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Localización 69

3.   LA PROSTITUCION EN EL MUNICIPIO DE PALMIRA 69

3.1   Localización 69

Palmira está localizada en la ribera oriental del río Cauca, en el Valle del Cauca, dista 26 km de la zona urbana de Cali. Es la segunda ciudad del Departamento, hace parte de las ciudades intermedias más importantes del país, se ubican en ella: Centros comerciales, industriales y agrícola de gran connotación para la economía regional y nacional, tiene sede el Centro Internacional de Agricultura Tropical CIAT, la presencia de casi una decena de Universidades formadoras de líderes no sólo para producir sino para la vida misma, al tiempo que le ofrece a la ciudad buena educación y transformación social.

Por su parte, Palmira poco a poco se va a consolidando como ciudad región (Figura 1). Según censo 2005, la población alcanza los 284.470 habitantes y la proyección para 2016 se consideró de 306.727 habitantes y para 2020 de 314.418. En la actualidad se calcula que cuenta con una población aproximada a los 380.000 habitantes, teniendo en cuenta la expansión que ha tenido la ciudad en los últimos años, al convertirse en una ciudad para invertir en vivienda, situación que para este censo no se registraba. Actualmente se adelantan numerosos proyectos de interés social para cumplir con sus obligaciones especialmente de protección a los sectores y personas

Figura 1. Localización del municipio de Palmira en el Valle del Cauca Fuente: POT, 2014

Dada la nueva semblanza que presenta la actividad de la prostitución, bien podría anticiparse a asegurar que es bien cierta la clasificación de trabajadoras sexuales, trabajadoras del sexo, acompañantes o simplemente y como despectivamente se conocen a quienes venden placer por dinero, llamadas “prostitutas”, y legalmente según el vigente Código de Policía y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de 2016), aquellas personas que “comercian con su cuerpo”, o sea una mercancía más, producto con rostro de mujer que satisface el feroz apetito masculino, propio del machismo, fiel descendencia de las sociedades patriarcales, filosofía que se resiste al cambio de los actuales mundos, afianzada en considerar el cuerpo de mujer, como el objeto que se desecha una vez cumple el afán eyaculador del hombre, considerado un recipiente donde desfoga el deseo sexual, fiel prueba de la más aberrante de las discriminaciones de género y renovada esclavitud, comportamiento impulsor del rechazo proveniente de muchos sectores sociales y de algunos movimientos feministas. Una comerciante, tomando la definición de la Ley 1801/16, a quien se le discrimina, explota, violenta y se le maltrata.

Ahora bien en un pasado en las ciudades colombianas, entre ellas, algunas ubicadas en el Valle del Cauca, como es el caso de Cali y Palmira, a mediados del año de 1990, se ubicaron en ellas unos sectores en los cuales se podía ejercer la actividad de la prostitución, estos lugares eran áreas de terreno urbano por lo general y también sectores rurales que se denominaban “zonas de tolerancia”, pero en consideración a que la dinámica de los negocios no se detiene, y dándole una mirada a la prostitución como un negocio, los lugares donde se prestaban estos servicios fueron llamados “casa de citas”, “prostíbulo”, o “bar”, generalmente y dependiendo del lugar de ubicación, algunos se distinguían con coloridas cortinas y bombillos particularmente rojos, que indicaban ser un lugar en el cual se ofrecían servicios sexuales.

No se requería hacer un trabajo de campo para evidenciarlo, para esos tiempos al igual que en la actualidad, para darnos cuenta de algo tan palmario y de bulto según la jerga penalista, pues es muy común ver mujeres que ofrecen estos servicios en algunos sectores, en las vías públicas, al igual que por referencia del círculo de amigos, conocidos y medios de comunicación, se llega a saber en qué barrios, viviendas y sectores residenciales se ofrecen servicios sexuales y se complace por dinero.

Las denominadas “zonas de tolerancia” surgieron a raíz de la implementación de una política pública, que pretendía organizar la prostitución, no obstante dichas medidas marginaban una población considerable, consideradas como mujeres públicas, conminadas a dichos espacios, sujetos pasivos de arrestos, sanciones y multas, si sobrepasaban su delimitada zona, algo parecido a las fronteras invisibles de hoy, cuya existencia no las hace tan invisibles en algunas comunas vulnerables de las ciudades, que al ser cruzadas ponen en alto riesgo a quien lo haga. El

municipio de Palmira no fue la excepción, también se conoció la “Zona de Tolerancia”, y era precisamente las zonas aledañas a las galerías o lugares de mercado, donde aún se ubican estos establecimientos abiertos al público.

Como toda actividad y profesión en crecimiento, la dinámica opera en el tema de la prostitución, en su actuar, y el ejercitarla, abre las fronteras, con la fuerza de unas nuevas relaciones sociales, y un ser humano que va al ritmo acelerado de los grandes cambios de un mundo globalizado, se relocaliza en todos los estratos sociales, la única e inicial zona delimitada para tal fin se abre a zonas residenciales y comerciales.

Viáfara (2009) denomina otras formas de comercio sexual, identificada como prostitución no tradicional, en la cual se usan otros medios (internet, revistas, prensa), y la prestación de otros servicios (Web Shows, Servicios de líneas calientes, etc.) ha contribuido a este proceso de deslocalización y proliferación del fenómeno al facilitar el desarrollo del mismo, puesto que ya no es necesario el directo contacto cara a cara para la prestación del servicio. Visto de otro modo, la prostitución ya no corresponde a determinada clase de segregación espacial.

