Cuando hablábamos de la postura,
hicimos referencia a los hastha mudras, un grupo especial de mudras o gestos- símbolos que realizamos con las manos. La palabra mudra tiene su origen en la raíz sánscrita mud que significa
"regocijarse", pero tiene varios
significados, de acuerdo a su uso. Entre ellos el más común usarla para designar un "gesto" realizado con el cuerpo o con las manos y también se la usa en el yoga como "signo", "cierre" o "sello",
indicando que con determinadas
cierres energéticos.
Postura de meditación con zafu A través de los mudras realizados con las manos se trata de expresar la actitud
que en ese momento se quiere enfatizar, ya que en el hombre existe una íntima relación entre las manos y el cerebro. En la vida diaria, las manos nos indican el estado emocional de quienes nos rodean. Unos dedos que tamborillean sobre una mesa nos hablan de inquietud y
nerviosismo; dedos que se entrelazan y retuercen indican angustia; y las manos relajadas reflejan tranquilidad y paz. Las manos tienen su propio lenguaje conocido por todos; el pulgar apuntando hacia abajo nos indica derrota desde la época del Imperio Romano. Los dedos índice y mayor en alto y los demás dedos flexionados hacen la V de la victoria. El chasquido del dedo pulgar contra la yema del mayor está indicando
que se desea que las cosas se hagan con mayor rapidez. Si queremos interrumpir lo que otro está diciendo o haciendo, mostramos la palma de la mano; es el gesto que también usa la policía en todo el mundo para detener el tránsito.
Si al estar sentado durante un tiempo con las piernas cruzadas se siente dolor o mucha incomodidad, conviene estirar las piernas y seguir meditando, pero cada vez que se pueda debe volverse a la postura ya que poco a poco las
articulaciones se irán flexibilizando y se podrá estar cómodo durante toda la meditación.
"Sentado en silencio, el cuerpo quieto, la boca callada, la mente
en paz, deje ir y venir sus pensamientos, sus emociones y todo lo que surja, sin aferrarse a
nada."
Sogyal Rimpoche Quienes no pueden sentarse en el suelo pueden hacerlo en una silla sin apoyar la espalda en el respaldo, porque si se apoya, será más difícil mantener la espalda recta. La postura correcta en este caso es sentado en el borde del asiento, con las piernas separadas el ancho de las caderas, los muslos formando un ángulo recto con las
pantorrillas y los pies con la planta bien apoyada en el piso. Los hombros y brazos relajados con las palmas de las
manos sobre los muslos.
Estamos acostumbrados a ver hastha mudras en las imágenes religiosas de todos los credos. En la India, las manos de los dioses indican con su postura la actitud que le es propia, ya sea de bendición, protección, ofrenda, calma, recepción, etc. Existen numerosísimos mudras que se utilizan en los rituales de todas las religiones, en la danza y en el yoga. Nosotros nos limitaremos a
describir aquellos que se emplean para acompañar las posturas en la meditación con el fin de cerrar los circuitos de energía. Los mudras son símbolos, pero también producen lo que simbolizan. Se los puede realizar con una sola mano o con ambas a la vez.
"Mudra es aquello que da sensación de felicidad."
Raghavabhatta Jñana Mudra o "gesto de la sabiduría" Se forma colocando la yema del dedo pulgar sobre la uña del dedo índice. Los otros tres dedos quedan extendidos. En algunas tradiciones recibe el nombre de
Chin mudra cuando la palma está hacia
abajo, orientada hacia la tierra. El
pulgar simboliza al hombre mientras que el dedo índice representa a la divinidad. En el círculo que forman índice y pulgar se unen lo finito y limitado con lo
infinito e ilimitado, y aluden de esta manera al objetivo del que lo realiza, la unión del Atman, el alma individual, la
conciencia humana con el Brahman, el Absoluto, la Conciencia Cósmica. Con sólo realizar este mudra se estimula la memoria y la concentración, la mente se purifica y el ánimo se levanta.
Chin Mudra Atmanjali Mudra
Es el típico gesto de oración con las palmas juntas, tocándose, en el centro del pecho. El Atman es el alma
individual y Anjali significa "ofrenda". Es un gesto que no necesita mayor explicación. En la India y en otros lugares de Oriente es el saludo que se realizan unos a otros indicando respeto y agradecimiento. Cuando se usa como saludo se le da el nombre de Namasté Mudra, que se traduce como "lo divino que hay en mí saluda a lo divino que hay en ti".
