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o drígu ezLicenciado en Economía en la Universidad de la República, especializado en Empleo e Ingresos en OIT-PREALC.
Desde 1994, Director del Proyecto de Modernización de las Relaciones Laborales, de la Universidad Católica de Uruguay (UCUDAL). Es docente de Economía Laboral en la UCUDAL y en la Universidad de la República. Fue asesor del Foro Consultivo Económico-Social del Mercosur. Fue asesor económico del PIT-CNT. Es autor de varios libros sobre temas laborales y de integración regional.
Yo m e su m o a los expositores que m e precedieron e n intentar com binar en el enfoque la s v isio n es m icro y m acro. En los tem as de relaciones laborales, en que h o y e s to y tr a b a ja n d o , lo s c o m p o r tam ientos de los actores a nivel de la s em p resas tien en u n papel relevante en la explicación de lo s p roceso s. Varias veces en esta jo m a d a se habló sobre este tem a y m e sien to m uy identificado con este enfoque.
Yendo al com entario del m otivante trabajo de Tokm an, en él s e incluyen algu n as afirm aciones y apreciaciones a la s q u e m e a p ro x im a r ía de m a n e ra diferente. Por ejemplo, se m en ciona la e x i s t e n c i a d e c u a t r o c o n s e n s o s . Comparto lo que quiere decir, pero creo que la afirm ación sólo puede referirse a c ie r to s á m b ito s y n o a to d o s, p reci sam ente, creo que uno de los problem as de n u estro s p a íses e s que é so s no son c o n se n so s, e s decir, no so n com partidos por todos. Entre ellos se in clu yen las p o l ít i c a s s e c t o r ia l e s , q u e t a m b ié n podríam os denom inar políticas activas
vinculad as al desarrollo de em p resas o sectores, u n a de las cu a les e s la vinculada al em pleo.
E n e ste tem a creo que e x iste u n cierto c o n s e n s o en tre lo s a cad ém icos, acerca de s u im portancia no sólo para m ejorar la em pleabilidad de a lg u n o s grupos so c ia le s sin o para facilitar la reestructura de las em presas, a través de los programas de formación profesional, que so n parte de e sa s políticas. Pero este co n sen so no e s generalizado, particularm ente entre los decisores de políticas públicas. Por eso e s que e sta s políticas se h a n venido reduciendo o tienen u n a im portancia m enor a la necesaria. Por s u im portancia, desde el punto de vista de la equidad y desde la necesaria reestructura de n u estra s econom ías, e s que afirm aba que el hecho de no ser co n sen sú a les e s u n problem a importante.
Tokm an habla tam bién de la necesidad de invertir en la gente. Creo que hoy en el m undo, quien h a trabajado en e sto s tem as sabe del valor del co n o cim ien to e n térm in o s de com p etitiv id a d , de productividad, así com o s u im plicancia en cu estio n es sociales, como en la posibilidad de encontrar u n nuevo em pleo si u n trabajador pierde el que tiene. Pero si se consideran los datos de J u d ith Sutz sobre cuánto se g a sta en ed ucación y en tecnología, parece que la deducción obvia e s que e sta afirm ación tam poco e s co n sen su a l, aunq ue sí m u ch o s la respalden.
E n n u e s tr o s p a ís e s no s e e s c u c h a decir: “d esa rro llem o s la com petitividad y la productividad y no invirtam os en educación, en desarrollar c o m p ete n c ia s”. S in em bargo, ¿ c u á n to s r e cu rso s se dedican a ello? Creo que la im portancia que s e a sig n a a e s ta s políticas, e s m uy inferior a lo necesario y esto e s u n problem a grave, porque ellas so n vitales para nuestro desarrollo.
Otro de lo s tem a s que trata el trabajo e s la explicación de la evolución del em pleo. La principal variable explicativa del m ism o es el nivel de actividad económ ica que puede verse en el crecim iento económ ico. Si bien no existe u n a relación directa en forma absoluta entre crecimiento y nivel de empleo, existen estud ios sobre diferentes realidades que m uestran su correlación.
