81Región Sureste
4.5.1. Manejo del recurso hídrico
Para lograr una planificación correcta de este recurso el tratamiento integral debe abarcar la cuenca hidrográfica, que es un territorio drenado por un único sistema natural, es decir: que drena sus aguas al mar a través de un único río, o que vierte sus aguas a un único lago endorreico. Una cuenca hidrográfica es delimitada por la línea de las cumbres, también llamada divisoria de aguas.
Es importante recordar que el saneamiento involucra tanto lo relativo a la planificación pluvial como a la provisión de agua y cloacas y su respectivo transporte y deposición.
En la provincia de Buenos Aires existe una gran cantidad de cuencas, aquí se detallarán y estudiarán sólo tres de ellas. Si bien este análisis no es exhaustivo, se puede afirmar que las otras cuencas involucradas en el territorio bo- naerense son de menor tamaño y no presentan tantas dificultades ambientales, poblacionales y de contaminación como las que se mencionan a continuación.
Por la similitud en la problemática tanto de la cuenca Matanza-Riachuelo y la cuenca Reconquista es factible tra- tarlas conjuntamente y después del diagnóstico describir las diferencias pertinentes. Antes haremos una breve descripción de ambas cuencas.
Cuenca Matanza-Riachuelo
La cuenca del Matanza–Riachuelo tiene 2.240 km2 de superficie y 64 km de extensión. La habitan 3,5 millones de personas, y se encuentran radicados allí gran cantidad de establecimientos industriales. Ambas circunstancias, vertidos cloacales y desechos industriales, además de los basurales a cielo abierto, son las causas principales de la contaminación en el área. Atraviesa las jurisdicciones de CABA y gran parte de los partidos de la provincia de Buenos Aires: Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo y San Vicente.
Para contrarrestar estas problemáticas, el Gobierno Nacional creo ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Ria- chuelo), junto con la provincia de Buenos Aires y la CABA. En este sentido, ACUMAR mediante el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA) es el marco orientador y planificador de corto, mediano y largo plazo, en el que se definen las acciones destinadas a recomponer y preservar la cuenca. Para ello se realizan análisis de los agentes contaminantes, obras de reurbanización de asentamientos, y planes de Reconversión Industrial.
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Cuenca Reconquista
Al igual que el río Matanza-Riachuelo, el Reconquista es un río serpenteante, de llanura, cuyo caudal es bajo y su capacidad de dilución mínima. En su valle de 1.547km2 se instalaron unas 12.000 plantas industriales, y viven más de 3 millones de habitantes (alrededor del 10% del país). Respetando la división hidrológica de las subcuencas (alta, media y baja), las mismas se definen administrativamente de la siguiente forma:
Cuenca alta: Municipios de Luján, General Rodríguez, General Las Heras, Marcos Paz y Mercedes.
Cuenca media: Municipios de San Miguel, Tres de Febrero, Morón, Ituzaingó, José C. Paz, Hurlingham, Merlo y Moreno.
Cuenca baja: Municipios de Malvinas Argentinas, General San Martín, Tigre, Vicente López, San Isidro y San Fernando.En línea con lo mencionado anteriormente, los límites de la cuenca se encontrarían en el sector noroeste del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que abarca CABA, y los sectores urbanizados de los 24 partidos de la pro- vincia de Buenos Aires que la rodean y conforman el tradicional Gran Buenos Aires.
La cuenca se encuentra sujeta actualmente a un Programa de Manejo Urbano-Ambiental Sostenible promovido por la Subsecretaría de Urbanismo y Vivienda (SSUyV) del Gobierno de la Provincia y apoyado por el Banco Interameri- cano de Desarrollo (BID). Se trata de un proyecto integral de manejo urbano-ambiental y representa la continuación del Programa de Saneamiento y Control de Inundaciones de la Cuenca del río Reconquista, ejecutado en el período 1996-2005. En este sentido, el objetivo general del programa actual es promover el manejo integral de la cuenca del Reconquista mediante la concreción de medidas a corto, mediano y largo plazo que complementarían el programa anterior de saneamiento y control de inundaciones.
Mientras la SSUyV centra sus esfuerzos en obras como equipamiento urbano, mejoramiento y urbanización de villas, drenaje de los barrios, o cobertura de servicios de saneamiento básico, el Comité de Cuenca del Río Recon- quista (COMIREC) sancionado por la Ley 12.653, se encuentra coordinando éstos y otros aspectos relativos a la Gestión Integrada de la Cuenca y al proceso participativo de los actores involucrados a través del sostenimiento de las reuniones de los comités consultivos.
De esta manera, se encuentra realizando obras en distintas partes de la cuenca y medidas no estructurales de ges- tión a partir de sus organismos, principalmente los dependientes del Ministerio de Infraestructura de la Provincia.
