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Marco teórico.

In document la verdad de la mentira (página 35-50)

Tipos de mentiras y mentirosos.

Tipos de mentiras

Tipos de mentiras según San Agustín.

1) la mentira que se refiere a la doctrina, que consideraba pecado mortal sin remisión; 2) la mentira que no sirve a nadie y daña a alguien; 3) la mentira

que daña a uno en beneficio de otro; 4) la mentira pronunciada por la voluntad de engañar; 5) la mentira motivada por el deseo de agradar; 6) la mentira usada para proteger bienes materiales; 7) la mentira para salvaguardar la vida; 8) la mentira para conservar la pureza del cuerpo. (PÉREZ, Sergio, 1998, p. 27)

Taxonomía de mentiras propuestas por Whiten y Byrne (1988).9

Tipo de mentira Definición

Ocultación. El emisor oculta algo al receptor

Distracción. El emisor desvía la atención del receptor hacia algo sin importancia real.

Creación de imagen El emisor simula una situación falsa

Uso de herramientas sociales

El emisor utiliza una herramienta social en su propio beneficio.

Uso de un cabeza de turco El emisor desvía la atención del receptor hacia un tercero.

9 Citado por HERNÁNDEZ, Estefanía, 2000 en

Por su intencionalidad, hay dos tipos distintos de mentira: la mentira de cobardía y la mentira de vanidad.

A) Mentira de cobardía: Se trata de una mentira que huye de dar la cara. Es la típica mentira a los padres para evitar un castigo, o la mentira a una amigo para tapar un error y evitar pedir disculpas. Pero como este mundo es un pañuelo, la mentira se acaba descubriendo. Entonces ocurre lo que tú mismo decías en tu pregunta, resulta que el "teórico remedio" resulta más dañino que la enfermedad misma. En realidad, la psicología del que miente por cobardía, es la propia de aquel que no afronta el futuro, sino que se limita a salir del paso. Su dinámica es la de poner parches y parches cuando el único remedio posible sería el de cambiar de rueda.

B) Mentira de vanidad: Se trata de una mentira con la que uno quiere aparentar ante los demás lo que no es. Uno "se ve mal" ante los demás porque no consigue los éxitos

que ellos tienen, o por lo que fuere. Entonces viene una mentira de exageración, para darse una cierta importancia o, simplemente, por ser el centro de atención. (ANÓNIMO, s/año)10

Se puede hablar de otra clasificación que incluye tres tipos de mentiras: la racional, la emocional y la conductual.

En la mentira racional, lo básico es que lo que se dice, se siente o se hace, se contrapone con la verdad racional. Se falsea la verdad por algún interés. Es más profunda, mucho más malvada, es la mentira hecha para dañar a los demás.

La mentira emocional, en la que lo básico es que, lo que se dice, se siente o se hace no concuerda con la situación emocional del mundo afectivo.

Y el tercer tipo de mentira, que es mucho más elaborada, es la mentira conductual en la que se trata de actuar o dejar actuar de forma deliberada para decir que somos lo que no somos. (ANÓNIMO, s/año)11

Otra clasificación de las mentiras acepta cuatro tipos de ellas: 1.- La hecha esporádica y espontáneamente.

2.- La evolutiva.

3.- La que se dice como producto de un padecimiento sintomático. 4.- La efectuada como conducta repetitiva. (DELGADO, Juan, 2006)

Tipos de mentirosos.

Por trastornos de personalidad:

-Naturales: están al tanto de su aptitud, no menos que quienes los conocen

bien. Desde su infancia engañaron impunemente a sus padres, maestros y amigos cuando se les antojó hacerlo; no sienten gran recelo de ser detectadas, todo lo contrario, confían en su capacidad de engañar.

-Antisociales: poseen encanto superficial, falta de remordimiento o de

vergüenza, egocentrismo patológico, incapacidad de amar, carencia de culpa o de conciencia moral, falta de empatía. Los individuos con personalidad

antisocial son los más difíciles de que se les detecten indicios de mentiras, pues muchos de ellos pasan desapercibidos de su condición.

