UNIDAD 2. La ética de la fundación universitaria claretiana, reflejo de la herencia
2.2. La misión y visión de la Uniclaretiana
2.2.4. Los “valores humanos” de la Uniclaretiana
2.2.4.1. A qué llamamos “valores humanos”
29. “Valores humanos sonaquellas cualidades que permiten que determinadas personas sean estimables, gracias al grado de perfección que dichas cualidades les comunican”.
Por lo mismo, valores son aquellas cualidades que percibimos en los seres, consistentes en una relación de sentido positivo entre dichos seres y algún campo de realización humana.
Dicho de otra forma: valor es una cualidad de posibilitación que el ser humano descubre en otro ser. Es decir, un ser puede tener determinada cualidad que lo posibilita para ser considerado o bello, o justo, o leal, o veraz, o ahorrador, o fraterno, o solidario…
Gracias a la capacidad de abstracción que tiene el ser humano, se puede hablar de valores en sí mismos, por ejemplo, de la belleza, de la justicia, de la lealtad, de la veracidad, del ahorro, de la fraternidad, de la solidaridad… De hecho, no existen valores independientemente de los seres en los que dichos valores tienen asiento.
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Los valores se relacionan con la ética, en la medida en que un determinado valor puede generar uno o más principios éticos en torno al mismo. Por ejemplo: “debes valorar más la calidad que la cantidad… Hay que buscar siempre la justicia… Debes ser siempre leal con todos… Debes decir siempre la verdad… Debes ser un profesional comprometido con la realidad social…
2.2.4.2. Los valores de la Uniclaretiana
.1° Respeto a la dignidad y diversidad del ser humano. Todos los seres humanos, hombres y mujeres de todas las culturas, tienen la misma dignidad: la que les confiere el hecho de ser “personas”.
Ser persona es la cualidad que se le adjudica a todo ser humano, en cuanto es un sujeto racional, libre y diferente, con capacidad de conciencia, que tiene la finalidad de humanizarse y ayudar a humanizar a otros, y que, por lo mismo, es sujeto de deberes y derechos, de respeto y atención.
Santo Tomás considera a la persona como “lo más perfecto en toda la naturaleza”… E. Kant considera que la persona humana, en cuanto ser racional y fundamento de la moral, tiene un valor absoluto, que no puede ser sacrificado a ningún otro… La Biblia piensa a Dios como persona y al ser humano (hombre y mujer) como “su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26- 27)…
2° Libertad de pensamiento en la búsqueda de la verdad. Tanto la enseñanza como la investigación deben estar orientadas hacia la búsqueda de la verdad. Cuando se habla de la verdad y del conocimiento, no hay que tener presente sólo la realidad física o apariencia de las cosas, que nos lleva a pensar la verdad y el conocimiento como “la adecuación de nuestra mente a la realidad física de las cosas”. Por ejemplo, decir la verdad física respecto de la mujer sería decir de ella que “es la hembra de la raza humana”…
Cuando hablamos de verdad, hay que tener presente más bien la verdad existencial de las cosas: nuestra mente afirma de las cosas no tanto lo que ellas son físicamente en un determinado momento, sino lo que deberían ser, conforme a su verdadero diseño. Por ejemplo, para decir la verdad sobre la mujer, habría que afirmar de ella que, precisamente por ser lo femenino de la raza humana es un ser con deberes, derechos, dignidad y respeto como los varones.
La verdad que busca la FUCLA es esa que corresponde al diseño de cada ser, a su razón de ser, al objetivo de su existencia. La búsqueda de este tipo de verdad supone mucha libertad de pensamiento, mucha investigación, mucha claridad…
3° Justicia, fundamento de la paz. La paz, entendida en toda su riqueza y en la acepción bíblica de “estado de felicidad”, es el resultado de muchas acciones sociales y no sólo la consecuencia de terminar una guerra. Por lo mismo, la paz que la FUCLA juzga como valor es ese estado permanente de búsqueda de la felicidad humana, que en cada cultura tiene una realidad: o el disfrute pleno de su territorialidad, o la adquisición plena de la libertad de su conciencia, o la realización de sus planes de vida o de su propio etnodesarrollo, etc. Como es obvio, este tipo de paz sólo es posible conseguirlo por medio de procesos de justicia. Con el concepto de justicia ocurre lo mismo que con el de paz: no siempre es bien comprendido. Cuando hablamos de justicia, hay que ir más allá del concepto de “justicia
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conmutativa”, según la cual “hay que dar a cada uno lo que le corresponde, según lo establecido en las leyes de la sociedad”. Pero, resulta que no siempre las leyes oficiales son leyes justas, ya que obedecen al sistema capitalista neoliberal en el que actualmente se basa el mundo occidental. Y “dar a cada uno lo que le corresponde” significa en la práctica seguir manteniendo el estado de las cosas, en el que los que explotan, oprimen, marginan y excluyen quedan autorizados legalmente para seguirlo haciendo, pues las leyes actuales lo permiten.
