Consideraciones respecto a esta primera fase. La mayoría de las especies recomendables como vegetación ornamental se propagan por semillas; las semillas de algunas especies son importadas de sus áreas de origen. La germinación de semillas de palmas es algunas veces lenta e irregular, y el proceso puede tomar un breve tiempo o varios meses, dependiendo de la especie. No todos los mecanismos que regulan la germinación (dureza, dormancia, inhibidores en el pericarpio, etc.) están bien determinados y son conocidos, además que estos mecanismos varían con la especie y durante las fases siguientes a la cosecha.
Se han realizado múltiples experimentos para acelerar la germinación en varias especies de palmas. Actualmente, se conoce el efecto de diversos tratamientos en la germinación de semillas de algunas especies, pero estos efectos no pueden generalizarse para todos los géneros, debido a que las diferencias morfológicas, fisiológicas y de hábitat son particulares en cada especie (Harmant y Kester, 1987).
Para estimular la germinación existen hormonas como las giberelinas, citocininas y etileno, u otras sustancias químicas como la tiourea o el hipoclorito de sodio. Dentro de las sustancias anteriores, el ácido giberelico en concentraciones de 500 a 1,000 ppm y por 12 horas, se recomienda para estimular la germinación en semillas grandes, pero se utiliza una concentración amortiguadora, cuando las concentraciones son de más de 800 ppm.
Nagao et. al. (1980), probaron diversos tratamientos para acelerar la germinación en semillas de palma Alexandra (Archontophoenix alexandrae) y palma Macarthur (Ptychosperma macarthurii), concluyendo que la escarificación y el remojo de
la semilla en una solución de ácido giberelico de 1,000 ppm durante 72 horas, aceleraron la germinación en ambas especies, pero al combinar los 2 tratamientos se obtuvo una mayor aceleración. Cabe mencionar que el tratamiento de escarificación realizado fue de manera manual, empleando una navaja filosa y cuidando de no dañar el embrión.
Las palmas tienen un muy lento crecimiento, especialmente durante sus fases iniciales. Las plántulas deben reenmacetarse por varios años, antes de alcanzar un estado de desarrollo para llevarse a paisajes urbanos. El reenmacetado se realiza cuando el contenedor es insuficiente para la raíz de las planta. El sistema radical en plantas maduras de Chamaedorea elegans puede regenerarse completa o parcialmente, utilizando una solución de IBA a 3 gramos por litro por 5 minutos y podando algunas o todas las hojas para reducir la transpiración; la producción de raíces se observa después de 10 semanas, siendo de buena a excelente (Broschat,1990).
Otros aspectos de interés particular son selección de semillas, sustratos, temperaturas y condiciones de almacenaje.
Selección de semilla. En la naturaleza, las plantas superiores se reproducen por semillas, manteniendo su variabilidad genética y garantizando la adaptación a posibles cambios en el ambiente. Dentro de las plantas anuales y bianuales que se deben cultivar a partir de semillas se encuentran muchos cultivos ornamentales, debido a que no se disponen de métodos vegetativos, o que éstos no resultan económicamente viables en las cantidades requeridas. Además el hábito juvenil que se obtiene en las plantas es deseable y la variación entre las plántulas resulta útil. De forma natural, las especies o variedades botánicas tienden a ser de fenotipo relativamente uniforme; por otro lado, dentro de la especie pueden presentarse subgrupos (ecotipos) adaptados específicamente a un nicho ecológico determinado, aunque morfológicamente no sean diferentes.
La obtención de semillas de calidad es de importancia básica para los propagadores de plantas. La mayoría de ellos prefieren recolectar o producir; sin embargo, otros la compran con los demás productores y a empresas internacionales. Las semillas de especies nativas pueden obtenerse de poblaciones naturales de los bosques y otras áreas, siendo esencial la selección de la semilla por su capacidad genética de adaptación a la región de cultivo.
Para conservar la fuente de semillas de un genotipo especialmente valioso, se usan huertos o plantaciones semilleras. En ellas se puede mantener una fuente de material vegetal que de otra forma sería difícil de localizar; producir mayores cantidades de semillas de las que se encuentran naturalmente e impedir la contaminación con virus.
La mayoría de las 2,800 especies de palmas, todas ellas, de gran valor ornamental, se reproducen sexualmente, aunque unas cuantas pueden propagarse vegetativamente (Nagao, 1980; Harmant y Kester, 1987; Krempin, 1990). Dada la gran diversidad de usos y productos obtenidos de algunas especies de palmas y a la ausencia
de tecnologías para su manejo racional (principalmente en las palmas de ornato), éstas se han puesto al borde de la extinción, razón por la cual se cotizan a precios muy elevados en el mercado de plantas ornamentales (Gómez, 1994).