-Mitómanos: Mienten por llamar la atención; utilizan los delirios para ello.

-Psicóticos: Sus alucinaciones son contenidos de pensamientos incongruentes

y/o incoherentes con la realidad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

Mitomanía.

“Es importante saber que la mitomanía no es una enfermedad en sí misma, sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad. Por lo general, se presenta en personas auto-devaluadas con bajo nivel de estima o muy pretenciosas” (TEJADA, Virginia, 2008).

La mitomanía está relacionada tres factores: un factor genético, en el sentido de lo que se hereda es la predisposición a algún tipo de personalidad; otro factor es el psicológico que tiene que ver con el procesamiento de información, y el último factor es el aprendizaje. (Ídem).

Tres claves de la mitomanía son:

1. El mitómano recurre a la mentira continuamente y sin valorar las consecuencias con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable, urdiendo todo tipo de sistemas que pueden parecer delirantes.

2. Es síntoma de padecimientos el trastorno de personalidad limítrofe, que se caracteriza por inconsistencia en varias áreas de la vida, tanto en lo afectivo,

social y laboral, por lo que la víctima no logra un grado de compromiso ni constancia.

3. Se asocia con el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de que todo lo bueno está adentro y lo malo está afuera: hay dificultad para vincularse con otros de una forma integral y madura; piensa que las personas están a su servicio.

Este padecimiento, afirman los especialistas, puede ser parte de la esquizofrenia, aunque no es uno de sus principales síntomas. Hay otra patología que se llama trastorno ficticio y hace que las personas inventen enfermedades, que se podría considerar como una característica mitómana. (OJANGUREN, Silvia, 2007)

Mitómano.

Los mitómanos mantienen un juicio de realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Puede pasar inadvertido, pero cuando establece una conversación caerá preso de sus mentiras y en muchas ocasiones terminará siendo desenmascarado.

Estas personas se dejan llevar por sus fantasías, mantienen un juicio de la realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los diferencia de los psicóticos, que son personas que pierden el contacto con la realidad al extremo de confundir lo real con lo imaginado. (TEJADA, Virginia, 2008)

El mitómano imagina y siente cosas que no suceden realmente. Se cree sus propias mentiras y las ve como si fueran realidad. Vive en un mundo irreal y utiliza el engaño para conseguir lo que quiere. El mitómano pierde

credibilidad y se lo cataloga como aquel que cuenta inventos. Si la persona no busca tratamiento llega a perder prestigio social, asegura la especialista.

El mitómano miente para construir una mejor imagen de sí mismo frente a la sociedad o para conseguir lo que desea. La mentira se convierte en algo cotidiano que no puede evitar. Por lo general no planifica lo que va a decir y como consecuencia termina siendo descubierto. (TEJADA, Virginia, 2008). Los mitómanos no buscan ayuda, generalmente son llevados a consulta psicológica por otras personas, pero mientras la persona no se someta a una terapia, la mentira seguirá dominando su vida.

Existen motivaciones más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.

Si el mitómano acude a un especialista podrá superar la mentira y comenzará a vivir la realidad tal y como es y podrá gozar de la confianza de quienes lo rodean. (Ídem).

Técnica de detección de mentirosos.

La técnica de la kinesis es útil para detectar patrones de conductas que indican la probabilidad (alta, mediana o baja) de que el interlocutor o emisor este mintiendo.

Es importante recordar que los signos y síntomas de movimientos corporales se presentan desde el inicio o ante una pregunta que causa presión y tensión en el entrevistado. Esta técnica no funciona con personas psicóticas, drogadas y que sean menores de 15 años de edad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Signos verbales.

