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A medio camino entre lo verdadero y lo falso

V ICO : UNA METAFÍSICA DE LA DEBILIDAD HUMANA

3. A medio camino entre lo verdadero y lo falso

Para Vico lo verosímil se encuentra, como una especie de término medio entre lo verdadero y lo falso. Sin embargo, el napolitano señala una tendencia de dicho término hacia lo verdadero. Repensar el lugar de la verdad, constituye uno de los problemas más álgidos a los que el filósofo de Nápoles se enfrente. Este es asunto que asume a la luz de lo que en plena modernidad cartesiana, se dio a conocer como la nueva crítica, que sofoca al sentido común por su manera de proceder a través de universales que poco espacio dejan al mundo de lo humano para dejarse ser en relación con el mundo.

Así, la nueva crítica que se mueve bajo los supuestos del cartesianismo, deja a un lado las operaciones que para Vico tendrían que configurar el espacio de lo humano, como por ejemplo el cultivo de la elocuencia. De frente a la tendencia que tiene esta modernidad de instruir a partir de la nueva crítica, nuestro autor propone como contrapartida, la tópica: lugar a partir del cual formamos una mente capaz de discurso con el auxilio de facultades análogas de la razón como la fantasía y el ingenio. Para Vico, esta última facultad constituirá los cimientos de una lógica poética en la que intentará vincular la nueva crítica que nos enseña a descubrir la verdad de las cosas y, la tópica que nos muestra el camino de la elocuencia.

Este intento por formular un ámbito ulterior que vincule ambos métodos discursivos, encuentra su fundamento en el hecho de que para Vico, cada método por separado está viciado: el de los tópicos, porque con frecuencia aferran lo falso; el de los críticos, porque no asumen también lo verosímil. Una lógica poética nos permite comprender el lugar desde el cual Vico asume la pregunta por el modo como hacemos mundo, pues encuentra en la relación entre el lenguaje articulado y el lenguaje poético, un modo de darse de lo humano en el que vivimos las cosas mismas.

El lenguaje es nuestro principal mecanismo de artificio en la medida en que nos permite narrar y crear verdades sobre el mundo que no podríamos producir con ningún otro medio. Para Vico, no sólo contamos con un lenguaje articulado, que es propio de la

humanidad adulta, sino que el modo como opera la mente, es discontinua en relación con las maneras en las que nos expresamos. Dado que juzgamos las actividades humanas “en términos de propósitos, motivos, actos de voluntad, decisiones, incertidumbres, vacilaciones, pensamientos, esperanzas, deseos, temores, etc” (Berlin, 2000, p. 57), por esto mismo, distinguimos a los seres humanos del resto de la naturaleza. Dichas actividades humanas tienen un rasgo característico en el lenguaje: no sólo trazamos nuestros propósitos, motivos, actos de voluntad, a partir de un lenguaje cuyo eje narrativo es la razón, sino que más bien, construimos mundo con la invención, la fantasía y el ingenio.

Si hacemos una digresión y examinamos a grandes rasgos este asunto a la luz de la

Ciencia Nueva, es importante hacer énfasis en que la manera como se configuró la lengua poética para las naciones, tiene que ver con la locución poética, pues allí, se formaron metáforas a partir de las cuales los primeros poetas se expresaban. No por ser un lenguaje metafórico, carece de significado o de verdad, ya que este es, a los ojos de las primeras naciones, un modo de hablar y de comprender el mundo, que se pone a medio camino entre lo verdadero y lo falso. En la Ciencia Nueva, el napolitano identifica, quizás por primera vez en la historia de la filosofía, la metáfora como indicio principal en la formación de los conceptos. En este sentido, la metáfora constituye una capacidad cognoscitiva innata, puesto que quizás el punto más álgido de la concepción viquiana sobre la metáfora es que ésta desarrolla un papel radical en la génesis de los conceptos abstractos.

Lo que nos interesa resaltar con este punto es que la lógica con la que empezaron a establecerse las naciones, no obedece a una lógica filosófica, no obedece a un universal razonado. No. Por su parte, Vico comprende que el modo como operan las mentes de estas naciones, es a través de una lógica poética, que se configura a partir de universales fantásticos y, por lo tanto, de una necesidad de expresar que se encuentra más allá del lenguaje literal. De ahí que Vico indague por los orígenes de la locución poética: los giros, el número prosaico, entre otros. No es nuestro interés entrar a hablar de cada uno de ellos. De aquí, nos interesa señalar que el napolitano encuentra en estos orígenes una manera de ver el mundo no conceptual, pre categorial, donde tenemos significaciones abiertas. Vico, en su intento por fundar una sabiduría poética, instaura una crítica filosófica con la cual podamos pensar las regiones aún confusas del mundo.

Así pues, la Ciencia Nueva nos permite acercanos a este movimiento del claro- oscuro a partir de los orígenes de lo humano. El primer verso adquirió la forma de un habla heroica que encuentra sus orígenes en la edad de los héroes: “nació de pasiones

violentísimas de espanto y de júbilo, de modo que la poesía heroica no trata más que de pasiones perturbadísimas” (Vico, 2006, §463). El punto relevante en esta reflexión de Vico, es que estamos ante una investigación ontogenética y filogenética en donde las edades de las naciones, es homogénea con las edades de la mente. La manera como se configura la mente es equiparable a la manera como se configuran las naciones. Por ello, tenemos que por un lado, el habla que se da por medio de la poesía, está en un nivel del discurso que echa mano de las facultades implícitas en la lógica poética, como la fantasía y el ingenio; mientras que, por otro lado, la prosa, ámbito de lo escrito, se encuentra en otro nivel del discurso que forma universales razonados y nos habla también de un modo de comprender las naciones, claro está, ya no en el orden de una lógica poética, sino en el orden de una lógica filosófica. En un principio, según Vico, los hombres sienten sin advertir, luego advierten con ánimo perturbado y conmovido, y por último reflexionan con mente pura.

Vincular estos dos ámbitos discursivos es el esfuerzo que en una modernidad en la que dominan los supuestos de la física y la metafísica de Descartes, asume Vico. Pensar el horizonte a través del cual lo humano se da a medio camino, entre lo verdadero y lo falso, a medio camino, entre el uso del entendimiento y el uso de la vida, entre una lógica racional y una poética, entre un modo de narrar y otro, es el camino que elige

Vico para reivindicar, al mismo tiempo, “la naturaleza espontáneamente sensible e ingeniosa de nuestro primigenio entrar en relación con las cosas y con el mundo”