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Los programas institucionales de intervención psico-socio educativa

CAPÍTULO CUARTO EL TRATAMIENTO PENITENCIARIO EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN LA REINSERCIÓN SOCIAL

4.4. La prisión como institución de ayuda educativa

4.4.1. Los programas institucionales de intervención psico-socio educativa

La Circular 12/2006 de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, con el fin de responder a las necesidades en cuanto a la programación, evaluación e incentivación de actividades y programas de tratamiento en los centros penitenciarios, plantea un protocolo de actuación en el que se traspasan las competencias referidas a la programación y seguimiento del conjunto de actividades educativas, deportivas, ocupacionales y culturales a la Subdirección General de Tratamiento y Gestión Penitenciaria (con anterioridad correspondían al Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias) así como la creación en la citada Subdirección, de un nuevo Área de Diseño, Seguimiento y Evaluación de Programas Específicos de Tratamiento, suponiendo esto, una nueva reorganización en el enfoque y gestión del conjunto de las actividades y programas de intervención tanto en los Servicios Centrales como en los Centros Penitenciarios.

De este modo, este área tiene como objetivo principal potenciar la implantación de los programas de tratamiento considerados prioritarios (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2014a) y sus actuaciones se centran en los siguientes puntos:

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- El diseño de programas, mejorando las herramientas de intervención. - La formación de los profesionales para la implantación de estos programas con equipos de trabajo que tienen un carácter multidisciplinar y que reciben el mismo tipo de formación.

- El posterior seguimiento del desarrollo de los programas, de forma que las acciones no se pierdan o se desista de ellas, llevando a cabo una intervención muy directa, con contactos regulares y visitas a los centros.

- La evaluación de dichos programas, contando con la colaboración de instituciones y profesores universitarios que colaboran también en la formación de los profesionales.

Se plantea que el desarrollo de los programas y de las actividades debe ser global y contemplar todas las áreas de intervención para la eliminación de carencias profesionales, sociales, culturales, de desarrollo personal, físico, familiar, etc. Además, se muestra la necesidad de desarrollar programas específicos de tratamiento (como veremos más adelante) que permitan dar respuesta a situaciones determinadas que requieren de técnicas especiales y de profesionales cualificados.

Por lo tanto, la detección de las carencias que limitan el desarrollo integr al de las personas privadas de libertad es la primera tarea a la que habrán de enfrentarse todos los profesionales penitenciarios. La labor prioritaria, por tanto, a la que se enfrentan los profesionales de los centros debe contemplarse desde una doble perspectiva (Instrucción 12/2006):

- Asignación, con criterios técnicos, en los programas individualizados de intervención o de tratamiento, de las actividades prioritarias y complementarias, de acuerdo al estudio de carencias, necesidades e intereses del interno.

- Adaptación de las actividades del centro a las necesidades que presenten los internos, potenciando unas u otras áreas de actividad según las propias disponibilidades presupuestarias del Centro Penitenciario y/o a través de la firma de acuerdos o convenios de colaboración con organismos e instituciones extrapenitenciarias. En la línea de la colaboración con organizaciones externas, debe subrayarse la importancia de la integración en los equipos multidisciplinares de los profesionales ajenos a la institución penitenciaria a través de las evaluaciones del trabajo que realizan con los internos.

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En esta línea podemos destacar la labor de Fundaciones como la Fundación Pedro Barrié de la Maza o la Obra Social la Caixa, que tienen un peso importante en cuanto a la reeducación y reinserción social en los centros penitenciarios, colaborando con proyectos que van desde la formación en nuevas tecnologías hasta la financiación de los Módulos de Respeto. Estas dos entidades, junto con otras, llevan a cabo numerosas iniciativas en el ámbito penitenciario destinadas a actividades tanto formativas como sociales que propician la reinserción del interno y mejoran las condiciones de vida en los centros penitenciarios.

La participación de entidades externas redundará en una mayor eficacia de la intervención en la prisión, así como en la preparación progresiva del interno para su integración en la comunidad, disponiendo de mayores recursos personales y sociales.

Existe una clara discusión entre aquellos que defienden que los problemas deberían estar dirigidos hacia la reducción de los factores de riesgo o, aquellos que creen que deberían centrarse en los factores de protección, es decir, en las fortalezas de la persona (Del Pozo y Añaños, 2013). Como veremos a continuación, los programas en los centros penitenciarios tratan de englobar ambos aspectos.

Los Programas de Intervención en el medio penitenciario, de acuerdo con Garrido y Gómez Piñana (1995), se deben llevar a cabo en función de los modelos científico-tecnológicos desde los que enfrentarse a cuestiones pedagógico-sociales. Sin embargo, diferentes autores del ámbito educativo critican este tipo de intervención (ver Del Pozo y Añaños, 2013) al señalar que no se tienen en cuenta variables contextuales o socioculturales.

De este modo, en el contexto penitenciario, podemos diferenciar entre programas generales y programas específicos en función de las necesidades que se presenten. A continuación hacemos referencia a cada uno de ellos de forma breve (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2015).

A) Programas generales. - Módulo de Respeto.

En estos Módulos se pretende crear espacios apropiados para que los internos desarrollen sus capacidades como ciudadanos responsables y respetuosos con la ley. Se trata de una unidad de separación interior de un centro penitenciario en donde la inclusión del interno es voluntaria y lleva implícita la aceptación de las normas del

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módulo, que regulan el área personal referente a higiene, aspecto, vestuario y cuidado de celda; el área de cuidado del entorno relativa a la utilización y mantenimiento de los espacios comunes; el área de relaciones interpersonales que incluye las interacciones del sujeto con otros internos, funcionarios, terapeutas y personal del exterior; y, el área de actividades que regula la programación de actividades para cada interno, independiente de las tareas del módulo (Cendón, Belinchón, y García Casado, 2011).

Se trata de un programa de educación en valores positivos en torno a la idea de respeto que obliga a los internos a ponerlos en práctica. El ingreso en estos módulos supone aceptar un nuevo estilo de vida basado en la confianza y la solidaridad y en la solución pacífica de los conflictos.

Existen tres estructuras de participación, una reunión diaria o asamblea general, la asamblea de responsables y la comisión de acogida y comisión de convivencia.

En definitiva, sus objetivos generales son la creación de un clima social normalizado que sirva de marco a los programas de tratamiento específicos; la ruptura de la dinámica carcelaria a través de la modificación de las relaciones de grupo; y el desarrollo de programas de tratamiento en hábitos, valores y actitud es.

- Módulos Terapéuticos.

Son módulos independientes que albergan a internos en programas integrales de drogodependencias fomentando cambios en los hábitos, actitudes y valores de los internos e internas y la intervención está en la línea de su normaliz ación y reincorporación social.

Existen diferentes modalidades dentro de estos módulos según la composición del Equipo multidisciplinar, las características de la población del módulo y la metodología de la intervención: Unidad Terapéutica y Educativa (UTE ), Comunidad Terapéutica, Módulo Terapéutico y Módulo mixto.

La Unidad Terapéutica y Educativa se convierte en un modelo alternativo a la prisión tradicional y se basa en un modelo de cogestión entre los profesionales y los internos centrándose en el grupo terapéutico como eje de la intervención.

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a) El contrato terapéutico. Es el documento escrito que vincula a los internos con la UTE en cuanto a compromiso, el ejercicio de derechos y cumplimiento de los deberes establecidos.

b) El grupo terapéutico. Grupos de autoayuda de no más de 15 internos integrados por aquellos que acceden a la UTE independientemente de su problemática.

c) La escuela. Espacio que se convierte en un medio estimulante que va a ayudar fundamentalmente a conseguir el nivel de concienciación y normalización.

d) Actividades formativo-ocupacionales. Tanto los talleres autogestionados, como los talleres con profesionales voluntarios y los de formación profesional ocupacional para desempleados se configuran como una pieza básica del tratamiento en cuanto a que favorecen la adquisición de determinados hábitos y conductas y la generalización y mantenimiento de las habilidades que se estimen necesarias.

e) Cursos formativos en el exterior. Cursos extrapenitenciarios de formación profesional ocupacional.

f) Actividades culturales, deportivas de ocio y tiempo libre. Se proponen como complemento en la dinámica de la Unidad dándosele un contenido terapéutico.

g) Asistencia sanitaria y psiquiátrica. Orientada tanto a la prevención como a la curación y rehabilitación.

h) Salidas terapéuticas y campos de trabajo. Será una actuación intermedia entre la actividad desarrollada en el interior y los permisos de salida y serán gestionadas por las diferentes organizaciones colaboradoras.

i) Permisos de salida. Es el momento de poner en juego el trabajo que viene realizando en cuanto a responsabilidad e implicación personal.

- Enseñanza reglada.

Podemos diferenciar entre la enseñanza reglada no universitaria y la universitaria. En la primera, nos encontramos los programas de alfabetización para adultos, de consolidación de conocimientos, de educación secundaria para adultos,

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de alfabetización y castellano para extranjeros, bachillerato, ciclos formativos de grado medio y superior y la Escuela Oficial de Idiomas. A partir de la publicación del Real Decreto 1203/1999 de integración de los Profesores de EGB de Instituciones Penitenciarias en el Cuerpo de Maestros, las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas prestan, en su ámbito territorial, el servicio educativo en todos los niveles y modalidades de Educación Permanente de Adultos, de acuerdo con las necesidades y peculiaridades de cada establecimiento penitenciario (Castillo y Ruiz, 2007).

Aunque el colectivo destinatario es la totalidad de internos, tendrán prioridad los internos e internas analfabetos, los jóvenes, las personas extranjeras y los que presentan problemas específicos para acceder a la educación.

Por su parte, en cuanto a la Enseñanza Universitaria, existe un convenio con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), recayendo, en esta universidad, la enseñanza superior a distancia desde hace tres décadas, de forma que implica a alumnado, tutores, profesores y responsables de formación de las prisiones (Vázquez Cano, 2013).

El procedimiento administrativo y académico de estos estudios le corresponde a la Universidad, de forma que desarrollen las actuaciones necesarias para garantizar que los estudiantes puedan alcanzar los conocimientos y las competencias académicas y profesionales programadas de forma que incorporen, siguiendo el artículo 5 del RD 1791/2010 por el que se aprueba el Estatuto del Estudiante Universitario (BOE 31/12/2010), a sus objetivos formativos la formación personal y en valores; por su parte, las instituciones penitenciarias deben sentar las bases de su desarrollo en los centros teniendo en cuenta las normas de funcionamiento impuestas por encima de cualquier consideración académica (Lorenzo Moledo y Santos Rego, 1997).

El Programa de Estudios en Centros Penitenciarios (PECP) se ha ido afianzando en el sistema penitenciario después de que a finales de los años setenta se desarrollase una experiencia en la prisión de Carabanchel (Viedma, 2013). Así, en la actualidad, la acción de la UNED se concreta ofreciendo un sistema de orientación, información y matriculación para los alumnos, material didáctico básico, tutorías semanales en los centros penitenciarios prioritarios de algunas asignaturas del curso de acceso y de las que se determinen en las principales carreras, apoyo del centro

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asociado de la UNED más próximo para los alumnos en régimen abierto y en libertad condicional y un programa radiofónico general (UNED, 2015).

En este sentido, siguiendo a Lorenzo Moledo (2014) nadie puede dudar de que los estudios universitarios suponen un punto importante en el proceso de reinserción social y profesional tanto, como parte esencial del tratamiento, como por la consideración del interno como sujeto de derecho que no está excluido de la sociedad.

- Formación para el empleo.

La formación para el empleo y la actividad laboral de los internos en las prisiones está encomendada a la Entidad Estatal de Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo que anteriormente se constituía como organismo autónomo (OATPFE), dependiente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y regulado por el R.D. 868/2005 de 15 de julio, modificado por última vez por el R.D. 122/2015, de 27 de febrero.

Este organismo tiene como principal objetivo lograr la inserción laboral de los penados mediante la formación y el trabajo, proporcionándoles conocimientos y hábitos laborales para que, una vez alcanzada la libertad, puedan competir en condiciones de igualdad con el resto de los ciudadanos (OATPFE, 2015).

Sus principales funciones son las siguientes:

- La organización del trabajo productivo penitenciario y la oportuna retribución.

- La conservación, instalación, transformación, ampliación y mejora de las instalaciones necesarias para los fines del organismo.

- La realización de actividades industriales, comerciales o análogas y, en general, cuantas operaciones se relacionen con el trabajo penitenciario. - La formación para el empleo de los internos en centros penitenciarios. - La organización de acciones de orientación y/o acompañamiento para la

inserción laboral a la salida de la prisión, organizándolas directamente o mediante relaciones con instituciones y organizaciones sociales.

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Podemos diferenciar entre Cursos de Formación (se pueden realizar en el interior y en el exterior de los centros y abarcan un buen número de familias profesionales, priorizándose, en su programación, aquellas que ofrecen mayores expectativas de inserción), Ciclos formativos (se realizan en el interior de los centros penitenciarios, a través de convenios con diferentes Comunidades Autónomas, obteniendo el título profesional correspondiente) y Becas de formación en el exterior (mediante concierto con entidades externas, se posibilita que los internos e internas beneficiarios, según su perfil y evolución, adquieran su cualificación profesional fuera de los centros de régimen cerrado, siendo destinados para ello a Centros de Inserción Social).

- Otras enseñanzas y programas formativos.

Además de las enseñanzas regladas se ofrecen itinerarios formativos a los internos e internas de cara a su inserción en la sociedad. De este modo, podemos destacar:

1. Programa de aula mentor. Es un centro de recursos equipado con ordenadores, conexión a Internet o con modem que lo suple, programas informáticos, materiales y asesoramiento de un administrador, para internos/as matriculados en un curso.

2. Enseñanza de idiomas. Cursos no reglados de idiomas tanto extranjeros como de las lenguas cooficiales, que se imparten dentro de las actividades programada por el Equipo Educativo.

3. Enseñanza abierta y de preacceso. Los cursos de Aula Abierta son estudios de actualización de conocimientos impartidos por la UNED. El curso de Preacceso se imparte en algunos centros para preparar la prueba de Preacceso que se realiza en junio a todos aquellos internos que no reuniendo los requisitos académicos para acceder directamente al Curso de Acceso Directo para mayores de 25 (tener el Graduado Escolar de Secundaria o equivalente) desean realizarlo.

4. Programa de cualificación profesional inicial. Se trata de que los estudiantes alcancen competencias profesionales de nivel I de cualificación profesional y amplíen sus competencias básicas para seguir con sus estudios y enlazar con la formación reglada.

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5. Universalización de la Educación Vial. El objetivo es generalizar la sensibilización así como la educación vial además de facilitar el acceso al permiso de conducir o reconducir posibles conductas infractoras. Por otro lado, se pretende favorecer la capacitación laboral de las personas internadas en centros penitenciarios, por ser el permiso de conducir un requisito, cada vez más necesario, para acceder a un puesto de trabajo. - Plan Marco de Intervención Educativa con Internos Extranjeros

Por su parte, en relación a la nueva realidad multicultural a la que se enfrenta el contexto penitenciario, en el año 2006 se presenta el “Plan Marco de Intervención Educativa con Internos Extranjeros”, que sigue el principio general de igualdad y no discriminación recogido en el artículo 3 de la LOGP “La actividad penitenciaria se ejercerá sin establecerse diferencia alguna por razón de raza, opiniones políticas, creencias religiosas, condición social o cualesquiera otras circunstancias de análoga naturaleza”. Este Plan centra sus bases en la Recomendación del Consejo de Europa de 1984 (Dirección General de Instituciones Penitenciarias, 2006a) que recomienda basarse en los principios siguientes:

a) Medidas tendentes a reducir el aislamiento y a facilitar la rehabilitación social.

– Para atenuar el sentimiento de aislamiento de un recluso extranjero, habría que proporcionarle más posibilidades de comunicarse con otras personas de la misma nacionalidad, lengua, religión o cultura.

