• No se han encontrado resultados

Mi experiencia con alumnos usuarios de Comunicación

2. Trayectoria personal

2.2. Mi experiencia con alumnos usuarios de Comunicación

En mi segundo y tercer año trabajé con alumnos usuarios de BLISS y SPC, ellos ya dominaban el sistema cuando yo tan sólo lo conocía a nivel teórico. Tres alumnos tenían tableros BLISS, dos SPC y uno un tablero mixto. Los dos son Sistemas con ayuda, precisan por lo tanto de un soporte físico, en este caso de un tablero de comunicación.

2.2.1. Breve reseña Sistemas SPC y BLISS

SPC, elaborado por Roxana Mayer Jonson (1981), es un sistema de sím- bolos pictográficos (dibujos), que representan la realidad.

Cada pictograma lleva escrito encima la palabra, aunque en algunos con- ceptos abstractos tan sólo aparecen las palabras. Tiene un código de colores

M.ª Lucía Díaz Carcelén

11 En el Diccionario de Signos se puede comprobar como este signo no es natural, sin

que ayuda a estructurar las frases y su sencillo uso ha ayudado a muchos alum- nos a comunicarse.

✓ Personas : amarillo. ✓ Verbos: verde.

✓ Nombres: naranja, (están divididos en categorías para facilitar su uso).

✓ Miscelánea: blanco.

✓ Descriptivos (Adjetivos y adverbios): azul. ✓ Social: rosa.

Los tamaños de los pictogramas son de 2,5 cm, o de 5 cm, aunque se pue- den adaptar a las necesidades y capacidades de cada usuario, y consta de unos 1.800 símbolos.

En la actualidad existen programas como el BOARDMAKER SPC, que per- mite generar diversos materiales, dando la posibilidad de elaborar cuentos, horarios, paneles informativos, tableros de comunicación, etc., agilizando la intervención.

El BLISS es un sistema logográfico diseñado por Karl Blitz.12Los símbolos

BLISS no se desarrollaron inicialmente para alumnos con necesidades educa- tivas especiales, BLISS buscaba encontrar un lenguaje universal, aunque más tarde se descubrió su gran utilidad para las personas con discapacidad en la comunicación.13

Los símbolos están compuestos por: ✓ Símbolos pictográficos. ✓ Símbolos arbitrarios. ✓ Símbolos ideográficos. ✓ Símbolos compuestos.

LAS VOCES DEL SILENCIO

12 Charles Bliss cuando cambió de nombre en Inglaterra tras su paso por un campo de con-

centración en 1938.

13 Karl Blitz publicó su primer libro, Semantography, en 1949, no encontrando editor. La

segunda edición ampliada la publicó en 1965, Semantograpy, Sydney, Australia: Semanto- graphy Publications. En el año 1971, fueron descubiertos por Shirley MC Naughton del Cen- tro para niños discapacitados de Ontario, desde ese momento se empezaron a adaptar los sím- bolos para niños discapacitados.

Los factores que determinan el significado de los símbolos según consta en el Manual para instructores de personas con discapacidad de la comunicación de Eugene MC.Donald, (1985), son:

– Configuración. – Tamaño. – Posición. – Dirección. – Espaciamiento. – Localizador. – Números. – Referentes posicionales.

– Símbolos compuestos y combinados.

Este sistema requiere cierto nivel cognitivo debido a su grado de simboliza- ción. Pero si el alumno logra comunicarse con BLISS14, tiene amplias posibili-

dades de expresarnos muchas de sus vivencias.

En la actualidad existen unidades de comunicación programables de bajo coste para el lenguaje Bliss, que nos permite usar hasta un total de 80 símbo- los diferentes de este sistema. El funcionamiento de estas unidades es relati- vamente sencillo, emitiendo un mensaje de voz con el significado del símbolo elegido al activar éste de entre los presentados en la interface de la pantalla de cristal líquido de la unidad. Esta presentación simultánea de símbolo gráfico y mensaje de voz es posible gracias a la gestión de dos microcontroladores que permiten un buen nivel de usabilidad para el usuario, adaptándose en todo momento a sus características personales y ritmos de aprendizaje.

Mis alumnos usuarios de BLISS y SPC eran niños de miradas profundas, con deseos de comunicarse y de aprender. Una de las chicas tenía un nivel cognitivo por encima de lo normal. La recordaré siempre destrozándose la mano en una búsqueda infructuosa en la mayoría de las ocasiones de contro- lar sus movimientos espásticos y poder señalar.

Sus frases en BLISS eran cortas pero profundas, casi siempre señalaba “combinación”15, buscando generar nuevo vocabulario, pues a pesar de que su

tablero era amplio, la profundidad de su pensamiento era aún mayor.

M.ª Lucía Díaz Carcelén

14 El Ministerio de Educación y Cultura tiene material traducido al castellano que figura en la

bibliografía de este libro.

15 Combinación es un símbolo que significa que la palabra que se desea decir no está y se

Me planteaba cuestiones existenciales difíciles de responder. Sus ojos azu- les delataban vivencias no siempre expresables en su tablero. El BLISS le per- mitía comunicarse, sí, pero el mundo interior de esta niña superaba las posibi- lidades del sistema.