Atmanjali se utiliza para expresar calma, recogimiento interior, la acción
de volver a nuestro corazón al iniciar o terminar una acción, de conectarnos con la fuente del amor y la compasión. Al juntar las palmas se logra una rápida armonización de ambos hemisferios cerebrales, se refuerza el recogimiento y se obtiene un estado de equilibrio y paz. Dhyana Mudra
Este mudra se realiza con las manos apoyadas en el regazo, el dorso de la mano izquierda sobre la palma de la mano derecha, así ambas manos forman un cuenco. La yema del pulgar izquierdo sobre la uña del dedo derecho, ambos dedos en una línea. Es el mudra de la meditación ya que expresa que el propio interior está libre de ataduras, que no se
piensa en nada, en una actitud receptiva y contemplativa.
Sunya Mudra
Cuando adoptamos la postura Savasana, acostados boca arriba, en la relajación profunda, las palmas de las manos se colocan hacia arriba en Sunya Mudra o "gesto vacío" indicando una actitud de confianza, de entrega y de aceptación.
La respiración
U Ba Kin aconsejaba siempre a su discípulo, el maestro Goenka: "Nunca olvides que el mejor amigo del hombre es... su nariz."
continuamente. Vivimos haciéndolo. Pero, ¿cuántas veces somos conscientes de nuestra respiración? Por eso, el primer momento de la meditación, luego de encontrar la postura y tomar
conciencia del cuerpo, está dedicado a observar la respiración automática, natural y espontánea, lo que llamamos "shvasa prashvasa" o "aire que entra, aire que sale".
La respiración natural es en sí misma expresión de la unidad fundamental de la vida. En ella, los opuestos, es decir, la expansión y la contracción, el
movimiento centrífugo y el centrípeto, se complementan armoniosamente. Por eso normalmente, sólo con observarla, sin juzgar si es buena o mala, la respiración automática irá encontrando por sí misma un ritmo sereno y calmado. Es bueno insistir en este punto ya que encontrar el ritmo natural no es una cuestión de voluntad o esfuerzo sino de sentir y percibir la libertad y sencillez con que se realiza.
Los mudras condicionan el estado interior que ellos mismos
manifiestan.
La respiración natural se caracteriza por tener su origen en el diafragma, el
músculo respiratorio por excelencia, por lo que el centro del movimiento
respiratorio se instala en la zona baja del tórax y no en el pecho. Si se respira correctamente, el primer paso es inhalar llenando la zona baja de los pulmones y así el diafragma baja y se dilata el
abdomen. En segundo término se llena la zona alta de los pulmones y el pecho se abre. Ésa es la respiración de la que en Oriente dicen que comienza en el
La respiración abdominal o
que venimos al mundo y que podemos observar fácilmente en los bebés o en los animales domésticos cuando
duermen. Cuando crecemos aprendemos a respirar en el pecho.
Si se realiza desde el abdomen y sin esfuerzo, la respiración irradia su movimiento a todo el cuerpo,
recorriéndolo como una ola. Por eso, una buena forma de observar la
pequeños movimientos que origina, tratando primero de localizar su centro y luego, como si el cuerpo fuese blando y elástico como un globo, sentir cómo se infla y se desinfla dejándose llevar por la sensación de apertura y liviandad. No pensar en ello sino sentirlo y estar
totalmente presente en él. Si aprendemos a observar la
respiración, cada vez que nos sentimos nerviosos o tensos podemos modificar su estado recurriendo a esta técnica en cualquier momento del día, aun
caminando o en nuestro trabajo. Observar la respiración nos conecta inmediatamente con el cuerpo, relaja las tensiones y purifica e integra la mente.
se logra purificar al organismo, liberándolo de las impurezas e
incorporando una mayor cantidad de oxígeno. Y al mismo tiempo que obtenemos esos beneficios físicos, estamos desarrollando la concentración y logrando el silencio interior. En ese momento, el cuerpo se siente en calma, confortable y estimulado por esta "brisa" interior que lo baña. Quedarse así, centrados en la respiración ya es en sí, meditación.
Cuando llevamos la atención a la respiración, estamos influyendo sutilmente en los estados de la conciencia. Hemos dicho que una respiración lenta y calmada origina
estados mentales cada vez más
armoniosos y tranquilos, y por eso la mayoría de las tradiciones espirituales incluyen algún tipo de técnica de control de la respiración. En la tradición del yoga se lo denomina “pranayama” y por lo general se utiliza cada vez que es necesario equilibrar y dominar la energía del cuerpo y lograr mayor claridad mental, como una forma de asegurar el éxito de las acciones.
"Formó el Señor al hombre del lodo de la tierra, e inspiróle en el rostro un soplo o espíritu de vida."