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Los comienzos de la organización profesional

In document La psicología clínica en España (página 48-52)

Cuando se instauró la licenciatura de Psicología, no existía todavía un órgano que agrupara a los primeros licenciados de la Sección Psicología. Pero existían algunos miembros de las primeras promociones de la UCM, que interesados por los ámbitos aplicados con ciertas diferencias con la orientación académica, y manifiestas afinidades sociales contra la dictadura del país, crearon espacios de reunión y actividad política.

Ya en 1968 se reunieron los cerca de 400 alumnos matriculados en la Sección de Psicología, (la más numerosa de Filosofía y Letras) mostrando la preocupación por la calidad de la enseñanza y reclamando cambios en la estructuración de la sección, protestando por la ausencia de laboratorios, de enseñanza aplicada y por la formación del profesorado, procedente éste de la Escuela de Psicología Aplicada y de otras disciplinas, como Filosofía, Pedagogía y Medicina. De esa reunión surgió la primera tabla reivindicativa de los jóvenes estudiantes de la sección que constituiría

posteriormente el hilo conductor de las actividades de la emergente organización profesional de los psicólogos (Travieso et al., 2001).

De este grupo de primeros licenciados surgieron dos grupos: la Agrupación de Psicólogos del PCE y los Grupos de Trabajo de Psicología Crítica, ambos relevantes en la posterior organización profesional de psicología (Arbesú, 1977; Gilolmo, 1977).

El PCE se planteó llevar a cabo una labor de organización sindical y profesional dentro del campo naciente de la Psicología y fue César Gilolmov (ya nombrado anteriormente), quien sería más tarde primer presidente de la Sección de Psicología del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid (CDLM), e impulsó esta tarea. El primer grupo (formado por aún estudiantes de Psicología) y compuesto por: J.J. Aparicio, A. Arbesú y J.A.Madruga se deshizo, y más tarde Gilolmo promovió la formación de un segundo grupo, del que fueron miembros (junto a Gilolmo): Miguel Costa, A. Arbesú, Martín Serrano, Mario Carretero y Pablo del Río. Al contrario que el primer grupo, éste perduró más allá de la legalización del PCE, que -como ya se ha dicho- fue 1977.

No sólo tuvo un papel específico, en el desarrollo profesional de la Psicología el grupo vinculado al PCE (principal impulsor de la Sección de Psicología del CDLM), también cumplió una importante labor un grupo de estudiantes de último curso de la primera promoción y el primer curso de la tercera (curso escolar 1970/71). Éstos fundaron los Grupos de Trabajo de Psicología Crítica, tratando de recoger en ellos el interés intelectual por una Psicología crítica con la enseñanza académica, las inquietudes por el futuro incierto profesional y la militancia política. Este grupo comenzó una publicación de difusión en ámbito universitario (aunque autofinanciada a través de su venta en la Universidad, contó con una primera ayuda para ponerla en marcha de L. Cencillo, entonces profesor de Antropología) titulada inicialmente “Documentos y Complementos de los Grupos de trabajo en Psicología Crítica” (1971- 1973), más tarde pasó a llamarse “Cuadernos de Psicología” (1973) (Campos, J. y Aguado, 1977).

A través de esta publicación (que fue todo un éxito) se divulgaban orientaciones en Psicología situadas fuera de la psicología académica española, o todavía sin traducir al castellano como la antipsiquiatría, el marxismo, algunas orientaciones psicoanalíticas, trabajos de Luria o Skinner y al mismo tiempo también constaban las actividades reivindicativas de los estudiantes. Era ésta una iniciativa autónoma no controlada por ningún partido político, y no adherida a ninguna corriente psicológica (Hernández, 2001).

Más tarde en 1975, esta publicación reapareció con registro legal para su publicación (Buela-Casal, 1993b), constituyéndose una sociedad e invirtiendo cada socio 10.000 pesetas, salvo Javier Campos que hizo una aportación superior, necesaria para comenzar la publicación, esta vez bajo el nombre Cuadernos de Psicología 3 (1975-1976). Javier Campos, experto en el análisis de las conductas de los animales, con una orientación psicológica conductual definida, tiende a incorporar a personas afines, como Victor García Hoz, Luis Aguado, etc., al tiempo que se van yendo los que tienen otros puntos de vista teóricos diferentes como Alejandro Ávila, y muchos otros. Finalmente, la revista cierra por quiebra, al carecer de los compradores/lectores necesarios. (Hernández, 2001). Así pues, esta publicación tuvo una corta vida -con trece números en total- dejando de editarse el año siguiente. No obstante, esta revista jugó un papel destacado dentro del escaso panorama nacional de publicaciones periódicas, no sólo por no aparecer vinculada a ninguna estructura institucional universitaria, aspecto éste que la distingue de otras revistas (Miralles, 1981), sino también por el sentido crítico y reivindicativo que imprime a la disciplina psicológica y a la profesión del psicólogo, su función social y estatus. Los objetivos principales de la revista son dos: a) la introducción de la Psicología contemporánea en España, mediante la recopilación de investigaciones de tipo general e información sobre nuevas bibliografías fundamentales, sobre todo en castellano y b) el análisis y crítica de la ciencia psicológica concebida como un lujo privado, planteando la necesidad de establecer su función social en cuanto servicio público y concretando tal necesidad en reiteradas peticiones a favor de: Constitución de la Facultad de Psicología independiente y la creación de un Colegio Oficial de Psicólogos, órgano idóneo para elaborar un estatuto profesional y dirigir, de acuerdo con él, la práctica de la Psicología institucional (Barbera y Pastor, 1981). Las críticas que se lanzaban desde la revista, se dirigían a la baja calidad de la enseñanza psicológica, la concepción de las publicaciones y el trabajo de investigación como simples instrumentos curriculares y, la necesidad de elaboración del Plan de Estudios Universitarios.

