AGRUPACIONES Dioses Creadores
LA MAL ENTENDIDA DIOSA DE LA SEXUALIDAD
Esta deidad en cuestión ha llegado a tener múltiples interpretaciones y adjudicarle denominaciones con otras diosas como Toci, Teteo Innan, Xochiquétzal, Coatlicue, las Ixcuiname, Tlaelquani, Cihuacóatl y Mayáhuel, pero llamada principalmente Tlazoltéotl, donde cuya interpretación más difundida ha sido como la diosa de las “inmundicias”, de la basura, del placer sexual e incluso llegar al sentido católico tras la evangelización española como la diosa “del pecado” o “devoradora de los pecados”, esto debido a que etimológicamente en un principio se le tradujo de las palabras “tlazolli” y “teotl”, donde tlazolli significa “tirar la basura que echan en el muladar”, y viene de “tlah”, cosa, y “zollo”, que es “vejo” o “sucio”, dando a entender que en español muladar significa “aquello que ensucia ya sea material o moralmente”, es decir, que encierra en sí aspectos tanto físicos como morales de lo sucio, de aquí, que le denominarán también como Tlaelquani, “tlaelli”, cosa sucia y “cua”, comer o tomar.
Pero inspirándose en el Códice Borbónico, existe otra interpretación menos difundida a partir de donde Tlazoltéotl lleva una codorniz en la boca, por lo que se puede escribir fonéticamente de las palabras “tlantli”, “vientre” y “zolin”, “codorniz”, y de esta manera no sólo se podría definir otra interpretación de aspecto muy distinto, sino también se reflejaría su rol de patrona de la fertilidad, viendo en el pájaro el símbolo de la tierra y la fecundidad, donde no hay que olvidar que Tlazoltéotl adjudica en sí dos conceptos más, es decir, tlalli “tierra”, y ollin “temblor” o “movimiento”, dando un aspecto telúrico de esta diosa y su protagonismo en la trecena Ce-Ollin (1 Temblor).
Por otra parte, podría tener que ver con la palabra tlazotl, que significa “cosa ensartada”, teniendo en cuenta que se atribuye el de tejer y de algodón, como la patrona de las tejedoras y de las parteras, o bien partir de sus orígenes huastecos con Ixcuina, del prefijo “ix”, junto a “cuinim” daría como “señora del algodón o del tejer”. Entre sus rasgos distintivos era la banda de algodón sin hilar en la cabeza, las orejeras con los trozos de algodón, los dos husos metidos dentro de la banda, la pintura negra de hule en la boca, las narigueras en forma de media luna, de medias lunas en las prendas y la posición del parto, por lo que hace de Tlazoltéotl la patrona del nacimiento de los bebés y la primera mujer que tenía relación sexual, por lo que era asociada con la lujuria, el águila, el ciervo, la araña y finalmente con el agua, visto que se consideraba que la luna estaba llena de agua, así como la asociación al ciclo lunar y menstrual de la mujer, visto que estos dos ciclos están mutuamente relacionados. En general, de todos los posibles nombres y apodos de la diosa Tlazoltéotl, el que refleja mejor sus funciones como “la tejedora” y “la partera” por
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sus orígenes huastecos, donde el nombre que no sólo tiene las connotaciones de algodón, tanto en náhuatl como en huasteco, sino que también corresponde a la representación iconográfica, en la que el rasgo distintivo de Tlazoltéotl son los adornos de algodón, y la fertilidad en el aspecto de comedora de las inmundicias, devorando todo lo sucio no solo obtenía el efecto de limpiar en términos de la salud, sino que también producía el abono necesario para la fecundación, SIN LLEGAR A LAS INTERPRETACIONES ANEXADAS CATÓLICAS por los frailes después de la intervención española en la evangelización de los aztecas/mexicas.
Las transgresiones sexuales, eran vistas como "pecados" por los españoles católicos, y que tras "la evangelización de los indios" podían confesarse ante un sacerdote de Tezcatlipoca una vez en la vida, lo cual ocurría ya en la vejez, pero los “pecados de adulterio” se limpiaban ante un sacerdote de Tlazoltéotl, que recibía la "suciedad", Tlazoltéotl era, por lo tanto malamente dicho como la “comedora de cosas sucias” (relaciones prohibidas según las doctrinas judeocristianas), esto es, del "pecado carnal", pero, en realidad, Tlazoltéotl, era una diosa lujuriosa que por un lado seducía hacia al placer sexual al hombre, pero, por otro lado curaba las enfermedades venéreas (¡NO PECADOS!). Tlazoltéotl es una de los Nauhtzonteteo, los 1,600 dioses que se esparcieron por la faz de la tierra, de los mares, de los estratos (inframundo) y de los cielos (supramundo), nacidos del Técpatl que parió la suprema madre creadora, la diosa primordial Omecíhuatl, y que cayera a la tierra rompiéndose en la cueva alta de Chicomóztoc, ‘lugar de los siete úteros’, y líder de las diosas Ixcuiname, personificaciones del sexo.
Notas:
*Esta versión alude los contextos de Alonso Molina, Alfonso Caso, Laura Lewis, Bernardino de Sahagún y Marta Gajewska.
*No hay que olvidar que el sentido del “pecado” es originalmente un aspecto católico, dicho que en Mesoamérica lo que se consideraba más era el equilibrio entre las fuerzas opuestas y no la aspiración a la extrema virtud judeocristiana o católica. Por consiguiente, Tlazoltéotl siendo la diosa la lujuria y de las
transgresiones sexuales, debería ser vista más bien en términos de procreación y fertilidad y no en un aspecto “de impudicia” o “del pecado”.
*Es sabido que Tlazoltéotl en la época colonial pasó de ser una diosa telúrica a la desvergonzada seductora responsable por todos los pecados corporales, los
adulterios e incluso los delitos de otro tipo, como el robo. Tlazoltéotl defendería a las mujeres malas y sus acciones y las apoyaría durante la confesión y la
purificación cuando éstas acudieran después de haberse desviado del “buen camino”.
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*Según a Guilhem Oliver, la represión de la religión indígena era una prolongación de la reconquista española, los españoles vinieron al Nuevo Mundo en 1492, por lo que antes de llegar al Nuevo Mundo, España estaba exiliando a los moros durante la Inquisición Española. En vez de enfocarse hacia el enemigo musulmán, los españoles continuaron imponiendo sus creencias a los indígenas. Las creencias de los españoles afectaron fuertemente a los aztecas/mexicas, mayas, chibchas e incas, donde en dichas civilizaciones antiguas normalmente usaban actos sexuales
(homosexuales y heterosexuales) por razones religiosas, pero, para los españoles, las transgresiones sexuales “eran pecado”, sin embargo, para los indígenas, eran parte de la sexualidad natural humana.