Cuadro 17. Cotización de semillas de algunas palmas ornamentales en Tabasco (1994).
ESPECIE PRECIO/KG ($)
Mascarena 750.00
Camedora Collina 175.00
Camedora Neanthe 175.00
Fénix robellini 450.00
Kerpis Veitchia merrilii 120.00
Mayorca Tania barbonica 350.00
Debido a los costos mencionados es indispensable que la semilla adquirida reúna las características siguientes:
No tener más del 5% de semillas quebradas.
Libre de cualquier insecto, hongo o bacteria que pueda afectar su estado sanitario.
Ausencia de basura o cualquier otro material diferente a la semilla. Poseer al menos un 90% de germinación.
Cuadro 18. Producción de semillas de diferentes especies de Palma Camedor.
Especie Nº de Kilos Fuente Semillas/Kg
Chamaedorea elegans 100,000 100% (México) 4,400
C. seifrizii 35,180 52% (México) 47% (Florida) 1% (Hawai)
3,600
C. cataractarum 12,036 94% (México) 3% (Florida) 3% (Hawai) 3,000 Otras: C. costaricana C. elatior C. ernesti-augustii C. metallica C. microspadix C. radicalis C. tepejilote 11,500 99% (México) 1% (Costa Rica) 1,200 – 1,700 Hodel, 1992.
Es necesario mencionar que las cantidades citadas corresponden en su mayor parte a semilla recolectada, ya que a la fecha no se cuenta con plantaciones establecidas estrictamente para producción de semilla.
Suelo
Ningún otro aspecto juega un papel tan importante en el cultivo exitoso de ornamentales y en especial de palmas, como el suelo. Aunque los suelos varían grandemente en cuanto a sus características físicas y/o químicas, las palmas pueden cultivarse en casi todos los suelos, si se familiariza uno con sus requerimientos culturales y se conoce como manejarlos adecuadamente.
Composición del suelo. Los suelos pueden ser de cualquier material, con la sola condición de que provean las 4 funciones básicas para el crecimiento de las plantas:
Soporte mecánico.
Reserva de agua y aire para las raíces. Fuente y reserva de nutrimentos vegetales.
Estar libre de enfermedades, insectos dañinos y materiales tóxicos para el crecimiento de la planta.
El suelo no es esencial para el crecimiento de las plantas, pues se ha visto en el cultivo hidropónico, que piedras y otros materiales dan soporte y anclaje a la planta y, el agua aireada alrededor de las raíces abastece el oxígeno. La solución nutritiva en el agua proporciona los elementos esenciales para el crecimiento (Fisher, 1993; Leinfelder, 1986).
Sustratos
Aunque el objetivo de la fase de propagación y contenedor es producir plantas sanas para la plantación en exterior, muchas palmas pasan todo su desarrollo en macetas.
La porosidad es la principal consideración al emplear un sustrato, dado que ellos tienen una retención de humedad artificialmente alta, comparada con los suelos del ambiente y su drenaje no es muy adecuado. El fondo del contenedor actúa como un espejo de agua, inhibiendo o reduciendo el drenaje. Otra consideración es el volumen reducido del suelo, de donde las plantas pueden obtener nutrimentos y agua (Tesi, 1985).
Un buen sustrato debe retener agua y nutrimentos pero, al mismo tiempo, debe estar bien drenado y aireado, características que sólo se logran mediante la selección de los materiales a emplear en la mezcla (Parnell, 1990).
Materiales para los sustratos. El suelo es poco usado en las mezclas de sustratos debido a que sus propiedades físicas son inadecuadas para usarlo en un contenedor (Reardsell et. al. 1979).
Los materiales para sustrato deben poseer propiedades físicas y químicas que abastezcan lo siguiente (Beardsell et al. 1979; Hodel, 1982):
Espacio poroso para drenaje y aireación. Alto potencial para abastecer humedad.
Alto potencial para proveer nutrimentos. pH ligeramente ácido.
Resistencia a la rápida descomposición.
Lo anterior, es por la alta densidad en las camas semilleras. Es claro que no existe ningún material con todos estos requerimientos; algunos son muy porosos pero no contienen nutrimentos; otros son ácidos y algunos se inundan con facilidad. Con el empleo de 2 ó más materiales, se garantiza el buen desarrollo de las plantas al proporcionarle la mayoría de los requerimientos, ya señalados.
Algunos materiales usados comúnmente son: turba de pantano y perlita, pero son caros y difíciles de conseguir. Se pueden utilizar muchos otros materiales dependiendo de la disponibilidad local y el precio; ya que los sustratos comerciales existentes en el mercado resultan demasiados costosos. De diferentes mezclas probadas, la relación 1:1 de turba café y arcilla dio los mejores resultados en términos de tamaño y calidad de planta de Chamaedorea elegans (Badawy, 1987).