El problem a e s que en el m arco de la rev o lu ció n cien tífica tecn o ló g ica que e sta m o s viviendo todo a u m en to en el nivel de actividad e stá acom pañado de cam bio técnico, que las em p resas realizan para mejorar su competitividad. Y la s n u ev a s tecnologías, en el corto plazo d esp la za n m ano de obra. Hay e n to n c es en el crecim iento, u n efecto positivo sobre el empleo, vinculado al m ayor nivel de actividad y u n efecto negativo vinculado al cam bio técnico. El efecto em pleo será el resultado neto, por lo que puede afirm arse
que u n a econom ía que no crece, seguram ente reduce s u s p u esto s de trabajo. Aunque si crece, sólo los a u m en ta si lo h ace superando u n cierto nivel.
E ste tem a n o s p erm ite v er la im p o r ta n c ia de co m b in a r el trad icion al en foq u e m a croecon óm ico co n u n a v isió n m icro. El conjunto de cam bios que s e h a n producido en la década del noventa e n A m é r ic a L a tin a , e n to d o s n u e s t r o s p a ís e s , s in p o lític a s com pensatorias o a ten u a n tes del riesgo em presarial, h a llevado a que lo s em p resa rio s n o h a y a n sa b id o cóm o u b ic a r se y h a y a n adoptado u n a actitud de espera. Ante el conjunto de cam bios frente a los que deben m odificar s u s estrategias del pasado, y ante la incertidumbre generada por e so s cam bios, no se tom aron decisiones. La co n secu en cia fue desastrosa.
En el área laboral ocurre u n fenóm eno similar: el comportam iento de la am plia m ayoría de los em presarios e s absolutam ente contrario a las recom endaciones de los expertos. No sé qué p a sa en otros p a íses, pero a U ruguay deben venir por año cinco o se is de los que se denom inan gurúes, y so n de los consultores m á s reconocidos en el área de los recu rsos h u m an os. No debe haber u n o que no diga: “In volu crem os al trabajador e n lo s ca m b io s y g en erem o s u n a organización donde se utilicen todos los conocim ientos ex isten tes”. Esto su p on e sistem a s de participación y de calificación profesional.
Cuando los gu rú es h a cen e sa afirm ación, está n recogiendo lo que h a n dem ostrado investigaciones y m últiples experiencias en em p resas de todo el m undo. No existen d iscu sio n es acerca de que lo que m ás favorece a la productividad y competitividad de las em presas so n los sistem as de gestión participativos. A la larga, particularmente si s o n co rrecta m en te im p lem en ta d o s, e s to s s is te m a s ta m b ién generan ventajas a los trabajadores, no sólo en térm inos de empleo sino tam bién de ingresos y de mayor calidad de vida.
Pero sin llegar a este tem a, quedándonos sim plem ente en la visión em p resa ria l, n o h a y d u d a s de q u e é s ta e s la e s tr a te g ia m á s inteligente. Sin embargo, lo que la gran m ayoría de la s em presas ha aplicado e s lo que Víctor Tokm an llam a “estrategias defen sivas”, o “estrategias pa siv a s”, que im plican otra modalidad de ajuste, que es el a ju ste bajando c o s to s pero s in cam b iar la estr u c tu r a de la producción, de la tecnología ni de las relaciones laborales. No cam bia la cu estión laboral. Cuando lo laboral e s parte de u n a estrategia de a ju s te p a siv a , la c o n s e c u e n c ia e s la p r e c a riz a ció n de la s condiciones de trabajo, que e s lo contrario de lo que recom iendan todos los expertos, que no e stá n p ensand o en políticas sociales sino en rentabilidad de la s em presas.
