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Los usos lingüísticos en el aula de preescolar.

DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA

2. Referentes conceptuales de la investigación

2.5 Los usos lingüísticos en el aula de preescolar.

Las normas de cortesía se relacionan con el concepto de los usos del lenguaje oral que reconocen que todos los niños vivencian situaciones cognitivas y sociales que les permiten adquirir las estructuras básicas del lenguaje; sin embargo, las experiencias que enriquecen estos aprendizajes son diversas y

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determinan múltiples maneras de hacer usos de este lenguaje, como afirma Tough ―las experiencias infantiles de utilización del lenguaje son muy diferentes y es importante tomar en consideración cómo tales diferencias pueden afectar a la manera en que los niños piensa y aprenden‖ (Tough, 1989, p. 20).

Por lo anterior, se comprende que los niños y las niñas usan el lenguaje de maneras particulares intenciones, acciones y fines particulares, lo cual implica que el análisis de estos usos no solo se puede centrar en la estructura lingüística sino que debe comprender la relación de los mismos con las demás actividades humanas y con sus realizaciones, por lo cual se establecen dos grandes categorías de los usos lingüísticos; los usos formales se caracterizan por la selección por parte del emisor de los recursos lingüísticos adecuados, y el uso del lenguaje de forma adecuada como sucede en la preparación de un debate, una exposición. Los usos informales suelen darse en la comunicación familiar o entre amigos, el registro coloquial o familiar se caracteriza por tener poca planificación, la preferencia por las estructuras simples y la expresividad del hablante.

Los usos formales e informales están determinados por la diversidad de dialectos, registros y estilos de un grupo social, por los usuarios quienes no sólo pertenecen a un grupo social sino además se poseen diferencias de género, edad, clase social lo cual lo ubica dentro de una comunidad de habla comprendida como ―una organización que se establece entre los miembros del grupo a través de las redes de comunicación social‖ (Calsamiglia, 2002, p. 14). Estas comunidades de habla determinan un repertorio verbal o lingüístico en términos de los contextos de uso y de las variedades lingüísticas acordes al evento comunicativo.

Desde la perspectiva de Tough, centrada en un enfoque cognitivo y comunicativo del lenguaje, los niños y niñas hacen usos del lenguaje para mantener su propio estatus, para expresar sus necesidades y sentimientos, para informar sobre las actividades que realizan en un momento determinado, para evocar experiencias,

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hacer asociaciones, analizar hechos, anticipar y predecir, ofrecer explicaciones y proyectar con la imaginación. Estos usos se observan, según Tough, mediante siete categorías: ―auto-afirmarse, dirigir, relatar, razonar, predecir, proyectar e imaginar‖ (Tough, 1989, p. 47).

Por lo anterior, la posibilidad de reconocer la estructura y las funciones de los usos del lenguaje implica la integración de dos grandes dimensiones del análisis del discurso: el contexto y el texto¸ teniendo en cuenta los aspectos sociales y culturales que determinan las características de los textos producidos y sus funciones de uso en el contexto. Debido a esto para el análisis de los usos del lenguaje se tienen en cuenta:

1. El contexto macrosituacional (dominio social y marco institucional)

2. El contexto microsituacional (escenario, los roles, las relaciones y los propósitos de los participantes)

3. El texto en sus diferentes categorías de uso (autoafirmación, relatar, imaginar, razonar, predecir)

En consecuencia, la construcción e interpretación de las producciones discursivas indaga las prácticas sociales en las cuales se inscriben, teniendo en cuenta que el conocimiento se construye en las interacciones sociales, históricas y culturales específicas mediadas por el lenguaje, y por las normas y usos lingüísticos de una comunidad determinada, por lo cual se logra establecer dos niveles de contexto el

macrocontexto y el microcontexto.

El macrocontexto está relacionado con el entorno sociocultural de las interacciones, en el que se determinan las relaciones sociales, los roles, las normas de cortesía y los usos formales e informales; las cuales se aprenden en instituciones sociales como la familia, los medios de comunicación, la escuela, la comunidad. Estos aprendizajes posibilitan que el sujeto comprenda las formas,

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funciones, usos y estructuras de todo acto comunicativo en un contexto determinado, lo cual conforma el microcontexto.

