Al terminar esta actividad propia de la investigación, es posible constatar la dificultad real de interactuar de un modo consciente con los cuerpos que comunican, no obstante, es notable la variedad de oportunidades que ofrece el llevar al ámbito de lo evidente la corporeidad de los sujetos, dado que ellos, a través de su cuerpo, están comunicando información importante que puede ser relevante para la creación de estructuras de acogida que faciliten su inclusión en escenarios no explorados como son la ciudad y la pastoral urbana.
Se ha hecho evidente que el recurso gestual de la mano ha actuado como gestor de diversos códigos, por ello junto con Duch y Melich se estima este órgano corporal como un «supersentido», más allá de su función simplemente fisiológica, por ello:
…la humanidad de la mano humana y su intervención decisiva en los procesos de humanización. La mano constituye el símbolo más excelente de una civilización a la
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mἷἶiἶa ἶἷl hὁmbὄἷ… ἷὅ uὀ Ἰaἵtὁὄ ἶἷtἷὄmiὀaὀtἷ paὄa ἶiluἵiἶaὄ qué ὅigὀiἸiἵa ὅἷὄ
(convertirse en) humano, ya que interactúa con la inteligencia y los sentimientos para llevar a cabo las transformaciones culturales que permiten la instalación del ser
humaὀὁ ἷὀ ὅu muὀἶὁ… ἷὅ ἷl miἷmbὄὁ máὅ ἷxpὄἷὅivὁ y máὅ vἷὄὅátil ἶἷl ἵuἷὄpὁ
humano. A menudo es una especie de «doble» del rostro y participa directamente en todo tipo de operaciones simbólicas y materiales.228
Unido a la mano, el rostro es para nuestros sujetos un componente importante para administrar la ambigüedad que puede denotar los encuentros con otros sujetos, y útil también para reforzar sus propios contenidos comunicativos; de este modo es posible reconocer que en el uso de la corporeidad se establece la posibilidad de comprender los sentidos corporales como mediadores entre la interioridad y la exterioridad, ya que gracias a ellos los sujetos pueden ir afinando sus códigos para estrechar vínculos y crear escenarios que sean propicios de modo que, desde la inclusión, todos los actores sociales tengan las mismas oportunidades de desarrollar sus capacidades.
Eso significa que nuestros sentidos corporales han de ser los medios de que disponemos para situarnos y tomar posición, para proyectarnos hacia delante y para intentar retroceder hacia atrás, para instalarnos en nuestro espacio y tiempo, ya que son los artífices, por un lado, de la recepción de las transmisiones que nos proporcionan (o que nos tendrían que proporcionar) las «estructuras de acogida» y por el otro, de nosotros mismos como emisores de transmisiones a nuestros hijos.229 Los datos ofrecidos en esta parte del trabajo, disponen a los investigadores a realizar una actividad interpretativa de los mismos desde el pretexto de la pastoral urbana; por esta razón, esta labor hermenéutica se realizará comprendiendo los significados que pueden entrañar la corporeidad en los textos bíblicos del evangelio; no obstante el siguiente capítulo abordará la interpretación desde el análisis semántico de dos perícopas de los evangelios, en las cuales será posible reconocer en la corporeidad de los sujetos,
228 Duch, Luís, y Joan-Carles Melich.
Escenarios de la corporeidad, 177 -178. 229 Duch, Luís, y Joan-Carles Melich.
121 dimensiones novedosas que se suscitan y se resignifican ante la presencia de Jesús, quien describiendo y reconociendo la corporeidad de sus interlocutores, establece nuevos horizontes de apertura, mutualidad y desarrollo integral en orden a la salvación, lo cual puede ser fundamental a la hora de estructurar procesos de acogida e inclusión pastoral desde la ciudad para los sujetos en condición de desplazamiento.
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CAPITULO 4 ANÁLISIS HERMENÉUTICO BÍBLICO
El carácter teológico de la investigación lleva a recuperar datos importantes dentro de la tradición revelada en la Sagrada Escritura, especialmente en los textos de los evangelios; al abordar este tema es importante reconocer que la opción por los textos de la mujer encorvada (Lc 13, 10-17) y las curaciones de la mujer con flujos y la hija de Jairo (Mc 5, 21-47), se da porque en ellos es posible encontrar descripciones de gestos y posturas corporales cargados de significado que gracias a un nuevo escenario de integración ante la interacción con Jesús, se resignifican hacia horizontes de desarrollo, liberación y salvación. Los dos textos manifiestan estructuras de acogida que hacen posible la reivindicación de los sujetos que son víctimas de estructuras de negación, las cuales pretenden sumir en la invisibilidad sus procesos de reconocimiento e integración; estos textos tienen similitudes propias que muestran el particular contexto histórico de los evangelios, en los cuales la mujer queda opacada y disminuida en un modelo social androcéntrico que se establece por medio de leyes a cumplir de modo inexorable. No obstante la actitud de Jesús busca quebrar el orden establecido para ofrecer un nuevo contexto de posibilidad en el que las mujeres se puedan expresar de modos analógicos a los convencionales.