La pregunta es: ¿cóm o se explica esto? Los em presarios pagan m ucho dinero por escu ch a r a u n gurú; no hay académ icos en esta s c h a r la s. E n to n c e s, ¿ q u é ocurre? S e e n te r a n de que h a y u n a a ltern ativa diferente de lo que e stá n h a c ien d o , pero lo sig u en haciendo igual, y sig u en pagando para que les digan lo que está n haciendo mal. ¿Cómo se entiende esto? Realm ente, es curioso. Lo que uno tiene que entender es que hay u n m arco o u n problem a cultural, com portam ental, donde las b u en a s prácticas, lo que se dem uestra que funcion a en otras partes del m undo, no se puede implementar. Hay u n a cu estió n probablem ente m acro vinculad a al conjunto de los cam bios, e incertidum bres, pero lo que no hay son políticas que a ten ú en el riesgo.
Cuando hablo de e sta s políticas siem pre m e pregunto si los que m e escu ch an piensan que estoy proponiendo volver al proteccionism o de las décadas p a sa d a s. Claramente, en este tem a com parto lo que acaba de afirmar Lidia G oldenstein “no se puede volver al pa sa d o ”. El cambio en el que esta m o s no tiene retorno, lo cual no quiere decir que se a posible m antener la situación actu al e n todos s u s aspectos. Creo que, b ásicam en te, la s políticas tienen que promover el cambio, que e s im prescindible, porque el m undo e s m uy diferente a aquél en e l q u e s e c o n f o r m a r o n n u e s t r a s e m p r e s a s y la fo r m a de funcionam iento de n u estra econom ía. La lógica de funcionam iento actual de n u estra s econom ías - e n térm inos productivos y laborales- supon e em p resas d istin ta s y u n a econom ía distinta. Por lo tanto, lo que habría que promover con las políticas e s el cambio.
Se requieren políticas distintas de la s del pasado, que protegían básicam ente lo que había. Pero u n a co sa e s políticas d istin tas y otra diferente e s a u se n c ia de ellas. La a u sen cia de políticas se su m a al conjunto de cam bios, que so n profundísim os, generando u n a incertidum bre paralizante. En Uruguay e s frecuente escu ch ar que nada cambia, que n u estro país e s siem pre el m ism o. Creo que es u n a afirmación absolutam ente equivocada. En la década del noventa se cambió el país radicalmente: cambió la protección, la intervención del Estado, la inserción internacional, que básicam ente se conformó a partir de la década del treinta y cam bió radicalm ente en u n o s pocos años. E n cu an to a la s relacion es laborales, s u s b a s e s se conform aron en el año 1943. E se m odelo se m odificó radicalm ente en tres o cuatro años.
Es decir que cam biaron a sp ecto s fu n d a m en ta les de n u estro funcionam iento económ ico y social y ese cam bio se procesó en m uy pocos años. A unque no se se a contem plativo, e s necesario entender que, efectivam ente, a s u mir tantos cam bios de golpe, sin políticas
m ínim as de aten uación del riesgo, es su m am en te difícil. M ás allá de las consecuencias, e s comprensible que los empresarios hayan tenido enorm es dificultades para definir u n a estrategia de crecim iento. Por eso m ism o estim o que h em os llegado a u n a situación lím ite en el actual modelo, donde no hay estrategia de desarrollo, sin o solam ente a ju ste. Y dond e lo s co m p ortam ien tos in d iv id u a les llegan a ser contrarios a lo razonable.
H em os hablado de los em presarios, por la im portancia que s u s d ecision es tienen en la actividad económ ica. Pero la situación puede extenderse a otros sectores sociales. Podríamos decir que algo sim i lar ocurre a nivel del m ovim iento sindical, lo cual para la evolución de la s relaciones laborales es m uy im portante, porque los acuerdos so n vitales para la calidad del em pleo y para el propio nivel salarial.
Voy a contar u n a anécdota. A principios de la década del noventa u na em presa decide introducir u n a m áquina. Se lo plantea al sindicato y éste debe decidir qué hacer frente a u n a realidad nueva. Llama a los asesores en quienes confía, entre los cu ales estaba yo, para ver qué opinábam os acerca de lo que iba a pasar. La posición que terminó predom inando -q u e no fue la que yo sostuve en ese m om ento- fue la de tener cuidado con los cam bios técnicos, porque eso iba a significar reducción de p u esto s de trabajo y cambio de las categorías, e iba a llevar a rediscutir el tem a del salario. Efectivamente, todo esto puede pasar. El sindicato m antuvo e sa postura y no se involucró en nada. Afortunadam ente, la em presa hizo otra cosa, hizo la inversión y probablemente por ello algunos de los sindicalistas hoy m antienen su empleo. Felizmente m uchos sindicatos tienen actualm ente u n a posición m á s inteligente. No definen su posición en función del temor sino de las opciones que realm ente tienen. Han comprendido que m uchos cam bios so n inevitables y que involucrarse en ellos es la ú n ic a m a n era de n o ser d eja d o s de lado, e in c lu s o , de ten er posibilidades de alcanzar logros importantes.