Esta es la razón por la cual la justicia de que habla la FUCLA es la justicia bíblica, definida como “la armonía comunitaria” a la que deben propender todos los seres, pero cuya vigencia depende del ser humano que respeta, defiende y colabora en el crecimiento de la armonía generada por el respeto de los derechos de todas las creaturas.
4° Participación, base de la democracia. Las sociedades modernas hablan de “democracia representativa” en el sentido de que el pueblo delega en determinados representantes, su derecho a participar en la creación de leyes. De esta forma los ciudadanos ejercen la democracia de una forma indirecta, por delegación. La experiencia del ejercicio de esta clase de democracia es que los “representantes del pueblo” casi siempre siguen sus intereses y los del partido que representan, sacrificando los reales intereses de la ciudadanía, principalmente los de los empobrecidos y oprimidos por el sistema.
Esta es la razón por la cual la FUCLA trabaja por el derecho a la “participación” que el pueblo tiene, y que se refleja en la inclusión del mismo en los diferentes ámbitos de la sociedad: la economía, la política, la cultura, la religión, la educación, la comunicación… Mientras el pueblo no ejerza su derecho a la participación, no podemos hablar de verdadera democracia.
5° Responsabilidad con la historia de la Humanidad. La historia real de la humanidad depende de la actividad que los seres humanos realizan en el transcurso del tiempo, organizados socialmente y apoyados en un cierto desarrollo de las fuerzas productivas. Desde este punto de vista, la historia coincide con la sociedad en desarrollo y en movimiento, a lo largo del tiempo.
Existen unos campos concretos, llamados “bases concretas de la historia humana”, es decir, aquellos aspectos materiales sobre los cuales está cimentada la historia humana y sin los cuales no podemos hablar de historia humana. Señalemos las principales, para examinarnos si, como miembros de la FUCLA, estamos realmente ligados a la historia.
a. La relación con toda la naturaleza y con los demás seres humanos. Antes del ser humano existía la naturaleza, constituida por la materia orgánica e inorgánica y por las plantas y animales que existían entonces, pero no había historia. Al aparecer el ser humano sobre la superficie de la tierra, aparece simultáneamente la historia. Somos, pues, los humanos responsables de dicha historia, que debemos construir no al margen de los otros seres de la creación, sino incorporándolos a los mismos.
b. La necesidad que tienen los seres humanos, como seres vivientes que son, de satisfacer un cierto número de necesidades para poder seguir viviendo, para lo cual tienen que organizar procesos productivos. Al producir los bienes, el ser humano debería producir también vida, cosa que no siempre hace, ya que el capitalismo pone el acaparamiento del dinero como el derecho de muchos, sobre el derecho a la vida y la dignidad de los pobres que con dificultad logran vender en el mercado laboral su fuerza de trabajo, siempre mal pagada.
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una vida sexual sana, todo lo cual permite que los seres humanos que mueren sean remplazados por una nueva descendencia sana, para no desaparecer. De esta manera se obtiene la garantía de la sucesión de una generación a otra. Este derecho es obstaculizado por los programas de control de la natalidad que tienen carácter de deshumanización, cuando llevan el sello de la comodidad, de la vivienda social cada vez más estrecha, de la mentalidad capitalista que dice que “menos le cuesta a un Estado impedir hoy que nazca un niño pobre, que eliminar más tarde un guerrillero”…
d. La necesidad de organizarse socialmente, a fin de realizar el trabajo de transformar la naturaleza. Esto implica saber repartir con sabiduría las tareas, y saber protegerse en el ejercicio de dichas tareas. Por lo mismo, la organización social debe ser respaldada, alimentada, propiciada, como elemento también necesario para preservar y defender la vida.
e. La tendencia ética de todos los seres humanos, estén donde estén. La ética es algo tangible, que toca el comportamiento humano y está orientado a modificar las estructuras de cualquier empresa o actividad humana. Donde el ser humano deja una huella está el testimonio tangible de su ética, para bien o para mal.
f. A las bases materiales anteriores, los pueblos sin excepción, le han añadido el elemento espiritual de su fe en alguna Divinidad, o en algún Principio supremo, que está siempre en relación e intercambio con los valores anteriormente señalados. Por eso hay un principio que dice que “lo espiritual no es tan espiritual como se cree, ni lo material tan material como se piensa”…
Si alguna de estas realidades anteriores estuviera ausente, los seres humanos estarían en grandes dificultades para seguir existiendo. Y si el ser humano dejara de existir, no habría historia ni sociedad alguna y regresaríamos a lo del principio: a la pura naturaleza.
