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Los laboratorios de fundición y ensaye del oro

Los mineros en Antioquia siempre habían vendido a los comercian- tes oro en polvo y éstos lo exportaban obteniendo con frecuencia eleva- das ganancias en el cambio361. Sin embargo, la ley del oro de las minas

en esta región era de gran variedad y éste se hallaba aleado con la plata en proporciones tan variadas como no había ejemplo en ningún otro país362. Por tanto, puesto que no existía quien ensayara el oro, los mine-

ros tenían que venderlo al que les pagara mejor363.

Adicionalmente, todo el metal que enviaban productores y comer- ciantes antes del establecimiento del primer laboratorio de fundición y ensaye salía sin un análisis previo en cuanto a su calidad y pureza oca- sionando a veces pérdidas ya que el mineral enviado podía resultar de baja ley364. Lo anterior le aconteció en varias oportunidades a un co- 359 “Informe del Director de la Compañía Minera de Antioquia a la Junta General”, en: Folle-

tos Misceláneos, No.280, Medellín, Imprenta del Estado, 1881.

360 Luis Fernando González, p.214.

361 Vicente Restrepo, Estudio sobre las minas de oro y plata en Colombia, p. 48.

362 Vicente Restrepo, pp. 57-59. En un cuadro que presenta el señor Restrepo con los resul-

tados de los análisis que se hicieron en muchas minas de Antioquia, se encontró que la ley del oro en las minas de aluvión variaba entre 0.965 hasta 0.634. En las minas de veta la variación iba desde 0.919 hasta una mina donde la ley del oro resultó ser tan solo de 0.240.

363 De acuerdo con Ann Twinam, “desde los días de la conquista el oro en polvo había servi-

do como moneda legal en Antioquia”. Pero como lo analiza esta investigadora, el proble- ma de una economía basada en el oro en polvo, acarreaba muchas dificultades, entre otras, porque la pureza del oro variaba desde oro muy malo a otro de elevada calidad, lo que incidía sobre su valor. Ann Twinam, pp. 96-102.

364 En efecto, el oro de Antioquia se encontraba aleado con mucha plata lo que llevaba a que

se presentaran diferencias en cuanto a su calidad. Véase Juan Enrique White, “Informe que el Vice-Consul señor Juan Enrique White pasó al gobierno inglés sobre el Estado de Antioquia”, en: Registro Oficial, No. 12, junio 22 de 1877.

merciante localizado en Santa Fé de Antioquia. A Marcelino Restrepo, su agente en Medellín, quien se encargaba de conseguirle el metal, le escribió lo siguiente: “Por su carta quedo enterado que de las dos remesas de quince libras de oro que hizo por mi cuenta a los señores Stiebel Brothers y B. Fouquet & V Baud de París […] los oros dieron mal resul-

tado en Europa”365. Y a su socio comercial en la población de Quibdó,

quien también compraba oro por su cuenta, le solicitó que tuviera mu- cho cuidado en las compras del metal en el Chocó pues en diversas oportunidades sus agentes comisionistas en Londres le aseguraban que el oro que había enviado había sufrido una fuerte reducción en la fundi- ción, resultado de su baja calidad366.

Una de las ventajas de la creación del primer laboratorio de fundi- ción y ensaye del oro, abierto en Medellín, fue que los mineros pudieron conocer la ley y la calidad del producto de sus minas. Rodulfo Samper escribió un artículo en 1865 en el que señalaba las grandes ventajas del laboratorio del señor Restrepo:

Vino el señor Vicente Restrepo, fundó su establecimiento de ensaye y dijo a todos sin reserva “el oro de la mina X es de tal ley y por el grado de pureza con que se ha extraído vale en Inglaterra tanto, deducidos los gastos hasta allí”. “El de la mina A tanto, el de la mina B tanto y a medida que más se han ido divulgando esos conocimien- tos el oro ha ido subiendo de precio hasta valer hoy a 50 por ciento más o menos o sea 2,40 pesos el de ley 21-6/10 quilates. Así en- tonces, un empresario de minas no acomete ya a ciegas grandes tra- bajos sino que catea primero la mina ensayando el oro, pudiendo abandonarla sin mucha pérdida sino le satisface el resultado del ensaye”367.

Así mismo, sociedades mineras y dueños de minas pudieron enviar su producto a los laboratorios para venderlo según ensayo. En la déca- 365 ABAH, Correspondencia comercial, a Marcelino Restrepo (Medellín), octubre 7 de 1856. 366 ABAH, Correspondencia comercial, a Miguel Buch (Quibdó), agosto 18, 1856; a Stiebel

Brothers (London), febrero 11 1857.

