CAPITULO VII EL REGISTRO MENTAL
LA MEMORIA Y LOS ESTUDIOS GLASICOS
1. Examen y análisis del programa.. — 2. Plan de estadios — 3. Historia, Literatura, Filosofía. — 4. Botánica, Zoología y Fisiología. — 5. Física y Química. — 6. Matemáticas. —
7. Idiomas extranjeros. — 8. Geografía.
1. EXAMEN Y ANÁLISIS DEL PROGRAMA
En el transcurso del programa que habéis de estudiar figura un número imponente de ramas científicas. Partiendo del principio expuesto en el capítulo VI para la clasificación general de las ideas, vuestro primer trabajo deberá ser el de ligar, asociar las distintas cuestiones a que habrá de referirse el examen que hayáis de sufrir. Sois un centro de percepción, del que cada sección de la ciencia figurará un canal por el cual adquiriréis conocimientos del Hombre, de la Naturaleza y del Universo. La finalidad exacta de cada ciencia, considerada aisladamente, debe aparecérselos con claridad.
La apertura de un curso deberá “abrir el espíritu” para la materia a tratar en él y crear en el estudiante una apetencia intelectual, estimular su interés, mostrarle la importancia de lo que va a aprender. Si no halláis nadie que pueda preparar así la receptividad de vuestra memoria, preparadla vosotros mismos. Facilitaréis así notablemente vuestro trabajo futuro. Impregnaos la imaginación: lo, del objeto de cada rama; 2º, de todos los elementos de conocimiento que su estudio os proporcionará; 3º del interés que ella presenta en sí misma y para vosotros en particular. En fin, con el fin de perfeccionar tal preparación, buscad y anotad los diferentes apoyos que cada sección del saber humano presta a los demás.
2. PLAN DE ESTUDIOS
Quien pueda estudiar según su plan personal, establecido bajo la inspiración de las propias concepciones generales y considerando la agudeza de sus facultades, ayuda a su asimilación, porque ésta se realiza entonces en un orden de acuerdo con la organización individual. Pero en la mayor parte de los casos, es más bien un plan de trabajo horario que una clasificación lo que es preciso establecer. Como la actividad mnemónica es, generalmente, mejor, cuando el estudio se efectúa sin precipitaciones, sin alternar el trabajo intenso con el abandono, es preciso tender a la regularidad. Al cabo de una cierta propensión a conformaros con las reglas que permitan mejorar la memoria, aprenderéis con mayor rapidez y más sólidamente. La aireación, si así puede decirse, de vuestros períodos de trabajo, recurriendo a convenientes descansos, se ensanchará progresivamente pero desde hoy mismo estudiad con justeza el estado de vuestras facultades y no tratéis de lograr en una hora lo que ellas no pueden daros sino en hora y media.
Procediendo como os indico, con puntualidad, conforme con una distribución prevista para cada momento del día, no sólo realizaréis profundamente el registro mental, sino que afianzaréis la potencia, la rapidez y la seguridad de vuestra memoria, y cada vez todo se os facilitará un poco más.
3. HISTORIA, LITERATURA, FILOSOPIA
Las etapas de la Humanidad, el desarrollo de sus medios de expresión, las concepciones sucesivas que emitieron acerca de sus orígenes y de su finalidad aquéllos de sus representantes, a quienes sus condicionamientos psíquicos indujeron a sondear los grandes problemas; esas tres líneas luminosas que parten de vosotros mismos e iluminan, desde sus orígenes, el mundo a vuestros ojos, ¿no pueden despertar en vosotros un interés potente? En caso afirmativo, puedo aseguraros que la docilidad de vuestra memoria es proporcional a la intensidad de vuestra potencia intelectual. Supongamos ahora que, para vosotros, todo eso evoca, pura y simplemente, tres caminos más o menos molestos de los que deberéis ir grabando las etapas en vuestra imaginación para dar cuenta de ellas, antes de vuestra llegada, a un fastidioso interventor pagado para impediros proseguir vuestra ruta si dejáis de contestarle de una manera satisfactoria. Tomad por lo menos las disposiciones más cómodas para el viaje: estudiad según un plan preconcebido las etapas a recorrer: obtened informes acerca de las diversas regiones que aquéllas
atraviesan y formaos una idea de las características generales de cada una. Así, cuando las alcancéis, vuestros ojos, en lugar de encontrarse desorientados por un espectáculo desacostumbrado, buscarán todo aquello que deban esperar ver. La agudeza de observación a que estarán obligados os será acaso más atrayente de lo que esperabais.
Nuestros tres caminos, ya lo vimos, están trazados casi paralelamente. Desde uno de ellos podéis examinar los otros dos y daros cuenta de la analogía de los planes sucesivos que parecen formar. Veréis que toda característica de uno de ellos trae alguna consecuencia a los otros dos.
