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2.4. Migración hacia la selva

Como se ha mencionado con anterioridad, hay un fenómeno muy característico de la sierra, fundamentalmente de los caseríos de la provincia de Huancabamba, el cual es la migración hacia la selva para trabajar en la agricultura, sobre todo en la cosecha del arroz y del café. La causa de esta migración también es la falta de oportunidades en la zona. Las personas cultivan sus campos, se van a trabajar a la selva y regresan a sus caseríos de origen para la cosecha. Es una realidad que no es nueva, se viene produciendo desde hace tiempo.

La mayoría de la gente del campo migra a la selva porque allá hay lluvia constante; entonces el trabajo es permanente. Y aquí en Huarmaca los trabajos son por épocas. En el caso de la agricultura, por ejemplo, es muy precaria porque en Huarmaca no hay agua y la gente cultiva con las lluvias que se producen desde el mes de diciembre hasta abril. Pasado eso, la gente no puede cultivar; hay algo de riego, pero poquísimo. Ese es el motivo por que la gente se va a la selva, consigue terrenos, cría su ganado, cría aves y ya no regresa. Y otros se van por una temporada, siembran el maíz, el trigo, la arveja y luego regresan a la cosecha, y durante dos o tres meses, con algún recurso económico se va a trabajar en la cosecha de café, cosecha de arroz, trasplantes, etc. (Miembro de Equipo de Justicia y Paz. Parroquia de Huarmaca)

El factor climático juega un papel muy importante, en muchas ocasiones es causa fundamental de las migraciones. Si un año el clima no acompaña y las cosechas son malas, las personas no tienen para alimentarse y se ven en la necesidad de migrar.

En Huarmaca, el año pasado la lluvia destrozó prácticamente todos los cultivos y tierras. Muchos se han quedado sin nada y por eso van a otros sitios en busca de terrenos donde sembrar. También construyen su casa por allá y se quedan, y vienen de visita nada más. Ya se acostumbraron a ese ritmo, van y vienen. (Programa Juntos-Huarmaca)

La experiencia de migrar a la selva, en los caseríos de la zona de Huarmaca es muy común. Casi todo el mundo, sobre todo los hombres, lo han experimentado alguna vez. Es una migración fundamentalmente de hombres y de los caseríos, más que de la ciudad.

No hay una producción para comercializar, sino sólo para consumo personal, familiar, y por eso año a año se da la migración. También porque no hay dinero, entonces se sale a la selva porque ahí hay más fuentes de trabajo. Está por ejemplo, el café en este tiempo. La migración se nota en la mayoría de los caseríos, porque cuando los visitamos, encontramos prácticamente sólo a las mujeres ¿Dónde están sus esposos? Trabajando en la selva. En este tiempo, la migración es más común aún. (Párroco de Huarmaca).

Las mujeres se quedan y se hacen cargo de la chacra y de los niños. Algunas veces el esposo se va y no deja dinero para los gastos del hogar. En los caseríos no es fácil mantener comunicación debido a que no hay acceso a teléfono, por lo que mucha veces sucede que el esposo sale y no saben de él hasta que regresa.

Las mujeres se quedan a cargo. Ellos se van y dejan sus cultivos. Ya prepararon el terreno y la mujer es la que se encarga de las siguientes etapas, de volver y de cuidar el cultivo mientras el hombre está afuera. Y también se encarga, obviamente, de cuidar a sus hijos. Algo que se debe resaltar es que

el hombre se va y no deja ni un sol para la familia y las esposas tienen que ver cómo mantienen a los hijos. No les dan absolutamente nada, y pasan dos o tres meses y uno les pregunta: “¿Y tu esposo?”. Y responden: “No sé, se fue”. Y él regresa luego de tres meses con algo de platita. La comunicación acá es imposible porque hay pocos lugares donde hay señal telefónica y no todos tienen teléfono. La mujer, en esta época, es la que se encarga del hogar y se las arregla como sea para mantener a sus hijos mientras el padre no esta. (Equipo técnico de proyecto diocesano. Caserío de Cedro).

Igualmente, los niños quieren migrar a la selva para ganar plata y para ello, cuando sus padres se niegan, se escapan e incluso dejan de ir al colegio.

El problema que hemos visto es que los niños desde pequeñitos ya están con esa idea. Terminan la primaria y es como si ya hubiesen terminado la secundaria. Ya no quieren seguir estudiando. Lo que buscan es irse a la selva, “voy a trabajar”, te dicen. Y si no los manda la mamá, ellos se escapan. Desde pequeños han visto que los padres, sus tíos, se van a la selva. Son niños de 11 y 12 años que se van a trabajar a la selva.

