1.2 El contexto político
1.2.1 Los acuerdos de paz
Para situar políticamente a El Salvador es necesario comenzar diciendo que el ordenamiento institucional que prevalece en el país en la actualidad es básicamente el producto de la dinámica del conflicto civil que sufrió en los años ochenta y es producto también del tratado de paz que dio fin a ese conflicto. La guerra civil salvadoreña, que duró más de una década, dejó más de 75 mil muertos y una economía básicamente devastada, con grandes contingentes de población desplazada y refugiada. Los Acuerdos de paz, firmados en Chapultepec, México, el 16 de enero de 1992, fueron la culminación de un proceso de negociación que entró en su fase final con la
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CEPAL. (2003). Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2003. Diciembre de 2003, p. 105.
16
CEPAL. (2004). Istmo Centroamericano: evolución económica durante 2003 y perspectivas para 2004. Marzo de 2004.
La cultura política de la democracia en México, Centroamérica y Colombia, 2004: El Salvador 10 firma del Acuerdo de Ginebra en abril de 1990.17 Sus propósitos fundamentales eran terminar con el conflicto armado a través de medios políticos, promover la democratización del país, garantizar el respeto irrestricto a los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña.
Cada uno de estos aspectos está abordado en distintas secciones del texto del Acuerdo. El fin de la guerra está explícitamente abordado en capítulo VII, llamado “Cese del conflicto armado”. El propósito de la democratización, por otro lado, está abordado en las distintas iniciativas encaminadas a reestructurar las instituciones nacionales. Esto incluye la creación de una Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil y el Consejo Nacional de la Judicatura; además, incluye un breve apartado sobre la necesidad de reforma en el sistema electoral. Para permitir el respeto absoluto de los derechos humanos, el tratado de paz redefinió el rol de las fuerzas armadas, eliminó a los antiguos cuerpos de seguridad como la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda, y crea una nueva Policía Nacional Civil. Finalmente, con respecto a la reunificación de la sociedad salvadoreña, los Acuerdos de paz establecieron que “en democracia, tiene como uno de sus requisitos el desarrollo económico y social sostenido del país. Al mismo tiempo, la reunificación de la sociedad salvadoreña y un creciente grado de cohesión social son elementos indispensables para acceder al desarrollo. Por eso, entre el conjunto de acuerdos requerido para terminar definitivamente el conflicto armado en El Salvador, se incluye una plataforma mínima de compromisos tendientes a facilitar el desarrollo en beneficio de todos los estratos de la población”.18
Por ello, los Acuerdos de Paz significan la reforma política más importante de la era contemporánea en El Salvador. Dicha reforma estaba orientada a varios aspectos. En primer lugar, la desmilitarización de la vida política; en segundo lugar, a la refundación doctrinaria e institucional de la seguridad pública; en tercer lugar, a la reconversión del FMLN en partido político; también a modificar el sistema electoral; y, finalmente, a cambios en el sistema de justicia. La reforma política iniciada con los Acuerdos de Paz constituye un proceso de modernización y flexibilización en el régimen político, orientado a: (a) crear las condiciones necesarias para la inserción en la arena política de actores históricamente excluidos, buscando transformarlo en un sistema más inclusivo o incluyente; (b) redefinir las “reglas del juego” para que la competencia política se desarrolle en condiciones de igualdad; y (c) eliminar el recurso de la lucha armada como medio legítimo de lucha política.19
Los Acuerdos de paz establecieron la pauta para la construcción de las instituciones de posguerra en El Salvador y sentaron las bases para el establecimiento de un proceso democratizador. Así, los Acuerdos de paz crearon las condiciones para la participación amplia de todas las fuerzas políticas del país, abrieron de forma los espacios de libertades políticas e iniciaron los proyectos de transformación para una institucionalidad democrática.
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Como referencia para las negociaciones de paz, véase: Córdova Macías, Ricardo. (1993). El Salvador: las
negociaciones de paz y los retos de la postguerra. San Salvador: IDELA.
18
Naciones Unidas. (1993). Acuerdos de El Salvador: en el camino de la paz. San Salvador: Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas. p. 80.
19
Véase: Briones, Carlos y Ramos, Carlos Guillermo. (1995). La gobernabilidad en Centroamérica.
Luego de la firma de los Acuerdos de paz, la violencia política disminuyó de manera significativa, el respeto por los derechos humanos mejoró significativamente y la posibilidad de ejercer las libertades fundamentales ha sido garantizada en términos generales. Desde 1992, El Salvador ha celebrado con periodicidad elecciones relativamente libres y competitivas para elegir presidente de la república, diputados y concejos municipales. Esto ha permitido que diversas fuerzas políticas compitan por el poder sin que ello implique el ejercicio de la violencia como ocurría en el pasado. Para el año 2003, la organización Freedom House clasificó a El Salvador como un país “libre” con un puntaje de 2 para calificar el nivel de respeto a los derechos políticos y 3 para calificar el nivel de libertades civiles.20