367 Rodulfo Samper, “Casa de Moneda de Medellín”, en Gaceta Oficial de Antioquia, No. 19,

agosto 1º de 1863; Gaceta Oficial de Antioquia, No. 20, agosto 7 de 1863. Agradezco mucho

a Ignacio Henao quien me facilitó este documento y me explicó asuntos de la moneda en el siglo XIX.

da de 1860 la mayor parte de las barras que se despachaban a Europa llevaban ya la marca del laboratorio de los hermanos Vicente y Pastor Restrepo (V.P.R) lo que evidencia el paso del mineral por este labora- torio. Y hasta finales de la década del setenta, cuando surgió la compe- tencia de otros dos laboratorios, “todos los oros y platas del Estado de Antioquia pasaron por este establecimiento para ser fundidos y enviados a los mercados de Europa con sus respectivos análisis, cuya exactitud estaba tan acreditada que las barras eran cotizadas con dichos análisis sin otro control”368.

El primer laboratorio privado para el ensaye y fundición del oro fue abierto en 1858 por los hermanos Vicente y Pastor Restrepo, hijos de Marcelino Restrepo, un rico comerciante quien había acumulado una fortuna comerciando desde muy joven con Jamaica, en las primeras dé- cadas del siglo XIX 369. Había viajado también varias veces a Europa y había establecido relaciones comerciales en Inglaterra, Francia y Ale- mania. En 1851, fundó en Medellín una firma comercial dedicada al comercio de importación y exportación de oro370.

Marcelino Restrepo envió a su hijo Vicente a estudiar a París a comienzos de 1850 y en el laboratorio de Pelouze y Temy estudió quí- mica, y de manera especial el análisis de los minerales y metales. En 1857 estuvo en Friburgo (Sajonia), y en las minas de plata estudió los métodos metalúrgicos que allí se utilizaban371. A su regreso a Colom-

bia, Vicente estableció, con su hermano Pastor, el primer laboratorio químico para el análisis de minerales en Medellín.

368 Vicente Restrepo, p.13. La posibilidad de conocer la pureza del mineral o de venderlo

directamente en Medellín, no estaba abierta a todos los mineros, tales como los mazamorreros o pequeños empresarios, como se examinará más adelante. Éstos debieron continuar aceptando el avalúo de su oro por parte de los comerciantes e intermediarios que les compraban el metal.

369 L.A.Gallo, Don Marcelino Restrepo: su vida y sus descendientes. Apuntes genealógicos de algunas

familias de Medellín, Santafé de Bogotá, 1999, pp. 35-37.

370 Ibid.

371 Peter Santa-María, Origen, desarrollo y realizaciones de la Escuela de Minas de Medellín (2

En la década de 1870, cuando se hizo evidente el incremento de la producción aurífera372, los señores Restrepo anunciaron en la prensa

que llevarían a cabo nuevas inversiones con el fin de ampliar la capaci- dad del establecimiento373. Con ello buscaban agilizar la fundición y

ensaye de todo el oro que estaba llegando374. Así mismo introdujeron la

fundición de oros de veta por el sistema de copelación, mediante el cual la mayor parte del oro y de la plata que restaba en las escorias, quedaría en la barra metálica375.

En 1875, Vicente Restrepo se retiró del laboratorio y entró enton- ces como socio y director Mario Escobar, un reconocido metalurgista de Medellín. Éste había estudiado química en el Colegio Académico de Antioquia donde por primera vez se dictó esta ciencia en forma riguro- sa y ordenada. Según señala Luis Fernando Molina, el señor Escobar trabajó como asistente de Reinhold Pashcke en el montaje y adminis-

tración de la hacienda de fundición de Sabaletas376. Desde su ingreso

como socio, el laboratorio adoptó el nombre de Restrepo & Escobar377.

En 1879 surgió en Medellín otro nuevo laboratorio denominado

Fundición y Ensaye de los mineros J.V & H. Sus dueños importaron de

Inglaterra balanzas de precisión y para los ensayos de plata introduje- ron los métodos adoptados en Francia por Guy Lusac378. Este estableci-

miento fue creado por Jenaro Gutiérrez Vásquez quien había estudiado metalurgia en Londres. Su abuelo, Julián Vásquez Calle379, un reconoci-

do minero y adinerado comerciante fundador de la firma Julián Vásquez e Hijos, lo había enviado a Inglaterra en la década de 1870 para que

372 Vicente Restrepo, “Algo sobre la minería en Antioquia”, en: El Heraldo, No. 120, marzo 24

de 1871.

373 Boletín Industrial, No. 56, noviembre 19 de 1874. 374 Boletín Industrial, No. 73, marzo 18 de 1875. 375 Ibid.,.

376 Luis Fernando Molina “La Empresa Minera del Zancudo (1848-1920)” p. 642. 377 Boletín Industrial, No. 73, marzo 18 de 1875.

378 “Casa de Fundición y Ensaye JVH”, en: Libro azul de Colombia: historia condensada de la

República, New York, 1918, p. 239.

379 Julián Vásquez Calle, y su hermano Pedro, estuvieron entre los empresarios más famosos

aprendiera la metalurgia de los metales preciosos en la famosa casa de fundición Johnson & Matthey, con la cual tenía estrechos vínculos de

tiempo atrás. En efecto, desde su viaje a Europa en 1842, Julián Vásquez había entablado relaciones comerciales con los señores Edward y Richard Mathey380, socios de Johnson & Matthey, una importante firma londinense

dedicada a la compra-venta de metales y monedas, así como a las opera- ciones de refinación de metales381. Su establecimiento fue aprobado por

el Banco de Inglaterra en 1861 como una de las cuatro casas de fundi- ción y ensaye que operaban en Londres382.

