El verano del setenta y cinco lo dediqué a preparar una grabación que permitiera utilizar mi experiencia y enseñanzas a mucha gente. Grabé un ejercicio de relajación: "Aprende a relajarte", en el que trato de poner pensamientos positivos que puedan suponer una verdadera profilaxis para diversas enfermedades.
En la segunda parte está la esencia y fundamento de mi trabajo: "Conoce el poder creador de tu pensamiento".
Hay personas que creen que si se duermen mientras la escuchan disminuye su eficacia porque el resto no lo oyeron conscientemente. Están equivocados. Cuando el consciente se apaga por el sueño, las palabras llegan directamente al inconsciente, sin interferencias conscientes. Es a ese nivel donde se movilizan los más extraordinarios recursos humanos, que nos sorprenderán gratamente con resultados positivos para la vida.
Te podría contar gran cantidad de cosas positivas conseguidas por personas que han escuchado esta caset.
A los pacientes que tienen que esperar un tiempo hasta que puedo recibirles en mi consulta se les aconseja el uso de estas grabaciones cada día. Cuando les recibo es corriente oír que han aprendido a resolver algunos de sus problemas o dejado de tomar algunas medicinas. Algunos me llaman para decirme que no necesitan venir, que han resuelto su problema y que su deseo es que otra persona pueda usar la hora que les tenía reservada.
En una ocasión, no teniendo tiempo para recibir a un niño de unos nueve meses, que sufría crisis diarias de asma y estaba siendo tratado con medicinas peligrosas, aconsejé a sus padres, por teléfono, que deberían escuchar mis grabaciones por la noche, con su hijo entre los dos, y que pensaran que se iba a curar.
Algunos días más tarde el padre me llamó emocionado para decirme que su hijo estaba curado y que ya no necesitaba medicinas.
Quiero contarte algo que sucedió en una maternidad de Valencia usando mi primera caset.
Una paciente a la que había operado años atrás en el hospital de San Juan de Dios, vino para ser entrenada con analgesia maternofetal. Después de hacer la programación adecuada, le recomiendo que escuche la caset de relajación cada día. Por esas fechas todavía no había publicado mis casets "Dirige tu parto", ni "Curación por el pensamiento - Noesiterapia".
Con el parto ya empezado me llama por teléfono y le recuerdo las cosas que debe pensar en cada momento.
Cuando ingresa en la maternidad, se encuentra perfectamente y con el proceso de dilatación bastante adelantado.
Cerca de ella, en otras habitaciones de la zona de dilatación, había otras dos parturientas. Una de ellas sin contracciones, con el parto paralizado. La segunda estaba esperando que le practicaran una cesárea.
Mi paciente escucha mi caset y mi voz llega tranquilizadora a sus vecinas.
Algunos minutos después todo son prisas en aquella zona de la maternidad. Mi paciente pare con envidiable normalidad y bienestar, según me contaron ginecólogo y matrona.
Pero eso no fue todo. La mujer que estaba esperando la cesárea parió con total normalidad, y la otra, que estaba sin contracciones, parió tan rápido que su hijo nació en la cama de dilatación.
Podría escribir un libro entero con anécdotas sucedidas en torno a mis casets.
En el año 1989 me contaron dos experiencias muy demostrativas de lo que puede llegar a lograrse usando mi primera caset en unidades de cuidados intensivos.
La primera me la contó el Profesor Belloch Zimmermann. Un amigo de su familia había sufrido una hemorragia cerebral masiva y estaba en coma en el Hospital Clínico de Valencia.
El profesor Belloch recomendó a los responsables de aquella unidad usar mi caset con el paciente.
Enfermeras y médicos comprobaron que cuando mi caset estaba funcionando, las constantes del paciente, que estaba monitorizado, mejoraban y cuando paraba la grabación se venían abajo.
El segundo caso sucedió en otra unidad de cuidados intensivos en el Hospital de Játiva, en la provincia de Valencia.
La madre de una de mis pacientes estaba en coma a causa de una encefalitis. Le recomendé a la hija que usara mi caset. Primero debería contar a los doctores la experiencia del Profesor Belloch. Usaron inteligentemente la grabación que llegó, por medio de la megafonía, a todos los pacientes de la unidad.
Todos recibieron el mensaje de mis palabras.
La mujer de la encefalitis despertó rápidamente. Empezó a respirar con normalidad y pidió comer algo.
La familia de otra mujer, muy anciana, que estaba esperando su anunciada muerte, quedó sorprendida porque la buena mujer se incorporó en la cama y preguntó enfadada por su nuera, que no había ido a visitarla aquel día.
Un politraumatizado, por caída desde una palmera, estaba con muy mal estado general y los médicos estaban esperando mejorara para operarlo. Su situación cambió rápidamente, y los cirujanos pudieron tratarlo adecuadamente
O aquella joven sordomuda que se relajaba y tranquilizaba extraordinariamente poniendo una mano sobre el magnetófono, del que percibía las vibraciones producidas por mis palabras.
Recuerdo algunas cartas de personas que, después de escuchar mis grabaciones, habían desistido en sus empeños suicidas…
En otra ocasión, un farmacéutico valenciano me transmitió el mensaje póstumo de un profesor de Farmacología que había muerto de cáncer en Estados Unidos y que le encargó que cuando tuviera ocasión, le diera las gracias al Dr. Escudero en su nombre, porque mi caset le había ayudado a enfrentarse con la muerte.
Las maravillosas noches del verano de Rocafort me parecían cortas, las horas volaban mientras, en mi estudio, buscaba la manera más adecuada de grabar mi mensaje, dirigido a miles y miles de personas que, gracias a esta caset, encontrarían solución a sus problemas.
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