En términos metodológicos, el presente trabajo de investigación que enfatiza en la obligación que tiene el Estado, así como los entes territoriales o municipios, busca despertar una

connotación socio-jurídica, de justicia, validez y efectividad, en consideración a que no solo se enmarca en la estructura jurídica del derecho Constitucional, derecho positivo interno y de los derechos humanos, sino que propone un análisis de contenido de las publicaciones acerca del género y la prostitución en espacios de Internet, prensa hablada y escrita, así como de las

percepciones de mujeres prostitutas capturadas en un sinnúmero de trabajos de campo, realizados desde diferentes ópticas, como es el caso en la ciudad de Palmira-Valle del Cauca, en la

investigación titulada “FORMAS DE SEDUCCION Y OTROS ASPECTOS GENERALES DE LA PROSTITUCION FEMENINA EN UN BURDEL DE PALMIRA” realizada por Andrés Felipe Betancourt en la cual se hace referencia específica al establecimiento conocido con el nombre de “Los Helechos”, trabajo de campo realizado en el año 2006, y que a la fecha año 2016, dicho establecimiento tiene vigencia y presta sus servicios con las mismas características de las enunciadas por Betancourt en su época.

Quienes habitan en el municipio de Palmira, al transitar por determinadas vías de la ciudad, observan establecimientos con los nombres de: Las Flores (comuna 2), Los Helechos (comuna 2), El Gordo de la 24 (comuna 2), Bar aminta (comuna 7), Bar la perla (comuna 7), Video Chat (comuna 5), Bar lindas chicas (comuna 3), Sirenas Club (comuna 4), al igual que los existentes en la zona próxima de la galería (zona de mercado) de las delicias, constituyéndose en testigos de excepción de las exponentes del género femenino que ejercen en dichos lugares sus actividades, toda vez que es muy común verlas en la parte de ingreso a dichos lugares, evidenciándose en ellas un variado prototipo de raza, edad y porte físico. El análisis hace evidente que, a pesar de la movilización de un debate público en torno de la prostitución, la experiencia subjetiva de las mujeres prostitutas es poco contemplada y visualizada.

Para el desarrollo del capítulo III “LA PROSTITUCION EN EL MUNICIPIO DE PALMIRA” del presente trabajo de investigación, se acudió a las dependencias oficiales del ente territorial, particularmente aquellas que se consideran obligadas a cumplir funciones

públicas en beneficio de la mujer, entre las cuales se escogió: La Secretaria de Salud, Secretaria de Gobierno, Secretaria de Planeación, Secretaria de Gestión Social y la secretaría de integración Social de Palmira. La corporación de representación popular “Concejo”. Organismos de control, defensoría y vigilancia de las funciones públicas, como la Personería municipal de Palmira, en función legal de representante del Ministerio Público y garante de los derechos humanos dentro del ente territorial, a las autoridades de seguridad como el Distrito de Policía, y ONGs como: Observatorio de Seguridad, Convivencia y Cultura Ciudadana de Palmira –OSCCC, y a la Coordinadora del Bienestar Familiar (ICBF) Centro zonal Palmira.

Se accedió a la información que suministra el anuario de Palmira, que elabora conjuntamente con otras entidades tales como el ente territorial municipio de Palmira, la fundación progresamos y la Cámara de Comercio de la ciudad con la colaboración y estadísticas de la Policía Nacional, Fiscalía General de la Nación Seccional Palmira, el Observatorio de Familia con información del CEAI, Comisaria de Familia Central, Casa de Justicia, Fiscalía y Cavif Palmira-Valle.

Corporación de elección popular (Concejo), análisis de acuerdos municipales sobre políticas públicas sobre Juventud y Mujer.

Se solicitó información a ONGs, como HUMANAS COLOMBIA, Centro Regional de Derechos Humanos, al igual que el análisis y consulta de investigadores, académicos,

historiadores y sociólogos, que han realizado estudios sobre la prostitución en el municipio de Palmira. Se consultó sobre sentencias proferidas por los despachos judiciales con Jurisdicción y competencia en el municipio de Palmira, respecto a los punibles de Proxenetismo y estímulo a la prostitución.

Como trabajo de campo dado el objetivo general de la presente investigación se trataba de auscultar el grado y alcance de cumplimiento por parte del municipio de Palmira con sus obligaciones de proteger a la mujer en situación de prostitución, lo cual se obtendría de un trabajo in situ en las dependencias oficiales quienes deben cumplir con mandatos

constitucionales, legales y disposiciones del ente municipal en el desarrollo de políticas públicas o programas sociales en beneficio de sectores deprimidos o vulnerados, para el preciso caso, las mujeres en situación de prostitución. No obstante, dicho objetivo, se hizo necesario hacer un recorrido por las zonas donde se ejerce la actividad de la prostitución, constatándose la existencia de un sinnúmero de ellos, en diferentes sectores, barrios y comunas del municipio., Algunos agrupados en un sector específico otros distantes.

3.2 Proxenetismo con menores y estímulo a la prostitución con menores-Corte Suprema