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Meditar es un arte

In document Meditacion Stella Ianantuoni (página 73-88)

En la antigua Grecia, arte era "saber hacer", por eso, cuando hablamos de arte, en principio nos estamos refiriendo a la habilidad o a la destreza que alguien tiene para hacer algo. Y para hacer bien ese algo hay que conocer toda una serie de técnicas y practicarlas el tiempo suficiente para llegar a la perfección.

"Si esperamos hacer algo con facilidad, debemos aprender antes

a hacerlo con diligencia." Samuel Johnson Por eso, el primer aspecto en el que debemos insistir es la continuidad de la práctica. Si alguien cree que es preciso saber toda la teoría y lee libros y más

libros sobre meditación, al final, cuando crea que lo sabe todo, se dará cuenta de que ese conocimiento no tiene ningún resultado. Esa persona puede ser un estudioso de la meditación, pero no es un meditador. El cuerpo y la mente no usarán ese conocimiento si la práctica no se realiza. Pensemos en la música, la danza o la pintura. Cualquiera de ellas requiere de un ejercicio continuo. El músico ejecuta una y otra vez la misma partitura hasta lograr la perfección. Lo mismo sucede con la meditación. Si hoy me siento a meditar y mañana no lo hago, no sirve porque nos encontraremos con que debemos empezar cada vez desde el principio. Desde el primer momento debe haber una decisión firme

que debe ser mantenida durante largo tiempo. Eric Fromm dijo: "el amor es un arte que requiere esfuerzo, práctica y determinación". De la misma manera, parafraseándolo, podríamos decir que la meditación es una arte que requiere esfuerzo, práctica y determinación. Hay que ser paciente para tener resultados. Cuando se siembra la semilla del

bambú, aunque se la cuide y se la riegue, parece que no sucede nada durante siete años. Al cabo de ese tiempo, la planta crecerá en un mes y medio casi 30 metros. En el tiempo en que parece que no sucede nada, la planta está formando las raíces que la sustentarán en el futuro. Los efectos de la meditación se ven

mucho más rápido, pero es muy

importante cultivar la perseverancia y la paciencia... Hay días en los

11. De Mello, Anthony, S. J.: ¿Quién puede

hacer que amanezca?. Santander, Sal Terra,

1993, pág. 27.

12. Bernhard, J.; Kristeller, J. y Kabat-Zinn, J.:

Efectiveness of relaxation and visualization techniques as a adjunct to

photochemotherapy of psoriasis. J. Am. Acad.

Dermatol., 1988.

13. Chopra, Deepak: Cómo crear salud. México, Grijalbo, 1990, pág. 234.

14. Massion, A. O.; Teas, J.; Herbert, J. R.; Wertheimer, M. D. y Kabat-Zinn, J.:

Meditation, melatonin, and breast/prostate cancer: Hypothesis and preliminary data.

Medical Hypothesis, 1995.

personas que practicaban MT (Meditación Trascendental).

que se siente que todo fluye con

facilidad, pero también hay otros en los que "no pasa nada", en los que uno se distrae por cualquier cosa, en los que parece imposible lograr la más mínima concentración. No importa. La

meditación no es ni buena ni mala, ni mejor ni peor un día que otro. Los resultados no importan. Si alguna vez tenemos la sensación de haber ido un poco más allá de lo habitual, no esperemos que al día siguiente eso mismo se repita. Cada vez que nos sentemos a meditar debe ser como si fuese la primera vez. Y debemos hacerlo sin esperar nada porque lo que importa es la práctica. Los maestros dicen que la

práctica y el desapego por los

resultados son las dos alas para llegar a la iluminación.

El segundo aspecto del arte de meditar es la unidad entre el artista y su obra. Como cuando hablábamos del bailarín y la danza, uno no existe sin el otro. Por eso decimos frente a un lienzo: "Es un Rembrandt" o "un Picasso". El artista está en la obra. Así, el meditador y la meditación son una sola cosa. No hay dos sino uno y por eso no podemos comentar ni analizar lo que meditamos. Algunos confunden esa actitud con esoterismo y suponen que hay cosas ocultas que no se pueden contar. Lo que sucede en realidad es que "lo que me sucede a mí, cuando medito, no es lo que

necesariamente le sucederá al otro". No puede contarse porque cada uno debe experimentarlo por sí mismo y porque ninguna experiencia es igual, mejor o peor que otra.

El tercer aspecto es que el artista "ve" en la materia prima la forma que se esconde en ella y descubre la belleza en el aspecto más burdo de las cosas.

Miguel Ángel pudo extraer de un bloque de mármol la imagen del David, y Van Gogh nos mostró la belleza en una silla y un par de zapatos viejos. Ellos vieron lo que iban a mostrar, antes de realizar su obra. De la misma manera, quien comienza a meditar puede intuir y desea liberar esa esencia divina que hay en su

interior.

Por último, podemos decir que en el arte encontramos satisfacción y deleite. La meditación no debe ser tomada como un trabajo sino como una diversión, una actividad que nos da placer y nos

Preparándonos para

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