(Programa Juntos- Huarmaca)

Van a trabajar en la agricultura a diferentes zonas de la selva (Cajamarca, Moyobamba, Yurimaguas, Tarapoto, San Martín, San Ignacio, Jaén). A veces también van a Chiclayo, específicamente a Olmos. En la mayoría de los casos, es una migración temporal, de ida y vuelta. Aunque a veces también consiguen terrenos y se van para asentarse ahí con toda la familia. En estos casos regresan a la zona de visita, no pierden la unión con el lugar de origen.

Son los meses de octubre, noviembre y diciembre, son los meses que se dedican a sembrar, preparar terrenos; después que siembran salen y se van a las cosechas de Jaén. Acá se da la migración estacionaria; en cierta parte del año se van, pero vuelven a su cosecha. Siempre van y vienen; los que se quedan por allá no son muchos. (Equipo técnico de proyecto diocesano. Caserío de Cedro)

Las personas van en grupo. Se juntan y viajan a una ciudad de la selva. Allá acuden a los lugares que ya conocen, donde el patrón contrata a personas para los trabajos de temporada. Ahí recién saben para cuánto tiempo los necesitan. El patrón les da alojamiento y comida, y un pequeño sueldo. Normalmente, las condiciones de trabajo que encuentran no son las mejores. Eso tiene muchas veces, consecuencias en su salud.

Los domingos recogen gente, por contrato de un mes, algunos de dos meses o tres; otros de medio año o un año. Ahí nos dan alojamiento, básicamente una cama. La verdad de las cosas es que algunos patrones son buenos y otros se aprovechan de los peones. (Poblador de Cedro, caserío de la provincia de Huancabamba)

Se nota que la gente no está en buenas condiciones físicas. Se nota que el trabajo en la zona es de hacer esfuerzo permanente, hasta con lluvia. No hay vacaciones como acá en Huarmaca, donde un tiempo se cultiva el terreno y luego otro se descansa. En la selva el trabajo es permanente y a la gente que se va para allá se la ve muy agotada, un poco anémica, con el rostro de color amarillo, no con el rostro que tienen acá en Huarmaca. No les va muy bien.

(Miembro del Equipo de Justicia y paz-Parroquia de Huarmaca)

Debido a las condiciones de trabajo que encuentran allá y al dinero que consiguen reunir, no está muy claro que les merezca la pena ir, aunque afirman que no hay otra cosa y por eso siguen viajando hasta allá.

Lo que nos paganno es como para que nos quedemos contentos, pero de todas maneras, hay que aceptarlo porque no hay otra cosa. (Poblador de Cedro)

También hay experiencias que hacen que este tipo de migración se reduzca; especialmente debido a aquellos proyectos que fomentan el desarrollo sostenible, potenciando el progreso de las comunidades y permitiendo a los campesinos mejorar su producción y tenerla durante todo el año.

Hemos estado trabajando el tema por medio de proyectos productivos para darle empleo a la gente y que se quede en la zona. Hay muchos proyectos que están trabajándose especialmente en el sector de agricultura para darle mejores oportunidades, darle una buena plantación, fuentes de agua, apoyamos con materiales como tubería. (Alcalde de Huarmaca)

Esta migración está produciendo consecuencias importantes en la zona: un proceso de urbanización en el que las ciudades van creciendo y el aumento del número de asentamientos humanos. Unido a esto, los caseríos y, a veces también las ciudades de la sierra van perdiendo población. Además, como la población que migra es joven, se está produciendo un envejecimiento en la población rural. En algunos caseríos se ha producido un despoblamiento muy grande, lo que trae como consecuencia más pobreza y atraso, debido a que no hay personas para poder sembrar y las tierras se van perdiendo.

La consecuencia en las comunidades es el despoblamiento. Cada vez se ve más gente adulta en las comunidades. La parte agroindustrial está abandonada porque la parte productiva está en la gente joven y los jóvenes no regresan. Eso afecta mucho a la zona, pero también a las ciudades. Piura y la ciudad de Lima se encuentran muy afectadas por la migración, porque la mayoría de esta gente va a vivir en asentamientos humanos, en pueblos jóvenes donde no hay los servicios básicos de agua, luz, desagüe, teléfono, y esto genera que el gobierno tenga que gestionar importantes sumas de dinero para atender las necesidades de esta gente. (Miembro 1 de Equipo de Justicia y Paz-Parroquia de Ayabaca)