Los deslices verbales (lapsus inconscientes), contradicciones en descripción de detalles específicos, frases como “esas preguntas no me hacen gracia”; responder a una pregunta inexistente evadiendo la pregunta real. Quejas sobre el ambiente y sobre la entrevista; cuando nos pidan que repitamos la pregunta; cuando nos responden con otra pregunta; detenerse a la mitad de la oración; interrumpir; desviar el tema; disculparse frecuentemente; abusar de los siguientes términos: honestamente, francamente, de verdad, créame, que me caiga un rayo si no, etcétera.

El expresar “No” nos da características de posibles mentiras de acuerdo a lo siguiente: si se acompaña de cerrar los ojos; si se expresa con énfasis y se mueve la cabeza de un lado a otro; si se expresa titubeante, con duda y con demora; si se expresa de manera suplicante; con inflexión de voz o con una mirada al vacío; acompañado de mirada inquisidora; expresándose como si no fuera dirigida a él la pregunta. (TEJADA, Virginia, 2008).

Signos no verbales.

Según la PNL (Programación Neurolingüística), si mira el individuo mira al lado superior derecho cabe la posibilidad de que diga mentiras. Si parpadea demasiado (no confundir con un tic), si desvía la mirada (no confundir con timidez), si baja la mirada (no confundir con distracciones), si fija demasiado la mirada (no confundir con estrabismo), si se muestra ansioso, afecto inapropiado, expresiones falsas de emociones (sonrisas falsas, depresión falsa, etc.); si la persona se cubre el rostro consciente o inconscientemente con las manos u algún objeto (máscara, lentes, tela, etc.); si la persona se coloca deliberadamente de perfil; si la persona abandona la conversación intempestivamente; largas pausas entre palabras; ritmo respiratorio

excesivamente profundo o superficial; tragar saliva. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Cambios más significativos que se presentan en el organismo de los mentirosos de acuerdo a Paul Ekman (1991):

1.-Sonrisas asimétricas.

Una sonrisa falsa suele ser asimétrica, sólo intervienen en ella una parte de los músculos de la boca y ninguno de los que rodean a los ojos: no se alzan las mejillas ni descienden las cejas.

2.-Parpadeo incontrolado.

Un mentiroso experto es capaz de mirar fijamente a las personas pero posiblemente no será capaz de controlar el parpadeo, que es un movimiento involuntario cuando se experimenta una emoción.

3.-Movimiento de los músculos de la frente.

Cuando mienten, muchas personas experimentan sentimientos de angustia, lo que provoca que las cejas se pongan en una posición oblicua (más elevadas en el centro), haciendo la forma de una V invertida.

4.-Duración de las expresiones.

Las expresiones faciales que duran más de cinco o diez segundos suelen ser falsas. Por ejemplo, un gesto genuino de sorpresa apenas supera las décimas de segundo

5.-Alteración del ritmo.

Cuando se está fingiendo, los gestos no acompañan a las palabras, es decir, no hay congruencia.

6.-Gestos controlados.

Se utilizan menos gestos cuando hay inseguridad en lo que se dice. La causa es que el mentiroso se da cuenta de que el movimiento nervioso puede ser considerado un principio de engaño y, al final, es su ausencia el agente delator.

7.-Pupilas dilatadas y excesivos lagrimeos.

Las pupilas se dilatan cuando hay excitación o agrado, y se contraen cuando nos disgustamos; aunado a lo anterior, las lágrimas son síntoma de satisfacción o irritación.

8.-Transpiración.

La aparición de sudor es otro proceso es otro proceso regulado por el sistema nervioso.

9.-Ruborización o palidez extrema.

Los cambios producidos en el sistema nervioso autónomo afectan a los vasos sanguíneos, de tal forma que aparece el rubor cuando se está confundido o avergonzado y, la palidez cuando se tiene miedo a ser descubierto. Ninguno de estos dos actos puede dominarse conscientemente. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

La voz

La vacilación al empezar a hablar, en particular cuando se debe responder a una pregunta, puede suscitar sospechas, así como otras pausas menores durante el discurso si son frecuentes.

