Elementos fonéticos y fonológicos de las vocales
Parte I
Articulación
Para lograr una correcta colocación de la voz en las cavidades de resonancia, se debe poseer una óptima articulación de la palabra, de manera que la emisión no disminuya las vibraciones del sonido, al convertirse en mensaje, por medio del trabajo de los articuladores (ver Órganos articulatorios).
Cuando decimos una articulación correcta no nos estamos refi riendo solo a la ausencia de dislalias o disfonemas 1, sino fundamentalmente a que aquella debe ser clara y franca para permitir que la voz fl uya, corra de la máscara hacia el exterior.
Si la articulación es desdibujada, blanda, cerrada, trabada, el sonido no llega a impostarse correctamente, ya que no tiene el sufi ciente impulso de los articula- dores para lograrlo.
Cada consonante debe actuar como trampolín de la vocal que le sigue a fi n de posibilitarle y facilitarle la colocación en el lugar correcto y evitar que la voz quede o caiga en la laringe.
Por esta razón, entre otras tantas, se deberá ejercitar la movilidad de los órga- nos articulatorios.
Órganos articulatorios La mandíbula
La mandíbula debe siempre estar eutónica, tanto en su estado de reposo como durante el uso vocal, hablada y cantada. Tendrá la sufi ciente movilidad como para obedecer a todos los requerimientos vocales.
Si este articulador posee tensión, por ejemplo, se protruye (va hacia adelante), puede interferir en la producción del sonido ya que evita que la laringe se acomo- de en una posición eutónica.
La posición correcta de la mandíbula no es hacia adelante, sino hacia abajo.
Ejercicios para mejorar la movilidad de la mandíbula
1. Bajar la mandíbula bien fl oja, sin producir tensiones en su base, respetando la palanca témporo-mandibular, procurando que la lengua descanse plana en el piso de la boca y su punta contacte con la pared posterior de los inci- sivos inferiores.
2. Igual que el anterior, pero manteniendo los labios juntos en un perfecto cierre, sin tensarlos.
3. Llevar la mandíbula hacia ambos lados con la lengua en las mismas condi- ciones que en los ejercicios anteriores.
4. Igual que el ejercicio precedente, pero con labios juntos. 5. Mascar con los labios juntos en forma completa y exagerada.
Los labios
Estos deben, también, carecer de tensiones y responder a las necesidades vo- cales. En el trabajo de impostación vocal con la voz cantada, los labios deberán acompañar a los dientes a fi n de evitar defectos en el sonido (ver Defectos en la
resonancia).
Ejercicios para mejorar la movilidad de los labios
1. Fruncir y distender los labios juntos. 2. Fruncir y distender los labios separados. 3. Llevar los labios juntos hacia ambos lados. 4. Llevar los labios separados hacia ambos lados. 5. Tapar el labio superior con el inferior y viceversa. 6. Masajear el labio superior e inferior.
La lengua
“...cuando a la voz, que por este canal sale, se añade el instrumento de la lengua,
venimos a articular y distinguir esa voz... y después la lengua, hiriendo en las partes
de la boca susodicha como unas teclas, viene a articular la voz”.
Fr. Luis de Granada
Con fi nes pedagógicos, dividiremos la lengua en cinco porciones (Fig. 16). A saber: 1. el ápice; 2. el predorso; 3 el dorso; 4. el posdorso; 5. la raíz. Fig. 16
El ápice y el predorso están directamente involucrados en el mecanismo de la producción de la palabra, y el posdorso y la raíz, en la producción del sonido.
Si el posdorso se eleva, resulta un sonido hiporretronasal; si se lo lleva hacia atrás, resulta un sonido apretado y/o engolado.
Toda la lengua deberá ser controlada. El ápice, el predorso y el dorso de- ben tener mucha movilidad para la producción de las consonantes, mientras que el posdorso debe estar comparativamente descendido y eutónico para per- mitir el libre paso del sonido producido por las cuerdas vocales.
Junto con el velo del paladar, la lengua es la reguladora de la cavidad de la boca y, al mismo tiempo, el órgano más importante de la articulación de la palabra. Es por eso que se deben vencer sus resistencias y desarrollar sus aptitudes entrenándola por medio de los ejercicios que mejoren su movilidad. Para una emisión correcta, el ápice debe tomar contacto con la pared posterior
de los incisivos inferiores, y su dorso se elevará según la vocal y el tono a emitir.
Por su inserción al hueso hioides, la lengua tiene una relación directa con los músculos elevadores de la laringe, sincronizando sus movimientos con ellos. Al descansar la lengua en el piso de la boca, ensancha la orofaringe, ampliando el vestíbulo laríngeo, lo que favorece la formación de ciertos ar- mónicos. Sus movimientos están también sincronizados con los del velo del paladar; cuando este desciende, la base lingual asciende y viceversa.
La lengua, como todos los músculos del cuerpo humano, posee respuestas emocionales que activan la acción de los músculos constrictores, por lo que es importante para el sujeto modifi car las respuestas a ciertos pensamientos, si- tuaciones o actitudes mentales que lo tensan o lo perturban emocionalmente. Por supuesto, como ya venimos diciendo, el primer paso es la toma de con- ciencia de esto, o sea, de las modifi caciones que se producen dentro del tracto oral y, sobre todo, en la base de la lengua como respuesta a esas emociones.
Cuando una tortuga se ve en situación de peligro inmediatamente esconde su cabeza dentro de su caparazón, como un modo de defenderse. Algo muy si-
milar ocurre con la lengua en ciertas situaciones emocionales, un mecanismo que es común ver en los sujetos con problemas vocales.
Las situaciones perturbadoras los llevan, involuntariamente, a una acción de constricción en varias partes del cuerpo, la lengua, la laringe, el estóma- go, etc. Cuando esto ocurre con la lengua, se nota en los bordes de la raíz, que pasan a estar completamente constreñidos y tan duros como un hueso. Y, ¿por qué solo en los bordes? Porque la necesidad de sobrevivir, de respirar, necesita una cierta relajación de los músculos constrictores del centro; de otro modo, el individuo se sofocaría.
Ejercicios para mejorar la movilidad de la lengua
1. Con los labios separados y el tracto oral bien abierto, sacar la lengua tratan- do de tocar el labio superior.
2. Igual al anterior, pero con la lengua hacia abajo.
3. Con los labios separados y el tracto abierto, llevar la lengua de una comi- sura labial a la otra.
4. Con la punta de la lengua, barrer el paladar desde las arrugas palatinas hasta el velo y viceversa.
5. Doblar la punta de la lengua detrás de los incisivos superiores y detrás de los inferiores.
6. Doblar la punta detrás de los incisivos superiores y luego colocarla entre la cara anterior de éstos y el labio superior.
7. Bordear los dientes con la lengua manteniendo los labios bien juntos, pero no apretados. Realizarlo hacia ambos lados.
8. Bordear los labios muy lentamente con la lengua en forma circular. Reali- zarlo hacia ambos lados.
El velo del paladar
El velo palatino tiene importancia suprema en la emisión vocal. Junto con el paladar duro, recibe el sonido que envían las cuerdas vocales a fi n de que este pueda ascender a los resonadores superiores y ubicarse en toda la máscara. Este mecanismo es uno de los más importantes para el logro de la impostación, ya que, de no recibir el velo el sonido, este se transforma en emisión gritada o en falsete.
Para la emisión de los sonidos agudos, la función que cumple el velo es la de cobertura. Como ya dijimos, esto implica la recepción de la energía sonora y provoca su elevación, redondeando el tracto oral para que los resonadores puedan recibir esa energía y transformarla en sonido eufónico, como ya expli- camos más arriba.
El velo debe adquirir movilidad sufi ciente para su óptimo funcionamiento en el mecanismo vocal. Uno de los ejercicios más efectivos es la práctica del bostezo.
El bostezo contribuye a desperezar los músculos del aparato respiratorio y, por ende, fonatorio. Tiene los mismos efectos que el desperezamiento corporal íntegro, cuando se expulsa la linfa acumulada en los músculos y se los prepara para el trabajo.
Como manifestación oral, el bostezo produce el máximo descenso laríngeo, movimiento que puede ser percibido tocando o mirando la nuez de Adán (cartí- lago tiroides). Este descenso estimula la eutonía de todo el tracto oral.
Ejercicios para mejorar la movilidad del velo palatino
1. Aspirar el aire llevándolo al velo del paladar para que este, estimulado por la corriente aérea, se vaya elevando hasta provocar el bostezo.
2. Sin bostezar, tratar de mover la nuez de Adán hacia abajo, o sea, hacia la misma posición que llegaba durante el bostezo.
Puede suceder que, en un principio, esto parezca inabordable, pero, a medida que el sujeto sienta el movimiento de la nuez hacia abajo, le resultará más fami- liar; podrá más fácilmente descender los músculos laríngeos sin respirar y sin
llevar la mandíbula hacia abajo. La habilidad de descender la laringe será una acción independiente de otras acciones.
No deberán existir sensaciones de tensión en ninguna parte del cuerpo, excepto la sensación que el bostezo produce en la orofaringe.
Recordar que siempre que se realiza un movimiento voluntario durante un proceso de aprendizaje, existe una tendencia a que la musculatura asociada ayude a este movimiento. Esto produce tensiones secundarias e innecesarias que perturban más que ayudan. Por eso, en un principio de la práctica (esta aclaración vale para toda nueva adquisición), el sujeto debe empezar a tomar conciencia de las tensiones asociadas al movimiento que está tratando de rea- lizar y, cuando pueda, comenzar a controlarlas.
De ser posible, estos ejercicios deberán realizarse con cierta frecuencia, evitando la fatiga y procurando seguir el orden dado.
Moldes vocálicos
Entendemos por molde vocálico el modo de acomodar los órganos fonoar- ticulatorios para cada vocal a trabajar, respetando las bases de la voz cantada. Por ende, se entrenará al sujeto en la realización de estos moldes junto con el trabajo de los ejercicios articulatorios, las cuales le permitirán lograr una mayor y mejor movilidad de toda la zona orofacial.
Estos moldes son:
Vocal /a/: la lengua debe estar aplanada sobre el piso de la boca, man- teniendo la mandíbula caída, y los labios, cubriendo levemente los dientes (Fig. 17).
Vocal /e/: para esta vocal la punta de la lengua debe estar un poco recogida hacia los alvéolos de los incisivos inferiores, su dorso ligeramente abultado y la mandíbula casi tan baja como para la /a/ (Fig. 18).
Vocal /i/: la lengua se contrae un poco en su parte media con una pequeña elevación manteniendo los labios relajados (Fig. 19).
Vocal /o/: esta vocal requiere una posición oral parecida a la de la /a/, pero con los labios un poco más abocinados sobre los dientes (Fig. 20).
Vocal /u/: en esta la lengua está algo abultada y contraída en su parte me- dia y los labios abocinados (Fig. 21).
Estos moldes serán practicados frente a un espejo a fi n de lograr el control visual de cada región de su aparato articulatorio (mandíbula, labios, lengua, arcadas dentarias, paladar duro y velo palatino).
Fig. 17 Vocal /a/ Fig. 18 Vocal /e/
Fig. 19 Vocal /i/ Fig. 20 Vocal /o/
Posiciones laríngeas
Dijimos ya que la posición de la laringe, en la emisión de cada vocal, está sincrónicamente relacionada con la posición del hueso hioides y, por ende, de la lengua y del velo palatino.
En la medida en que la lengua mantenga una posición eutónica para la emisión de los fonemas 2
, la laringe la acompañará, también, con un estado eutónico, ya que los movimientos de ese articulador afectan en forma directa a los movimien- tos verticales de la laringe.
Esto, entonces, será de importancia radical en cuanto a la apertura del tracto oral, cuyos límites, inferior y superior son la lengua y el velo respectivamente.
De acuerdo con la emisión de cada vocal, la laringe va tomando diferentes posiciones. A saber: VOCAL I VOCAL E VOCAL A VOCAL O VOCAL U
Durante la emisión de estos sonidos, la laringe se eleva y desciende en un ran- go de casi dos centímetros. Esto se debe tener siempre presente durante el trabajo vocal, ya que, en las disfonías, al existir una alteración tónica, estas posiciones no siempre se respetan. Por lo general, la laringe mantiene una posición ascendida, cuando no, fi jamente alta.
Solo en la emisión vocal natural se logra una posición eutónica, basculando según el tono y la vocal emitidos.
Al aumentar la frecuencia sonora, la laringe, que bascula anteroposteriormen- te, sincroniza sus movimientos con los del velo palatino, lo que va llevando a una confi guración óptima de las cavidades buco-faringo-laríngeas. Este mecanismo se va notando cada vez más a medida que se aumenta esta frecuencia y se realiza la cobertura de los sonidos.
2 Fonema: cada una de las unidades fonológicas mínimas que en el sistema de una lengua pueden oponerse a otras en contraste signifi cativo.
Fig. 23 Oscilación del sistema fonoarticulatorio en la
emisión vocálica
Esta cobertura se logra con el trabajo técnico, ya que, tanto en el grito como en el falsete, esta sincronía no se respeta por lo que la laringe asciende en forma antina- tural, con mayor tensión en el grito que en el falsete.
La cobertura refi ere a una sinergia fun- cional de máximo rendimiento vocal (ver punto correspondiente y Fig 23).
La posición descendida de la laringe, entonces, está íntimamente relacionada con la cobertura de los sonidos. Con este descenso laríngeo, se obtiene la expansión de la faringe inferior.
Puntos de resonancia palatina
Cada vocal posee un punto de máxima resonancia en la bóveda palatina (Fig. 24).
Estos son:
/i/, /e/: anteriores
/a/: media
/o/, /u/: posteriores
Parámetros articulatorios de las vocales
Localización de la mayor constric- ción interna
Este concepto se refi ere al punto donde ocurre el mayor estrechamiento en la articulación de cada vocal. Es importante para la determinación del volumen de las cavidades internas, de acuerdo con el acercamiento de la lengua a las diferen- tes zonas del tracto oral.
/i/, /e/: palatales /a/: faríngea inferior /o/: velofaríngea /u/: velar
Grado de la constricción interna
Este parámetro articulatorio se refi ere a en qué magnitud el tracto se divide en dos cavidades, una anterior y otra posterior de acuerdo a la articulación de cada vocal. Este grado constrictivo es el siguiente:
/i/, /u/, /o/: constricción estrecha
/e/, /a/: constricción amplia
Grado de apertura oral
Este puede ser abierto, semiabierto o cerrado. Al respecto, ver las Figs. 25, 26, 27, 28 y 29.
/a/: abierta
/e/, /o/: semiabiertas /i/, /u/: cerradas
Fig. 25
Fig. 26
Fig. 28 Fig. 29
Color de las vocales
No se debe confundir el color de las vocales ni con la altura (tono) en la que eventualmente son emitidas ni con el timbre de la emisión (error sumamente difundido). Al tener cada sonido vocálico un punto de colocación específi ca en la bóveda palatina, y por ende, en la cavidad craneana, van tomando diferentes colores.
La /i/ es la vocal más clara, porque, al ser la más anterior, está compuesta por armónicos más agudos; la /e/ es un poco más oscura que la /i/ y, a su vez, más clara que la /a/ que, al ser media y neutra, tiene armónicos tanto agudos como graves. La /o/ es más oscura que la /a/ y la /u/ es la más oscura de todas.