Un logopeda le diseñó un mecanismo con el cual, controlando los movi- mientos de la cabeza al darle a una especie de cojín, podía trabajar con un sis- tema de barrido a través de un editor de textos (por entonces novedoso), del Servicio de Ayudas Técnicas de la Cruz Roja de Valencia, “Eneri”16. Una de las

primeras frases que escribió tras mucho esfuerzo y varios minutos nos impac- tó mucho: “Quiero volar como un pájaro”. Ángel Rivière narró esta experien- cia en el prólogo del libro Sistemas Alternativos de Comunicación, (Sotillo, 1993,9-13).

En la II Parte de este libro en los “casos prácticos” menciono las preguntas que esta chica me planteaba, preguntas no siempre respondidas por desgracia. También recuerdo a otra alumna, muy alegre, que no mostraba ninguna frustración por su falta de lenguaje oral. No he olvidado una de sus primeras fra- ses en BLISS que yo por cierto no comprendía: “Yo, querer ir color blanco” y después señalaba “femenino”. Como anteriormente me había señalado combi-

nación al inicio y al final de la frase, ya sabía que me hablaba de algo que no

estaba en el tablero y que lo quería componer.

Cuando señalaba combinación como la alumna anterior, yo temblaba, pues no siempre era fácil saber lo que quería expresar, eran como adivinanzas, y de si yo era capaz y competente para responder dependía que la comunicación funcionase o no.

Color blanco en femenino era blanca, la frase sería “yo querer ir a color

blanca”, pero yo seguía sin comprender. La chica con aire de tristeza y frustra-

ción agachaba la cabeza resignada. A la mañana siguiente, despierta, lozana, con su cola de caballo, me miraba con unos ojos negros esperanzados en que quizás la noche me hubiese hecho reflexionar, y me repetía la frase con otras estrategias: “Yo querer ir color blanco”, señalaba el signo de “más” de la suma y después se dirigía a la parte superior del tablero donde estaban las vocales y señalaba la “a”. La frase literal era “Yo querer ir color blanco más a”. Después de reflexionar mucho, sentirme incompetente en este nuevo lenguaje y pregun- tar, buscando el acertijo que suponía para esta chica sentirse entendida por su

LAS VOCES DEL SILENCIO

16 El programa ENERI es un procesador de textos. Se maneja con conmutadores y permite

el acceso a la escritura mediante un sistema de barrido de teclados en pantalla, a personas que apenas tienen capacidad motriz. Autor: José R. Erdozain. Ámbito: Necesidades Educativas Especiales. Área: Interdisciplinar.

nueva profesora, encontré la respuesta: Existe un pueblo en Murcia que se llama Blanca, esta chica me decía que su ilusión era ir a este pueblo, luego supe que su abuela residía allí, y que tenía muchas amigas. Esta anécdota, que puede resultar trivial, significaba mucho para la chica.

En otra ocasión me señalaba combinación brazo, color rojo, gorda, familia y combinación para finalizar la frase, tras mucho pensar comprendí su mensa- je: Con el brazo se refería a las venas, y el color rojo a la sangre. Quería saber si heredaría de mayor el ser gruesa como algún miembro de su familia.

¡Cuántas horas para descifrar este mensaje! Y si yo, adulto parlante me agobiaba en esta búsqueda, cuanto más esta chica al quererse expresar, utili- zar todo lo que tenía a su alcance y comprobar cómo su profesora acababa la jornada escolar sin haberla comprendido...

El grupo que llevaba el SPC me ofrecía menos dificultad, ya que el SPC no lleva el símbolo de combinación, (utilizaban mensajes directos, cortos, senci- llos). Eran chicas de menor edad y además no me planteaban cuestiones exis- tencialistas como la primera de las alumnas a la cual me he referido.

Otro alumno tenía un lenguaje oral casi ininteligible para quien no hablase con él asiduamente, además rechazaba el usar un tablero de comunicación. Era difícil mentalizarlo de que no siempre los adultos serian capaces de enten- der sus palabras aun a pesar de sus muchos esfuerzos por vocalizar correcta- mente. Decía que quería hablar con la boca, incluso un día (y después de tan- tos años aún me estremezco al recordarlo), me trajo un papel, y me pedía que le apuntara en él, el nombre de algún logopeda o profesor que le pudiera ense- ñar a hablar bien. ¿Cómo explicarle que no era posible? A su madre también le pedía que le buscase un médico para que lo operase.

Aprendí de este alumno que, además de enseñarle un Sistema Aumentati- vo de Comunicación que podía aprender sin dificultad, en ocasiones era nece- sario explicarle previamente que ese lenguaje que expresaba con tanto esfuer- zo probablemente nunca resultara entendible para el adulto. Quizás asumir un

sistema de comunicación es más sencillo para aquellos alumnos que no tienen ningún lenguaje oral, y que lo vivencian por lo tanto como un meca- nismo capaz de rescatarlos del silencio.

Si al alumno mencionado le costaba trabajo aceptar que no podía hablar bien, aún más le costaba entender porqué no podía asistir a la escuela de su pueblo con sus hermanos; él sabía y decía no ser “tonto”, y por ello pensaba que ese colegio no era su lugar. ¿Cómo explicarle que a la integración aún le quedaban unos años para madurar?, ¿Cómo decirle que él había llegado demasiado pronto y que tan sólo años más tarde lo que él me planteaba sería una realidad obvia?

Con voz vacilante y de forma más inteligible que nunca me repetía: “no soy

tonto”. ¿Qué contestarle a ese chaval?