A comienzos de la década de 1880, después de su regreso de Cali- fornia, Tulio y Pedro Nel Ospina Vásquez también comenzaron a con- cebir la creación de un laboratorio químico y estimaron que sería tan buen negocio que pensaron abandonar la importación de mercancías. Por ello le anunciaron a su agentes en el exterior que estaban pensando “dedicarse a otras empresas más halagüeñas como minería y meta- lurgia”383. Según Tulio Ospina, estaban en capacidad de hacerle

competencia a los grandes laboratorios ya establecidos384. “Nuestros

conocimientos de química analítica nos permitirán vencer muchas difi- cultades que para Vicente (Restrepo) han sido insuperables”, indicaba Tulio Ospina385. Estuvieron contemplando la posibilidad de establecer

el laboratorio en Amalfi o Anorí, dos importantes distritos de minería, ya que allí contaban con buenas relaciones con los mineros. Sin embar- go, terminaron instalándolo en Medellín bajo el nombre de Laboratorio

380 “Informe sobre los metales preciosos”, en: Boletín JVH, No.74, agosto de 1989. Agradez-

co mucho al Doctor Jaime Gutiérrez descendiente de Jenaro Gutiérrez Vásquez quien me facilitó el boletín y la información sobre los inicios del laboratorio J.V & H Así mismo agradezco la colaboración de Jorge Julián Restrepo en la Fundición Álvarez. Paciente- mente me explicó diversos aspectos del proceso de fundición del oro.

381 Paul Bareau, “The London Gold and Silver Markets” en T. Balogh, Studies in Financial

Organization, Appéndix iii to parte ii, Cambridge, 1947, p. 213.

382 Sir John H. Clapham, The Bank of England: a History, 2 vols, Cambridge, Cambridge

University Press, 1958, pp. 279-80.

383 AOH, Correspondencia comercial, a E. Issacs ( Hamburgo), marzo de 1882, fo. 282. 384 AOH/C/1 Correspondencia comercial, a Tulio Ospina (París) 1880, fo. 60.

Químico y Fundición de Metales Preciosos, el cual gozó de gran crédito en

toda la república por la perfección de sus ensayos de metales preciosos386.

A comienzos de los años ochenta funcionaban tres casas de fundi- ción y ensaye en Medellín establecidas por comerciantes: la casa de

Fundición y Ensaye de los Mineros de Antioquia, el Laboratorio Químico y Fundición del Norte y el Laboratorio de Restrepo & Escobar387. Estos esta-

blecimientos se convirtieron, como se explicará más adelante, en inter- mediarios entre los mineros que vendían su oro y los importadores que lo demandaban.

La formación que obtuvieron sus dueños en las técnicas más avan- zadas de metalurgia, sumada a los contactos que establecieron en el exterior, entre otros, con banqueros y casas de fundición en Londres, les facilitó insertarse en circuitos de gran poder y disponer de una va- liosa información. En efecto, sólo un puñado de hombres en Antioquia estaba al tanto de los complejos mecanismos del mercado internacional de los metales; conocía el manejo de pesos y medidas diferentes a las colombianas; podía realizar complejos cálculos en la compra y venta de oro en barras y letras de cambio en moneda extranjera; en fin, podía realizar operaciones propias de arbitraje388.

386 “Laboratorio Químico y Fundición de Metales Preciosos-Ospina Hermanos”, en: Libro

azul de Colombia: historia condensada de la República, New York, 1918, p.244.

387 Camilo Botero Guerra, Anuario estadístico general del departamento de Antioquia en 1888,

Medellín, 1888. Estos tres laboratorios han perdurado a lo largo del tiempo hasta la actualidad. En 1923 cuando se fundó el Banco de la República, se convirtieron en los establecimientos designados por el Banco para ensayar y fundir el oro de la Nación. La casa de fundición y ensayes de J.V & H, fundada en 1880, anunciaba en la década de 1930 en la revista Minería: “Casa ensayadora del Banco de la República”. Prontitud, exactitud,

honorabilidad y reserva. Estas condiciones que han regido en esta Casa y que ofrece mantener en todo tiempo han contribuido a asegurarle la clientela de las principales empresas mineras del país. Envíe su oro a fundir a nuestra casa y quedará satisfecho”. Hasta hace algunos años cuando por Ley todo el metal de las minas colombianas debía ser enviado al Banco de la República (Decreto 444 de 1967) y éste se hacía cargo de la compra del mineral en todo el país a través de las diferentes agencias de compra, el oro adquirido pasaba previamente por las tres casas de fundición, localizadas en Medellín.

Minería, Órgano de la Asociación Colombiana de Mineros, Año IV, Nos. 40, 41, (Medellín,

1935).

388 Según Ottomar Haupt, las operaciones de arbitraje reposan sobre el siguiente principio: