VI. TENSIONES Y CONFLICTOS ENTRE Y DENTRO DE EL MOVIMIENTO
6.6. Mecanismos, tácticas y respuestas estatales
Respecto a las respuestas estatales, podemos nuevamente diferenciar las acciones del gobierno: primero, dependiendo de ambas centrales sindicales; y segundo, de acuerdo al reconocimiento de las organizaciones sindicales, y a concesiones a la movilización sindical (Gómez, 2009).
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Es importante mencionar que para el caso de la CTV, las respuestas estatales son mucho más claras, a diferencia de lo que sucede con la UNT donde suelen ser más difusas e indirectas; toda vez que más que existir un apoyo explícito a la central- a diferencia del caso de la primera central, donde el rechazo es manifiesto- lo que se observa es que se facilita el accionar de la central por medio de mecanismos institucionales y legales que perjudican el funcionamiento de la CTV, y por otro, abren ventanas de oportunidad para el posicionamiento político de la UNT en las diferentes estructuras.
Las respuestas a la CTV fueron ofensivas en el plano del reconocimiento, en la tipología de Gómez (2009) un no reconocimiento activo/fuerte y pasivo/débil. Dentro del primero, encontramos principalmente mecanismos de persecución y “condenas ideológicas” tales como las sanciones legales y judiciales para hacerle frente a la corrupción. Asimismo, dentro de aquellos mecanismos pasivos/débiles, es posible identificar los tres “subtipos” descritos por Gómez: i) el bloqueo, siendo clave el veto del gobierno a la participación de la CTV en el Congreso de la OIT; ii) la provocación y el sabotaje, que responde principalmente a los efectos de la persecución en lo simbólico y lo político, a saber, la deslegitimación de la central; iii) debilitamiento y disgregación, posible de identificar en el apoyo a la creación de la CTV y a las intervenciones gubernamentales en materia sindical (intervenciones a las libertades sindicales). Todo esto, con el objetivo político y estratégico de deslegitimar a la CTV y minar las bases institucionales que le dieron sustento como la central sindical más relevante políticamente en Venezuela. Los mecanismos considerados pasivos o débiles emergen justamente como una táctica en respuesta a los mecanismos que comenzó a activar la CTV al alero de la primera ofensiva del gobierno bolivariano (apelación a la intervención de la OIT, por ejemplo). Esto, también porque la hostilidad política manifiesta hacia la CTV comenzó con el tiempo a generar simpatía producto de la activación de redes por parte de esta última.
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Por su parte, en el plano del reconocimiento hacia la UNT, se identifica un reconocimiento activo o fuerte, pues se busca posicionar la central en la estructura política por medio de diferentes mecanismos simbólicos e institucionales, a la vez que se facilita y se potencia su formación. Esto respondería, dentro de la tipología de Gómez (2009) a inclusiones formales e informales de la central.
Respecto a las estrategias del Estado en el plano de las concesiones, para el caso de la CTV, podemos situarlas en la tipología de “no concesiones activas/fuertes”, específicamente en mecanismos de carácter disciplinadores (Gómez, 2009). Esto, en la medida en que existen deslegitimaciones explícitas a demandas de la central frente al gobierno. También- y sin ser excluyentes- podemos hablar de concesiones pasivas o débiles. Sin embargo, estas concesiones se sostienen en la necesidad de amainar la potencial fuerza de la oposición en un contexto de aguda polarización social, y en la activación de redes supranacionales- como la OIT- e incluso la simpatía de agentes internacionales a las fuerzas opositoras.
Para la UNT, resulta un poco más complejo poder situar, analíticamente dentro de estas categorías, las tácticas del gobierno, pues para el momento histórico que se analiza en esta investigación la UNT recién se visibilizaba como tendencia dentro de la CTV para luego desprenderse formando una nueva central. Así, lo que nos parece más acertado es posicionarla dentro de la categoría de las concesiones pasivas/débiles, primero, porque dentro de los eventos analizados no existen demandas tácitas desde la UNT, también porque estaba comenzaba recién a emerger; y por otro, muchas de las transformaciones que comienzan a implementarse desde el gobierno comienzan a radicalizarse tiempo después, y tampoco forman parte de los eventos considerados. De esta forma, podrían situarse las respuestas dentro dela categoría “maximización de beneficios” en la medida en que se busca
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conquistar apoyo ante eventuales y posibles desacuerdos políticos entre la central y el gobierno.
Es importante mencionar que las respuestas tácticas del gobierno no deben reificarse, pues deben situarse en un contexto político particular y relacional, donde cada uno de los mecanismos actualizados corresponde a uno de muchos posibles.
Finalmente, cabe mencionar que respecto al papel del Estado en la discusión del binarismo autonomía-cooptación del movimiento sindical, si bien existe la activación de mecanismos que facilitan la emergencia de la UNT y su consiguiente posicionamiento en la estructura política, con el tiempo el horizonte político del gobierno bolivariano va orientando estrategias en pos de ese horizonte, como por ejemplo el potenciamiento de otro tipo de organizaciones (consejos comunales; y cooperativas en el espacio del trabajo); aun cuando dichas estrategias vayan en desmedro de las organizaciones sindicales, incluyendo las consideradas oficialistas. Asimismo, esta postura oscurece los conflictos en el seno de la misma UNT, donde esta discusión no se ignora, sino que por el contrario es una de las que diferencia posturas y estrategias.
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