La motivación principal
6. Los SEIS
Los SEIS consideran que la vida les plantea grandes exigencias. Estas exigencias provienen de las expectativas de los demás, en especial del grupo al que pertenecen. En consecuencia, viven con grandes aprensiones y muchos temores.
Es probable que de niños tuviesen la experiencia de un padre o figura paterna muy estricto. La escuela suponía adaptarse a las exigencias, e incluso a las indicaciones, de su profesor. Crecieron con la actitud de que la autoridad externa ha de decidir todas las cuestiones. Se preocupan mucho por la obediencia a cuanto exija la ley. Necesitan la total ausencia de ambigüedad respecto a lo que está bien y lo que está mal. Para lograr esto, apelan a reglas o documentos de la institución que sea. Aparte de tal autoridad o legitimación, carecen de
autoconfianza para tomar decisiones. Este apego a la autoridad se produce, por supuesto, para conseguir seguridad. Que la autoridad defina lo que hay que hacer y lo que no, y cómo han de ser los demás. Dentro del marco de la ley, se mueven con libertad, pero es muy probable que se queden inmovilizados ante cualquier cosa que vaya más allá de las normas. Dicen: "Eso es ir demasiado lejos. Es pasarse de la raya".
Como se identifican con las normas del grupo, necesitan pertenecer a uno específico. Quieren saber quién pertenece al grupo y quién no. De este modo, propenden a dividir el mundo en "ellos" y "nosotros". Incluso tienden a ser paranoides respecto de posibles amenazas al bienestar del grupo, dado que las amenazas pueden venir de cualquier parte. Son muy cuidadosos para que no se produzcan desviaciones de las reglas y normas del grupo. Perciben cualquier desviación de los otros como un grave error y no dudan en señalar a quien se desvía o la misma desviación. Están muy seguros de sí mismos cuando exigen a todos los miembros de su grupo que se ajusten a las reglas. Aunque ellos mismos trasgreden esas normas, no lo admitirán con facilidad, ni siquiera a sí mismos.
Tardan en saber qué hacer con el tiempo libre. Consideran que el tiempo ha de emplearse en cumplir con alguna responsabilidad encargada por una autoridad exterior. Quieren utilizar todo el tiempo de manera
responsable, pero, si no les dicen con claridad lo que se les pide, se muestran inseguros. Cuando quieren comprar algo en una tienda dudan mucho antes de decidir qué escoger y sienten la necesidad de pedir la opinión de alguien, aunque sea un desconocido. Con frecuencia encubren su incertidumbre buscando qué hacer de forma muy
hiperactiva, haciendo poco o nada.
Los SEIS no son emprendedores. Aunque estén dispuestos a trabajar mucho, necesitan una dirección externa. Para ellos, es muy importante no tomar decisiones erróneas. Esto les hace muy cautelosos. A menudo evitan tomar una decisión, aunque "no decidir sea ya decidir". Rehuyen riesgos hasta el punto de perder muchas oportunidades en la vida.
Problema muy importante para ellos es la inseguridad. Experimentan mucho miedo y ansiedad. Parece que siempre hay algo ante lo que ser aprensivo. Con frecuencia temen lo desconocido, el futuro incierto. Se sienten mucho más seguros con los "probado y comprobado" del pasado que experimentando nuevas formas de hacer las cosas. Lo que otros considerarán como una aventura o desafío encantador, los SEIS lo verán como amenaza. Prefieren repetir lo que han hecho muy bien en el pasado. Les falta confianza en las capacidades que en realidad tienen, aunque nunca las hayan puesto en práctica, al menos no de un modo concreto. Simplemente, les asusta el
cambio. Se debe esto a su profunda falta de confianza en su propia capacidad de tomar decisiones o de ensayar
cosas nuevas.
Experimentan la vida como llena de peligros y exigencias. Esto significa que deben ser muy cuidadosos en todo lo que hagan de acuerdo con sus responsabilidades. Dado que piensan que tendrán problemas si no se ajustan a lo que se espera de ellos, necesitan precaución. La lectura seria también representa una amenaza para ellos. De algún modo, se sienten responsables de conocer todo lo que leen. Consideran importante cada palabra impresa, como si les plantease alguna exigencia. Esta compulsión a sentirse responsables de lo que leen supone para ellos un gran obstáculo para el aprendizaje. A menudo les impide leer mucho.
Con frecuencia sienten que la mejor forma de afrontar el peligro es un fuerte ataque. Como se sienten inseguros, es fácil que consideren que cualquier oposición a ellos mismos o al grupo es muy peligrosa e incluso maliciosa. Para protegerse, combaten vigorosamente, a menudo con argumentos en forma de amenazas "en
nombre de la ley". Otra forma de tomar la ofensiva es mediante la palabra "nunca". Dicen: "Nunca lo permitiré", o
"nunca cambiaré".
Esta inseguridad ante las exigencias que perciben en la vida tiende a hacer a los SEIS personas muy serias y bastante carentes de humor. Quizá deseen no tomarse la vida tan en serio, pero su compulsión a la
responsabilidad les lleva a adoptar esa postura. Aparecen la aprensión y el miedo. Aunque su experiencia pasada demuestre que a menudo sus miedos son infundados y las cosas marchan bien, siguen temiendo al futuro.
Los SEIS muestran una auténtica hospitalidad. Son personas muy leales y se dedican en cuerpo y alma al grupo al que pertenecen. Pareja a esta lealtad surge un calor de devoción y compañerismo. Dan gran importancia a la vida del grupo y hacen grandes sacrificios por él. Pueden desenvolverse muy bien en puestos ejecutivos o de dirección por su sentido de responsabilidad y dedicación al grupo. Para actuar bien en esos puestos necesitan
líneas orientadoras adecuadas, claras y carentes de ambigüedad. Cuando saben lo que espera de ellos, son muy
buenos trabajadores. Con frecuencia, los otros se quedan atónitos ante la velocidad, precisión y finura de su trabajo. Como empleados, se preocupan al máximo de ser puntuales y no suelen tener inconveniente en trabajar más tiempo del estipulado siempre que lo sepan quienes tienen autoridad.
7. Los SIETE
La compulsión de los SIETE consiste en evitar el dolor, físico o psicológico. Los SIETE se encuentran a disgusto con personas demasiado serias, laboriosas o conflictivas. Para ellos, la vida debe ser alegre y planean desarrollarla así. Pueden incluso hacer de cosas desagradables, como dietas o penitencias, algo de alguna manera más divertida. En medio de una discusión familiar, son capaces de interrumpir a alguien y proponer que vayan todos a tomarse un helado.
Para evitar el dolor, los SIETE hacen planes de diversión para el futuro. Tienden a ser optimistas en todo pasando por alto lo incómodo o erróneo. Como quieren ver el lado bueno de todo, los demás los consideran muy agradables, aunque más bien superficiales.
Los SIETE sienten la necesidad de escapar de todo lo desagradable, aunque enfrentarse a ello pueda redundar en crecimiento personal y en logros mayores. Esta huida del dolor puede llevarles a diversas formas de autoindulgencia. Les es difícil dejar de hacer lo que les resulta placentero. Quieren seguir gustando lo que sabe bien; para ellos, si algo es bueno, más es mejor. Probablemente enfoquen la vida de este modo porque se criaron en un ambiente familiar cálido, feliz, llevándose consigo ese calor. Parece que siempre buscan una comodidad perdida.
Los SIETE piensan que la realidad consiste en hacer planes. Miran al futuro con alegría por los planes que tienen. No obstante, el presente puede plantearles problemas que tienden a eludir. En vez de empeñarse en el trabajo concienzudo y en los detalles de la implantación de sus planes, se dedican a hacer más planes o se evaden mediante diversiones. Como necesitan pasarlo bien con todo lo que hacen, cuando una tarea se les hace costosa, tienden a dejarla, aunque, si un proyecto les absorbe, es probable que lo rematen. En consecuencia, trabajan a impulsos. Cuando se entusiasman con algo, pueden desarrollar mucho trabajo, satisfaciéndoles mucho sus logros. Los otros pueden sentirse muy molestos con sus retrasos pensando que no pueden fiarse de que hagan las cosas a tiempo. Los SIETE suelen retrasarse en todo.
Evidentemente, entre sus cualidades está la de de su capacidad de gozar de la vida. Aportan un sentido de
plenitud de gozo a cualquier familia o grupo. Disponen de medios para realzar cualquier situación y embargar a
todo el mundo en el carro del "buen vivir". Su optimismo innato puede ayudar a los demás a creer que "todo irá
perfectamente bien".
Los SIETE disfrutan hablando, en especial contando relatos sobre personas. Aunque esto puede conducir a la murmuración, sus relatos pretenden entretener más que hacer daño a nadie. Tratan siempre de hacer felices a los demás e incluso en medio de desastres pueden hallar el lado bueno de la vida. Tal como ellos lo ven hay muy pocas cosas en la vida que no puedan disfrutarse. Con frecuencia sonríen y ríen y, de manera un tanto infantil, tienden a ver en todos y en todo lo bueno. Una de sus palabras preferidas es "bonito". Les resulta fácil disfrutar con todo lo que encuentran y tratan de ser ellos mismos muy agradables.
8. Los OCHO
Los OCHO tienen una compulsión a evitar cualquier muestra de debilidad. Ven la vida como una lucha por el poder y tratan de situarse en la cima. Tienden a intimidar y parece que buscan la pelea. Con frecuencia dicen
no.
Algunos se sorprenden de que los OCHO tengan muy pocos remordimientos o ninguno por deshacerse de otros. Tal como los OCHO ven a los demás, hay mucha gente beligerante o hipócrita. Están siempre dispuestos a las confrontaciones con los demás. Hacen suya la tarea de desenmascarar los fingimientos y la injusticia de los demás y, para hacerlo, utilizan un lenguaje expresivo o vulgar. Están prestos a percatarse del lado débil de los demás y dispuestos a atacar esas debilidades si se les provoca.
Los OCHO sienten la necesidad interna de derribar a todos a los que consideran inferiores a sí mismos. Rápidamente calan las intenciones de los demás a través de sus afirmaciones de poder. No dudan en decirle a otro lo que quieren o esperan. Les resulta más satisfactoria la vida cuando se enfrentan a otros porque ven la realidad como un objeto a controlar. Disfrutan siendo personas fuertes y respetan a quienes son fuertes. Como admiran su propia fortaleza, rápidamente pierden el respeto por quienes parecen buscar compromisos. Les parecen "sosos". Consideran que hay muchas personas débiles, crédulas y pusilánimes, y están dispuestos a encargarse de aconsejarles que se dispongan a luchar.
Los OCHO son auténticos cruzados en favor de lo que consideran bueno y en contra de lo que les parece erróneo. Sólo se unirán a otro si adopta una postura firme contra todos los que estén en el error. Advierten a sus amigos para que no dejen que nadie les pise. A menudo los OCHO ven la necesidad de cambios radicales en la forma de ejercer la autoridad y suelen estar dispuestos a tomar la estructura de poder, sea la que sea.
Por su agresividad, los demás pueden no descubrir sus cualidades. No obstante, el valor es amor fuerte y los OCHO sobreabundan en valor. Están dispuestos a defender a la gente con independencia de quien o de lo que les amenace. Perciben con facilidad las actitudes aprovechadas de quienes están arriba, en la Iglesia o en
sociedad. Aunque pueden pisar a muchos, creen que tienen razones para hacerlo y no les asusta salir heridos en el proceso. Su autoafirmación puede estimular a otros menos valerosos a expresar sus sentimientos reales en vez de ocultarlos por miedo a que los rechacen. Por regla general, no suelen temer el rechazo ni preocuparse de lo que piensen los demás. Procuran satisfacerse a sí mismos o a decir lo que piensan de los demás sin importarles como les siente.
Su habilidad para seguir su propia iniciativa o, al menos, para llamar la atención de los demás sobre alguna cuestión, puede satisfacer grandes necesidades de la sociedad o de cualquier grupo. Captan la atención de los otros e insisten en hacer lo que ellos mismos digan. No suelen ocultar su insatisfacción y lo ponen de manifiesto con claridad, de modo que sea posible afrontar la cuestión de alguna manera.
Los OCHO son admirables por el entusiasmo que ponen en todo lo que hacen. Tienen mucha energía para volcarla en el trabajo, en el juego o para afrontar nuevos desafíos. Están dispuestos a involucrarse en todo y a aportar a cualquier situación expectativas intensas. Consideran que, de este modo, la vida no es aburrida.