La historia es un proceso dinámico, sometido a constante cambio y desarrollo, y nunca es una realidad estática. ¿En qué medida un miembro de la FUCLA está ligado a esta historia? El motor que le da este movimiento a la historia está constituido por los seres humanos y su praxis. Esta praxis se da en doble vertiente de actividad: tanto para transformar la naturaleza, como para unirse a los demás seres humanos. De esta manera la praxis humana es la responsable última de que la historia sea dinámicamente progresiva.
Como estructura, la historia se explica desde la trabazón existente entre una sociedad y la siguiente o la anterior, en cada paso y momento histórico. Cada sociedad surge de la entraña de la anterior y por ello conserva algunas características de la vieja sociedad. Y cada sociedad contiene y desarrolla sus propias peculiaridades, con las cuales se articulan las peculiaridades y características de la sociedad siguiente. ¿Qué valores del pasado estamos salvando en la FUCLA? ¿Qué nuevos valores le estamos aportando a la nueva generación que estamos engendrando?
6° Equidad de género. Nadie duda de que la cultura occidental se ha construido sobre un eje machista, con el predominio de una familia tipo patriarcal, que a su vez genera un modelo de sociedad con predominio de lo masculino. En Colombia hemos construido -y lo juzgamos un gran punto de avanzada- el principio de aceptar al menos un 30% de presencia femenina en los estamentos gubernamentales, cosa que, en general, estamos todavía muy lejos de cumplir. El trabajo de la mujer, en muchísimos casos y sitios, no es
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reconocido en igualdad al del varón. Desde que se le dio a la mujer-madre la posibilidad de disponer de un tiempo libre remunerado para cuidar al hijo, se le dificulta la consecución de empleo, o se le condiciona su maternidad. Las iglesias con dificultad y lentitud van insertando a la mujer en la vida eclesial y todavía la mantienen alejada de las instancias de decisión y gobierno y de la posibilidad de presidir la comunidad cristiana…
Todo esto significa que es grande la tarea de concientizar la sociedad acerca de la necesidad de buscar en la sociedad una equidad de género que demuestre que la diferencia de sexo no debe ser obstáculo para rebajarle derechos a la mujer.
7° Diálogo intercultural. Nuestra realidad latinoamericana y colombiana es multiétnica y pluricultural, lo cual exige reconocimiento, respeto, valoración y apoyo de cada una de las etnias y de sus respectivas culturas. La tendencia de la cultura hegemónica (la blanca, la europea, la criolla) es la de invisibilizar y desconocer, cuando no humillar y excluir a las culturas minoritarias.
Otra cosa sucede cuando cada etnia y cada cultura son reconocidas. Entonces nace la necesidad del diálogo. Se llama “diálogo intercultural” porque cada cultura tiene valores propios que pueden enriquecer a las otras, y tiene vacíos que pueden ser llenados por las otras. De aquí nace la necesidad del diálogo. Pero este diálogo debe ter sus propias condiciones:
a. Debe ser libre y espontáneo, en igualdad de circunstancias. Nunca debe ser impuesto, con predominio de la cultura hegemónica.
b. Debe ser igualitario, basado en la mutua dignidad y en el mutuo reconocimiento.
c. Debe ser enriquecedor, sabiendo que no todo lo que es valor para una cultura lo es también para las otras.
d. Debe ser respetuoso, sin forzar la otra cultura a que entregue lo que ella considera reservado dentro de sus propios procesos.
8° Solidaridad. El principio de solidaridad se basa en el hecho por el cual el individuo es para la sociedad y la sociedad para el individuo; o en el hecho por el cual los individuos son mutuamente unos para los otros. Esto se basa en el convencimiento de que cada individuo es responsable del bien común en la sociedad. La sociedad, por su parte, tiene como misión no su propio bien, sino el desarrollo y bienestar libre de los individuos. Ser solidario, por lo mismo, significa saber compartir lo que se tiene, lo que se sabe, lo que se cree con los demás… Es saber estar al lado de quien tiene algún tipo de necesidad y necesita ser ayudado, a fin de poder superarla… El solidario sabe ser compañero de los demás y compartir con los otros lo bueno y lo malo, las alegrías y las tristezas, lo positivo y lo negativo que se le presente al prójimo. Ser solidario es sencillamente saber a poyar a quien tiene necesidad de compañía, sea en lo positivo, sea en lo negativo.