Otras pistas las dan ciertos errores que no llegan a formar palabras, como algunas interjecciones (“¡ah!”, “¡oh!”, “¡este!”), repeticiones (“yo, yo, yo quiero decir en realidad que...”), y palabras parciales (“En rea-realidad me gusta”). Quebrar el tono de la voz, toser y aclarar la garganta. Elevar el tono de la voz ante una pregunta que causa tensión. El signo vocal de la emoción que está más documentado es el tono de voz. En el engaño, el tono se vuelve más agudo, debido al temor de ser descubierto. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Movimientos corporales.

Los emblemas tienen un significado preciso, conocido por todos dentro de un grupo cultural determinado. Durante un engaño, los emblemas normalmente aumentarán más que de costumbre. Un ejemplo de emblema es el leve encogimiento de hombros. Las ilustraciones (o ademanes) normalmente serán empleadas menos que de costumbre durante un engaño. La primera razón es una falta de apego emocional a lo que se está diciendo: El entusiasmo o el interés fingidos pueden traicionarse en la falta de un aumento de ilustraciones que acompañen las palabras. Las ilustraciones también se reducen cuando el individuo tiene dificultad para decidir lo que va a decir. Las manipulaciones (con las manos) no son signos válidos del engaño: pueden indicar los dos estados opuestos, la incomodidad y la relajación. Por otra parte, los mentirosos saben que deben suprimir sus manipulaciones, y la mayoría lo consigue casi siempre.

Otro aspecto corporal, la postura, ha sido estudiado por diversos investigadores, pero no han podido encontrar datos indiscutibles de autoacusación o de pistas sobre el embuste. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

El papel del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).

El SNA da lugar a cambios notorios en el cuerpo cuando hay una activación emocional: en el ritmo respiratorio, en la frecuencia con que se traga saliva, en el sudor. Estas alteraciones se caracterizan por producirse involuntariamente cuando hay alguna emoción, ser muy difíciles de inhibir y, por esto mismo, muy confiables como indicios del engaño. Las personas son capaces de inhibir gran parte de sus signos faciales, en tanto que el funcionamiento del SNA está mucho menos sujeto a la propia censura.

La actividad del SNA no es la misma para todas las emociones. Algunas de las alteraciones provocadas por el SNA son fácilmente falseables. Cuesta ocultar los signos emocionales presentes en la respiración o en el acto de tragar saliva, mientras que falsear esos mismos signos no exige un adiestramiento especial: basta respirar más agitadamente o tragar saliva más a menudo. El sudor es otra cuestión: cuesta tanto ocultarlo como falsearlo. Un mentiroso podría recurrir a la respiración y al acto de tragar saliva como medio de transmitir la falsa impresión de estar sintiendo una emoción negativa; sin embargo, una suposición es que pocos lo hacen. También se pensaría que un mentiroso podría aumentar el número de sus manipulaciones para parecer incómodo o molesto, pero es probable que la mayoría de los mentirosos no se acuerden de esto. Precisamente la ausencia de estas manipulaciones, fácilmente ejecutables, puede traicionar la mentira que se esconde en la afirmación de que uno siente miedo o angustia. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

La cara.

La cara es un sistema dual en el que aparecen expresiones elegidas deliberadamente y otras que surgen de forma espontánea. A veces, cuando emerge una expresión, parece que la persona se da cuenta de lo que empieza a mostrar y la interrumpe, en ocasiones encubriéndola con otra. La sonrisa es la máscara encubridora más corriente. Puede ocurrir que la expresión abortada sea tan fugaz que resulte difícil captar el mensaje que se habría transmitido en caso de no interrumpirse. Pero aún cuando este mensaje no quede en ella reflejado, el hecho mismo de abortar una expresión es un indicio notorio de que la persona oculta algún sentimiento.