Llegados al final del viaje, los detalles de nuestra investigación de los diversos territorios que recorren
los tres senderos permanecerán grabados en vuestro espíritu. La cadena de los recuerdos formará una trama ininterrumpida. Las preguntas de vuestro examinador os situarán en un punto de la trama, y con mirada lúcida volveréis a encontrar los conocimientos que hubierais adquirido antes acerca del tema de ellas.
Según eso, al comenzar vuestro año escolar procuraos, pues, esos memorándums (en los cuales no se piensa sino al fin de aquél) y, luego de haberos formado una idea del conjunto de cada materia, trazad un plan gráfico juiciosamente subdividido en contiguos estantes destinados a llenarse, cada uno en lo que le corresponde, con un grupo de hechos, de consideraciones, de teorías, que tengan alguna analogía con la etiqueta que lleve cada uno de los respectivos estantes.
A medida que se llenen vuestros estantes, buscad una línea causal, una vía de encadenamiento para ligar estrechamente cada compartimiento a los que le siguen, a partir del origen.
En el detalle, es con el relieve como obtendréis clisés cerebrales indelebles. Si se trata de un personaje, de muchos asociados o antagonistas, tratad, según vuestro manual, de grabar de cada uno un retrato mental preciso, tanto en lo físico como en lo moral; estudiad cada personaje como si pudierais verle realmente y
sostener relaciones con él. Cuando en la vida social se os habla de un individuo a quien no conocéis, o se
os explican sus hechos y sus gestos, en seguida formuláis en vosotros mismos una opinión de lo que serían eventualmente vuestras relaciones con él, de los puntos en que no podríais estar de acuerdo. Haced lo mismo con los hombres de la Historia. En lo que a los hechos se refiere, seguid el mismo método asistid a ellos con el pensamiento, seguid mentalmente sus peripecias. Observad el alcance de tal o cual incidente en los destinos de un pueblo, en el resultado de una batalla, en la vida económica de un país, etc... Tratad la Literatura y la Filosofía de modo análogo y asombraréis a todo el mundo con vuestra memoria. Para las fechas, emplead, si lo deseáis, las articulaciones de las consonantes.
Permítaseme que observe aquí cuán perjudicial es el error psicológico que consiste en exigirles a los niños la asimilación de materias, cuyo alcance resulta ininteligible para ellos en sus tres cuartas partes. Señores profesores, abrid el espíritu de vuestros alumnos de ese modo, vuestras lecciones serán menos penosas para vuestros discípulos y para vosotros mismos.
4. BOTÁNICA, ZOOLOGIA Y FISIOLOGIA
A los estudiantes se les procura excesivamente tarde el uso de ese precioso medio de fijación mnemónica que es la analogía. Me refiero a los cursos en que se comparan la Botánica, la Zoología y la Fisiología. A cada cual le corresponde remediar ese mal por la aplicación a esas tres modalidades del conocimiento los principios expuestos para la Historia, la Literatura y la Filosofía. Las nomenclaturas y clasificaciones, de aspecto bastante árido, son asimiladas con tanta mayor facilidad cuando más en cuenta se tiene lo que sigue:
1º Dedicar una atención continua a la relación de la etimología de cada nombre con las características de forma y otras de la familia de los vegetales o animales, del hueso o del músculo que designe.
2º Ligar los recursos de la agudeza auditiva y de la agudeza visual para recordar la asonancia de la
3º Establecer la mayor cantidad posible de subsecciones, categorías bien encadenadas, y cada una de ellas será grabada en la mente por una definición exactamente sintética de todo aquello que forma parte de su dominio.
8. FISICA Y QUIMICA
También en este caso, la lectura de un memorándum formará en la imaginación los cuadros receptivos de los conocimientos que tengan analogías con las distintas secciones de la Física y de la Química. Fijad las notaciones químicas por medio de fórmulas como la que se citó en el capítulo anterior, o por el análisis profundo de los elementos de donde resulta cada una de aquellas notaciones. Haced que concurran el mayor número posible de los elementos de la memoria definidos en el capítulo II. Estudiad los fenómenos físicos y químicos, el aspecto de los cuerpos, sus propiedades, etc.
Esas ciencias hallan, generalmente, buena acogida, porque su exposición continúa el orden experimental, orden al cual parece mejor adaptada la mentalidad moderna. La acústica, la óptica, la hidráulica, aparecen como otras tantas pequeñas ciencias distintas, de las que cada una muestra muchas series de comprobaciones muy destacadas. La distribución química de los cuerpos, las propiedades comunes a cada grupo unen con bastante facilidad los detalles relativos.
