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Los museos de la ciudad y sus características

Los Museos de la Ciudad son un fenómeno relativamente reciente, pues surgen a principios del siglo XX, en Europa, debido a que la expansión urbana provocada por el desarrollo industrial, los efectos las guerras contemporáneas, las tendencias del urbanismo moderno que favorecieron un espíritu de desvalorización de la ciudad histórica en favor de la renovación de los equipamientos edilicios, fueron eliminando las pruebas materiales de asentamientos pasados. Esta situación generó preocupación entre la burguesía que reclamó por la creación de museos que funcionasen como depositarios de los fragmentos rescatados del pasado de la ciudad. Es así como fue naciendo esta tipología de museo, con colecciones de objetos, monumentos, cuadros y muebles donados por las elites, que definían un tipo de museo adaptado a sus intereses, que representaban su vida cotidiana y poco tenían que ver con las características de la ciudad.

Hoy en día esta concepción de Museo de Ciudad ha evolucionado, por un lado posee todas las características de los museos del siglo XIX, y por otro se enfatiza especialmente en su carácter de centros de participación ciudadana, abocados a la creación de conciencia para la divulgación y protección de los legados patrimoniales de la ciudad.

Los museos de la ciudad son también centros urbanos de desarrollo cultural y patrimonial, ya que muchas veces, incluyen en sus propuestas, el estudio y presentación de todos los aspectos de una comunidad, relacionados profundamente con el lugar que la vio surgir. Son organismos que se desarrollan y promueven,en un proceso continuo, debates en torno a la ciudad; participación de la comunidad en la preservación y gestión del patrimonio cultural, trabajo en red con otras instituciones relacionadas con la cultura y realización de

actividades y proyectos con la colaboración de organizaciones comunitarias.

Son instituciones en los que la ciudad es protagonista, y pueden tener el poder catalizador de sensibilizar a los ciudadanos en la compresión de la urbe que habita o visita, convirtiéndose en una suerte de puerta de entrada que se abre al gran museo que es la propia ciudad en sí.

Es por esto último que un museo de la ciudad debiera ser un punto fundamental del recorrido por una ciudad, pues a partir de la exposición se debiera lograr una identificación del visitante con las formas, colores y atmósferas que caracterizan las épocas de la historia de la urbe, su contexto urbano, económico, arquitectónico, social y cultural. El resultado en el visitante debe invitar a mirar la ciudad con otros ojos, a integrar lo cotidiano con una lectura distinta de la riqueza patrimonial, tanto física como inmaterial, implícita en un contexto urbano específico.

Esta toma de conciencia es el principal objetivo de un museo de este tipo, siendo un vehículo muy útil para que el público y la comunidad, se convierta en defensores y guardianes del patrimonio cultural y material de la ciudad, constituyéndose en parte de su vida cotidiana. Con su carácter de centro difusor del conocimiento histórico, proporcionan herramientas a la ciudadanía, permite su educación y fortalece el sentido de identidad con un lugar.

En resumen, éstos museos cumplen la función de ser difusores de información histórica, ser educadores en la conciencia de los ciudadanos, ser animadores de la recreación de los recorridos por la ciudad, ser colaborador con otras propuestas de protección de los patrimonios, y ser anfitrión de la participación ciudadana.

Gran mayoría de los museos de la ciudad en el mundo, se desarrollan en casas con interés patrimonial, adaptadas para este fin, este es el caso del museo de la ciudad de

México o de la Habana, en donde las salas se ordenan en torno a un patio, adaptándose a la casa de tipo colonial que las acoge, dividiéndose por temáticas ordenadas en forma cronológica. Estos ejemplos tienen la dificultad de que desarrollan como organismos introvertidos, sin tener una repercusión directa en la ciudad, sin espacios públicos propios para la realización de actividades abiertas a la comunidad..

Un país que ha sido completamente innovador al respecto es Japón, el cual tras la segunda guerra mundial, necesitó un gran reforzamiento de su identidad y de enseñanza histórica para las nuevas generaciones, por lo que en gran parte de las ciudades de Japón se construyeron museos de la ciudad, donde la forma de exponer es lúdica y está muy guiada a un público infantil.

Sin llegar a propuestas tan contrastantes como las desarrolladas en Japón, museos como el de Londres han ido adaptando sus propuestas museográficas a lo largo del tiempo para conseguir una permanente vigencia de comunicación con su público, constituyendo su propuesta expositiva en una gran atracción, ineludible en el amplio espectro de ofertas culturales que esta ciudad ofrece, no solo a sus habitantes, sino, sobre todo, a sus visitantes. Hoy en día, el uso de las nuevas tecnologías aplicadas que utiliza como recursos museográficos, convierten a este museo en un paseo didáctico que aprovecha muy inteligentemente la riqueza de su vasta evolución histórica.

Ejemplos más modestos pero igualmente efectivos, se desarrollan en ciudades más cercanas a la realidad social e histórica del medio americano, como es el caso de la Casa Colorada o Museo de Santiago de Chile, donde con variedad de recursos museográficos adaptados y renovados, proponen un recorrido ameno y atractivo, enfocado en particular en el proceso que dio origen y consolidó a la ciudad.

Conclusiones

El museo de la Fundación de Montevideo. Desarrollo de una