No todos los músculos que producen las expresiones faciales son igualmente fáciles de controlar: algunos son más fidedignos que otros. Los músculos fidedignos son aquellos de los que no puede hacerse uso para las expresiones falsas: el mentiroso no los tiene a su disposición, y como tampoco puede inhibirlos o abortarlos inmediatamente, le cuesta ocultar la acción de esos músculos al tratar de disimular una emoción real.

La frente es la sede principal de los movimientos musculares fidedignos.

Según la PNL, la cara oculta que nos da más información es la parte izquierda del rostro, la cual está gobernada por el hemisferio derecho. Porque los hemisferios cerebrales gobiernan los movimientos faciales voluntarios pero no los involuntarios, que se generan en zonas inferiores, más primitivas del cerebro. Había asimetría cuando la expresión era voluntaria, deliberada, una pose. La asimetría era un indicio de que la expresión no era auténtica. Lo típico era que la acción fuera un poco más marcada en el lado izquierdo si la persona era diestra. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Ojos.

La mirada se aparta en una serie de emociones: baja con la tristeza, baja o mira a lo lejos con la vergüenza o la culpa, y mira a lo lejos con la repulsión. No obstante, es probable que un mentiroso, por culpable que se sienta, no aparte la vista demasiado, ya que los mentirosos saben perfectamente que todo el mundo confía en detectarlos de esta manera. Las lágrimas son producidas por el SNA, pero ellas sólo son signos de algunas emociones, no de todas. Se presentan cuando hay tristeza o desazón (si las cejas muestran también dichas emociones), alivio, ciertas formas de goce y risa incontrolada. (TEJADA, Virginia, 2008)

La sonrisa.

En la sonrisa auténtica se contaren los músculos orbiculares de los párpados que rodean cada ojo, formando las llamadas “patas de gallo”. La sonrisa auténtica expresa todas las experiencias emocionales positivas, sólo con diferencias en la intensidad de la mímica y en el tiempo de duración.

Las sonrisas falsas tratan de hacerle creer al otro que se sienten cosas positivas, caracterizándose por ser más asimétricas que las auténticas; además, una sonrisa falsa no estará acompañada nunca de la acción de los músculos orbiculares de los párpados, no se alzarán las mejillas ni habrá hondonadas debajo de los ojos, ni patas de gallo, ni el leve descenso d las cejas que se presentan en la sonrisa auténtica leve a moderada.

La falta de participación de las cejas es un indicio sutil pero decisivo para diferenciar las sonrisas auténticas de las sonrisas falsas. El tiempo de desaparición de la sonrisa falsa parecerá notablemente inapropiado, es decir, puede esfumarse demasiado abruptamente, o tal vez de forma escalonada.

La sonrisa falsa no abarca más que movimientos en la parte inferior del rostro y en el párpado inferior. Los signos propios de una sonrisa falsa son la ausencia de todo movimiento en torno de los ojos y la presencia de signos de repulsión o disgusto profundo o de desdén. (MARTÍNEZ, Carlos, 2003).

Teorías relacionadas con la mentira.

Teoría de la mente

La relación causal entre la mente y la mentira no es casual. Las mentiras son memes replicantes. Las mentes de las personas están íntimamente enlazadas debido a la interacción de conceptos e instrucciones conductuales que pasan de un cerebro a otro por imitación (memes). Esta relación causal se debe a las neuronas especulares (o neuronas espejo), que reflejan la “realidad” de una mente a otra. (CARBONA, Vicente, s/año).

Teoría de las teorías (mene del menes).

Sugiere que los niños acumulan pruebas, en forma de expresiones y gestos, y usan su entendimiento cotidiano de las demás personas para desarrollar teorías que explican y predicen su estado mental. (CARBONA, Vicente, s/año).

Teoría de la simulación.

Alega que tenemos la capacidad de leer las mentes de los demás, ni más ni menos. Nos ponemos en la mente del otro y usamos nuestra propia mente

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