Todos los riesgos del cambio, efectivamente, tienen posibles efectos negativos. De ahí la d iscu sión que plantea Víctor Tokm an respecto a que todas la s form as de flexibilidad so n riesgosas. El tem a e s que sin cam bio técnico - y el cam bio técnico im plica u n a nueva relación y u n a n ueva regulación laboral- no hay mejora en la com petitividad en u n nuevo m odelo. El tem a e s que no hay otra alternativa que asum irlo, y si u no mira experiencias de sindicatos que han adoptado d ecision es d istin tas y se involucraron en el cam bio, verá que les fue m uy bien.
H oy te n e m o s b á s ic a m e n te , e n el á rea lab oral, u n s is te m a precarizado, pero al m ism o tiem po, ten em os em presas concretas en
donde hubo cam bio tecnológico, hubo cam bio de categorías, hubo cam bio de relacion es laborales, se rediscutió el salario, pero el sindicato participa en los cam bios y la form ación profesional e s parte de la práctica perm anente. En e sto s caso s, el sin dicato no sólo es reconocido sin o que h a m ejorado s u nivel de in cid en cia en los trabajadores -obviam ente, m antuvo la organización- y, adem ás, se desarrolló a sí m ism o, porque para poder hacer todo esto tuvo que aprender algo que hoy perm ite, entre otros cam bios, que la em presa se haya expandido nacional e internacionalm ente.
E ste tipo de relaciones laborales m odernas p ueden contribuir a mejorar la productividad y competitividad. Es claro que las m ism as dependen de d ecision es de los propios em presarios y trabajadores. Pero s u conform ación e s u n interés nacional. Podría p en sarse en políticas incentivadoras, prom otoras de esto s acuerdos, que com o la s v is t a s a n te r io r m e n te c o n tr ib u y a n a u n a tr a n sfo r m a c ió n im prescindible.
Los aportes al debate
Texto elaborado po r Celia Barbato a partir de las versiones grabadas de las intervenciones.
La c o n c e p t u o s a p r e s e n ta c ió n de
Ví c t o r To k m a n provocó in terv en cio n es d esd e la p la tea que s e centraron, en prim er lugar, en la s restriccion es que im pone la política m acroeconóm ica. A e ste tem a apu n tan los aportes de D aniel H eym ann y Mario Cimoli.
Da n i e l H e y m a n n e x p r e s a c ie r t a
p e rp le jid a d “...frente a e sta esp ecie de
lín ea argum ental donde primero s e dice que se acabó la tiranía de la m acro y, en seg u n d o lugar, se dice que el tipo de cam b io no p u ed e dejar de ser e sto o a q u e llo . Me d a la im p r e sió n d e q u e m u ch o de la d iscu sió n gira alrededor de a su n to s m acro y que habría que tom ar el tem a e n u n con tex to de d isc u sió n re fe r id o m á s e s p e c íf ic a m e n t e a la s políticas de la s que se e stá hablando”.
Expresa luego s u preocupación por “...algu n a fa c ilid a d d e con sen sos. Creo que la hiperinflación de los ochenta y aquella inestabilidad, generó c o n se n so s q u e ahora, o b viam en te, s e p o n e n en duda. Algunos con sen sos fá ciles que uno p u e d e s a c a r d e la s it u a c ió n a c tu a l tam bién so n problem áticos. Me refiero al tem a cam biario en particular”.