– Medidas necesarias para que puedan acceder a publicaciones en su lengua. A tal fin, los establecimientos penitenciarios podrían solicitar la ayuda de los servicios consulares y de organizaciones privadas apropiadas.

– Los reclusos extranjeros deberían tener las mismas posibilidades de acceso a la educación y a la formación que los nacionales.

– Deberían aplicarse a los reclusos extranjeros los mismos criterios que a los nacionales en lo relativo a concesión de permisos de salida. La evaluación del riesgo de sustraerse al cumplimiento de la condena debería realizarse siempre considerando cada caso individual.

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b) Medidas tendentes a reducir los obstáculos lingüísticos.

– Información al ingreso en prisión en una lengua que entiendan: condena, recursos, derechos y deberes, normas, actividades, etc.

– Facilitar el aprendizaje del idioma.

c) Medidas tendentes a responder a necesidades especiales.

– Deberían respetarse las prácticas y los preceptos religiosos de los reclusos extranjeros.

– Habría que prestar atención a los problemas que puedan surgir como consecuencia de las diferencias de cultura.

d) Medidas sobre formación y empleo del personal penitenciario.

– En los programas de formación del personal debería incorporarse la formación que pueda ayudarles en su trabajo con los reclusos extranjeros. El objetivo de dicha formación debería ser incrementar la comprensión de sus dificultades y del medio cultural.

– Sería conveniente prever que determinadas categorías de personal realizaran un trabajo más intensivo con estos reclusos impartiéndoles una formación más especializada o centrada, por ejemplo en el aprendizaje de una lengua o en dificultades específicas que surgen con determinados grupos.

e) Ayuda de las autoridades consulares.

– Los reclusos extranjeros deben ser informados de su derecho a establecer contacto con las autoridades consulares.

– Lo antes posible, las autoridades consulares deberían ayudar a los reclusos que sean nacionales de su país, en particular visitándolos con regularidad.

– Las autoridades consulares deberían esforzarse por facilitar libros y otras lecturas para ayudarlos a seguir en contacto con su país de origen. Asimismo, deberían examinar la posibilidad de editar folletos informativos destinados a los reclusos de su país, mencionando la ayuda que puede prestarle su consulado, informaciones sobre su defensa, suministro de libros y otras publicaciones e información sobre las posibilidades de repatriación en virtud de los acuerdos internacionales aplicables.

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Parece que la intervención multicultural sólo afecta a los extranjeros, en contra de lo que se afirma en la investigación sobre sobre la educación multicultural. Siguiendo a Santos Rego (2009) cabe señalar que el objeto de la pedagogía intercultural no es enseñar las culturas sino devolverle a la enseñanza su dimensión cultural; no debe reducirse a la adquisición de saberes sino comprometerse, desde una perspectiva interdisciplinar, con sus contenidos, metodologías y destinatarios. Además, se dirige a todos los grupos humanos y no exclusivamente a los minoritarios, al margen de la singularidad étnica de cada lugar. Su eje de interés debe centrarse en promover las condiciones educativas deseables para que personas de diversas culturas se encuentren, convivan, y tejan entre ellas lazos de verdadera comunicación; de una comunicación interpersonal en donde primen actitudes de respeto, empatía, deferencia, solidaridad, valoración, y responsabilidad recíproca.

A partir de estas recomendaciones y de la normativa penitenciaria de nuestro país, que se enfoca en el mismo camino, se considera necesario intensificar la intervención educativa con este colectivo en una doble dirección. Por un lado, se trata de procurar que los internos extranjeros participen en los programas educativos generales que se llevan a cabo en las prisiones; y, por otro, se presentan tres programas específicos que tratan de contribuir a su desarrollo personal y a su integración en la sociedad (Dirección General de Instituciones Penitenciarias, 2006a):

- Programa de Idioma y Educación Primaria.

Cabe señalar que desde el propio Plan se plantea que “es esencial contar con una figura que desarrolle las funciones de coordinación entre el colectivo docente y el Centro penitenciario, que podría ser el Pedagogo del Equipo Técnico o, en su