Capitulo II. Marco Referencial
2.1 Marco Teórico
2.1.4 Los componentes del valor público
Todas las áreas importantes de la creación del valor público se agrupan en estas tres categorías que se mencionaran a continuación:
Servicios: Soportados en las distintas opciones ofrecidas a la comunidad por parte de las diferentes entidades públicas para dar solución a situaciones que afectan distintos entornos como por ejemplo: la salud, la educación, la vivienda.
Resultados: Hace énfasis a la calidad de la gestión en pro de resolver las distintas situaciones que se presentan en la comunidad, procurando ofrecer acciones soportadas en resultados positivos que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.
Confianza: Vinculo generado entre las entidades públicas y los ciudadanos a partir de las acciones positivas soportadas en la gestión de los funcionarios y las instituciones públicas, creando de esta manera valor social y público.
Dicho esto, se entiende entonces que el valor público se genera en la medida en que un público reconozca en la gestión de su gobierno, el bien o el servicio como respuesta a una necesidad, que se aprecie la calidad del bien soportado en los resultados y de esta manera iniciar el proceso de la creación de confianza que fortalezca la relación entre Estado – ciudadano, para que de esta manera esa conexión entre ambos actores no se fracture, al contrario, se refuerce y sea la misma comunidad la encargada de empoderar las acciones del Estado, a través de la participación y de la aceptación de su gestión, evidenciando en las acciones del mismo la creación del valor y se convierta en un aspecto cultural que trascienda en el tiempo.
2.1.5 ¿Cómo se genera valor público?
La generación de valor público se lleva a cabo mediante acciones del Estado en relación al fortalecimiento de la confianza entre los ciudadanos y el gobierno, entre ellas se resalta:
Mediante respuestas a problemas de suma importancia que afecten a los ciudadanos.
La apertura de nuevas oportunidades para generaciones actuales o futuras que brinden espacios de desarrollo y progreso tanto para las personas, como para las ciudades.
La existencia de procesos por parte del Estado que construyan comunidad, democracia y ante todo capital social, que genere espacios de participación ciudadana y que permita el desarrollo del progreso.
Acorde con lo anterior, Larraín (2017) afirma que:
El Estado está sujeto a cambios sociales, crisis, tendencias y exigencias de los ciudadanos. En América Latina existe cierta desconfianza en los gobiernos, lo que en algunos casos se traduce en un descontento social, que pone en tela de juicio el cómo el Estado hace su tarea, a quiénes beneficia con sus acciones y cómo lo hace. Surge entonces la necesidad de avanzar hacia la construcción de un Estado rápido y ágil, consciente de que los ciudadanos tienen el derecho de ser parte de las prácticas estatales y de tener políticas públicas acorde a sus necesidades. (p.1)
En definitiva, la creación de valor público es un concepto de gran importancia que poco a poco ha cobrado trascendencia en el desarrollo de la Gestión pública, posicionándose como una estrategia para medir, evaluar y garantizar los procesos del Estado para con la ciudadanía, representado una opción de mejora frente a los problemas que aquejan la sociedad en entornos como la educación, la salud, medio ambiente entre otros, esperando en el desarrollo de los mismos fortalecer la confianza y la relación ciudadano-Estado, soportado en resultados positivos que avalen la gestión pública de los funcionarios encargados de liderar estos procesos que apuntan al desarrollo social y de ciudad.
En este mismo sentido, Moore y Benington (2011) proponen el Triángulo Estratégico como la estructura de variables y redes que pueden permitir la implementación interdependiente de procesos que posibilitan la creación de valor público:
Definición de valor público: es importante la clarificación y especificación de los objetivos estratégicos y los impactos que deberá generar la búsqueda de valor público sobre una situación dada (outcomes).
La autorización y creación del llamado “contexto autorizante”, necesario para concretizar los outcomes del diseño del valor público y la sostenibilidad de coaliciones de las partes interesadas (stakeholders) en cada sector: público,
privado y tercer sector. Importante señalar el papel de cada parte en la sostenibilidad de la acción estratégica hacia le valor público.
Construcción de capacidad operacional, aprovechamiento y movilización de los recursos operacionales (presupuesto, recursos humanos, tecnología, etc.), tanto dentro como fuera de la organización u organizaciones con las que se busca crear el impacto del valor público (p. 4).
Es importante tener presente que plantear procesos en gestión pública dentro de la perspectiva de valor público son procesos que contienen la capacidad de analizar y entender las interconexiones, interdependencias e interacciones entre elementos complejos y a través de múltiples escenarios, afirman Moore y Benington (2011). Tal es el caso, como señalan Moore y Benington (2011), de tener presentes diferentes: sectores, niveles de gobierno, servicios, profesiones frente a un problema común, niveles políticos y líderes cívicos y empresariales, estrategias administrativas, operacionales y de contacto con la ciudadanía, entre otras (p.4).
Este conjunto de elementos y dinámicas con miras a impactar realidades es lo que hemos citado y se denomina en gestión pública “Estrategia Pública”. En últimas, la mejor manera de impactar los contextos y satisfacer las necesidades y demandas ciudadanas está en la visión que los gestores de lo público tengan de su realidad, los recursos, los procesos y, sobretodo, las posibilidades desde lo normativo, procedimental y visión. Mulgan (2009) define esta estrategia pública como “el uso sistemático de los poderes y los recursos públicos, por medio de agencias públicas, para lograr los objetivos públicos” (p. 19). Pero, estas dinámicas en pos de lograr el valor público a través de toma de decisiones estratégicas deben contener tres horizontes para que procesualmente alcance los objetivos: corto, mediano y largo plazo.
Afirma Mulgan (2009) que en esos tres horizontes el gestor de lo público debe visualizar el impacto procesual de la realidad y desde allí definir estrategias de mejor
conveniencia. El corto plazo es el que se asume con las actividades, crisis y dinámicas del día a día. El de mediano plazo demanda políticas y programas con estrategias de implementación con visión e implicará más gasto y programas de planeación. El de largo plazo brinda oportunidades para nuevas políticas e innovaciones estratégicas, pero contienen más vulnerabilidad para sostenibilidad, incluyendo el “horizonte generacional” que asume problemáticas como las pensiones, el cambio climático frente a proyectos de planeación urbana o de índole de lo público, etc. (p.19).
A continuación para efectos del presente trabajo se busca entender el significado del concepto de valor público a partir del análisis de la problemática vivida en Santiago de Cali, referenciada en el inadecuado manejo de los residuos sólidos, situación que hace varias décadas aqueja la ciudad y ha traído múltiples factores negativos como resultado de la inoperancia de las entidades municipales, de las empresas prestadoras del servicio y la falta de conciencia y educación frente al tema de los habitantes de la ciudad que han perdido el sentido de pertenencia por lo público fracturando de esta forma el acercamiento y el fortalecimiento de la confianza de la comunidad frente a la gestión de los dirigentes públicos.