Continúa señalan do “...quisiera recordar que Am érica Latina es pionera en la d iscu sión de los efectos contractivos de la devaluación. Sin embargo, ahora parecería ser que hem os descubierto que la d e v a lu a c ió n e s e x p a n siv a . Yo diría ‘n i m u y m u y n i ta n ta n ’. D isc u ta m o s en concreto, e n térm in os de lo s p arám etros de la econom ía y de la s condiciones de la econom ía, del contexto en el cu al está n insertos, etcétera.” Indica dos cu estio n es particulares: “...u n a que tiene que ver con la integración entre parám etros en la eco n o m ía - la in flu en cia de la e stru ctu ra económ ica, el tipo de relaciones con tra ctu a les-, y otra, sobre la relación entre tipo de cam bio y em pleo”. E ntiende que esta últim a relación “...e s u n tem a grande y conviene no tratarlo de u n a m anera ligera sin o de u n a form a específica y precisa. Si estoy en u n a econom ía que produce b ien es tran sab les que no so n trabajo intensivo y produce b ien es no tr a n sa b le s q u e s o n trabajo in te n siv o , m i im p resió n e s q u e la reasignación de recu rsos, de los no tran sab les a los tran sab les, en principio, baja la dem anda de trabajo”. Term ina s u intervención con u n a recom endación: “Conviene tratar e sto s tem as con cierto cuidado y no con referencias rápidas”.
Tam bién Mario Cimoli se centró en el papel asignado por Tokm an a la política m acroeconóm ica: “Creo que el tem a de la m acro es im portante en la intervención que se hizo recientem ente. S e puede ser específico, se puede ver el efecto de la ta sa de cam bio y de la ta sa de in te r é s, de cóm o v ie n e n r e g u lá n d o se, de q u é m erca d o la s determina. Pero creo que u n a de las cosa s que en general se aprendió, -m á s allá de decir que la m acro no a lca n za - y sobre la que el debate se tiene que generar, e s la cu estión de si podem os tener u n a m acro
neutral o u n a m acro d istorsiva, y de que puede ser d isto rsiv a en
distintos parám etros y con distintos precios.
La pregunta fundam ental, in clu so de investigación para el fu turo, e s si se puede hacer u n a intervención m icro con u n a m acro n e u tr a l com o la q u e s e o b se r v a ah o ra , o s i p a ra h a c e r u n a intervención de tipo m icro se n ecesita u n a m acro de u n cierto tipo. G u ste o no g u ste, durante el proceso de m ayor crecim iento de A m érica L a tin a , q u e fu e e n el p erío d o de la s u s t it u c ió n de im portaciones, hubo los precios de u n a política protectiva com ercial a nivel micro y fue u n a m acro distorsiva. Es absolutam ente a- m odelo
mainstream.* Se puede polemizar sobre cada uno de los parám etros,
pero é sta e s u n a realidad histórica”.
Monica Baer com enzó planteando dos peguntas a Tokman, a quien se dirige com o “la referencia” en el tem a de em pleo en la región:
“La primera se refiere a la d iscu sió n de u n con sen so sobre los patrones internacionales de rem uneración, la s clá u su la s sociales, lo que m e hizo acordar de la s clá u su la s am bientales que ahora está n en negociación. Hay u n cierto debate, por lo m en os en Brasil, en el sentido de que esto en realidad e stá m ucho m á s vinculado a n u evas form as de proteccionism o. Q uisiera saber si p ien sa n que esto es realm en te a sí o si e s u n a form a m á s de r e siste n c ia in tern a al
con sen so”.
La otra pregunta que coloca Baer e s sobre la seguridad social: “...creo que u n tem a que no se h a tocado, que deriva inm ediatam ente de la discu sión sobre la flexibilización y los im pactos negativos sobre el ingreso y la precarización, e s lo que tiene que ver con los im pactos sobre la seguridad social. A nivel fiscalista lo único que estam os d iscu tie n d o e s qué sig n ifica n lo s s is te m a s p rev isio n a les y s u s desequilibrios. En realidad, tenem os u n problema m ucho mayor para el futuro, que e s que gran parte de la sociedad está fuera de la