Por ello, cuando las cinco vocales son emitidas en un mismo tono, se nota claramente como va variando el color de cada una con respecto a la otra, pero, repetimos: esto no modifi ca la altura de emisión.
Claro = más armónicos (formantes 3) agudos Color
Oscuro = más armónicos (formantes) graves
3 Formantes: son los grupos más intensos de armónicos de cada vocal (graves y agudos); esto se debe a la acción de los dos resonantes principales que son la boca y la orofaginge.
Caracterología de cada vocal
Vocal /a/: es el fonema en el cual el tracto oral, la orofaringe, el vestíbulo de
la laringe están más abiertos y distendidos. Es considerada la vocal del equilibrio perfecto cuando se expresa en forma pura. La separación de los labios y de los dientes es mayor que en la articulación de los otros fonemas vocálicos. Aquellos siguen el movimiento de los maxilares. La lengua descansa en el piso de la boca con su ápice colocado detrás de los incisivos inferiores.
Su punto de máxima resonancia está ubicado en el punto medio del paladar. En cuanto al velo palatino, en la emisión de tonos medios, se encuentra apoyado contra la protuberancia faríngea. La laringe conserva una posición media durante su emisión y la constricción se produce en la zona faríngea; su grado constrictivo es amplio. La vocal /a/ es una vocal abierta.
Vocal /o/: el fonema /o/, en su forma cantada, se emite un poco más abierto
que en su forma hablada, cerca de la articulación de la letra /a/, a fi n de adelantar su resonancia de la zona velar para evitar el entubamiento.
Los labios toman una forma ovalada, cubriendo los dientes. El postdorso de la lengua se recoge un poco hacia el fondo del tracto, tocando, su ápice, la protube- rancia alveolar de los incisivos inferiores. De esta manera, se reduce levemente el canal de pasaje de aire y sonido, elevándose el velo a su altura máxima.
La localización de su constricción es velofaríngea; su grado es estrecho y la posición laríngea descendida. Se encuentra dentro del grupo de vocales semia- biertas y posteriores.
Su color es oscuro.
Vocal /u/: en este fonema, los labios tienen mayor aproximación entre sí que
para el fonema /o/. La lengua, cuyo ápice se coloca detrás de los incisivos infe- riores, recoge su dorso un poco más que la /o/ hacia el fondo del tracto, estrechan- do el canal del pasaje de aire y sonido.
La vocal /u/ (al igual que la /o/) ayuda a las personas que tienen el defecto de tensar mucho la zona perilaríngea. Se podría pensar que, al tener su punto de máxima resonancia bien posterior, lleva la voz hacia atrás, pero, como tiene la característica de ser una vocal cerrada, su resonancia se dirige hacia la zona de la /i/ (zona de Mauran) produciendo también una vibración anterior.
La laringe, para esta vocal, se ubica completamente descendida. Su lugar de constricción es velar, y su grado, estrecho, abriéndose más el tracto hacia la emi- sión de los tonos agudos (desde la zona del pasaje hacia arriba). Está dentro del grupo de vocales cerradas (junto con la /i/) y posteriores (junto con la /o/). Su color es oscuro.
Vocal /i/: la vocal /i/ es de color claro. Los labios toman una leve infl uencia de
la /u/ en la emisión de los tonos graves y medios y se van abriendo un poco hacia los agudos. Los dientes, en los tonos bajos, están muy próximos, sin llegar a to- carse, los incisivos superiores permanecen delante de los inferiores, apoyándose el ápice de la lengua en su cara posterior.
Como el tracto oral es muy estrecho y la laringe toma una posición ascendida, toda la resonancia se dirige hacia delante (zona de Mauran). Se debe ser muy cauteloso en el trabajo con esta vocal, ya que su exceso puede producir tensión en