Matriz relacional sobre sentidos y contenidos de la comunicación en el marco de la Responsabilidad social
1.12 Los gestores de la responsabilidad social
Archie Carroll en 1999 (citado en Abreu y Badii, 2007) presenta la evolución del concepto de Responsabilidad Social. El autor afirma que el concepto en un principio, alrededor de los años 50’s, fue tratado formalmente en la literatura. Sin embargo, no es sino hasta los años 60’s y 70’s que diversas definiciones del concepto surgieron y fueron difundidas. En este sentido, los primeros debates sobre el tema se enfocaron en los aportes que realizaba el empresario como tal, sobre la comunidad, y no en las actividades y en el papel de la empresa en torno a ella. De esta manera se esperaba que un empresario socialmente responsable ofreciera sus habilidades de liderazgo en pro de las actividades culturales y artísticas, y que en la medida de lo posible hiciera donaciones para causas filantrópicas.
Por otra parte, afirmar que la responsabilidad social y las ganancias económicas a largo plazo van de la mano, en teoría no es algo que se haya descubierto hace poco puesto que desde los años 60’s se viene afirmando lo anterior (vale la pena aclarar que en general desde la fecha el concepto de responsabilidad social ha evolucionado de modo radical). Sin embargo, Carroll (citado en Abreu y Badii, 2007) afirma que el verlo como algo nuevo puede deberse a la afirmación que hizo Druckeren 1984 cuando se jactó de estar proponiendo una nueva idea al decir que “ser socialmente responsable puede ser convertido en oportunidades de negocios” (citado en Abreu y Badii, 2007) . Lo anterior no es en lo único que Drucker y Carroll divergen. Drucker por su parte indica que uno de los motivos para ser socialmente responsable puede ser el encontrarse en pro del interés económico del negocio, mientras que Carroll (citado en Abreu y Badii, 2007) expone que “solamente cuando el interés económico sea sacrificado una acción o una decisión cuenta como socialmente responsable”. Continuando con el recuento cronológico, encontramos que en la década de los 80’s se desarrolló el enfoque de investigación empírica y “temas alternativos tales como el de desempeño en RSE y la teoría de los stakeholders” (citado en Abreu y Badii, 2007), enfoque que continuó a lo largo de los 90’s y que aun prevalece como base fundamental para una serie de asuntos relacionados.
De esta manera y como veíamos anteriormente, las discusiones sobre RSE empezaron a desarrollarse en el momento en que “las acciones de las compañías empezaron a tener un impacto más allá de la comunidad local en la cual proveían de empleo, bienes y servicios” (citado en Abreu y Badii, 2007). Para ser más específicos, a finales del siglo XIX el gobierno de los Estados Unidos emprendió la tarea de reglamentar las prácticas empresariales a través de una serie de leyes dirigidas a tal fin. A partir de esa situación, en plenos años 90’s los países desarrollados y algunos organismos internacionales como la ONU y la OCED empiezan a requerirle a los demás países y naciones brindar una respuesta a la realidad globalizada y cambiante satisfaciendo no simplemente las demandas de sus ciudadanos sino también alcanzando estándares de bienestar similares a los de ellos a través de un nuevo modelo de convivencia y gestión, tarea que resulta compleja en la medida en que las naciones cuentan con diversas realidades históricas, sociales, culturales y políticas. Davidson y Griffin(citados en Abreu y Badii, 2007) definen la RSE como “Un grupo de obligaciones que una organización tiene para proteger y promover a la sociedad en la cual funciona”70. Schermerhorn (citado en Abreu y Badii, 2007) sigue un enfoque similar, dando como definición de RSE “la obligación de la organización para actuar en formas que sirven al interés propio y al interés de muchos stakeholders externos”.
Ahora bien, otro de los intérpretes importantes en la defensa de la importancia de la Responsabilidad Social Empresarial es Jannick Lindbaek(2003), quien aunque está de acuerdo con que las empresas deben garantizar su supervivencia a largo plazo mediante la gestión de líderes empresariales que dirijan los procesos, considera que es necesario que esta proyección mantenga en su direccionamiento un estándar de lineamientos éticos y socialmente responsables: “Si no le prestamos la debida atención a estos problemas estamos arriesgando nuestra compañía” (Lindbaek, J. 2003) ya que, según él, “para defender sus intereses a largo plazo, una compañía multinacional tiene que tomar en cuenta su posición en cuanto a problemas globales” (Lindbaek, J. 2003). En otras palabras, lo que plantea el autor es que es fundamental tener presente y actuar responsablemente en pro de la sociedad. En definitiva, de acuerdo a lo mencionado anteriormente debe existir una relación vital entre empresa y sociedad para de esta manera garantizar la sostenibilidad de la organización en el tiempo. Así pues se está promoviendo la sugestión de ser un ‘buen ciudadano corporativo’ y se está construyendo una compañía basada en valores sociales con individuos moralmente responsables.
De acuerdo lo anterior podemos ver cómo de esta manera todas las decisiones tomadas por las organizaciones responsables tendrán un enorme impulso porque cada una de sus acciones va a ir en conjunto con el medio ambiente, la distribución de ingresos, el desarrollo tecnológico, las condiciones sociales y las políticas; es decir que para que esto funciona se debe mantener una estrecha relación con las
personas que trabajan en su organización, sus familias, sus clientes, sus acreedores, proveedores, comunidad local y el gobierno, y con las cuales se debe estar en capacidad de comunicarlo.
II CAPITULO