Problemática común a las cuencas a) Fuentes de contaminación
La más importante fuente de contaminación de aguas profundas la constituyen los tanques sépticos, que utilizan más del 70% de las viviendas del conurbano y más del 60% en el resto del país, y que contaminan con patógenos infectantes las napas cercanas. A su vez, hasta el 65 % de las viviendas de ciertas áreas del GBA, y el 30% en el resto del país, no están conectadas a la red de agua y usan agua de pozo. Por lo tanto, el número de personas expuestas a riesgo es altísimo. No sorprenden, entonces, las cifras elevadas de mortalidad por diarrea entre los niños de ho- gares pobres sin agua potable, especialmente durante el verano, cuando aumenta la sed y cuando las condiciones ambientales son más favorables para el desarrollo de bacterias enteropatógenas.
La segunda gran fuente de contaminación son los vertidos químicos de la industria, que se arrojan en pozos negros y tanques sépticos. Ciertas empresas afectan profundamente los ríos cercanos, como ocurre con el Riachuelo o el Reconquista. Ríos, lagos y napas son víctimas de una imprevisión generalizada. En el Gran Buenos Aires menos del 10% de las industrias tienen plantas de tratamiento de los desagües, los camiones atmosféricos descargan su contenido proveniente de los pozos sépticos en cualquier cauce. El percolado de la basura se infiltra en el suelo y
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pasa a los acuíferos subterráneos. Las partículas pesadas de los efluentes gaseosos de las industrias y vehículos se depositan en el suelo y en las aguas.
La eliminación desaprensiva de residuos industriales contaminados con plomo, mercurio, cadmio, y otros metales pesados, así como de PCBs y otros compuestos orgánicos persistentes, ha originado otros problemas ambientales y sanitarios de una magnitud enorme. El riesgo de neurotoxicidad, mutagénesis y carcinogénesis es aún mayor para los niños y para los trabajadores expuestos.
En el medio rural, la utilización de pesticidas y fertilizantes, asociados a una irrigación inadecuada, desmonte y pérdida de suelos, determinan un exceso de nutrientes, sales y metabolitos de pesticidas en aguas superficiales y profundas. Los residuos orgánicos de campos y pastizales agregan a su vez cantidades abundantes de compuestos nitrogena- dos, fosfatos, zinc, potasio, cobre, cadmio y otros metales pesados. Las aguas de riego, ricas en nitrógeno y fósforo, en conjunto con las aguas residuales domésticas no tratadas, conducen a la eutrofización de lagos, embalses y zonas costeras.
b) La contaminación de los cursos del agua
La contaminación de los cursos de agua, tanto de los superficiales como los profundos, constituye el principal problema ambiental de la Argentina. Cantidades ingentes de sustancias originadas por la actividad humana son vertidas al mar, ríos, arroyos, lagos, y a las napas subterráneas. En casos especiales, como el del arsénico, los contaminantes existen naturalmente. Los niveles permisibles de nitratos, bacterias, plaguicidas y metales pesados en numerosos cursos de agua se presentan ampliamente excedidos. Todos ellos tienen enorme impacto en salud. El Área Metropolitana ha ido extendiéndose en forma anárquica a lo largo del principal litoral fluvial del país. La deficiencia de cobertura en materia de infraestructura sanitaria de sus numerosos asentamientos periféricos, en especial el manejo inadecuado de la provisión de agua y de eliminación de excrementos, trajo aparejados, por un lado, el daño de las napas subterráneas y, por otro, enfermedades y problemas de mortalidad.
En general, el agua superficial está más expuesta a la contaminación y es más costosa que el agua subterránea, debido al tratamiento de potabilización que requiere. Por ello, en la mayoría de los países desarrollados, que se caracterizan por optimizar el uso de los recursos naturales, el empleo de agua subterránea supera apreciablemente al de agua superficial. El agua subterránea constituye un recurso de extrema importancia como fuente de abaste- cimiento para agua potable, riego y uso industrial. La aptitud de la misma depende de su calidad y también de la disponibilidad y productividad respecto al uso requerido. Así, por ejemplo, un acuífero de baja salinidad resulta inepto para regar si tiene baja productividad, ya que esto deriva en pozos de bajo caudal.
La contaminación del agua subterránea se ha convertido en los últimos años en una preocupación de índole gene- ral, debido a la dependencia de su uso como fuente de agua potable por gran parte de la población, y al hecho de que, una vez que el agua subterránea está contaminada, es muy difícil y también costoso remediarlo. La polución del ambiente por los efluentes de la actividad humana adquiere mayor importancia, ya que la inexistencia en eleva- da proporción de cobertura de saneamiento básico y con ello, la puesta en contacto de agua provenientes de cursos de agua superficiales y acuíferos subterráneos contaminados deja a una gran cantidad de habitantes sin defensa contra la contaminación ambiental (Fernández Cirelli, 1999).
c) La falta de planificación territorial
En los últimos años se observa un incremento de los asentamientos irregulares como estrategia de acceso a la vivienda, con niveles importantes de hacinamiento y densidad poblacional. La lógica de ocupación de las tierras se presenta en zonas con valor inmobiliario bajo, por falta de servicios urbanos y/o por tratarse en ocasiones de zonas con amenazas ambientales (inundación, contaminación, etc.).