Los dos textos se pueden enmarcar en el género literario de los milagros, donde es preciso tener en cuenta que los evangelios tienden asociar el exorcismo y sanación; el exorcismo consistía en la liberación de los malos espíritus, la cual se manifestaba en la restauración de
la ὅaluἶν “ἶἷ ἷὅtἷ mὁἶὁ ἵuὄaἵiὁὀἷὅ y ἷxὁὄἵiὅmὁὅ ἷὄaὀ, puἷὅ, lὁὅ Ἰὄutὁὅ pὄimἷὄὁὅ, la primera evidencia de que el Reino anunciado está llegando: enfermedad y marginación, mal y malἷἸiἵiὁ, ὅὁὀ pὄuἷbaὅ ἶἷ la auὅἷὀἵia ἶἷ Diὁὅν ὅu ὅupἷὄaἵiὰὀ, aὀuὀἵiὁ ἶἷ ὅu vἷὀiἶa”.230 Jesús sana y cura a quienes aceptan su mensaje o creen que el poder de Dios actúa en su persona; no realiza los milagros para legitimarse (Mc 8, 11-13), tampoco para facilitar la fe en él (Mc 6,5). De ahí es posible inducir que Jesús no tiene ninguna intención personal al
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ὄἷaliὐaὄ ὅu aἵtiviἶaἶ milagὄὁὅaν “sana porque anuncia el Reino de Dios y como eficaz
aὀtiἵipaἵiὰὀ ἶἷ ὅu iὄὄupἵiὰὀ iὀmiὀἷὀtἷ”.231
Muchos investigadores coinciden en dar por histórica la actividad taumatúrgica de Jesús, aunque divergen en la comprensión de sus motivos; de este modo, ver los milagros de Jesús dentro de su misión y explicar su sentido siguen siendo cuestiones abiertas; no obstante se pueden identificar dos líneas que marcan la actualidad de la investigación en torno al tema: la comprensión escatológica o no del ministerio de Jesús y la incidencia social, subversiva o pacífica, de su programa.232
Al respecto, John Meier opina que Jesús en su intento de llevar el Reino a los más pobres y apartados, opta por una forma de vivir desenraizada de la misma sociedad, convirtiéndose en predicador ambulante y en curandero eficaz; gracias a esa capacidad taumatúrgica hacía evidente la fuerza sanadora del Reino que proclamaba.233 Sin embargo en la opinión de Theissen:
Jesús habría sido un predicador itinerante y carismático, que logró unir a su radical forma de vida a un grupo de personas desarraigadas socialmente y muy
vulὀἷὄablἷὅ… ἷl mὁvimiἷὀtὁ ἶἷ Jἷὅήὅ ὅἷ ἶiὅtiὀguía de los demás movimientos de renovación por ser partidario de la paz, no postulaba la revuelta contra Roma ni promovía la resistencia armada; esperar una intervención divina inmediata hacía
iὀὀἷἵἷὅaὄia ἵualquiἷὄ mἷἶiἶa viὁlἷὀta… ἶivἷὄὅaὅ tἷὀὅiὁὀἷὅ ὅὁἵiales y religiosas favorecen el surgimiento de taumaturgos. De hecho, ningún escrito contemporáneo atribuye tantos milagros a una persona concreta como los evangelios a Jesús. Su carisma sanador y su praxis taumatúrgica lo habilitan para liderar un movimiento de renovación. Los milagros de Jesús tendrán que ser leídos también como expresión de las necesidades y como respuesta a las protestas del pueblo.234
231 Ibid., 44.
232 Ver Bartolomé, “Reseña de la investigación crítiἵa ὅὁbὄἷ lὁὅ milagὄὁὅ ἶἷ Jἷὅήὅ.”, ζζ-45.
233 Meier,
Un judío marginal. Vol. II/2, 363.
124 Sin embargo para la presente investigación será importante la postura que Crossan propone, donde Jesús habría sido un campesino galileo piadoso, enraizado en la cultura mediterránea, quien defendió y practicó una actitud crítica ante lo convencional; por lo anterior, intentó reformar la sociedad rural en la que había surgido. Es presentado como un taumatúrgico reconocido cuya actividad milagrosa era central en su misión, dado que sus milagros se pueden entender en conexión con su mensaje; estos milagros, al igual que el ejercicio de la mesa común, tienen como beneficiarios a los más necesitados y desvalidos de la sociedad. De esta manera Jesús operaba al margen de las instituciones, aportando salud y bienestar al punto que facilitaba la reintegración de los excluidos a la sociedad; por ello la actuación taumatúrgica de Jesús desde la perspectiva de Crossan, no es ya signo de la irrupción de un Reino, sino respuesta eficaz a una situación de desigualdad social y esfuerzo por reconducirla, pues las curaciones cuestionaban los exclusivismos religiosos y el poder social del Templo y sus funcionarios. En esta postra, los milagros de Jesús no señalan la presencia del Reino de Dios, responden, más bien, al propósito de Jesús de instaurar una sociedad libre e igualitaria desde el reconocimiento de la singularidad del orto, del prójimo, la cual se manifiesta en la corporeidad con la cual precisa una interacción eficaz y consciente.235
A continuación, siguiendo el procedimiento planteado en el enfoque de la investigación, se recuperarán desde al análisis semántico, los elementos que contribuyen a una resignificación del encuentro de los sujetos en su corporeidad desde los milagros de las curaciones de la mujer con flujos y la hija de Jairo (Mc 5, 21-47), y la mujer encorvada (Lc 13, 10-17).
4.1 LA CURACIÓN DE LA MUJER CON FLUJOS Y LA RESURRECCIÓN DE LA