Los arquitectos a ‘la caza’ del mercado de viviendas
LOS ’40 LA VIVIENDA UNIFAMILIAR CONTRA LA ESPECULACIÓN
Sin negar aquella incumbencia sobre los aspectos económicos que por estos años parecían indiscutibles para el arquitecto respecto de la vivienda, a fines de 1943 y con los cambios de paradigmas político y disciplinar, nuevamente se cuestiona la manera de hacerlo; La conferencia pronunciada por Jorge V. Rivarola en el Instituto Popular de Conferencias de Buenos Aires, que se reproduce en La Habitación Popular y luego en la revista Edilicia
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Acosta, Wladimiro. Vivienda y ciudad…op.cit, p. 49. 116
De Lorenzi, Ermete. Apuntes del arquitecto Ermete De Lorenzi Nº 5 , Evolución de la vivienda. FCM/UNL 1940. p.19.
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Ibidem p.118. 118
marcaría esta inflexión, denunciando que estas preocupaciones económicas habían terminado por ahogar aquellas cuestiones que debían ser prioritarias convirtiéndose en un factor determinante y tiranizador.
“El arquitecto es el profesional liberal llamado a concebir y proyectar el edificio, de acuerdo a la finalidad a que se le destina, a los requisitos generales comunes a todo edificio, a las exigencias particulares derivadas de aquella finalidad y a las impuestas por la buena técnica constructiva en los elementos estructurales y en los de detalles e instalaciones accesorias y complementarias, preocupándose, además, intensivamente, de la estética y belleza de las formas y colores, tanto en el conjunto como en los pormenores. Está sometido y por consiguiente debe tomar en cuenta y saber como se toma en cuenta, al cúmulo de circunstancias financieras y económicas que inciden sobre el edificio en proyecto, circunstancias que unas veces, por su amplitud y magnanimidad le dejaran libre para dar alas a su imaginación, y otras veces, por la estrechez de sus límites le tiranizaran, obligándole a aplicar su ingenio para el descubrimiento de soluciones que tengan visos arquitectónicos más o menos aceptables y sean compatibles con aquella tiranía.”119
La preocupación era que el arquitecto había dejado de lado su especificidad para dejarse llevar por problemáticas económicas que sólo habían hecho bajar el nivel de lo construido, convirtiéndose las enseñanzas puramente arquitectónicas en un agregado secundario
“Más tarde se produce el cambio fundamental: entran en juego los criterios enseñados por la teoría de la arquitectura sobre agrupación de ambientes según su destino, sobre circulación interna en la casa, sobre ventilación; criterios que muchas veces son mal aplicados, llegándose al extremo de ‘ventilar e iluminar’ dormitorios por medio de verdaderos tubos, de un metro por cuatro, a los que en los planos, pomposamente se les denomina ‘patio’ o ‘aire y luz’.”120
Definitivamente el fervor por la reducción de costos en la construcción de viviendas que había signado la década anterior tuvo ecos negativos igualmente exagerados en el fin de nuestro periodo de estudio:
“La economía es la tirana que ejerce en todas las cuestiones donde pueda darse cabida, una influencia casi siempre decisiva. Es absorbente y traicionera; es una dama celosa que se reciente cuando no se le presta atención a ella sola y pretende que a las demás ni por cortesía se les brinde una mirada.”121
Como plantea Ballent, si bien la vivienda había ampliado su alcance social, en este proceso se había perdido en cuanto a la calidad de vida que la misma podía ofrecer mostrando así las “grandezas y miserias de la vivienda masiva”.
Aunque las nuevas tipologías ya no serán puestas en cuestión, esta crítica de Rivarola hacia la tiranización de la economía era acompañada por una inclinación hacia las viviendas individuales:
“Luego, un vecino encima, un solo piso alto, ya no basta. Toda la extensión del terreno para una sola familia, ya es demasiado. Ya la gente no vuelve a sus hogares, vuelve a su ‘casillero de poste restante’... ¿qué influencias económicas han influido?¿son ellas reales o ficticias?”122
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Rivarola, Jorge Victor (arq. Prof.) “Prosa y poesía de la casa habitación” (conferencia pronunciada en el instituto popular de conferencias de Buenos Aires) en Revista Edilicia, enero 1944, p.11. 120 Ibidem p.13. 121 Ibidem p.14. 122 Ibidem p.15.
“Dos son pues, los tipos de casa habitación, básicos, que existen luego de esta evolución: la casa singular y el departamento en el edificio colectivo...el peligro nace de la preponderancia desmedida del segundo.”123
La tendencia a la valorización de la vivienda individual y a las ventajas del suburbio respecto del centro, comenzaron a tomar centralidad en las publicaciones que pronto llenaron sus páginas de numerosas viviendas veraniegas y suburbanas de “tipo económico”, en el incuestionable estilo californiano que evidentemente supo adecuarse a las exigencias de “comodidad y sencillez”.
