan | de que //esto// no es posible trozo por trozo. Ciertamente

no, si se entiende por “trozo” una franja horizontal infinita. (BT §92e)

Wittgenstein resuelve problemas (franjas horizontales finitas), no pretende resolver un único problema (una sola franja, vertical, infinita)174. La claridad es completa en la medida de que cada problema que aparece se resuelve; no en la medida en que queden resueltos todos los problemas, incluso, antes de que estos aparezcan. Esto, de paso, garantiza la tranquilidad, el descanso del filósofo después de haberse golpeado la cabeza muchas veces contra los límites del lenguaje (Cfr. PI §119; BT §90m). Es en este sentido que aparece la doble posibilidad de llevar la filosofía al descanso y de filosofar cuando quiero. Si se disuelven varios problemas de forma completa, por decirlo de alguna forma, de uno en uno , no es necesario que el filósofo aplique a una profundidad innecesaria, sino que una vez visto el enredo, trabajado y disuelto, ya no se deba ocupar más de éste. Que haya métodos como terapias también quiere decir que no nos podemos defender de una vez y para siempre de todo malentendido, existe siempre la posibilidad de caer en uno nuevo y generar ante él un nuevo método: una terapia, en esta línea, filosofar cuando sea necesario.

Según esto, a la filosofía no le cabe en lo sucesivo otra tarea que denunciar las pretensiones aparentes de aquellas propuestas teóricas que estiman haber ganado un conocimiento filosófico acerca de la realidad, pero que, por el contrario, solo están presas de usos incorrectos del lenguaje. A partir de procesos de dilucidación de la

174En opinión de Valdés: “Es la renuncia a defender que hay un análisis último, un desvelamiento de la

esencia de la representación que resuelva los problemas filosóficos de modo „indiscutible‟, lo que hace dar un giro a la filosofía de Wittgenstein y lo que, definitivamente, lo separa de la filosofía tradicional (2007: 37)”.

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gramática de los juegos de lenguaje, la filosofía contribuirá a la disipación de dichas ilusiones y, con ello, a la obtención de la tranquilidad de ánimo proveniente de haber alcanzado un punto de vista correcto en cuestiones largamente disputadas. (Flórez 2006: 1)

Así, la filosofía encuentra un campo de acción: los malentendidos lingüísticos; campo que difiere de las viejas preguntas que la ponen a ella misma en cuestión, las preguntas, por ejemplo, que bien señaló Kant en su Crítica de la razón pura, por Dios, la libertad y la inmortalidad del alma, a las cuales no puede renunciar la razón humana, pero cuya respuesta es imposible, al menos, en sentido unívoco.

Wittgenstein llama al fenómeno de plantearnos estas preguntas una “tendencia

humana” en LE, donde dice al final:

Mi tendencia, y creo que la tendencia de todos los hombres que han intentado alguna vez escribir o hablar de ética o religión, ha sido el ir contra los límites del lenguaje. Este ir contra los muros de nuestra jaula es perfecta, absolutamente desesperado. La ética, en la medida en que surge el deseo de decir algo acerca del sentido último de la vida, de lo absolutamente bueno, de lo absolutamente valioso, no puede ser ciencia. Lo que dice no atañe a nada, en ningún sentido, a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio de una tendencia de la mente humana que, personalmente, no puedo evitar respetar profundamente y que no ridiculizaría por nada del mundo. (LE citada en PO, pg. 65)

Sin embargo, esto no se trata de una evasión por parte de Wittgenstein a los problemas más vitales del hombre, dado que la estrategia general del filósofo

austriaco consiste en ir más bien a los fundamentos del problema, esto es, “a minar

aquello que permitió que los problemas se plantearan (Tomasini 2003: 118)” en el lenguaje y a tratar de resolverlos, como vimos en el capítulo anterior, con los parámetros de la ciencia175. En palabras de Wittgenstein:

175 Hay una nota de Moore que esclarece el hecho de que Wittgenstein no se ocupara de ética, estética

y religión y solo se haya limitado a mencionar ciertos aspectos de la gramática de palabras como “Dios”, “bello” y “bueno” en conversaciones con sus estudiantes (Cfr. LC), en ciertas conferencias, como las notas del mismo Moore, o algunas anotaciones en sus diarios y escritos preparatorios. Cito: “[Wittgenstein] sostenía que si bien el “nuevo método” tenía mucho que decir sobre el lenguaje, solo necesitaba tratar aquellos puntos sobre el lenguaje que han llevado, o es posible que lleven, a errores o perplejidades filosóficas concretas. Creo que pensaba ciertamente que hoy día algunos filósofos han

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¿De dónde saca nuestro examen su importancia puesto que solo parece destruir todo lo interesante, es decir, todo lo grande e importante? (Todo edificio en cierto modo; dejando solo pedazos de piedra y escombros). Pero son solo castillos en el aire los que destruimos y dejamos libre la base del lenguaje sobre la que se asientan. (PI §118)176

Por otro lado, es inevitable preguntarse si no pierde por ello la filosofía su valor. Ya que, si bien Wittgenstein no tuvo en cuenta la historia de la filosofía en su proyecto, nosotros podríamos preguntarnos cuál es, en últimas, la vitalidad de la filosofía propuesta por este vienés, que tanto ha dado de qué hablar desde la primera vez que pisó Cambridge en 1909. Este será el último punto a tratar en este capítulo.