La posibilidad de reflexionar sobre los usos de le lenguaje va más allá de la enseñanza de una gramática de la oralidad, busca potenciar en los niños y las niñas las interacciones verbales entre pares para que así logren construir conocimientos y aprendizajes que transformen las realidades sociales desde la posibilidad de interactuar, discernir, tomar postura frente a los discursos de los otros y es allí en donde el quehacer docente se revalida al comprender que los usos del lenguaje oral deben formalizarse en el ámbito escolar, pero dicha formalización debe partir de los usos informales que los estudiantes llevan a cabo del mismo desde sus ámbito familiares.

Por consiguiente esta formalización implica pensar propuesta didácticas en las que se reflexione los contenidos escolares, es decir, reconocer el uso social de la lengua y de las habilidades comunicativas en ámbitos extraescolares que son una parte de las interacciones verbales en el aula, las cuales se complejizan con el aprendizaje de los usos formales a partir de enfoques participativos e interactivos en la educación.

Estos enfoques participativos e interactivos deben responder a las decisiones tomadas tanto por los docentes como por los estudiantes, logrando con ello que las interacciones verbales se constituyan en sistemas de mediación, como afirma Rodríguez ―el lenguaje desempeña el papel fundamental de la interacción y la recreación del sentido de la realidad‖ (Rodríguez, 2008, p. 12) al igual que la formación de concepciones de sí mismo y del otro dentro del aula.

64 2.6 Lenguaje no verbal

Las interacciones verbales en el aula no sólo se comprenden desde el lenguaje oral también se debe pensar desde el lenguaje no verbal, el cual enriquece el sistema simbólico que se construye, puesto que desde el lenguaje quinésico y proxémicos se constituye gran parte de los significados o mensajes que se dan dentro de una comunicación.

Por lo anterior, se comprende la estrecha relación que existe entre interacciones verbales y el lenguaje no verbal, y más aún se comprenden que estos son construidos socialmente y se transmiten culturalmente, como afirma Davis, parafraseando a Birdwhistell: ―los movimientos corporales masculinos y femeninos no están programados por la biología sino por la cultura y se aprende en la niñez‖ (Davis, 1987, p. 25) en las interacciones verbales en las que se negocian acciones, posturas, realidades dentro de los actos creativos del lenguaje.

El lenguaje no verbal hace parte del sistema de comunicación e interacción

desde el cual se negocian actos creativos en los que docentes y estudiantes entiendan exactamente lo que uno dice y a la vez contribuya a que los participantes modifiquen acciones.

Por lo anterior, la comunicación no verbal, al igual que la lingüística cumple unas funciones en el acto semiótico de todo evento comunicativo, debido a esto surge la comunicación no verbal como categoría emergente en la cual se establecen las funciones del lenguaje no verbal en la comunicación función vicarial, reforzadora, informativa y de proyección persona.

a) Una función vicarial o de sustitución del código verbal por el no verbal, en situaciones, expresiones o términos de difícil explicación; ejemplo de ello son las situaciones en las que no se reconocían determinadas palabras y se empleaba el lenguaje no verbal para dar a conocer la información.

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b) Función reforzadora del lenguaje verbal, acompañando al mismo para

completarlo, precisarlo, ilustrarlo, o aclarar algunos aspectos del mismo. Generalmente no somos conscientes del mismo y puede resultar redundante. Dicha función viene a dar viveza a las explicaciones de clase, rompiendo la monotonía y pesadez que conducirían al desinterés, al tedio.

c) Informativa o señalizadora en la que el signo cobra significado propio pudiendo

ir en combinación, fundamentando u oponiéndose al verbal, como en el caso de «comunicación en doble canal». Particularidades de dicha función serían:

1) De sincronización o semáforo de intervenciones en conversaciones, diálogos, discusiones. En clase es de evidente aplicación. 2) Anticipadora, cuando el gesto nos adelanta la expresión verbal. 3) Inductora, cuando con ella nos lleva a converger o sintonizar con nuestro interlocutor. Tiene considerable importancia en la creación de actitudes y valores. 4) Como feedback o información de retorno del receptor. 5) Señalizadora, con mirada o gesto.

d) Proyección personal de estados anímicos, intelectivos, tensionales o

emocionales los cuales reflejan intenciones, deseos, estados emocionales y hasta rasgos de personalidad a través de las posturas.

Por lo anterior, los usos lingüísticos hacen parte de las interacciones verbales del aula de clases, las cuales se pueden analizar desde los elementos que constituyen el lenguaje no verbal y los efectos que tienen en la movilización de las mismas en el aula de clases desde el preescolar.

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