Evidentemente la difusión de este tipo en detrimento de la vivienda en altura era producto no sólo del cambio de paradigma que sería preparatorio de la predilección por la casa individual compacta que caracterizará a la acción estatal durante el primer peronismo124; en la ciudad de Rosario, la desaparición del edificio en altura generada por el congelamiento de los alquileres favoreció este cambio de rumbo.125
Por otra parte hacia fines de la década el tema científico, y su asociación con la economía en el sentido positivo que le otorgaba la profesión, siguió manteniéndose como central. En este sentido la revista Edilicia incluye en 1947 un artículo que inaugura una sección especial escrita especialmente por arquitectos británicos. La sección titulada “La ciencia y la vivienda” hacía referencia a la falta de preparación y experiencia de los profesionales de la arquitectura en materia de saber y método científico. El artículo planteaba que la ciencia era quien brindaba la clave material para la resolución de los problemas. Y era justamente en este plano material donde se buscaba:
“...ante todo economía. Economía de plano de obra, de material, de tiempo...los males que se abaten sobre nosotros en estos momentos nos obligan a buscar mejores modos de vivir, modos que estén dirigidos por principios de economía y hechos practicables por un control racional y cooperativo. La virtud principal de la economía reside en que es el medio que nos lleva a un fin: dejarnos en libertad para dedicarnos a valores y actividades más importantes de la vida...”126
En dicho debate podemos diferenciar dos momentos cuyo giro es coincidente con la estabilización en la renovación tipológica propuesta por nuestra bibliografía de referencia.127 Un primer momento (década del ’20) rico en propuestas, donde se intenta marcar diferencia de los demás profesionales que intervienen en la construcción de estas viviendas sin profesar ningún apego a valores más allá de lo prosaico de la mera economía material. Para
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Ibidem p.14 124
El congelamiento de los alquileres a partir de 1943 fue en detrimento de las casas de renta, por ello, no podemos dejar de mencionar la estrecha relación que se establece entre el mercado de la vivienda (más que ningún otro) y las instancias estatales. Ver Bourdieu, Pierre. Las estructuras sociales…op.cit. p.108.
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La revista Edilicia a partir de 1944 concentra casi exclusivamente la publicación de obras en viviendas individuales, tanto locales, nacionales como ejemplos extranjeros. Los pocos edificios en altura publicados eran de Buenos Aires.
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Chitty, A. M. “La ciencia y la vivienda”, en Revista Edilicia, Rosario, marzo 1947. p.40. 127
este fin el arquitecto ofrece administración racional, científica de los recursos para lograr economía sin dejar de lado el campo artístico que le era exclusivo. De este modo se refuerza el camino de la renovación tipológica de las unidades habitacionales.
El segundo momento (década del ’30), donde surgen las primeras autocríticas al interior del campo respecto de las proposiciones del periodo anterior y sin renunciar al programa especulativo, algunos arquitectos ofrecen nuevas miradas sobre los planteos que en el periodo anterior les habían posibilitado posicionarse en esta actividad.
El cambio de paradigma político (con una acción estatal sistemática y sostenida respecto de la vivienda popular) y sus reverberaciones en el campo disciplinar, abren hacia 1943 una nueva problemática al debate sobre la vivienda impulsando un vuelco hacia la casa individual.
La necesidad de una actuación científica no es nunca puesta en duda. Si bien se cuestiona que en el primer momento la especulación ganó por sobre la arquitectura, es con esa misma base científica que a partir del ’33 se intenta pensar la economía como medio y no como fin en si misma. En este sentido se critica la economía lucrativa que especuló con la reducción de espacios, no la de planificación, necesaria para evitar el despilfarro.
A diferencia de lo que se pudiera suponer, la cuestión formal y estilística, si bien fue un importante recurso de estos arquitectos en las viviendas mercancía, no aparece como un tema central del debate. La cuestión de la imagen simplemente se remite a la calidad de ciertos materiales, marcando una discusión que se centra en cuestiones cuantificables. La estética había sido obviamente un punto a favor de los arquitectos tradicionalmente, por lo cual en el discurso tratan de enfatizar otros aspectos que pudieran aportar como propio de este programa.
No debemos olvidar la multiplicidad de factores que surcaron la problemática de la vivienda mercancía. Y si bien aquí nos referimos exclusivamente a los debates de los arquitectos respecto del tema, lejos de ser estos debates producto de la preocupación aislada de profesionales en busca de una clientela, debemos pensar que los mismos fueron posibles porque estas viviendas “además de formar parte del ciclo económico como destino de capitales, se integraron también a los procesos jurídicos (propiedad, registros municipales, etc.) e ideológicos...”128