De alguna manera, se consideran estas publicaciones como los antecedentes de los órganos oficiales del COP, Papeles del Colegio (1980-1988) y Papeles del Psicólogo (1989), dado que entre los editores de estas publicaciones están algunos miembros fundadores de la Sección de Psicología del CDLM (Duro, 1999).

Parece importante señalar que fueron los miembros de la tercera promoción de la Sección UCM, quienes formaron el segundo grupo más importante entre los miembros de la Sección de Psicología del CDLM, y posteriormente del COP.

En el primer número de la revista Cuadernos de Psicología, expresan su crítica principal: “el carácter filosófico de los contenidos y los profesores que los imparten”.

En 1972 este grupo decide preparar por su cuenta un segundo plan de estudios que estimaban deseable, acompañado de reivindicaciones que específicamente se concentraban en dos puntos:

1. que “... en contra de la “filosofante”, insulsa y “acientífica” enseñanza que recibimos, nuestra primera necesidad es reivindicar su fundamentación científica y la modernidad de su contenido”.

2. “... la incompetencia con que llegamos al terreno profesional como consecuencia de la deficiente formación teórica y práctica recibida en la facultad”

Este plan de estudios fue elaborado por una comisión mixta de estudiantes y profesores, en él se expresa claramente las preocupaciones de este grupo de estudiantes y primeros licenciados, y parte del profesorado de la Sección. Entre las reivindicaciones constaba que el área de Psicología Clínica permaneciera en Psicología, en vez de la opción planteada por algunos, de que ésta perteneciera a la licenciatura de Medicina. Pese a todo, este plan de estudios realizado con independencia de las autoridades académicas, no tuvo ningún tipo de reconocimiento oficial (todo ello sucedió, mientras la Sección de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCM, estaba en huelga de enero a abril de 1972).

En 1973, se realizó otra huelga, ésta vez de los estudiantes de la Sección de Psicología, en relación con la Escuela de Psicología y Psicotecnia (también llamada Escuela de Psicología de San Bernardo por el emplazamiento que tenía en los locales de la antigua universidad en mencionada calle madrileña). Con ella se protestaba por la doble vía de acceso al título de Psicología (Sección Psicología en la facultad de Filosofía y Letras, y la Escuela). Se solicitaba la restricción de la entrada a esta Escuela, a los licenciados de la Sección Psicología, de manera que, haciendo desaparecer el primer año introductorio -diseñado para los titulados de otras carreras que accedían a la Escuela- el título de la Escuela podía convertirse en una especialidad postgrado para los licenciados. (Travieso et al., 2001). Esta reivindicación se aprobó en el año escolar 1974-75.

Uno de los primeros focos de difusión de la labor de agitación de estos grupos fueron, los primeros simposia profesionales de Psicología, celebrados entre 1972 y 1976, en Salamanca, Barcelona y Valladolid.

Como Hernández (2001) relata, en la etapa inicial, previa al Colegio Autónomo, como Sección de Psicología del Colegio de Licenciados, fue crucial el período en el que el Colegio de Licenciados estuvo dirigido por una coalición PSOE-PCE, siendo sus líderes Eloy Terrón, decano, Luis Gómez Llorente, Vicedecano, y Mariano Pérez Galán, Secretario, éstos dos últimos dirigentes socialistas.

En las dos primeras promociones de Psicología de la Complutense, predomina el PCE -Juan José Aparicio, César Gilolmo, Agustín Arbesú, Madruga, etc. (como ya se adelantaba antes)-, pero en la tercera promoción, y subsiguientes la presencia del PCE es minoritaria o inexistente, abundando diversos grupos maoístas-, Partido de los Trabajadores de España (PTE), Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), FECO y trotskistas -Liga Comunista Revolucionaria (LCR)-, y Liga Comunista (LC), y además hay una tradición unitaria representada en los Comités de Curso, en los que junto a militantes, hay mucha gente independiente (Hernández, 2001).

En ese tiempo se estaba formando otro grupo, según explica Hernández, (2001). El grupo Quipú se formó en 1975, a partir “de un pequeño grupo de los primeros licenciados del 71, algunos integrantes de los Grupos de Psicología Crítica ya descritos agrupados en torno al psiquiatra de orientación psicoanalítica Nicolás Caparrós con quien hacen un grupo de formación en 1973-74. Éste, trabajaba en psicoterapia de grupo y esto atrajo a un grupo de estudiantes de Psicología como Adolfo Hernández, Luis Conde, Lina, etc. Tras trabajar con él durante un tiempo, y tras el regreso de Nicolás Caparrós de Argentina (donde acudió por una crisis, acompañado de Luis Conde) surgió la idea de sistematizar la formación, creando una escuela ad hoc.

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