6. MATEMÁTICAS
En esta ciencia, la atención forma el primer medio. Hace falta seguir necesariamente el encadenamiento, de lo sencillo a lo compuesto, y como cada nueva parte obliga a recapitular las otras, el estudiante atento no olvida nada de lo que ha comprendido íntegramente. En las matemáticas es donde se ven las memorias de bronce, aquéllas en que el buril de la atención halla la mayor resistencia para realizar un trabajo mejor que en las memorias de cera, Para facilitar el esfuerzo, se tendrá empero ventaja en provocar la apetencia mnemónica buscando que se despierte el interés por las posibilidades que abren la obtención de los medios proporcionados por las matemáticas. El alumno tratará con frecuencia de aplicar lo que ya sabe para resolver problemas que le interesen personalmente.
El punto favorable para la recordación de esas ciencias es la inevitable acción sobre el entendimiento de las relaciones que cada una de ellas presenta con las demás. Esto ayuda en forma considerable a la retención y debería determinar a aquéllos que organizan la enseñanza a hacer que fueran simultáneos los estudios de ramas paralelas.
Para toda persona hay un momento de la jornada en que la atención adquiere su máximo de agudeza, su máxima potencia de trabajo, y durante el cual la aritmética, la geometría, el álgebra y sus problemas penetran con mayor fuerza en el espíritu.
7. IDIOMAS EXTRANJEROS
Lógicamente, una lengua extranjera debiera aprenderse según el mismo método que nos permite comprender y hablar nuestra lengua nacional,
Las escuelas Berlitz; conocidas en todo el mundo, aplican el único sistema verdaderamente racional; es decir, colocan al alumno en presencia de un extranjero al que oyen enunciar en su idioma vocablos que significan los objetos que señala con el dedo, los actos que el mima, etc. Unas lecciones de enseñanza gramatical completan la iniciación fonética desde el punto de vista de la ortografía y de la sintaxis. A falta de este método, lo que a mi juicio es más conveniente para aquéllos que deben aprender una lengua en lugar distinto del seno de la nación que la utiliza, es lo siguiente:
A.
1º Comprender lo escrito, 2º Redactar.
3º Comprender las palabras. 4º Hablar,
Observemos que, normalmente la Sección A ocuparía el lugar de la sección B y, por ende, el concurso de la memoria auditiva precedería al de la visual.
Comprender lo escrito supone el conocimiento de las reglas usuales de la sintaxis y de un vocabulario bastante extenso. He aquí un maravilloso medio de realizar rápidamente esas dos condiciones.
Elíjase, o por lo menos solicítese de alguna persona competente, un trozo de literatura extranjera en el que estén aplicadas el mayor número posible de las reglas de construcción, Después de haberse hecho explicar las principales, ensáyese inmediatamente la traducción del texto estudiado, con el auxilio de un diccionario.
De esta manera podrán ser íntegramente entendidos pasajes enteros. Inmediatamente se pasará al primer párrafo que haya quedado incomprendido, y recurriendo de nuevo a un entendido se le rogará que exponga las reglas gramaticales indispensables para la traducción de ese párrafo y que anote en el resto del texto aquellos, cuyo sentido se desprenda por la aplicación de las reglas en cuestión. Un segundo trabajo personal grabará en el espíritu una segunda serie de reglas y, después de haber traducido del mismo modo todo el texto elegido, el estudiante habrá obtenido una base sólida con la cual podrá continuar por sí solo sus estudios.
Después del primer texto se pasará a otro más largo, por ejemplo, una novela, que se traducirá del principio al fin, y en el curso de la cual se repetirán y se grabarán en la imaginación las mismas palabras. Muy pronto se sabrá leer corrientemente el idioma estudiado y se empezará a escribirlo.
Ya sólo faltará ponerse en relación con personas que hablen la lengua de que se trate, para habituar al oído a sus modulaciones, acentos tónicos, alteraciones usuales etc., y con el fin de llegar a comprender aquello que se entiende y hallarse en condiciones de repetirlo.
8. GEOGRAFIA
Generalmente, la exposición de esa ciencia va precedida de nociones cosmográficas y geológicas bastante moderadas, A renglón seguido entran en juego el sentido topográfico; la agudeza visual y la memoria de las palabras.
La clave del registro de los conocimientos geográficos está en asociar siempre las atenciones visual, auditiva y topológica. Por lo común, se estudian por separado la geografía física, la económica, etc., pero el alumno inteligente tendrá cuidado de superponer en su espíritu toda esas diferentes subdivisiones. Para cada provincia de un país, por ejemplo, el alumno se construirá un clisé mental que contenga: los contornos limítrofes, el recorrido de los ríos y canales que pudiera haber en ella, el tipo de las riquezas mineras y agrícolas, la situación de las ciudades principales, etc. Dibujando un mapa reducido del país, en el cual cada provincia se destaque en él como un pequeño mapa separado con los puntos, líneas y signos representativos del valor económico, se formará una especie de ficha mental fácilmente recordada por la imaginación y descriptible como los detalles de un cuadro,